El mal ejemplo de los dirigentes políticos españoles

Decía Albert Einstein que “el ejemplo no es la mejor manera de enseñar… es la única manera!”

Comparto esa frase y me acuerdo mucho de ella cada vez que escucho hablar a la mayoría de nuestros dirigentes políticos. Vivimos en una sociedad en la que los medios de comunicación, tanto los tradicionales (televisión, radio, prensa) como los modernos basados en Internet, nos inundan de información a cada segundo. Pero tan importante como pueda ser el contenido de la información, lo son las formas que emplea el comunicador: su vocabulario, su tono agresivo o amable, etc.

En este sentido, hay una enseñanza que me gusta tener presente y que si todos cumpliéramos (los dirigentes principalmente por su teórica posición de liderazgo), convertiría este caótico mundo en un lugar mucho más habitable… Me refiero a los 4 acuerdos toltecas (civilización precolombina de los siglos X-XII, de la zona del Méjico actual), que son 4 sencillos mandamientos para la convivencia, tanto con los demás como con uno mismo:

  1. Sé impecable con tus palabras.
  2. No te tomes nada personalmente.
  3. No hagas suposiciones.
  4. Haz siempre lo máximo que puedas.

Cuando escucho hablar a nuestros políticos me doy cuenta de lo lejos que están de cumplir esas sencillas normas. Por un lado, se limitan a hacer lo mínimo imprescindible para asegurarse la reelección; y por otro, sus discursos suelen consistir en atacar verbalmente a quienes piensan diferente, dando con ello un pésimo ejemplo a niños, jóvenes y adultos, que nos pasamos la vida recibiendo ese tipo de mensajes agresivos y negativos…

Se les llena la boca hablando de democracia, pero luego nos demuestran con su sectarismo no tener ni idea de lo que es la democracia. Hablan del respeto y de la convivencia, pero con su mal ejemplo siembran día a día la discordia y el enfrentamiento entre españoles. Se lamentan de la violencia en la sociedad (de género, terrorismo, delincuencia, etc.), pero su comportamiento diario dista mucho de propugnar la paz y la armonía entre la gente…

Me gustaría vivir en un mundo en el que los políticos se limitaran a recalcar sus diferencias ideológicas en las dos semanas de cada campaña electoral, y luego se pasaran el resto del tiempo buscando acuerdos entre ellos en beneficio de la sociedad. Pero lamentablemente esto nunca ha ocurrido, salvo honrosas y breves excepciones durante el período de la Transición…

Tras el final de la dictadura, pasamos de una España en la que casi nadie hablaba de política, a otra en la que todo se comenzó a politizar. Durante décadas la izquierda y la derecha fomentaron la división ideológica entre españoles, pero ha sido en los últimos años en los que esta lacra ha llegado a extremos insoportables con la aparición del “partido de los odiadores” (como lo llama un tío mío): los dirigentes de este partido, de cuyo nombre no quiero acordarme, utilizando todos los medios de comunicación modernos, pero a la vez usando casposas técnicas de propaganda al más puro estilo soviético, fomentaron desde un principio el odio hacia ambos bandos! Con una gran habilidad (al menos inicialmente) consiguieron que varios millones de desencantados y de desesperados por los efectos de la grave crisis económica, comprara sus mensajes populistas cargados de odio: hacia el PP, el PSOE, la Transición, la monarquía, la unidad de España, la Unión Europea, la banca, etc.

Pero afortunadamente, junto a ese “partido de los odiadores”, surgió también otro nuevo partido con un líder diferente. Alguien que sorprendentemente no necesitaba insultar o agredir a los otros partidos para articular sus discursos! Un político joven que se atrevía a decir que los seguidores de los demás partidos no eran sus enemigos sino sus compatriotas; que no vetaba a nadie por principio (como habían hecho los dos partidos tradicionales históricamente), ni se alineaba con nadie por sistema; que estaba dispuesto a pactar con todos por el bien (por la gobernabilidad) del país, de una comunidad autónoma o de un ayuntamiento.

