La inutilidad de la política de apaciguamiento…

Si algo nos enseñó el siglo XX fue la inutilidad de la política de apaciguamiento que en los años 30 “los buenistas” de la época pregonaban para con Hitler… Y es que aquella condescendencia acabó llevando al mundo a la mayor guerra de la Historia de la Humanidad…

Ya en el ámbito familiar y en el escolar, los psicólogos y educadores lo dejan bien claro: educar consiste en poner límites, en enseñar que nunca tiene las mismas consecuencias cumplir que incumplir las normas, respetar que no respetar a los demás, trabajar y esforzarse que no hacerlo…

Con los niños rebeldes nunca funciona el tratar de apaciguarles, dándoles la razón en todo y colmándoles de caprichos. Antes al contrario: con eso sólo se consigue hacerlos más déspotas. No recurrir a los castigos cuando lo merecen sólo hará que refuercen sus comportamientos tiranos y sean cada vez más difíciles de reconducir.

Más tarde, cuando salgan al mundo y se tengan que enfrentar a un trabajo, a un jefe, o tengan que convivir con otras personas fuera del ámbito familiar, se encontrarán con miles de problemas, ya que están acostumbrados a salirse siempre con la suya. Y si no es así reaccionan con ataques de ira. En definitiva, no están preparados para convivir en sociedad.

Hoy el título de este post me sirve para criticar dos situaciones bien diferentes, pero ambas de rabiosa actualidad: por un lado tenemos las revueltas, el terrorismo callejero protagonizado por la secta catalanazi en Barcelona y por el otro el debate sobre la eliminación de la prisión permanente revisable.

En cuanto al primer problema, provocado y alentado desde el propio gobierno catalán, ya no sé a qué más tiene que esperar este gobierno para cumplir con la ley y meter en cintura de una santa vez a esa secta de golpistas, que está destrozando una de las comunidades autónomas más prósperas de España. Han conseguido fomentar el odio y dividir a la sociedad hasta extremos nunca antes vistos. Llevan años sin gobernar y sin preocuparse de la población, dedicados exclusivamente a hacer proselitismo de sus paranoias, entre otras cosas para tapar la corrupción y los robos de dinero público que durante décadas perpetraron.

Como bien dice el socialista aragonés Lambán, el nacionalismo es un cáncer. Y el cáncer no se apacigua con analgésicos, con masajes ni con buenas palabras… El cáncer se cura extirpando de raíz el tumor y las zonas adyacentes, matando hasta la última de sus células a base de quimio y/o radioterapia!

Pero sin embargo la terapia del doctor Sánchez, que juró por su conciencia y honor “cumplir y hacer cumplir la Constitución”, consiste en aplicar paños calientes y en la indolencia más absoluta. Media Cataluña tiene que vivir bajo el yugo del nazi Torra y sus secuaces, sin que el Estado español haga nada por defenderles. La política de apaciguamiento es la única que el líder socialista aplica contra el catalanazismo. No sabemos si lo hace por principios (lo dudo), o más bien por seguir mendigando el apoyo de los golpistas para continuar okupando Moncloa unos meses más.

Ese probable tacticismo político con el fin de permanecer en un puesto para el que nadie le votó, es verdaderamente patético. Hasta los barones socialistas están asustados por el gran daño que esa política de apaciguamiento con Cataluña está haciéndole a su partido en el resto de España (véanse los resultados de las elecciones de Andalucía, el principal feudo socialista). Pero no hay que olvidar que para este ególatra del avión y de la tesis doctoral falsa, su partido no ha sido más que un medio para llegar a cumplir su desmedida ambición de poder. Ya se ha garantizado como mínimo ser expresidente el resto de sus días, con las prebendas que ello conlleva, y si de paso puede destrozar el PSOE, pues mata dos pájaros de un tiro.

Sánchez no olvida ni perdona que ese partido le destituyera del cargo de secretario general por insinuar pactos con podemitas y secesionistas. Por eso, a su regreso al cargo, le faltó tiempo para vengarse y pactar con podemitas y secesionistas, con la excusa de echar a Rajoy y la promesa de elecciones (que por supuesto no ha cumplido). Pero bueno, no me quiero desviar del tema del post, enredándome con las intrigas socialistas…

Recordemos que durante años se llevó a cabo también en otra región española una política de apaciguamiento similar, con un tipo de delincuencia que conocíamos como kale borroka. Se argumentaba que si se aplicaba la ley a “los malos” sería aún peor, porque se volverían “más malos”… Hasta que llegó Aznar y terminó con aquel estúpido argumento: tan pronto como cambiaron las leyes para considerar terrorismo la violencia callejera y responsabilizar a los padres de las fechorías de sus hijos menores, aquella moda del vandalismo callejero dejó de estar de moda y curiosamente desapareció!

Con los delincuentes reincidentes sucede lo mismo. Da igual que sean carteristas, ladrones de poca monta o de grandes golpes, terroristas religiosos o por ideologías nazionalistas, violadores o asesinos. Estamos hartos de ver casos de delincuentes que han sido condenados en docenas de ocasiones y en cuanto salen a la calle vuelven a las andadas; estamos hartos de casos de yihadistas irrecuperables; de violadores y asesinos en serie irredentos…

A toda esa gente no se la puede “apaciguar” siendo condescendientes con ellos. Sólo endureciendo sus condenas y manteniéndolos el máximo tiempo posible entre rejas, el resto de la población podremos vivir tranquilos. Y el caso más reciente es el del violador y asesino de Laura, con un amplio historial delictivo… Si esa basura humana hubiera podido ser condenado a cadena perpetua ya en los años 90, con ocasión de su primer asesinato, Laura aún seguiría viva.

