Las patadas al diccionario en nombre del feminismo…

Nadie duda de que los nazionalistas catalanes (convertidos desde que se han echado al monte en catalanazis) han usado durante décadas el idioma catalán como “arma de adoctrinamiento masivo” y el idioma español como “arma de discriminación masiva”. Y la gran mayoría de la gente con sentido común está en contra de semejante tropelía.

Sin embargo la corrección política izquierdista obliga a callar ante el bochornoso espectáculo protagonizado por la progresía feminista, que no duda en prostituir la lengua castellana (o el español como se llama en la mayor parte del mundo), convirtiéndola en su particular arma arrojadiza ideologizante…

Pero resulta que el lenguaje no puede ser nunca un arma, ni un medio de enfrentamiento, sino todo lo contrario: ha de ser una herramienta de entendimiento. Además, uno de los principios que rigen a todos los idiomas es el de la economía del lenguaje: siempre es más conveniente usar las fórmulas más cortas y evitar caer en las redundancias.

Buscando esta economía, hay idiomas como el inglés por ejemplo, cuyos pronombres incluyen a los dos géneros (con la excepción de she = ella) y cuyos adjetivos directamente carecen de género. We significa “nosotros” y también “nosotras”, you significa “vosotros” y “vosotras”, they significa “ellos” y “ellas”; tall significa “alto” y “alta”, smart significa “listo” (inteligente) y “lista”, fast significa “rápido” y “rápida”, etc., etc..

El idioma español es más prolijo en este aspecto y desdobla muchas palabras en dos géneros. Pero sin embargo, buscando la economía del lenguaje, cuando usamos el masculino plural hacemos referencia a los dos géneros. Por ejemplo al decir “todos”, la Real Academia de la Lengua nos dice que ya estamos incluyendo a todas las personas de ambos sexos; por tanto es redundante decir “todos y todas”.  El hecho de que “todos” sea masculino no debe llevar a desterrar su uso o a caer en la redundancia de añadirle un “y todas”. El contrapunto sería la palabra “persona”, que siendo una palabra femenina también incluye a ambos sexos. Y siguiendo esa lógica (ilógica) “progre-feminazi” habría que decir también “los y las personas” o “las personas de género masculino y las de género femenino”…

El sufijo “ista”, hace referencia a profesiones (pianista, taxista, telefonista, electricista, dentista, oculista, periodista, etc.) y también a personas “partidarias de…” (europeísta, madridista, socialista, comunista, marxista, fundamentalista, etc.). A nadie ofende que estos sustantivos y adjetivos terminados en “a” se refieran a ambos géneros; a ningún hombre se le ocurriría reclamar el cambio de estas palabras para el género masculino por “palabros” como pianisto, taxisto, madridisto o socialisto… Sin embargo hemos tenido que asistir al afán feminazi de rebautizar profesiones para conseguir que terminen en “a”: medica, arquitecta, abogada… El hecho de que la Real Academia haya acabado admitiéndolas no quiere decir que fuera necesaria su introducción. Tan solo es una muestra de que el idioma no puede ser concebido como un arma y por tanto, si una palabra se acaba convirtiendo en término de uso cotidiano, tanto en el lenguaje hablado como escrito, al final la Real Academia la acaba reconociendo oficialmente.

A mí la palabra médica me suena tan ridícula como me sonarían taxisto o telefonisto… Aunque debo reconocer que también ha habido en la historia algún caso en sentido contrario: de la tradicional profesión de modista, derivó la palabra modisto, hoy totalmente reconocida, aunque sea una excepción a la regla lingüística.

