Mi experiencia con la hipnosis

El pasado fin de semana asistí a un curso/taller intensivo de introducción a la hipnosis. Hacía tiempo que me atraía el tema, pero en los últimos meses he conocido a Pilar, una chica que la practica, y sus explicaciones han acabado de acrecentar mi curiosidad. Oscar Wilde decía que “la mejor manera de vencer una tentación es sucumbir a ella”, así que yo decidí sucumbir y con este curso he dado un primer paso, con el objetivo de convertir curiosidad en conocimiento…

Lo primero que tengo que decir es que ha sido una experiencia muy positiva que me ha introducido en ese apasionante mundo del inconsciente. Ya sabemos que nuestra mente es como una especie de iceberg: la pequeña parte que flota sería la parte consciente, mientras que la gran parte oculta sería el inconsciente. En este es donde se guarda la información de todas nuestras experiencias vividas, incluso desde que estábamos en el vientre materno, pero que nuestra mente consciente trata de mantener ocultas: traumas emocionales, conflictos psicológicos, fantasías reprimidas, etc. Pero también el inconsciente tiene una poderosa capacidad creativa, que es la que nos hace por ejemplo soñar cada noche…

La segunda idea que quiero compartir con vosotros es que el estado de trance hipnótico es un estado que alcanzamos muchas veces involuntariamente, de una manera natural. Por ejemplo cuando nos sentamos relajados frente a una chimenea, una hoguera o frente al mar y sin darnos cuenta nos quedamos absortos, embelesados, como si hubiéramos perdido la noción del tiempo; también nos sucede a veces cuando nos quedamos adormilados frente a la televisión, pero sin llegar a dormirnos del todo; o por las noches cuando nos metemos en la cama y pasamos por unos instantes de transición entre el estado de vigilia y el de sueño. En todos esos momentos, sin darnos cuenta, la parte consciente de nuestra mente se desconecta y creamos las condiciones perfectas para que aflore nuestra parte inconsciente…

Una práctica de hipnosis lo que hace es inducir a ese estado de trance, de desconexión de la mente consciente, para posteriormente amplificarlo mediante técnicas basadas en la sugestión. Aunque quizás sería más exacto hablar de la propia autosugestión del paciente. En este sentido, han hecho mucho daño esos shows televisivos en los que parecía que un hipnotizador tomaba el control absoluto de las personas como si estas carecieran de voluntad. La realidad es muy diferente: para llevar a cabo un procedimiento de hipnosis es necesario contar con la voluntad y con la colaboración del sujeto hipnotizado; y en ningún caso esta persona hará nada que vaya contra sus principios, por mucho que se encuentre en estado de hipnosis…

He tenido la oportunidad de practicar técnicas para eliminar dolores, tanto físicos como psicológicos; he aprendido, aunque sólo en la teoría, las múltiples utilidades que esta disciplina tiene: desde por ejemplo dejar de fumar, hasta aumentar la motivación y el rendimiento de deportistas de élite. Incluso es utilizada para hacer regresiones y revivir momentos del pasado, con el objetivo de sanar situaciones que quedaron pendientes de resolver. Es más, según nos han explicado, estas regresiones pueden llevar al paciente a conectar con vidas pasadas… aunque reconozco que esta afirmación, que obliga a creer en la reencarnación, al menos de momento me cuesta digerirla!

Aprovecho para agradecer al profesor, Jose Carlos, y a mis compañeros de curso (Esther, Marta, Juana, Belén y Juan) los gratos momentos que hemos compartido durante este intenso y revelador fin de semana. Y a todos los que estéis interesados en el tema, os animo a que deis el paso, a que os olvidéis de miedos y prejuicios, y lo experimentéis por vosotros mismos!

 

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La teoría y la práctica

Decía Buda: “Somos lo que pensamos; todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado. Todo el mundo surge de nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos creamos el mundo.”