Pero cuando la derecha defiende la cadena perpetua, enseguida “los buenistas” progres se preocupan por los derechos de los delincuentes, en lugar de por proteger a la sociedad de sus delitos. En el colmo de la estupidez, culpan del asesinato “al machismo”, como su tuviera algo que ver el culo con las témporas! Se creen que convocando manifestaciones y criminalizando al conjunto de la población masculina van a conseguir algo… Y sin embargo la única solución racional, que es mantener a ese monstruo recluído de por vida, les parece algo “inhumano”, como dijo la ministra de Justicia…

Lo curioso es que esa pose de supuesta bondad que inspira a los progres cuando tienen que tratar con terroristas, golpistas y asesinos, desaparece de un plumazo cuando tratan con la gente de derechas. Y es que con sus adversarios políticos no tienen “buenismo”, sino sectarismo y odio visceral. Lo demuestran cada día e incluso han llegado a imponerlo por ley, con su cainita “ley de la mentira histórica”…

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La quiebra de la Seguridad Social

La actual Seguridad Social es la heredera del Instituto Nacional de Previsión, creado en 1908 para integrar las distintas cajas que gestionaban diversos seguros sociales. Con el paso de los años fueron apareciendo nuevas figuras como el Retiro Obrero (1919), el Seguro Obligatorio de Maternidad (1923), el Seguro de Paro Forzoso (1931), el Seguro de Enfermedad (1942) y el Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) en 1947.

Simultáneamente a los seguros anteriores, se desarrollaron otros mecanismos de protección de carácter sectorial, a través de las Mutualidades Laborales, con el objetivo de complementar la protección existente.

Todo este complejo entramado se trató de simplificar con la Ley de Bases de la Seguridad Social (1963) y la Ley General de la Seguridad Social (1966), al objeto de implantar un modelo generalizado de protección social, de gestión pública.

Pero todas estas medidas que se fueron tomando a lo largo del siglo XX, basadas en datos estadísticos de la primera mitad del siglo, se han visto afectadas por el espectacular incremento de la esperanza media de vida en nuestro país, que ha pasado de los 40 años en 1900 a los 80 en el 2000! Hay que tener en cuenta que hasta la década de los 30 no se superaron en España los 50 años de esperanza media de vida… Esto quiere decir que una gran parte de la población, después de haber estado cotizando durante años, no llegaba a cobrar ni una peseta de pensión porque se moría antes de alcanzar la edad de jubilación.

En nuestros días, la esperanza media de vida ronda los 83 años, mientras que el promedio de edad de jubilación está en torno a los 64. Lo que significa que los españoles se pasan por término medio casi dos décadas (19 años) disfrutando de su pensión de jubilación!

Imaginemos que ese español promedio se hubiera pasado la friolera de 45 años trabajando ininterrumpidamente: desde los 19 a los 64. Pues bien, teniendo en cuenta que el importe cotizado entre empresa y trabajador apenas llega a un tercio de la base anual de cotización, en realidad por 45 años cotizados (que es muchísimo más de lo habitual) se habrían acumulado recursos para cubrir 15 de pensión (un tercio de los 45 años). Es decir, 4 años menos de los 19 efectivamente cobrados. Y no entro a considerar la deflación acaecida durante todos esos años…

Pero ese ejemplo extremo que he puesto, de alguien que hubiera cotizado durante 45 años (y a pesar de ello se demuestra que no son suficientes para cubrir su pensión), no se corresponde ni mucho menos con la realidad. Como bien explica el artículo de El Economista del pasado día 6 de Noviembre (https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/9500853/11/18/A-pesar-de-lo-piensa-cada-pensionista-percibe-un-44-mas-de-lo-que-ha-cotizado-en-su-vida.html), en realidad cada pensionista recibe por término medio un 44% más de lo que realmente cotizó a lo largo de su vida laboral…

Este enorme desfase se pudo aguantar durante los años previos a la crisis, en los que hubo un fuerte crecimiento económico, un desempleo bajo, altos salarios y una proporción mayor entre el número de cotizantes y el de pensionistas: a finales de 2007 teníamos 271 cotizantes por cada 100 pensionistas, mientras que a finales de 2017 habíamos bajado a tan sólo 223, lo que representa una disminución del 17,7%. Y encima, mientras que los salarios medios han ido disminuyendo, las pensiones medias han ido aumentando!

En cifras absolutas, el sistema ha pasado de tener un superávit récord de 13.680 millones de €uros en 2007, a un déficit récord de 18.800 millones en 2017. Lejos de mejorar, después de 8 años consecutivos de déficit, las previsiones para los próximos años son desoladoras: en 2018 se batirá el récord con unos 19.500 millones y en 2019 se empeorará todavía más, llegando a unos 21.000 millones de €uros de déficit!