Aquel mensaje fue considerado herético por una buena parte de seguidores de los dos bandos tradicionales y especialmente por el “partido de los odiadores”. En su afán de etiquetar a todo el mundo, unos les llamaban “marca blanca del PP” y otros “marca blanca del PSOE”… Y es que el sectarismo imperante no podía tolerar que alguien fomentara la unidad y el entendimiento. Pero ha tenido que llegar la crisis desatada por los golpistas nazi-onalistas catalanes para que la gente reaccionara mayoritariamente y tanto unos como otros se dieran cuenta de que hay cuestiones de Estado que obligan a aparcar las diferencias. Por suerte ese eterno aforismo de “la unión hace la fuerza” ha recobrado una repentina vigencia. Y como Ciudadanos era el único partido que ya venía insistiendo en esa idea, al final ha sido el gran beneficiado. Así lo atestiguan tanto su victoria en las recientes elecciones autonómicas catalanas, como todas las encuestas que se vienen publicando a nivel nacional.

Ojalá que todos aprendan la lección y se den cuenta de que sembrar cizaña, enfrentamiento y división entre los ciudadanos para conseguir réditos políticos, a largo plazo nunca puede conducir a nada bueno!

 

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Feminismo vs. “feminazismo”

El DRAE define el término feminismo como “principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) en su artículo 1 dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos…”. Y en su artículo 2: “Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición…”

Eso quiere decir que desde hace ya 70 años el principio de igualdad entre hombres y mujeres está reconocido mundialmente, aunque haya países (los árabes principalmente) que se pasen esta igualdad por el forro…

Por lo que respecta a España, nuestra constitución de 1978 en su artículo 14 reza: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Podríamos decir entonces que en España es obligatorio por ley desde hace ya 40 años ser feminista, ya que discriminar a una persona por el solo hecho de ser mujer es inconstitucional y por tanto ilegal.

Las infracciones a esta norma deben ser perseguidas sin ningún tipo de excusa por los poderes públicos. Situaciones como que una mujer cobre un salario inferior a un hombre en un puesto de trabajo idéntico, son manifiestamente inconstitucionales y no creo que nadie con dos dedos de frente pueda poner esto en cuestión.

El problema se genera cuando este sano (y legalmente obligatorio) feminismo, deviene en “feminazismo”, que podríamos definirlo como el fundamentalismo feminista. Quienes lo defienden son personas normalmente de extrema izquierda, que utilizan y pervierten el feminismo convirtiéndolo en un arma ideológica. Desde ese momento la ideología se convierte en una bandera a seguir (como hacen otros fundamentalistas, tanto religiosos como políticos o nacionalistas) y todo aquel que no la siga es fulminantemente descalificado.

Al igual que para un fanático religioso su religión lo justifica todo, hasta incluso matar o morir, para un/a feminazi su ideología justifica cualquier cosa: desde pervertir el lenguaje (“miembras”, “jóvenas”, “portavozas”, etc.) hasta impulsar legislaciones injustas contra los hombres, como por ejemplo la ley de violencia de género. Según esta, los mismos hechos delictivos tienen distinta condena si el agresor es hombre y la víctima mujer que si la agresora es la mujer y la víctima el hombre (lo que atenta directamente contra el mencionado artículo 14 de la constitución). El problema es que hay tanto miedo a la inquisición “feminazi” que hasta ahora nadie se ha atrevido a denunciar ante el tribunal constitucional lo que a todas luces es anticonstitucional…

En el caso del nazismo, cualquier discrepante era tachado de antialemán y su vida corría serio peligro; en la antigua URSS el que cuestionara el comunismo era acusado de contrarrevolucionario y se tenía que atener a serias consecuencias; ocurre lo mismo actualmente en Cuba o Corea del Norte; en España, el régimen nazionalista catalán a cualquier no independentista lo señala como anticatalán… Y de igual modo, cualquier persona que cuestione el actual “feminazismo” imperante, es tachado de machista. Da igual que defiendas el principio feminista al 100%; sólo con que cuestiones alguna de las barbaridades “feminazis” que se cometen en su nombre, serás automáticamente crucificado.