Si miramos a nuestro alrededor nos daremos cuenta de que cada objeto material (mueble, coche, edificio, etc.), antes de ser fabricado o construido, fue una idea en la cabeza de algún diseñador, ingeniero, arquitecto…

Del mismo modo, las experiencias (un viaje, unos estudios, una relación sentimental, etc.) antes de producirse normalmente han sido pensamientos, deseos que con más o menos planificación hemos convertido en realidad.

Pero muchas veces a lo largo de nuestra vida tenemos ideas que se quedan en el tintero y nunca llegan a ver la luz. Asimismo podemos pasarnos años estudiando, aprendiendo, teorizando sobre temas que luego no somos capaces de llevar a la práctica. Entonces todo nuestro aprendizaje se ha quedado en agua de borrajas. Esto es bastante habitual en el terreno del crecimiento personal: nos encontramos con muchas personas que dicen “saberse la teoría”, que afirman haber leído muchos libros, pero que en realidad parecen no haber aprendido nada, porque sus comportamientos reflejan que no son capaces de poner en práctica aquello que dicen conocer…

¿Nos pondríamos en manos de un dentista, cirujano, conductor de autobús o piloto de aviones, que hubiera estudiado mucha teoría sobre su profesión, pero que nunca la hubiera llevado a la práctica? La respuesta es no. Y es que de nada sirven las ideas que no convertimos en realidad, o las teorías que no se aplican en la práctica.

Pero paradójicamente también se da la situación contraria: ideas, pensamientos y teorías que pueden estar en nuestra cabeza sin ningún problema, pero que más vale que no sean llevadas a la práctica, por las posibles consecuencias negativas que ello podría tener. Por ejemplo, uno puede pensar en suicidarse, fantasear con tener relaciones sexuales con alguien menor de edad, soñar con robar un banco o con proclamar la independencia de Cataluña… pero es mejor que esos pensamientos no se hagan nunca realidad, porque de lo contrario las consecuencias serían muy negativas!

En este último caso somos ya verdaderos expertos los españoles, después de la matraca a la que nos han sometido en los últimos años! En España cualquier persona puede tener las ideas independentistas y secesionistas que quiera, existen partidos políticos legales que defienden esas ideas, elecciones en las que la gente vota a esos partidos… pero lo que no pueden hacer es saltarse toda la legislación para llevar a la práctica esas ideas mediante atajos ilegales, porque entonces esos políticos se convierten en delincuentes, por mucho apoyo y muchos votos que tengan detrás…

En este sentido hay que recordar que el hecho de tener mucho apoyo en las urnas no garantiza la legitimidad de todas las ideas. No debemos olvidar el caso más famoso que tuvimos en el siglo XX: Hitler llegó al poder democráticamente, ganando unas elecciones, no lo olvidemos nunca!

Prefiero…

Pasan los años, vas madurando, creciendo, aprendiendo y desaprendiendo… pero ves que mucha gente a tu alrededor sigue encasillada en sus consignas, sloganes y mantras repetidos, sin cuestionarse una coma…

No han entendido que el camino de la Sabiduría (a la que debemos aspirar, aunque sólo unos pocos elegidos alcanzarán) es el camino de la duda, nunca el de las certezas…

No se dan cuenta de que, como decía Osho, “las ideologías y las religiones no son más que prisiones para el ser humano… pero eso sí: todo el mundo presume de que su prisión es mejor que las demás! Y desde una prisión, desde la limitación que imponen los prejuicios y las creencias, es imposible salir a buscar la Verdad.”

Por si a alguien le pudiera interesar, quiero dejar a continuación varias frases que me sirven de guía. Unas son fruto de mi reflexión, otras son aforismos conocidos que he adoptado porque me parecen interesantes…

PREFIERO la Evolución a la Revolución.

PREFIERO las Ideas a las Ideologías.

PREFIERO el Progreso al Progresismo.

PREFIERO la Libertad al Liberalismo.

PREFIERO la Sociedad al Socialismo.

PREFIERO la Comunidad al Comunismo.

PREFIERO la Sabiduría Popular al Populismo.

PREFIERO el Sentimiento Nacional al Nacionalismo.