Otro caso curioso es el de los participios activos, los terminados en “ente”: atacante, saliente, cantante, amante, docente, existente, paciente, impaciente, ardiente, estudiante, independiente, residente, presidente, etc.. Pues bien, el hecho de que se hayan acabado por reconocer hace ya años palabras como presidenta o dependienta, no quiere decir que no sean términos totalmente prescindibles, como lo sería referirse a una profesora como docenta, a una alumna como estudianta, o decir que fulana es una amanta muy ardienta en la cama…

Una de las últimas estupideces protagonizadas por estas “feminazis” ha sido la de inventarse la palabra “portavoza” (como ya en su día otra célebre lumbreras, una ministra muy progre ella, se inventó la palabra “miembras”). Se da la ridícula circunstancia de que la palabra “voz” ya es una palabra femenina! Pero para estas fundamentalistas no debe ser lo suficientemente femenina si no acaba en “a”…

Enfin, esperemos que todos estos ignorantes e “ignorantas”, tan “progresistos” y progresistas, dejen de una vez por todas en paz a nuestro bonito idioma y no lo perviertan más para su apología ideológica…

Anuncios

Parar el “catalanazismo”

Según me cuentan personas que viajan con frecuencia a la región catalana, se vive allí en tal estado de tensión que afecta a las relaciones entre compañeros de trabajo, de colegio o de universidad, a la convivencia entre vecinos y sobre todo entre miembros de cada familia catalana. Es tal el odio y la crispación que ha sembrado el catalanazismo que lamentablemente se tardará muchos años en recuperar la normalidad.

Y a todo ello ha contribuido también la inacción (cuando no colaboración) de PSOE y PP durante décadas, que nos ha llevado a la actual situación, casi guerracivilista y que ya se me antoja insostenible…

Los resultados de las elecciones al Congreso de los Diputados dieron mayorías simples a Felipe González en 1993, a José María Aznar en 1996 y a Zapatero en 2004. A los dos primeros los apoyó Convergencia y Unión, y al tercero ERC. Ambos partidos nacionalistas no desaprovecharon cada ocasión para sacar tajada. Incluso Pujol con anterioridad había pactado también con Adolfo Suárez, siempre a cambio de prebendas para Cataluña.

En 2004 el parlamento catalán constituyó la ponencia para modificar el vigente estatuto de Cataluña. Pascual Maragall (del PSC) fue su impulsor desde la presidencia de la Generalidad. El lumbreras de Zapatero (que ni siguiera hablaba catalán en la intimidad como su antecesor), alentó la modificación del estatuto y aseguró estar dispuesto a aprobarlo “tal como llegara” del parlamento catalán… Por suerte hubo recursos de inconstitucionalidad y finalmente el Tribunal Constitucional pudo enmendar algunas de las barbaridades que contenía el nuevo estatuto. Pero a pesar de todo, los sucesivos gobiernos catalanes han seguido incumpliendo varias de sus resoluciones sin que les ocurriera absolutamente nada.

Durante más de 30 años se ha permitido a los nacionalistas que utilizaran la educación, el idioma y los medios de información públicos para su proselitismo, para sus mentiras, para reescribir la historia de España e incluso para sembrar el odio hacia todo lo español. Se ha permitido que gastaran dinero público en la promoción de su paranoia secesionista, incluso en el extranjero, con la creación de “embajadas catalanas” (!?). Se les ha consentido acorralar a los no nacionalistas, impidiendo que sus hijos pudieran estudiar en español, siendo así España el único país del mundo que permite que su idioma sea marginado en una de sus regiones! ¿Alguien se puede imaginar que Francia, Alemania o Rusia consintieran que en una de sus regiones se prohibiera la educación pública en francés, en alemán o en ruso? Pues eso es exactamente lo que ocurre a día de hoy en Cataluña, donde es igualmente penado el ponerle un cartel a un negocio o anunciar en los escaparates en español…

Ese adoctrinamiento sostenido en el tiempo por los colegios, las universidades y los medios de comunicación, ha hecho que el original y legítimo nacionalismo catalán, fuera poco a poco convirtiéndose en un catalanazismo sectario, excluyente y xenófobo hacia los no nacionalistas y hacia todo lo español.