La insostenibilidad del sistema actual de Seguridad Social es por tanto más que evidente, pero nuestros políticos han pasado del “es imposible subir las pensiones con el IPC, qué más quisiera yo” del Rajoy de principios de año, a la situación actual en la que de forma totalmente irresponsable se sigue acelerando la quiebra del sistema.

Ninguna empresa (ni privada ni pública), por muy grande que sea, puede permitirse el lujo de perder cada año tantos miles de millones de €uros. Mientras tanto los políticos prefieren seguir engañando a los contribuyentes y estos prefieren seguir ignorando la realidad. Pero ningún desequilibrio puede perdurar para siempre y tarde o temprano habrá que tomar medidas drásticas si no queremos que en unos pocos años la quiebra de la Seguridad Social acabe provocando la quiebra del Estado en su totalidad.

Y esas medidas drásticas, por desgracia se resumen en tan sólo dos (o en una combinación de ambas) por el lado del gasto, ya que la posibilidad de una subida de ingresos del sistema que enjuague el enorme déficit actual, no es más que una utopía:

  1.  Elevación de la edad de jubilación y de los años necesarios para percibir el 100% de la pensión. Recordemos que con la última reforma, cuya aplicación transitoria culminará en 2027, se necesitarán 38,5 años cotizados para poder jubilarse a los 65 con el 100%; en caso contrario habrá que esperar hasta cumplir los 67 y tener al menos 37 cotizados. Pues bien, no nos extrañemos de que en los próximos años estas cifras se eleven hasta los 40 años cotizados y hasta los 68/70 años de edad de jubilación…
  2. Congelación (como ya sucedió en 2011 con Zapatero) o incluso reducción de las pensiones (como ya ha ocurrido en más de un país).

Seguir mintiendo a los españoles no hace sino agravar año a año la situación. Y cuanto más tardemos en reaccionar y en tomar las medidas necesarias, mayor habrá de ser la dureza de las mismas!

 

 

La prostitución y los impuestos

Dice un viejo proverbio inglés: “in this world nothing is certain but death and taxes”. Pues bien, yo lo completaría de la siguiente manera: “en este mundo nada es seguro excepto la muerte, los impuestos y la prostitución”.

La prostitución en sus múltiples versiones ha estado y estará presente en nuestro mundo, lo quieran o no los dictadores de la corrección política y del feminismo de salón. Es un fenómeno más de la Naturaleza: el lobo se prostituyó y se dejó acariciar para convertirse en perro y así asegurarse el alimento de la mano del hombre, sin necesidad de tener que cazar; y ocurre lo mismo con el resto de los animales, homo sapiens incluido: el fuerte se vale de su fuerza para conseguir sus fines, mientras que el débil tiene que usar la inteligencia y la seducción para conseguir los suyos.

Para denigrar la prostitución se la vincula a la trata de personas, y por ello muchos abogan por prohibirla, como si los traficantes de personas la hubieran inventado… Es tan absurdo como si alguien planteara prohibir los cuchillos porque hay delincuentes que los utilizan para robar o matar. Lo que hay que combatir es la delincuencia, no los cuchillos; igualmente lo que hay que perseguir es el proxenetismo y la trata de personas, no la prostitución cuando esta es ejercida libre y voluntariamente.

Hay países que ya resolvieron esto hace años, como Holanda, donde desde el año 2000 la prostitución es una actividad legal. Para poder ejercerla los/las trabajadores del sexo se tienen que dar de alta fiscalmente y en la seguridad social, además de cumplir con una serie de requisitos sanitarios. De esa forma se garantizan muchas cosas: la hacienda pública percibe los impuestos correspondientes de la actividad, esta se ejerce en un local habilitado al efecto y no en la calle, las personas que se dedican a ello cotizan para su futura jubilación y además se garantiza un control sanitario periódico.

Estoy seguro de que a muchos de esos políticos que la critican se les harían los ojos chiribitas si supieran los miles de millones de impuestos que se podrían recaudar legalizándola, como hicieron los holandeses! Esos politicuchos progres que no saben por donde esquilmarnos más, con la estúpida excusa de que es “por nuestro bien”. Así “papá estado” (o “mamá estado”, para que no salten las feminazis) tendría más recursos para “cuidarnos”, ya que para ellos los ciudadanos somos estúpidos y no sabemos hacerlo por nosotros mismos…

Mi indignación con este tema sube de tono cuando recuerdo la cantidad de “vicios legales” de los que nunca se habla. Esos que generan miles de muertes al año, pero que como pagan los correspondientes impuestos están socialmente bendecidos. Me refiero sobre todo al alcohol y al tabaco. Por no hablar también del juego en sus múltiples variantes (apuestas on line, loterías, casinos, bingos, salones de máquinas tragaperras, etc.), que arruina a familias enteras cada año, pero que también es perfectamente aceptado y aceptable para esos dictadores de lo políticamente correcto.

Es decir que cualquier vicio, por pernicioso que sea para nuestra salud o para nuestros bolsillos, del que Hacienda trinque, será siempre tolerado sin mayores problemas. Mientras que los vicios de los que el fisco no puede sacar tajada, entonces hay que prohibirlos: timbas privadas, otras drogas diferentes al alcohol y al tabaco, prostitución, etc. Esa doble moral, a mí sencillamente no me convence.