PREFIERO la Feminidad al Feminismo.

PREFIERO la Igualdad al Igualitarismo.

PREFIERO el Individuo a la Masa.

PREFIERO el Pensamiento Individual al Pensamiento Único.

PREFIERO la Espiritualidad a las Religiones.

NO ME GUSTAN las Sectas ni el Sectarismo.

HAY QUE SER TOLERANTES con todos… menos con los intolerantes.

La VIOLENCIA sólo se puede usar contra la gente violenta.

VIVE y deja vivir. RESPETA y exige que te respeten.

La FELICIDAD no es la Meta, es el Camino.

La MADURACIÓN es el resultado de un trabajo interior individual. Nadie puede madurar ni ser feliz por tí, al igual que nadie puede enfermar o morir por tí.

Namasté 🙏

 

Carencias educativas

Estoy a punto de terminar la novela “Donde tus sueños te lleven (tu pasado no determina tu futuro)” del comunicador Javier Iriondo. Es una especie de ensayo novelado, muy inspirador, lleno de útiles consejos para incorporar a nuestra vida cotidiana. Son ideas que llevadas a la práctica nos aportan esa serenidad, ese equilibrio y esa paz interior que hacen que nos sintamos más completos y felices con nuestras vidas.

Junto con la novela histórica, este tipo de literatura de apoyo al crecimiento personal es mi preferida. Y cada vez que termino uno de estos libros se me viene a la cabeza la misma reflexión, que voy a tratar de compartir en este post y que podría resumirse en una frase: ¿no habríamos sido todos mucho más felices si nos hubieran inculcado educación emocional desde la infancia?

Desde pequeños nos enseñan lenguaje, idiomas, geografía, matemáticas, etc., pero luego en la vida tenemos que lidiar sobre todo con emociones y enfrentarnos a situaciones para las que no fuimos educados en absoluto: problemas en la relación con nuestros padres y hermanos, con los amigos y compañeros, con nuestras parejas, con nuestros jefes y colegas de trabajo… En muchas ocasiones no somos capaces de resolverlos de una forma asertiva y se generan las frustraciones y los conflictos. Nadie nos enseñó a hacerlo porque parecía que lo más importante era la educación académica, cuando en realidad lo verdaderamente importante es la educación para la vida!

No te enseñan a vivir en pareja, a construir ese vínculo afectivo fuerte que nos complementa como personas y que debe ser condición sine qua non para que, quienes lo deseen, posteriormente se conviertan en padres. Nadie nos enseñó que en la vida si se tienen claros “el qué” y “el porqué”, se encuentra “el cómo”; y esto funciona tanto a nivel individual como de pareja. Por esa desinformación y falta de preparación emocional, en la mayoría de las relaciones de pareja se acaba perdiendo la perspectiva, el valor de ese objetivo compartido (“el qué” y “el porqué”) y convirtiéndose en una lucha de egos que tarde o temprano termina en ruptura. Y el principal problema es que habitualmente el hecho de cambiar de pareja no resuelve nada, ya que si no hay crecimiento personal, las personas solemos repetir los mismos errores una y otra vez…

Tampoco nos enseñan a gestionar nuestras emociones, a relajarnos en los momentos en los que el estrés nos atenaza, con las consecuencias negativas que esto tiene para nuestra salud (contracturas musculares, enfermedades psicosomáticas, etc.). Pues bien, como practicante habitual de yoga, disciplina que aparte del trabajo postural incluye relajación y meditación, considero que sería muy positivo para los niños su aprendizaje, debido a sus importantes beneficios psicológicos (mejora de la atención, de la concentración, del autocontrol, etc.). Tanto o incluso más que la gimnasia y el deporte en general, que ya se incluyen en la formación académica.