La culminación de la última mascarada catalanazi con su ilegal paripé de referéndum del pasado 1-O, fue la autoproclamación de la república bananera catalana. Una vez consumado el golpe de Estado, el gobierno de Rajoy se vio abocado a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, apoyado por el PSOE y C’s. Este artículo, en su punto 1 dice lo siguiente:

“Si una comunidad autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al presidente de la comunidad autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.”

Si nos atenemos a los hechos acaecidos en la última década y media, en la que los gobernantes catalanes han incumplido por sistema la Constitución, ese artículo debería haber sido aplicado hace ya mucho. Pero una vez más, como tantas ha sucedido en la historia, se ha optado por la política del apaciguamiento, del “mirar hacia otro lado” para no provocar un supuesto victimismo. Nuestros políticos siguen sin aprender la lección de que dejar impunes los incumplimientos legales, no sólo no consigue arreglar nada, sino todo lo contrario!

Un nuevo ejemplo de ello ha sido la chapuza de la aplicación de un artículo 155 light, algo a lo que el PSOE obligó: convocando rápidamente elecciones, no controlando los medios de comunicación públicos, ni la educación, etc. Pues bien, ya hemos visto que esto no sólo no ha solucionado nada, sino que, como podemos comprobar a diario, ha envalentonado aún más a toda esa secta de catalanazis que se aprovecha de nuestra vergonzante debilidad…

Afortunadamente, la contundencia de Ciudadanos exigiendo el cumplimiento de la ley parece que ha conseguido que tanto Pedro Sánchez como Rajoy se den cuenta de que su buenismo no va a dar resultado… Me alegro, a ver si cambian en algo y toman decisiones de una vez por todas. Por cierto, le doy la bienvenida a Pedro Sánchez (el del “no es no”) a esa nueva imagen de estadista que ahora promociona cuando dice que quiere apoyar al gobierno para “modificar el delito de rebelión a los nuevos tiempos”. Pero le recuerdo que Aznar ya aprobó una ley que convertía en delito el mero hecho de convocar un referéndum ilegal y que Zapatero la eliminó! Si los socialistas no hubieran hecho eso, todo habría sido mucho más sencillo desde el punto de vista legal, porque su delito habría sido incuestionable…

El gobierno británico suspendió en cuatro ocasiones la autonomía de Irlanda, por un período total de más de cinco años. Yo me pregunto: ¿por qué no hacemos en España lo mismo? ¿no sería todo mucho más fácil si se aplicara el artículo 155 y se suspendiera la autonomía catalana por, digamos 3 años? Ese sería un período de tiempo suficiente como para llevar a cabo la normalización de los medios de comunicación públicos, de la educación (por cierto, Rajoy ha vuelto a mentir al asegurar que el próximo curso los padres podrían elegir el idioma de la enseñanza de sus hijos), de la policía autonómica, de las finanzas…

Si los tres grandes partidos (PP, PSOE y C’s) se lo propusieran, podría tomarse esa medida y empezar a solucionar el problema catalán, mientras van saliendo los juicios pendientes y se va encarcelando e inhabilitando a todos los golpistas.

De Podemos, el otro partido nacional, mejor ni hablar: ni está ni se le espera… Ya sabemos que a esa gente cualquier cosa que pueda hacerle daño a España les pone. Aunque tengan que alinearse con postulados pseudonazis, supremacistas y xenófobos como los del catalanazismo.