Si el objetivo original del feminismo era defender y llevar a la práctica la igualdad legal entre hombres y mujeres de una forma pacífica, el “feminazismo” busca enfrentar a mujeres contra hombres y dividir ideológicamente a las personas: sólo los izquierdistas son verdaderos feministas; los que no sean de izquierdas son sospechosos de machistas por definición…

Si el antiguo feminismo reclamaba la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, el actual “feminazismo” pretende incluso pervertir la biología, negando si hace falta las leyes de la Naturaleza, según las cuales es necesario que machos y hembras de todas las especies (ser humano incluido) sean diferentes. He llegado incluso a escuchar a varias “feminazis” decir en un programa de radio, que el instinto maternal no existe, que es un “invento del patriarcado” para someter a las mujeres… Y a ver quien es el guapo que se atreve a intentar hacer volver a la realidad a fanáticas de ese pelaje!

Esta perversión del feminismo tiene todas las señas de identidad de la extrema izquierda más casposa. La que exalta la lucha violenta, las huelgas, la toma de las calles, la que manipula la información, exacerba a las masas y explota el victimismo; esa que necesita siempre tener a mano a un enemigo al que culpar de cada problema, porque ellos nunca son culpables de nada…

No entienden que ese es un camino equivocado. Que la única vía para progresar no es la revolución sino la evolución. Que la violencia y los enfrentamientos nunca llevaron a nada positivo. Que hombres y mujeres estamos condenados a seguir siendo diferentes, pero también a entendernos, a respetarnos, a convivir en paz y a luchar juntos por conseguir en la práctica esa igualdad de derechos que desde hace décadas está ya reconocida legalmente…

 

El sexo tántrico

En nuestra cultura occidental solemos cometer el error de olvidarnos de que el ser humano es un todo indivisible = cuerpo + mente + consciencia (o alma, espíritu, etc., dependiendo de nuestras creencias). Por ejemplo, cuando vamos a un médico, éste sólo se preocupa de nuestra dimensión corporal. Sin embargo, cada vez está más extendida la convicción de que nuestro cuerpo físico en muchas ocasiones enferma como consecuencia de un malestar psicológico previo, que ha debilitado las defensas naturales de nuestro organismo…

Las filosofías orientales por el contrario, consideran al ser humano como algo indivisible. Disciplinas como el yoga o la meditación hacen hincapié en esta idea y buscan conectarnos con nosotros mismos, experimentando la unión de esas tres dimensiones, con el objetivo de llegar a una sensación de plenitud, de paz interior, no sólo de bienestar físico.

El tantrismo o sexo tántrico como se conoce en Occidente, busca llegar a esa unión, pero a la vez compartiendo y disfrutando de la experiencia junto con la persona amada. Utiliza para ello la energía sexual (que es la más potente y creadora que tenemos) con una serie de rituales que nos harán olvidarnos de lo meramente genital, para llegar a darle una dimensión espiritual.

Hace ya más de una década que mi curiosidad me llevó a investigar este tema y además tuve la suerte de vivir ese aprendizaje en pareja, lo cual nos dio la posibilidad de llevarlo a la práctica. Desde entonces, cada vez que sale este tema de conversación, observo en la gente un gran interés, pero también un gran desconocimiento… En este post voy a tratar de dar una pequeña introducción al tema desde mi experiencia personal. Si a alguien se le despierta la curiosidad le recomiendo que lea alguno de los muchos libros que hay publicados sobre el tema… y después que lo practique!

Una experiencia de sexo tántrico busca sublimar el encuentro sexual entre dos amantes, con el objetivo, como dije anteriormente, de darle una dimensión espiritual: convertirlo en una unión de almas. Por ello, en primer lugar se requiere que sea llevada a cabo por una pareja verdaderamente unida a nivel emocional. No sirve un “rollo de una noche”, un “follamigo/a”, ni siquiera una pareja aparentemente estable pero con la que no existe un vínculo amoroso fuerte, correspondido y consolidado.