Quiero aprovechar también este post para promocionar la labor de mi amiga, colega fotógrafa y profesora de yoga, Raquel Piñero, pionera en Andalucía en el fomento del yoga infantil. Para quien esté interesado en conocer su centro de yoga para niños en Sevilla, os dejo la dirección de su bonita página web: http://yogakids.es

Por último desear que más pronto que tarde se lleven a cabo las reformas educativas que necesita España; que lo hagan con visión de futuro y sin la politización habitual y que introduzcan de una vez por todas entre las materias obligatorias la educación para el desarrollo de la inteligencia emocional. Cuando esto suceda, las generaciones venideras seguro que estarán mucho más preparadas para la gestión de sus emociones y de los muchos conflictos que se presentan a lo largo de una vida.

 

 

Cultivar nuestra energía vital

Sentirse bien, vital, feliz con uno mismo, en definitiva lleno de paz interior, suele ser uno de los objetivos que todos perseguimos. Lograrlo es un trabajo interior, una labor individual, aunque también contribuye a conseguirlo el rodearnos de personas que nos quieran y a las que querer, tanto en el terreno sentimental, como en el círculo familiar o en el ámbito de las amistades.

Esta semana leí un artículo basado en estudios estadísticos recientes, que afirmaba que la soledad afecta drásticamente a la esperanza de vida y aumenta en un 20% las probabilidades de padecer un cáncer, ya que hace que las defensas de nuestro organismo disminuyan, a diferencia de las personas que comparten su vida con uno o varios seres queridos.

Ese factor, el de compartir nuestra vida, el de disfrutar de un proyecto vital sin fecha de caducidad con esa persona especial con la que construir un vínculo afectivo gratificante y nutriente para ambos, no es algo que dependa de nosotros mismos. Por mucho que lo deseemos puede que esa persona tarde en aparecer en nuestra vida… Por eso es importante que, además de no perder la esperanza y de no dejar de creer que algún día llegará, seamos capaces de cultivar aquellos hábitos que sólo dependen de nosotros mismos, encaminados a proporcionarnos ese estado de bienestar del que hablaba en el párrafo inicial.

Es importante que alimentemos nuestra energía vital mediante múltiples actividades que nos harán sentir mejor:

  • Cuidar de nuestro cuerpo: realizar ejercicio físico, alimentarnos bien, cuidar de la salud acudiendo a cuantas revisiones médicas sean necesarias, etc.
  • Enriquecer nuestra mente: no dejar nunca de tener curiosidad por aprender cosas nuevas, por leer, por escribir, etc. En mi opinión una de las enfermedades que más daño hace a nuestra sociedad en este terreno es la adicción a la televisión…
  • Enriquecer nuestro espíritu: estar en contacto con la Naturaleza, tocar un instrumento musical, interesarse por el Arte en sus múltiples facetas, hacer yoga, colaborar con ONG’s o hacer voluntariado, etc.
  • Creer en nosotros mismos, valorarnos, amar lo que hacemos tanto en el ámbito laboral como en el de nuestras aficiones, porque en todo ello ponemos una parte de nosotros…

Y por contra es también muy importante huir de todos aquellos hábitos que nos roban energía vital, como son:

  • Procrastinar: no acometer nuestros proyectos, estar siempre buscando excusas para dilatar en el tiempo el momento de ponernos a hacer algo…
  • Las quejas: en la vida todo tiene su lado positivo y su lado negativo, pero parece que hay personas que sólo saben ver este último; la queja nunca arregla nada y sólo contribuye a enturbiar nuestro estado de ánimo. Si algo no nos gusta lo que debemos hacer es dedicar nuestras energías a cambiarlo y no a lamentarnos.
  • El desorden: llevar una vida desordenada en cuanto a hábitos y horarios, vivir en un entorno de desorden en el terreno físico, acaba afectándonos y contagiando a nuestra mente y a nuestro espíritu. Acumular objetos en desuso, ropa y trastos viejos nos hará sentir un tanto bloqueados e impedirá que exista ese espacio necesario para la llegada de novedades a nuestra vida.
  • Las personas tóxicas: aquellas que cuando aparecen sentimos que nos chupan la energía con sus quejas, sus problemas, sus traumas, sus inseguridades… y que culpan al entorno (los políticos, la situación económica, etc.) de su incapacidad para enfrentarse a la vida. En definitiva: huyamos de quien nos hace perder el tiempo y rodeémonos de quien nos haga perder la noción del tiempo!
  • No saber perdonar: es inevitable que a lo largo de la vida nos crucemos con personas y con situaciones que nos hagan daño, pero ante eso es importante que no guardemos rencor, ya que ese es un veneno que al único que hace daño es al que lo siente… Perdonar es vital, no porque vaya a tener incidencia alguna en quien nos ofendió, sino por el beneficio que nos causa a nosotros mismos.
  • No saber aceptar: hemos de reconocer que no todo en la vida sucede como nosotros desearíamos, ni las personas que nos rodean pueden ser como a nosotros nos gustaría… Trabajar la aceptación es la única manera de vivir y de convivir en paz. No podemos olvidar que todo en la vida tiene su parte buena y su parte mala y por tanto hay que aceptar a las personas y a las situaciones como un todo, con sus pros y sus contras.