Antes de terminar quiero hacer una mención especial a ese patético país llamado Bélgica, al que tuve que viajar docenas de veces por cuestiones de trabajo, a lo largo de 15 años. Un país dividido en dos, donde una mitad de la población odia a la otra y ni siquiera se entienden porque hablan idiomas diferentes… Un país que si no fuera porque Bruselas fue designada la capital de la Unión Europea, sería absolutamente insignificante. Un país que fue refugio de terroristas etarras durante décadas y que ahora lo es de golpistas catalanazis

Por último decir que mi mayor esperanza está en la Justicia española. Espero que los jueces castiguen con dureza las fechorías catalanazis y ya de paso le enmienden la plana a toda esta plaga de políticos incompetentes de PSOE y PP, que durante décadas han sido cómplices de estos golpistas y han asistido impasibles a la vulneración de los derechos de más de la mitad de la población catalana! Y aún hay gente que se extraña de que Ciudadanos no deje de subir como la espuma…

El fin de ETA

Tras décadas de delincuencia, esta banda mafiosa de Extorsionadores, Torturadores y Asesinos nos viene ahora con una vomitiva puesta en escena que sólo sirve para revolvernos las tripas aún un poco más…

Ese cínico rollo del “conflicto”, los “dos bandos”, la “lucha armada”, la “negociación”, el “desarme”, el “acercamiento” de los presos, los “observadores internacionales” y toda esa pandilla de palmeros, mamporreros y tontos útiles que les secundan (nacionalistas vascos, podemitas, etc.) simplemente apestan…

Después de casi un millar de asesinatos y varios miles de heridos, no sé como tienen vergüenza siquiera de sacar la cabeza de sus escondrijos ese atajo de asesinos. Sólo espero que Rajoy cumpla por una vez sus palabras y todo este paripé no les sirva para obtener ventaja alguna de la justicia española…

Pero dejando a un lado este numerito reciente de la banda asesina (de lo poco que quedaba ya de ella), me parece un buen momento para recapitular sobre esta lacra terrorista que marcó nuestras vidas durante décadas.

Nunca podré olvidar aquellos años 80 y 90 en Madrid, cuando cada semana esperábamos la explosión de la bomba de turno… No sabíamos dónde, ni el día o la hora, pero lo que era seguro es que el atentado terrorista del “comando Madrid” llegaría. A aquellos años los llamaron “los años de plomo” y los madrileños, los vascos y los españoles en general tuvimos que padecer la orgía de sangre que generó la basura etarra, esos que ahora comparecen en los medios internacionales pretendiendo maquillar su pasado asesino.

En el año que pasé primero como alumno y luego como alférez en la Academia Militar de Caballería de Valladolid, viví en mis carnes las extremas medidas de seguridad que debíamos seguir para protegernos del riesgo de ser objetivo terrorista. En Madrid casi todos escuchamos o anduvimos cerca de alguno de sus cobardes atentados. A mí estuvo a punto de tocarme el que perpetraron contra Aznar en 1995: el coche bomba estaba en la calle José Silva de Madrid, junto a la Clínica Belén, a 20-30 metros de mi oficina en Pan Air Líneas Aéreas. Los cristales de mi despacho saltaron por los aires, pero afortunadamente una media hora antes de mi llegada en moto a la oficina. Quizás aquel día me pudo tocar a mí la china, como a tanta gente inocente que esos mal nacidos asesinaron durante décadas…

Tampoco podré olvidar cómo la iglesia vasca protegió, alentó e incluso ayudó a fundar la banda asesina en las sacristías de muchas iglesias vascas. Durante años hubo demasiados curas cómplices de ETA y en muchos pueblos de la comunidad autónoma vasca hubo familiares de víctimas que tuvieron que enterrar a sus muertos casi a escondidas, porque el cura nacionalista/proetarra de turno les negó hasta una misa a sus feligreses “para no tener problemas”. Eran aquellos años del repugnante “algo habrá hecho”…

No olvidaré el apoyo que la izquierda le prestó durante los primeros años a ETA, especialmente a raíz del asesinato del presidente Carrero Blanco (que tantos aplaudieron) en Diciembre de 1973. En aquellos años los asesinados solían ser guardias civiles, policías, militares y quizás algún empresario, con lo cual a muchos izquierdistas les resbalaban las fechorías etarras. Pero la gente de bien y especialmente los familiares de militares abominábamos de aquella actitud tan farisea y condescendiente…