Hay otra parte de la prostitución de la que los progres de salón nunca hablan: la prostitución masculina. Y es que en esta sociedad de las cuotas y de la discriminación positiva, resulta muy fácil criminalizar al hombre. Pero si es la mujer o un homosexual quien recurre a servicios sexuales (como sucede a diario), entonces es mejor no tocar el tema…

Recuerdo una discusión que tuve una vez con una típica feminazi, de esas que rezuman odio a los hombres (bueno, en realidad sólo a los hombres occidentales). Argumentaba que ninguna niña pequeña decía que de mayor quería ser prostituta! Yo le dije que obviamente es un tema que los niños desconocen, pero que tampoco había escuchado nunca a ninguna niña decir que de mayor le gustaría fregar portales, conducir el camión de la basura, ser reponedora del DIA o enterradora… y no por ello vamos a prohibir o siquiera denigrar esas profesiones. Continuó la discusión y cuando le hablé de la escasa defensa que las feministas hacen de los derechos de las mujeres en países árabes, saltó como un resorte a defender la multiculturalidad: esos hombres musulmanes no son machistas por tratar a sus mujeres como objetos de su propiedad, peor incluso que a sus camellos, así como por mutilar los genitales de las niñas! Eso es multiculturalidad, que los occidentales desde nuestro estrecho punto de vista no sabemos entender, tócate los c…

También me gustaría hablar de un tipo de prostitución de la que nadie habla, pero que ha existido siempre y que continuará existiendo por los siglos de los siglos: la de la mujer (o el hombre), que se casa, se empareja o simplemente sale ocasionalmente con alguien por interés económico. Esas personas que llegan incluso, como dice la canción, a “decir te quiero si ven la cartera llena”… ¿Cuantas amantes han compartido a “su amado” con la esposa, a cambio de una buena compensación económica? ¿Cuantas mujeres (y también algún hombre) se han unido de por vida a alguien a quien jamás se arrimarían si fuera pobre? Para mi este tipo de comportamiento es mucho más deplorable que el de las prostitutas, que  se limitan a usar su cuerpo para dar placer a otra persona durante unos minutos establecidos, cobran su dinero y después siguen con su vida. Ellas no pierden su dignidad de por vida como sí lo hacen quienes se prostituyen a cambio de un apellido, de una alianza de matrimonio y de una estabilidad económica, sin los menores escrúpulos…

Por último no quisiera pasar por alto ese escándalo relacionado con el tema, que saltó hace ya meses en Andalucía, donde una pandilla de gerifaltes socialistas de la Faffe (Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo, que era en realidad una simple agencia de colocación para familiares y militantes del PSOE andaluz) se gastaron casi 15.000 euros de dinero público con sus tarjetas black en un prostíbulo de Sevilla llamado Don Angelo. Hasta ahora no he oído ni rechistar a ninguna feminista sobre el tema, ya que para ellas el feminismo es sólo un arma arrojadiza para atacar a quien no se declare de izquierdas. Si los clientes de Don Angelo hubieran sido políticos del PP o C’s, aunque se lo hubieran pagado con su dinero, el escándalo habría sido mayúsculo, se les habría tachado de puteros, machistas, cómplices de la trata de mujeres, etc. y por supuesto se habría hablado de ello durante meses en todas las cadenas de TV y radio! Ahora bien, si los que van al puticlub son socialistas o comunistas (con el agravante de que además lo hacen robando dinero público), entonces todas calladitas como p…

Las películas que nunca terminan…

Desde niños, cuando nuestros padres comenzaron a llevarnos al cine, aprendimos que todas las películas tenían un principio y un final, y que una cosa eran las historias de la pantalla y otra muy distinta el mundo real. A veces nos metíamos en el argumento hasta creernos parte de la historia e incluso podíamos seguir durante días fantaseando con ser superman o jugando a la guerra de las galaxias… pero sabíamos que todo estaba en nuestra imaginación: no se nos ocurría ponernos una capa roja y saltar por la ventana porque conocíamos la diferencia entre realidad y ficción.

El problema es que después, en la edad adulta, nos cuentan muchas “películas” que demasiada gente se cree durante toda su vida. Gente que por ignorancia, por fanatismo, por inercia cultural, o por simple vagancia, prefiere no cuestionarse ese guión aprendido desde la infancia. Caben aquí “películas” de todo tipo, basadas en fantasías o en especulaciones sin el menor soporte científico. Nacer en una u otra parte del mundo no es más que una casualidad y que ello nos imponga creencias de por vida (ideología política o religiosa, ideas nacionalistas, etc.) no es más que una limitante barbaridad.