A todos aquellos que por algún motivo lo estén pasando mal, les mando toda mi energía positiva y les animo a que sigan adelante, porque más pronto que tarde las rachas cambian y los problemas terminan… o símplemente dejamos de verlos como tales!

Namasté!! 🙏

Las personas “tóxicas”

A lo largo de la vida es frecuente que nos topemos con este tipo de personas, por desgracia demasiado frecuentes. Se las reconoce con facilidad, aunque a veces traten de revestir su toxicidad con una apariencia de simpatía o con una imagen de alegría, de la que en realidad en su fuero interno carecen…

Son seres egoístas e inmaduros que viven en la crítica y en la queja permanentes. Nunca están a gusto con todo aquello que les depara la vida en su momento presente; para ellos siempre “falta algo” que les impide ser felices, desde cosas de importancia (cambiar de trabajo, de compañeros o de jefe, de piso, de ciudad, de país, de pareja…) a nimiedades (el frío del invierno, el calor del verano, renovar el vestuario o el peinado, etc.). Son personas que vacían inconscientemente sobre sus allegados toda la insatisfacción y la negatividad que llevan dentro. Culpan a los demás y al entorno de sus problemas, cuando en realidad esa insatisfacción que sienten sólo está motivada por su propia incapacidad de crecer como personas. Buscan a su alrededor (familia, amigos, compañeros de trabajo) a quien usar de “cubo de basura emocional”, de “porteadores” sobre los que descargar esa pesada carga que arrastran consigo: sus inseguridades, sus traumas del pasado, sus indecisiones, su cobardía para asumir sus compromisos y sus responsabilidades ante la vida y para con sus semejantes.

Intentar ayudar a este tipo de personas es muy peligroso, ya que nunca valorarán tu generosidad; nunca agradecerán todo aquello que reciban de ti y siempre te exigirán más. Si les ayudas 99 veces y te niegas una, no te agradecerán ese 99% de veces que lo hiciste, sino que te echarán en cara el 1% que te negaste. Convivir con ellos es también muy difícil ya que carecen de empatía y por tanto son incapaces de ceder, de negociar acuerdos o simplemente de aceptar los desacuerdos con cordialidad. Porque cada discusión es para ellos una cuestión de vida o muerte y por nada del mundo están dispuestos a dar su brazo a torcer. No lo reconocen, por supuesto, pero esa necesidad que tienen de imponerse, de ganar siempre, no es más que su forma de ocultar su inseguridad…

A veces esperamos que con el tiempo se den cuenta de su egoísmo, o que con nuestros actos bondadosos hacia ellos consigamos que cambien… pero en realidad nadie cambia por factores externos; el cambio es siempre un viaje interior o sino no hay tal cambio. Además “la espera” es otro mal compañero de viaje para nosotros, porque en muchas ocasiones se acaba convirtiendo en un estado adictivo, como una droga que sabemos que nos hace daño y que debemos dejarla pero nunca encontramos el momento. Esto es especialmente peligroso en el terreno sentimental: puedes ser consciente de que estás con una persona tóxica, pero como a la vez la quieres, deseas hacer todo lo posible para que alcance su paz interior y te das más tiempo… En tu fuero interno sabes que su maduración no depende de ti, que su toxicidad te hace daño, pero a la vez no puedes evitar quererla… y continuas esperando que algún día cambie, que llegue a darse cuenta de que no se puede vivir así… hasta que de repente lo que llega es el día en el que decides dejar de sufrir; y con todo el dolor de tu corazón optas por bajarte de ese tren a ninguna parte…