Los que tenemos una edad recordamos como durante la presidencia de Adolfo Suárez, cada vez que había un tiroteo entre etarras y guardias civiles y algún terrorista resultaba muerto, los nacionalistas vascos, comunistas y socialistas se apresuraban a requerir al ministro del interior para comparecer en el Congreso a dar explicaciones. Si moría un policía, un militar o un guardia civil no les importaba, pero si el muerto era un etarra entonces se echaban las manos a la cabeza…

Pero ETA, en su delirio asesino, amplió sus macabros objetivos y además de servidores de los cuerpos de seguridad y empresarios, empezó a matar a políticos, periodistas y gente de toda condición. Ya nadie estaba a salvo. Y por fin esa parte dormida de la sociedad empezó a despertar. Muy especialmente tras el cruel secuestro y asesinato a sangre fría del joven Miguel Angel Blanco (29 años) en 1997 en Ermua…

En todo este tiempo, se calcula que más de 200.000 vascos, muchos de ellos pequeños y medianos empresarios, acosados y extorsionados económicamente por la mafia etarra, tuvieron que optar por el exilio junto a sus familias, dejándoles el camino expedito a sus paisanos los nacionalistas, que al final se adueñaron de la comunidad, como bien reconocía el cínico de Arzalluz en su famosa frase: “unos mueven el árbol y nosotros recogemos las nueces”…

Ante esta parodia de final del terrorismo, que en realidad fue una derrota en toda regla hace ya años, gracias a la constancia de las fuerzas de seguridad del Estado, de los jueces, de las asociaciones de víctimas y de toda la sociedad española, yo reclamo desde esta humilde tribuna que se sigan investigando los crímenes pendientes, que se condene a sus autores y que todos los etarras cumplan íntegras sus penas. Que ningún asesino reciba premio alguno por dejar de asesinar!

MEMORIA, DIGNIDAD Y JUSTICIA!!!

 

 

La plaga del fundamentalismo islámico

Después de pasar 8 días en Egipto y de comprobar sobre el terreno el grado de islamización del país, el video anterior de Nasser, el que fuera presidente de Egipto hasta 1970, no me hace ninguna gracia…

Y eso que en la actualidad el país está gobernado por un militar (Abdul Fatah al-Sisi), que tras el golpe de estado de 2013 depuso al presidente del gobierno Mohamed Morsi, perteneciente al partido auspiciado por los “Hermanos Musulmanes”.

Morsi había llegado democráticamente al poder, tras 30 años de dictadura militar de Hosni Mubarak. Al principio fue considerado como un islamista moderado, pero pronto trató de aumentar la influencia del islam y de concentrar más poder en su persona, lo que generó las famosas manifestaciones multitudinarias en la plaza Tahir de El Cairo en 2012.

La población exigía vehementemente la dimisión de Morsi y tras su negativa los militares acabaron derrocándolo. A continuación los partidarios de Morsi y de los Hermanos Musulmanes organizaron revueltas, que terminaron con medidas drásticas por parte de las autoridades militares: la disolución de la hermandad, de sus organizaciones satélites y la confiscación de todos sus bienes.

A pesar de todo lo anterior, que teóricamente suponía un freno a la islamización de la República Árabe de Egipto, he sido testigo del grado de influencia que la religión islámica sigue teniendo en el país:

  1. En los 4 vuelos que he realizado con la compañía Egyptair, durante el tiempo de rodadura previo al despegue, por las pantallas del avión emiten rezos islámicos.
  2. Como contraté una tarjeta de teléfono local (de Orange) para poder tener acceso a datos, cada día recibí en el teléfono móvil SMS’s con invitaciones a rezar, frases de Mahoma, del Corán, etc. (gracias a Google translator pude traducir esos extraños mensajes en árabe que me llegaba diariamente).
  3. La práctica totalidad de las mujeres egipcias llevan diferentes tipos de velos, desde el que cubre sólo el pelo hasta el burka.
  4. Los rezos se suceden las 5 veces al día estipuladas. Incluso muchos comerciantes detienen su actividad para ello.