Por ejemplo, sabemos que todo ser vivo (desde un vegetal, una bacteria o un insecto a los mayores mamíferos) nace, crece, se reproduce y muere. Esta es una regla básica de la Naturaleza, pero para algunos existe una excepción: el homo sapiens. Según ellos el ser humano es el único ser vivo que no sólo nace, crece, se reproduce y muere, sino que además, dependiendo de sus fantasías religiosas, se reencarna en vidas sucesivas o dispone de un espíritu o alma que vive eternamente tras la muerte en una dimensión alternativa y paradisíaca…

A los “creyentes” (yo más bien diría “crédulos”) las religiones les cuentan “su película”, siempre basada en el argumento anterior, insistiendo además en que la suya es la única “verdadera” y las demás son falsas. Incluso hay subtramas dentro de la misma película: católicos, protestantes, ortodoxos, etc. en la cristiana; suníes, chiíes y alauitas en la musulmana… Entre estos últimos, muchos llegan incluso a matarse entre ellos por pertenecer a otra facción de la misma religión o a todo aquel que ose no creerse sus fantasías…

Otras películas que nunca terminan son las que cuentan los nazionalistas (lo pongo con “z” de nazis deliberadamente). Estos son también expertos en inventarse “sus películas” y en conseguir lavar el cerebro a miles de personas. Para ello recurren a recursos tan zafios como el de inculcar el odio hacia el vecino o hacia el que habla otra lengua, fomentar el victimismo, elaborar teorías supremacistas, reinventarse la Historia de una región, comarca o aldea, e incluso contarles “cuentos de la lechera” a la gente más incauta con promesas de una vida mejor tras conseguir imponer su fanática paranoia…

Un tercer tipo de películas que para muchos duran toda su vida son las basadas en ideologías políticas. Aquí destaca la trasnochada extrema izquierda, cuyos nostálgicos seguidores siguen creyéndose una película que en realidad terminó el siglo pasado con la caída del muro de Berlín y con la conversión de China al capitalismo más salvaje… Países enteros siguen padeciendo a día de hoy a dirigentes iluminados que les imponen a sus conciudadanos vivir dentro de esa película que hace ya muchos años que debió de echar el telón…

En último lugar destacaría a todos esos fantasiosos que prefieren cualquier ocurrencia por extraña que parezca, antes que aplicar la lógica y el método científico. Yo los llamo “los conspiranóicos”, esos que esgrimen razonamientos que nada tienen que ver con la razón, para defender sus paranoias. Estas pueden ir desde oponerse a vacunar o a escolarizar a sus hijos, hasta negar que la tierra sea redonda, los viajes espaciales, los atentados del 11-S, el calentamiento global o cualquier otra realidad sobradamente probada por la Ciencia. En general a esta gente les atrae todo aquello que afiance sus prejuicios aunque resulte increíble para el sentido común; es más, cuanto más rara, absurda o majadera parezca la idea, más atracción sentirán hacia ella…

Afortunadamente, al menos en el primer mundo, cada vez es más la gente que no se traga películas de por vida; que no se deja lavar el cerebro y que sale de la ignorancia a base de formación y de información.

Economía e inmigración

Cuando estudiaba Derecho Civil en la universidad, se me quedó grabada la expresión “diligencia de un buen padre de familia”, procedente del Derecho Romano . En muchas ocasiones se utiliza en el Código Civil como sinónimo de obrar con sentido común: no gastar más de lo que se ingresa, cuidar del patrimonio familiar, devolver en tiempo y forma lo que pediste prestado, ser justo y ecuánime, etc.

Esa diligencia es exigible a todo aquel que administra, especialmente cuando lo administrado no es de su propiedad, como sucede en el ámbito privado (directivos de empresas) y en el público (desde el funcionario más humilde al presidente del gobierno, pasando por concejales, alcaldes, presidentes y consejeros de comunidades autónomas, ministros, etc.).

En la empresa privada esa diligencia está siempre sometida a escrutinio por parte de los propietarios, en base a informes de auditores internos y externos, cuentas anuales, memoria explicativa, etc. De manera que si un administrador no cumple con la diligencia debida, ya sabemos lo que le ocurre.

En el ámbito de lo público sin embargo, en el que se manejan enormes cantidades de dinero de todos los españoles, apenas existen controles y por ello nos encontramos con los desmanes que vemos cada día: derroche, ineficiencias, duplicidades, improductividad y descontrol, cuando no directamente corrupción.

Para hacernos una pequeña idea del desfalco que hemos sufrido los españoles en la última década, como consecuencia de la desastrosa gestión de la crisis económica primero por parte de Zapatero y luego de Rajoy, voy a dar unos datos sobre la deuda pública española, que a mi juicio son demoledores:

  • Al cierre de 2007, la deuda pública española ascendía a 384.000 millones de €uros.
  • Cuando Zapatero dejó el gobierno 4 años más tarde, la había incrementado hasta los 744.000 millones de €uros (un 94% de incremento: 355.000 millones más).
  • Tras el desalojo de Rajoy del gobierno 7 años más tarde, la deuda de todos los españoles (dato a 30 de Junio) ascendía a la ingente cantidad de 1 billón 163.000 millones de €uros (un 56% de incremento: 419.000 millones más).

En resumen: desde el 1 de Enero de 2008 entre Zapatero y Rajoy nos han TRIPLICADO la deuda pública!!! En 11 años y medio nos han endeudado nada menos que en 779.000 millones de €uros. Eso supone un promedio de 5.645 millones de €uros mensuales, casi un billón de las antiguas pesetas cada mes, ininterrumpidamente durante 11 años y medio!!! Y encima teniendo que oír hablar a diario de austeridad, que es exactamente lo contrario de lo que ha sucedido!