Para el encuentro tántrico, la habitación debe ser preparada convenientemente. Con ello trataremos de involucrar los 5 sentidos, al objeto de vivir la experiencia de la forma más intensa y consciente posible a nivel sensorial:

  • Para el sentido de la vista, prepararemos una iluminación tenue, insinuante, a base de velitas por ejemplo.
  • Para el sentido del oído, pondremos una música de fondo suave, de estilo zen, o cualquier otra que nos resulte muy relajante.
  • Para el sentido del tacto utilizaremos cremas o aceites con los que acariciarnos y masajearnos.
  • Para el sentido del olfato, además del aroma de las cremas, aceites y del propio olor de nuestra pareja, podemos complementarlo encendiendo una varita de incienso.
  • Para el sentido del gusto podemos emplear cualquier manjar que nos resulte apetecible (chocolate, fresas, etc.), con el que deleitarnos a lo largo de nuestra práctica. No debemos usar bebidas alcohólicas porque disminuirían nuestra capacidad de estar plenamente conscientes y presentes.

Esta combinación de estímulos sensitivos nos proporcionará un placer corporal más intenso, más completo que el meramente genital. Pero también nos transportará a un estado mental y espiritual en el que disfrutaremos de compartir cada segundo junto a nuestro ser querido, mucho más allá de nuestros cuerpos físicos.

Una vez preparado el entorno, lo que ya de por sí nos irá predisponiendo y motivando, empezaremos con la práctica. Es importante disponer de todo el tiempo que haga falta y dejar fuera de la habitación todo aquello que pueda distraer nuestra atención, tanto a nivel físico (teléfonos móviles por ejemplo), como a nivel mental (preocupaciones y pensamientos relacionados con otros temas). Se trata de vivir la experiencia con la máxima consciencia y plenitud.

Para comenzar, una vez desnudos, uno de los dos se tumba boca abajo y el otro comienza a masajearle muy lentamente, desde los dedos de los pies hasta la coronilla, usando crema o aceite. No debemos de darle preponderancia a las zonas tradicionalmente llamadas erógenas, sino que trataremos de convertir cada poro de la piel de nuestra pareja en zona erógena.

Cuando lo creamos oportuno, le daremos la vuelta y proseguiremos con la misma técnica por un tiempo equivalente al de la espalda. A continuación cambiaremos los papeles y el masajeado se convertirá en masajista, hasta completar el ejercicio por ambos lados.

Al terminar, sentiremos una extraña mezcla de relajación y excitación. Nos sentaremos en la cama el uno frente al otro y nos acariciaremos mutuamente mientras nos miramos a los ojos amorosamente y con complicidad. Podemos también sonreírnos, abrazarnos, besarnos, olernos, susurrarnos palabras de amor al oído… en definitiva haremos todo aquello que nos haga disfrutar de la unión de nuestros cuerpos desnudos, pero tratando de no desviarnos hacia lo genital. Para ello es importante  moverse con lentitud, con delicadeza, poniendo todo nuestro cariño en cada movimiento. También es muy importante la respiración: respirar lenta y profundamente nos ayudará a controlar la excitación, alargando el estado de placer sin incurrir en la urgencia del orgasmo.

Cuando ambos hayamos alcanzado un alto nivel de excitación procederemos a la penetración, bien sentados o bien tumbados, pero tras ella permaneceremos encajados sin movernos, alargando esa sensación de unión plena mediante besos, abrazos y caricias. Seguiremos controlando la respiración (lenta y profunda) y a ser posible intentaremos sincronizarla con la de nuestra pareja. Si conseguimos hacerlo, experimentaremos una extraña sensación, ya que la excitación sexual la tenemos asociada a todo lo contrario, a una respiración agitada. Esta nueva sensación que nos rompe los esquemas tradicionales, puede llegar a ser tan placentera, que nos lleve a un estado en el que perdamos literalmente la noción del tiempo!

En esa posición de “cópula inmóvil” podemos permanecer todo el tiempo que nos plazca, hasta que finalmente optemos por buscar el orgasmo mutuo (que no tiene porqué significar el final a la sesión). Una pareja bien compenetrada sexualmente sabrá cómo llevarlo a cabo de la mejor manera. Para los orientales practicantes del tantrismo sin embargo, la eyaculación masculina es una pérdida inútil de energía y para evitarla realizan una serie de ejercicios con los músculos del perineo orientados a llegar al clímax sin eyaculación. Pero esto ya excede de una primera aproximación al tema, que es lo que he pretendido en este post…

Os deseo a todos un feliz sexo tántrico!