Además, según las estadísticas oficiales de la Organización Mundial de la Salud, Egipto se encuentra entre los países con un mayor porcentaje de mujeres sometidas a la ablación de clítoris. Y es que para los musulmanes el placer sexual femenino es pecado!

No me quiero imaginar qué habría sido del país y de su población si hubieran seguido gobernando los Hermanos Musulmanes estos últimos 5 años… Parece increíble desde una mentalidad occidental que un país haya podido retroceder tanto en medio siglo. Como se puede ver en el vídeo anterior, en 1958 daba risa la sola idea de implantar el uso del velo; Egipto era una país bastante moderno, en el que la religión pintaba mucho menos que ahora y las mujeres vestían como querían.

Y lo malo es que esta extensión de la radicalización islámica a países otrora bastante occidentales, que comenzó en Irán con la revolución de los ayatolás allá por 1979, ha prendido como la pólvora por Africa y Asia, e incluso también, aunque en menor medida, por Europa y Estados Unidos.

Los europeos tardamos siglos en relegar las creencias religiosas al ámbito de lo privado, que es donde deben estar. Afortunadamente en nuestras sociedades laicas y democráticas podemos vivir al margen de religiones, declararnos agnósticos e incluso ateos, sin temer por nuestras vidas. Por contra, en muchos países dominados por esta religión retrógrada, eso no sería posible, ya que podríamos ser condenados a muerte, al igual que si nos declaráramos homosexuales.

Ahora podría sonar a alarmista, pero analizando las proyecciones demográficas, se estima que en unas décadas la religión musulmana será la mayoritaria en el mundo. Y lo que es más preocupante, algún día lo será también en Europa, debido a dos factores:

  1. Los cristianos tienen cada vez menos hijos y llevan una vida poco o nada influenciada por su religión. Es más, el número de personas que fueron bautizadas al nacer pero que en la actualidad se declaran no religiosos, agnósticos o ateos, va en aumento en todos los países.
  2. Los musulmanes tienen un gran número de hijos y basan su existencia en el islam, que condiciona su vida privada e intentan por todos los medios que se lleve también a la vida pública, como ya sucede en tantos estados teocráticos.

La gente de mi edad no lo veremos, pero las generaciones posteriores tendrán que convivir con una situación que se me antoja complicada, y que puede retrotraerles muchos siglos atrás… ¿alguien se puede imaginar que llegue el día en que el partido de los “Hermanos Musulmanes” sea el dominante en Europa y consiga llevar a la práctica “democráticamente” lo que ya sucede en muchas dictaduras islámicas en la actualidad?

Me da pavor que pueda cumplirse ese famoso vaticinio del argelino Ahmed Ben Bella y luego repetido por Gadafi: “conquistaremos Europa con el vientre de nuestras mujeres y en pocas generaciones convertiremos Europa en Eurabia”…

Por cierto, ya hay quien ha tomado medidas para defenderse de esa amenazante expansión: en 2013 el gobierno de Angola tuvo los arrestos de declarar el islam como secta peligrosa; se prohibió su práctica y se cerraron todas sus mezquitas…

¿Y si ese fuera el camino?

El mal ejemplo de los dirigentes políticos españoles

Decía Albert Einstein que “el ejemplo no es la mejor manera de enseñar… es la única manera!”

Comparto esa frase y me acuerdo mucho de ella cada vez que escucho hablar a la mayoría de nuestros dirigentes políticos. Vivimos en una sociedad en la que los medios de comunicación, tanto los tradicionales (televisión, radio, prensa) como los modernos basados en Internet, nos inundan de información a cada segundo. Pero tan importante como pueda ser el contenido de la información, lo son las formas que emplea el comunicador: su vocabulario, su tono agresivo o amable, etc.