Si dividimos la deuda actual (al cierre de Junio, dato que a día de hoy sin duda será superior) entre 46 millones de personas, nos sale que cada español adeuda a nuestros prestamistas la cantidad de 25.282 €uros. Lo que significa que una familia de cuatro miembros supera los 100.000 €uros de deuda pública!

Y lo que es peor, en 2018 los actuales gobernantes socialistas tienen previsto superar los  30.000 millones de €uros de déficit (gastarán más de lo que ingresarán por nuestros impuestos) y en 2019 otros 20.000 millones de €uros largos. Es decir, más de 50.000 millones de €uros de déficit que seguirán engrosando la deuda pública.

Casi nadie es consciente de que toda esa cantidad de dinero que nos han prestado, genera unos intereses anuales que hay que pagar, lo que implica detraer dinero de otras partidas de gasto e inversión pública. Además ya nadie se acuerda de que el límite máximo de deuda marcado por la UE es del 60% del PIB y en la actualidad rondamos el 100%. Lo que significa que ese 40% de exceso (más de 440.000 millones de €uros) tendremos que devolverlo más pronto que tarde, con nuestros impuestos de los próximos años…

Evidentemente nuestros políticos no gestionan las cuentas públicas como lo haría “un buen padre de familia”. Y voy a enlazar esto con el tema de la inmigración: ¿si un padre de familia estuviera endeudado hasta las pestañas (como lo estamos los españoles) y apenas tuviera para dar de comer a sus hijos, se permitiría el lujo de acoger en su casa a desconocidos? Evidentemente no. Primero trataría de asegurar el bienestar de los suyos.

Pero nuestro gobierno está haciendo lo contrario: con un dinero que no tiene (que no tenemos) está acogiendo a miles de inmigrantes que en su mayoría llegan incumpliendo las leyes de inmigración, y en algunos casos incluso agrediendo a nuestros funcionarios encargados de vigilar las fronteras. Una vez en nuestro territorio les proporcionan alojamiento, pensión completa y les dan acceso a sanidad gratuita y a múltiples subsidios que sólo sirven para incrementar más aún nuestra deuda…

Si a estas alturas del post hay alguien que me está catalogando de xenófobo se equivoca. Sólo estoy intentando hacer un poco de pedagogía, que es lo que no hacen nuestros políticos. Ellos se saltan las leyes de inmigración para hacerse fotos y propaganda política, en una competición por ser el más solidario de la clase, pero eso sí, con nuestro dinero. No tengo nada en contra de que vengan extranjeros a trabajar legalmente a España. Aquí en Andalucía hay multitud de subsaharianos trabajando en Almería todo el año y a la campaña de la fresa de Huelva vienen cada año miles de marroquíes, como vinieron a trabajar en la construcción en los años del boom inmobiliario. Y me parece perfecto, nada que objetar. Pero lo que me parece inaceptable es que nuestras ciudades se llenen de mendigos, de personas vendiendo clínex en los semáforos, o haciendo de “gorrillas” en las calles, o de manteros vendiendo falsificaciones en dinero negro, con el daño que eso hace a nuestros comerciantes y a las arcas públicas.

Hace casi 30 años que tengo apadrinados niños en el tercer mundo. Creo que los que hemos tenido la suerte de nacer en el mundo más desarrollado tenemos una obligación moral para con nuestros congéneres más desfavorecidos. Pero también creo que se trata de una obligación personal, de cada uno en la medida de sus posibilidades económicas. Estoy en contra de delegar en los estados y más aún cuando las finanzas públicas están medio quebradas como es nuestro caso.

Además estoy convencido de que la mejor manera de ayudar a los más pobres es ayudarles a salir de la pobreza en sus países, no traerlos a un mundo que no comprenden y a una cultura que incluso odian, como es el caso de los musulmanes, que no pueden soportar nuestro laicismo y sobre todo la libertad e igualdad que gozan las mujeres en Europa… Un buen reflejo de este abismo cultural que nos separa, lo plasma con brillantez la recién estrenada película noruega “El viaje de Nisha”, que os recomiendo.

Por último decir que nuestra prioridad en materia de solidaridad internacional debería de centrarse en Hispanoamérica, donde hay mucha gente que lo está pasando mal, sobre todo en Venezuela en los últimos años y más recientemente en Nicaragua. América está más lejos geográficamente que África, pero tenemos sin embargo con aquellas tierras una mayor cercanía emocional. Los hispanoamericanos son nuestros hermanos y se integran en nuestra sociedad con más facilidad porque comparten nuestra cultura y nuestro idioma. Tenemos un deber para con ellos, mucho mayor que con otras partes de la Tierra. Es una simple opinión y un sentimiento que creo que mucha gente comparte…

La triste rentabilidad de la violencia

En una ocasión Buda se encontraba a punto de ser asesinado por un bandido. Con la espada en el cuello dijo:
“Concédeme un último deseo: corta esa rama”.
El bandido le dio un fuerte tajo a la rama, que cayó estrepitosamente.
“¿Y ahora? ¿Ya estás dispuesto a morir?” -preguntó el bandido-.
“Sólo una cosa más: ponla de nuevo en el árbol, por favor”.
El bandido estalló en carcajadas.
“Estás loco si piensas que se puede hacer eso!”
“Al contrario: el loco eres tú, pues piensas que destruir te hace poderoso. Despierta y comprende que las grandes personas son sólo aquellas capaces de crear”.