😉

Mi experiencia con la hipnosis

El pasado fin de semana asistí a un curso/taller intensivo de introducción a la hipnosis. Hacía tiempo que me atraía el tema, pero en los últimos meses he conocido a Pilar, una chica que la practica, y sus explicaciones han acabado de acrecentar mi curiosidad. Oscar Wilde decía que “la mejor manera de vencer una tentación es sucumbir a ella”, así que yo decidí sucumbir y con este curso he dado un primer paso, con el objetivo de convertir curiosidad en conocimiento…

Lo primero que tengo que decir es que ha sido una experiencia muy positiva que me ha introducido en ese apasionante mundo del inconsciente. Ya sabemos que nuestra mente es como una especie de iceberg: la pequeña parte que flota sería la parte consciente, mientras que la gran parte oculta sería el inconsciente. En este es donde se guarda la información de todas nuestras experiencias vividas, incluso desde que estábamos en el vientre materno, pero que nuestra mente consciente trata de mantener ocultas: traumas emocionales, conflictos psicológicos, fantasías reprimidas, etc. Pero también el inconsciente tiene una poderosa capacidad creativa, que es la que nos hace por ejemplo soñar cada noche…

La segunda idea que quiero compartir con vosotros es que el estado de trance hipnótico es un estado que alcanzamos muchas veces involuntariamente, de una manera natural. Por ejemplo cuando nos sentamos relajados frente a una chimenea, una hoguera o frente al mar y sin darnos cuenta nos quedamos absortos, embelesados, como si hubiéramos perdido la noción del tiempo; también nos sucede a veces cuando nos quedamos adormilados frente a la televisión, pero sin llegar a dormirnos del todo; o por las noches cuando nos metemos en la cama y pasamos por unos instantes de transición entre el estado de vigilia y el de sueño. En todos esos momentos, sin darnos cuenta, la parte consciente de nuestra mente se desconecta y creamos las condiciones perfectas para que aflore nuestra parte inconsciente…

Una práctica de hipnosis lo que hace es inducir a ese estado de trance, de desconexión de la mente consciente, para posteriormente amplificarlo mediante técnicas basadas en la sugestión. Aunque quizás sería más exacto hablar de la propia autosugestión del paciente. En este sentido, han hecho mucho daño esos shows televisivos en los que parecía que un hipnotizador tomaba el control absoluto de las personas como si estas carecieran de voluntad. La realidad es muy diferente: para llevar a cabo un procedimiento de hipnosis es necesario contar con la voluntad y con la colaboración del sujeto hipnotizado; y en ningún caso esta persona hará nada que vaya contra sus principios, por mucho que se encuentre en estado de hipnosis…

He tenido la oportunidad de practicar técnicas para eliminar dolores, tanto físicos como psicológicos; he aprendido, aunque sólo en la teoría, las múltiples utilidades que esta disciplina tiene: desde por ejemplo dejar de fumar, hasta aumentar la motivación y el rendimiento de deportistas de élite. Incluso es utilizada para hacer regresiones y revivir momentos del pasado, con el objetivo de sanar situaciones que quedaron pendientes de resolver. Es más, según nos han explicado, estas regresiones pueden llevar al paciente a conectar con vidas pasadas… aunque reconozco que esta afirmación, que obliga a creer en la reencarnación, al menos de momento me cuesta digerirla!

Aprovecho para agradecer al profesor, Jose Carlos, y a mis compañeros de curso (Esther, Marta, Juana, Belén y Juan) los gratos momentos que hemos compartido durante este intenso y revelador fin de semana. Y a todos los que estéis interesados en el tema, os animo a que deis el paso, a que os olvidéis de miedos y prejuicios, y lo experimentéis por vosotros mismos!

 

Las “snuff movies”, perversión de alto standing…

En 1996, el gran director de cine Alejandro Amenábar, estrenó su primer largometraje: Tesis. La película, con guión del propio Amenábar y protagonizada por Ana Torrent, Fele Martínez y Eduardo Noriega, nos introduce en el oscuro submundo de las snuff movies. Se trata de películas en las que se ruedan escenas reales, generalmente cargadas de violencia, sexo, sadismo, etc.