Y el que no sea capaz de alcanzar ese punto de no retorno, deberá resignarse de por vida, ya que a la vez de víctima, acabará convirtiéndose en cómplice, en consentidor de esa situación de maltrato emocional a la que las personas tóxicas someten a quienes les rodean, especialmente a quienes más las quieren…

El Eneagrama

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Acabo de terminar de leer el libro “Encantado de conocerme” de Borja Vilaseca, que lleva por subtítulo “Comprende tu personalidad a través del Eneagrama”.

Ha sido para mí todo un descubrimiento este modelo psicológico que clasifica las diferentes personalidades en 9 grupos o eneatipos. Había oído hablar del tema pero me sonaba un poco a esotérico; ahora que lo he comprendido me he dado cuenta de lo erróneo de mis prejuicios… Detrás de este sistema/modelo hay décadas de trabajo y de estudio llevado a cabo por multitud de psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas, que han comprobado que todas las personas encajan en alguno de estos 9 eneatipos. Se trata de una especie de “manual de instrucciones” de la condición humana.

Cuando nacemos llegamos a este mundo totalmente vírgenes, pero ya desde pequeñitos empezamos a desarrollar una personalidad individual, una especie de careta o de papel que queremos desempeñar en el seno de la familia, en el colegio, en el mundo… A partir de ahí nos vamos encajando inconscientemente en uno de estos 9 eneatipos. Ninguno es ni bueno ni malo, ni mejor ni peor que los otros. Son sólo un conjunto de defectos y virtudes que configuran nuestra personalidad.

Los tipos 8, 9 y 1 están dominados por el instinto. Los tipos 2, 3 y 4 están dominados por las emociones y los tipos 5, 6 y 7 están dominados por el pensamiento. Cada uno de los 9 poseen una característica egóica o “defecto” principal a corregir, que aparece en azul en el gráfico de arriba. Pueden tener también características propias de sus “dos vecinos”, denominados “alas”: por ejemplo el 9 puede tener también aspectos en común con el 8 y/o con el 1.

Cuando pasamos por etapas de crisis en nuestras vidas, se produce lo que el modelo denomina “descentramiento”, que significa que temporalmente asumimos comportamientos egóicos de un eneatipo diferente al nuestro.

Con el trabajo de maduración y de autoconocimiento a lo largo de la vida, vamos poco a poco buscando nuestra esencia y desembarazándonos de nuestros “egos” o defectos. Para ello debemos seguir un proceso de “centramiento”, que nos ayudará en esa tarea. Las personas que consiguen llegar a esa meta, a ese estado de iluminación, abandonan su eneatipo y se liberan definitivamente de las servidumbres de su ego.

Animo a todo aquel que esté interesado en el tema que lea algún buen libro sobre la materia; este de Borja Vilaseca es muy recomendable. Mientras tanto, y a modo de resumen, me permito dejar aquí las características propias de cada uno de los 9 eneatipos:

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El Enagrama en definitiva, no es más que un modelo que nos ayuda a llegar al objetivo más importante y necesario de nuestras vidas: “conócete a ti mismo”. Los griegos ya lo sabían hace más de 2.500 años y le daban tanta importancia que tenían ese aforismo inscrito en la entrada del templo de Apolo en Delfos.

Lamentablemente sin embargo, la gran mayoría pasa por la vida de una forma inconsciente y no acomete esa esencial tarea. Como decía Tolstói: “todos quieren cambiar el mundo, pero nadie quiere cambiarse a sí mismo”…