No sólo Buda, son muchos los personajes de la Historia que han condenado la violencia. Desde Jesucristo, que pregonaba “poner la otra mejilla” y “amar incluso a nuestros enemigos”, hasta Gandhi, que nos dejó frases célebres como: “no hay caminos para la paz, la paz es el camino”, o “lo que se obtiene con violencia solamente se puede mantener con violencia”, entre otras.

Siempre he rechazado la violencia, con una excepción: creo que la única violencia justificable es aquella necesaria para combatir y reprimir a los violentos. Por eso me indignan sobremanera los múltiples episodios de violencia que presenciamos en nuestra sociedad a diario, en muchos casos amparados en justificaciones inaceptables…

Sólo hay un tipo de violencia hoy en día rechazada unánimemente por la ciudadanía española: la violencia de género de hombre a mujer. Mientras que otros tipos de violencia no reciben ese  rechazo, especialmente por parte de la izquierda más radical, que suele incluso simpatizar con ella…

Es “violencia buena” para esa izquierda, la que ejercen los piquetes sindicales, los okupas y antisistema, los colectivos universitarios radicales (de izquierda), los africanos que asaltan nuestras fronteras de Ceuta y Melilla, los manteros que se enfrentan a la policía, los antitaurinos contra los taurinos, los anticlericales contra los católicos, la ejercida contra los no nacionalistas por parte de los golpistas catalanes, la que ellos mismos ejercen contra Policía y Guardia Civil o contra el mobiliario urbano, cada vez que se manifiestan en las calles…

No hay que olvidar que una parte de esa izquierda llegó incluso a justificar los asesinatos terroristas de 200 personas en Madrid en 2004, culpando de ellos a Aznar (y asaltando sedes del PP el día de reflexión previo a las elecciones generales), al igual que durante la Transición justificaban los asesinatos de militares y miembros de las fuerzas de seguridad del Estado a manos ETA y GRAPO (organizaciones terroristas de ideología de extrema izquierda, como la gran mayoría de las que han existido en todo el mundo).

Y es que las ideologías izquierdistas siempre tuvieron un gran culto a la violencia. Ya desde los orígenes del marxismo se defendía la revolución y los asesinatos masivos como un medio plausible para llegar y mantenerse en el poder, estableciendo la consabida y utópica “dictadura del proletariado”. Y no era simple retórica, sino que fue aplicado en muchos países a lo largo del siglo XX (Rusia y países del Telón de Acero, China, Cuba, Vietnam, Corea del Norte, etc.) dejando decenas de millones de muertos. Es más, a día de hoy en pleno siglo XXI, siguen existiendo bastantes regímenes izquierdistas que se sustentan en el ejercicio de la represión violenta contra la población civil, como vemos en las noticias a diario.

Muchos izquierdistas radicales sienten incluso admiración por los genocidas, asesinos y terroristas que perpetraron esas masacres! Afortunadamente nadie osaría llevar una camiseta con la imagen de un demente asesino como Hitler, pero sin embargo podemos ver a muchos descerebrados llevar camisetas con la imagen de otros dementes asesinos como Stalin, Lenin, Fidel Castro, Chavez o el Che Guevara…

Creo que cualquier persona que recurre a la violencia para hacer valer sus ideales o sus reivindicaciones, automáticamente pierde cualquier tipo de razón o derecho que le pudiera asistir. Pero por desgracia, para mucha gente la violencia es un recurso legítimo… Ultimamente hemos tenido que presenciar episodios violentos de los taxistas en numerosas ciudades españolas contra pacíficos conductores de vehículos VTC y sus clientes. En la mayoría de las huelgas además se suele conculcar el derecho al trabajo de los que no quieren hacer huelga. De esa forma, al final pagamos el pato todos los españolitos de a pie, a quienes nos cogen de rehenes cada poco tiempo los pilotos, maquinistas de tren, transportistas, controladores, taxistas, etc. sin que podamos hacer nada…

Lo más triste del tema es que por desgracia el ejercicio de la violencia suele devengar réditos para quien la practica, en lugar del castigo que merece. Recuerdo en los años 80 las reconversiones de la minería, las acerías y los astilleros; hubo huelgas violentísimas y enfrentamientos recurrentes contra los antidisturbios, pero finalmente el gobierno de Felipe Gonzalez acabó premiándoles con generosísimas indemnizaciones y prejubilaciones.

Hoy en día, sin ir más lejos, tenemos a los catalanazis campando a sus anchas por las calles de Cataluña, tomando plazas, e incluso playas para hacer proselitismo de su paranoia supremacista, sin que las autoridades muevan un dedo. De nuevo la violencia triunfa.