Años atrás, allá por el 90, cuando trabajaba en una multinacional de Madrid, tuve un jefe inglés que me había hablado de una de esas películas… Este hombre trabajó en los años 80 para la compañía British Aerospace como jefe de ventas de la división de jets privados. En una ocasión cerró una gran operación en un país árabe, por la que varios jeques adquirieron aviones de la BAe para renovar sus flotas, y para celebrarlo le invitaron a uno de sus palacios a participar en una fiesta.

Su primera sorpresa fue que al entrar en aquel lujoso recinto, fuertemente custodiado, se encontró con escenas que no imaginaba… En un país en el que casi todo estaba prohibido, pudo ver como de puertas para adentro no faltaban el alcohol, las drogas, insinuantes mujeres ataviadas al estilo occidental (él pensaba que se trataba de prostitutas de alto standing), etc.

Pues bien, después de disfrutar de los lujos del palacio, de enseñarle su colección de Rolls Royce’s y demás excentricidades propias de multimillonarios, le dijeron que le iban a mostrar algo que le iba a impresionar… Mi amigo inglés, que no había parado de sorprenderse desde su llegada, se quedó intrigado, ya que los rostros de aquellos árabes reflejaban un morbo especial.

Fue conducido a una sala de cine, tan lujosa como el resto de las estancias de aquella mansión, y allí comenzó una proyección privada de una película que al principio parecía un documental. En él se podía ver como varios hombres capturaban a una mujer, se la llevaban contra su voluntad, la  ataban y después se sucedían para violarla con saña. Pensó que se trataba de una película pornográfica y que quizás eso era algo novedoso para ellos, pero enseguida se dio cuenta de que no había cortes y sobre todo de que el rostro y los gritos de la mujer no eran los de una actriz…

Comenzó a sentirse incómodo y nervioso desde que intuyó que aquello era una situación totalmente real. Sin duda era eso lo que les generaba esa excitación morbosa a aquellos hombres, habituados a disfrutar de todos los placeres y perversiones imaginables… Aguantó el chaparrón como pudo, hasta que en un determinado momento se pudo ver como la mujer era asesinada sin piedad para deleite de las mentes enfermas tanto de quienes lo hicieron y lo grabaron, como de quienes adquirieron luego las copias de la película…

En ese instante mi amigo no pudo más, se disculpó ante los anfitriones, se levantó y se fue a buscar unos lavabos para poder vomitar… Aquella experiencia le impactó de tal manera que a partir de entonces se planteó cambiar de trabajo para no volver a tener que relacionarse nunca más con gente de esa calaña.

Han pasado más de 30 años y las monarquías del golfo siguen intactas. Los multimillonarios sátrapas que se reparten sus países, siguen imponiendo férreos y medievales estilos de vida a sus súbditos, especialmente a las mujeres, amparados en motivos religiosos espurios. Y lo que es peor, tanto Estados Unidos como Europa siguen considerando socios preferentes a todo ese atajo de tiranos…

La teoría y la práctica

Decía Buda: “Somos lo que pensamos; todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado. Todo el mundo surge de nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos creamos el mundo.”

Si miramos a nuestro alrededor nos daremos cuenta de que cada objeto material (mueble, coche, edificio, etc.), antes de ser fabricado o construido, fue una idea en la cabeza de algún diseñador, ingeniero, arquitecto…

Del mismo modo, las experiencias (un viaje, unos estudios, una relación sentimental, etc.) antes de producirse normalmente han sido pensamientos, deseos que con más o menos planificación hemos convertido en realidad.