En la mayoría de grandes ciudades españolas, bandas de delincuencia organizada hacen su agosto: carteristas, atracadores, traficantes de droga, proxenetas, etc. Y cuando la policía les detiene, incluso in fraganti, la mayoría de las veces los jueces los devuelven a la calle debido a la extrema laxitud de nuestras leyes. Quizás por ello delincuentes de medio mundo (rumanos, albanokosovares, mafias rusas, narcotraficantes sudamericanos y marroquíes, etc.) establecen su base de operaciones en nuestro país, donde la rentabilidad de la violencia y la delincuencia están casi aseguradas…

Y no podemos olvidarnos del caso de ETA, que hemos tenido que padecer durante décadas: al final los réditos de su violencia los ha heredado el PNV, que ha conseguido gracias al terrorismo que más de 100.000 vascos abandonaran su tierra, dejando en mayoría a los nazionalistas… Por otra parte, aún después del fin de la delincuencia etarra, tenemos que asistir a la puesta en libertad de asesinos múltiples que no han llegado a pagar ni siquiera un año de cárcel por cada asesinato! Qué barata es la vida humana y qué rentable les ha salido matar a casi un millar de personas…

Para terminar, a todos esos violentos que he mencionado, que pretenden conseguir (o más bien imponer) cambios usando la violencia, les dejo una frase de Gandhi:

Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a tí mismo”

 

La gestación subrogada

Desde que se desarrolló la técnica de la fecundación in vitro, surgió la posibilidad de separar los procesos de ovulación y gestación, pudiendo por tanto corresponder a mujeres diferentes. Esto ha facilitado a lo largo de las últimas décadas, en muchos países, la posibilidad de ser padres a millones de parejas con problemas reproductivos.

Con los recientes modelos de familias de personas del mismo sexo, nos encontramos con que las parejas de lesbianas pueden disfrutar de la maternidad biológica simplemente acudiendo a un banco de semen y sometiéndose a una inseminación artificial; este procedimiento está incluso costeado por la Seguridad Social, al igual que para mujeres solas (madres solteras). Sin embargo, si se trata de una pareja de gays, la única posibilidad legal en España de ser padres es acudir a la adopción, ya que el derecho a ser padres biológicos mediante gestación subrogada no sólo no está reconocido sino que es algo prohibido en España.

De entrada, la discriminación positiva hacia las lesbianas (que no necesitan de la gestación subrogada para ser madres biológicas) y en contra de los gays me parece aberrante. Pero para las familias heterosexuales tradicionales es igualmente injusto e incluso ridículo que un estado se inmiscuya en sus vidas privadas! Si una pareja adulta y una mujer adulta deciden pactar una gestación subrogada, ningún estado tiene derecho alguno, desde un punto de vista moral, a prohibirles que lo hagan… pero ahí nos encontramos con el fanatismo tanto de la derecha como de la izquierda. En ambos bandos se creen con la facultad de imponernos “su moral” a personas mayores de edad, que no necesitamos que nadie tutele nuestra vida, ni nos la complique. Y menos unos políticos a los que pagamos precisamente para todo lo contrario, es decir, para que nos la faciliten:

  • Para la derecha, desde su moral católica, el hecho de que una pareja cuente con la ayuda de una tercera persona, de una mujer que lleve a cabo la gestación del bebé para luego entregarlo en adopción, es algo inaceptable. Debe de ser que no se han leído la Biblia, porque hasta en ella se habla de esta posibilidad:

    “Sarai, mujer de Abraham, no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abraham: ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abraham al ruego de Sarai.” (Génesis 16.1)

  • Para la izquierda, desde su fanatismo igualitarista, no se puede aceptar el tema por el solo hecho de que la gente con más dinero pueda tener acceso a la maternidad subrogada, mientras que la gente sin dinero no se lo podría permitir… Aquí caen además en una enorme incongruencia todos estos progres, tan feministas ellos: cuando hablan del aborto dicen eso de que “la mujer es dueña de su cuerpo y por tanto es libre de hacer con el lo que quiera”. Me resulta realmente curioso: para matar a un feto en gestación las mujeres han de ser libres y dueñas de sus cuerpos, pero para gestar una vida y darla en adopción no…

Me indigna que tanto unos como otros se empeñen en tratarnos como a estúpidos o como a niños pequeños a los que hay que controlar… Y lo más lamentable: sus ideologías siempre las pagan con nuestro propio dinero! Por ejemplo, los unos quieren colegios religiosos subvencionados para sus hijos y los otros quieren hacer caridad trayéndose a España a miles de africanos… pero eso sí, todo con nuestro dinero!

Enfín, como de costumbre, la postura del único partido liberal de este país (Ciudadanos) es la que más se ajusta a mis principios, aunque no esté de acuerdo con algunos de sus “remilgos”, como por ejemplo lo de prohibir que se remunere… El estado no tiene ningún derecho a impedir acuerdos entre personas adultas que no causan ningún perjuicio a terceras personas ni a la sociedad en su conjunto, aunque medie dinero en el trato. En todo caso, Hacienda podría establecer la obligación de declarar el dinero recibido por la madre subrogada y quitarle lo que estime oportuno… al fin y al cabo ya estamos acostumbrados a convivir con esa sanguijuela que se llama Hacienda, que nos roba desde que nos levantamos hasta que nos acostamos cada día!

Por último decir que países tan variopintos como Estados Unidos, Canadá, Rusia, Australia, Sudáfrica, Tailandia, India o Israel permiten la gestación subrogada, aunque no en todos los casos a homosexuales ni a extranjeros. Y en Europa, el Reino Unido, Portugal, Grecia o Dinamarca son también países que la tienen regulada. ¿Por qué los españoles tenemos que tener prohibido algo que tantos cientos de millones de personas en el mundo disfrutan?