Pero muchas veces a lo largo de nuestra vida tenemos ideas que se quedan en el tintero y nunca llegan a ver la luz. Asimismo podemos pasarnos años estudiando, aprendiendo, teorizando sobre temas que luego no somos capaces de llevar a la práctica. Entonces todo nuestro aprendizaje se ha quedado en agua de borrajas. Esto es bastante habitual en el terreno del crecimiento personal: nos encontramos con muchas personas que dicen “saberse la teoría”, que afirman haber leído muchos libros, pero que en realidad parecen no haber aprendido nada, porque sus comportamientos reflejan que no son capaces de poner en práctica aquello que dicen conocer…

¿Nos pondríamos en manos de un dentista, cirujano, conductor de autobús o piloto de aviones, que hubiera estudiado mucha teoría sobre su profesión, pero que nunca la hubiera llevado a la práctica? La respuesta es no. Y es que de nada sirven las ideas que no convertimos en realidad, o las teorías que no se aplican en la práctica.

Pero paradójicamente también se da la situación contraria: ideas, pensamientos y teorías que pueden estar en nuestra cabeza sin ningún problema, pero que más vale que no sean llevadas a la práctica, por las posibles consecuencias negativas que ello podría tener. Por ejemplo, uno puede pensar en suicidarse, fantasear con tener relaciones sexuales con alguien menor de edad, soñar con robar un banco o con proclamar la independencia de Cataluña… pero es mejor que esos pensamientos no se hagan nunca realidad, porque de lo contrario las consecuencias serían muy negativas!

En este último caso somos ya verdaderos expertos los españoles, después de la matraca a la que nos han sometido en los últimos años! En España cualquier persona puede tener las ideas independentistas y secesionistas que quiera, existen partidos políticos legales que defienden esas ideas, elecciones en las que la gente vota a esos partidos… pero lo que no pueden hacer es saltarse toda la legislación para llevar a la práctica esas ideas mediante atajos ilegales, porque entonces esos políticos se convierten en delincuentes, por mucho apoyo y muchos votos que tengan detrás…

En este sentido hay que recordar que el hecho de tener mucho apoyo en las urnas no garantiza la legitimidad de todas las ideas. No debemos olvidar el caso más famoso que tuvimos en el siglo XX: Hitler llegó al poder democráticamente, ganando unas elecciones, no lo olvidemos nunca!

La importancia de la creatividad

En 1968 el científico norteamericano George Land realizó un estudio, publicado en el libro Breakpoint and Beyond, que comprobaba la capacidad del pensamiento divergente: la capacidad de encontrar diversas respuestas a una pregunta, buscar diferentes usos a un objeto, es decir, la creatividad, la capacidad de soñar, de visualizar, de salir de un pensamiento cuadriculado y condicionado para encontrar más alternativas.

Este estudio se basaba en una prueba que utilizaba la NASA para seleccionar ingenieros y científicos innovadores. Una pregunta de las que se hacían, por ejemplo, podía ser que se imaginaran todos los usos posibles y alternativos de un tenedor. El estudio de George Land se realizó a 1.600 niños de 5 años, y el protocolo de la prueba indicaba que a partir de un determinado número de respuestas era considerado como un genio creativo.

Asombrosamente, el porcentaje de genios creativos entre esa muestra de niños fue del 98%, lo que demuestra que la práctica totalidad de los niños nacen con unas extraordinarias capacidades creativas.

El estudio era a largo plazo, por lo que 5 años después, cuando los niños ya tenían 10 años, se les volvió a evaluar. El resultado fue sorprendente, ya que tan sólo el 38% de los niños llegó a los mismos niveles que tenían a la edad de 5 años. Al cumplir los 15 años se les repitió el test obteniendo un resultado del 12%. Por último, la misma prueba se efectuó a 280.000 adultos y los resultados reflejaron que tan sólo el 2% llegaba al nivel de genio.

La conclusión es que la creatividad no se aprende, que nacemos con ella. Son la educación actual y el entorno los que, en vez de aumentar nuestras capacidades, las diminuyen…

Todo esto me recuerda a una frase que escuché muchas veces a lo largo de los 2 años que pasé en la Escuela de Arte de Sevilla: “hay que conocer las reglas y aprender a saltárselas”. Es decir, que está muy bien saberse los cánones de belleza, del cromatismo, del encuadre y conocer los diferentes planos, puntos de vista, posibilidades de enfoque, etc., pero a partir de ahí lo más importante es la creatividad personal del artista, del fotógrafo.