En este sentido, hay una enseñanza que me gusta tener presente y que si todos cumpliéramos (los dirigentes principalmente por su teórica posición de liderazgo), convertiría este caótico mundo en un lugar mucho más habitable… Me refiero a los 4 acuerdos toltecas (civilización precolombina de los siglos X-XII, de la zona del Méjico actual), que son 4 sencillos mandamientos para la convivencia, tanto con los demás como con uno mismo:

  1. Sé impecable con tus palabras.
  2. No te tomes nada personalmente.
  3. No hagas suposiciones.
  4. Haz siempre lo máximo que puedas.

Cuando escucho hablar a nuestros políticos me doy cuenta de lo lejos que están de cumplir esas sencillas normas. Por un lado, se limitan a hacer lo mínimo imprescindible para asegurarse la reelección; y por otro, sus discursos suelen consistir en atacar verbalmente a quienes piensan diferente, dando con ello un pésimo ejemplo a niños, jóvenes y adultos, que nos pasamos la vida recibiendo ese tipo de mensajes agresivos y negativos…

Se les llena la boca hablando de democracia, pero luego nos demuestran con su sectarismo no tener ni idea de lo que es la democracia. Hablan del respeto y de la convivencia, pero con su mal ejemplo siembran día a día la discordia y el enfrentamiento entre españoles. Se lamentan de la violencia en la sociedad (de género, terrorismo, delincuencia, etc.), pero su comportamiento diario dista mucho de propugnar la paz y la armonía entre la gente…

Me gustaría vivir en un mundo en el que los políticos se limitaran a recalcar sus diferencias ideológicas en las dos semanas de cada campaña electoral, y luego se pasaran el resto del tiempo buscando acuerdos entre ellos en beneficio de la sociedad. Pero lamentablemente esto nunca ha ocurrido, salvo honrosas y breves excepciones durante el período de la Transición…

Tras el final de la dictadura, pasamos de una España en la que casi nadie hablaba de política, a otra en la que todo se comenzó a politizar. Durante décadas la izquierda y la derecha fomentaron la división ideológica entre españoles, pero ha sido en los últimos años en los que esta lacra ha llegado a extremos insoportables con la aparición del “partido de los odiadores” (como lo llama un tío mío): los dirigentes de este partido, de cuyo nombre no quiero acordarme, utilizando todos los medios de comunicación modernos, pero a la vez usando casposas técnicas de propaganda al más puro estilo soviético, fomentaron desde un principio el odio hacia ambos bandos! Con una gran habilidad (al menos inicialmente) consiguieron que varios millones de desencantados y de desesperados por los efectos de la grave crisis económica, comprara sus mensajes populistas cargados de odio: hacia el PP, el PSOE, la Transición, la monarquía, la unidad de España, la Unión Europea, la banca, etc.

Pero afortunadamente, junto a ese “partido de los odiadores”, surgió también otro nuevo partido con un líder diferente. Alguien que sorprendentemente no necesitaba insultar o agredir a los otros partidos para articular sus discursos! Un político joven que se atrevía a decir que los seguidores de los demás partidos no eran sus enemigos sino sus compatriotas; que no vetaba a nadie por principio (como habían hecho los dos partidos tradicionales históricamente), ni se alineaba con nadie por sistema; que estaba dispuesto a pactar con todos por el bien (por la gobernabilidad) del país, de una comunidad autónoma o de un ayuntamiento.

Aquel mensaje fue considerado herético por una buena parte de seguidores de los dos bandos tradicionales y especialmente por el “partido de los odiadores”. En su afán de etiquetar a todo el mundo, unos les llamaban “marca blanca del PP” y otros “marca blanca del PSOE”… Y es que el sectarismo imperante no podía tolerar que alguien fomentara la unidad y el entendimiento. Pero ha tenido que llegar la crisis desatada por los golpistas nazi-onalistas catalanes para que la gente reaccionara mayoritariamente y tanto unos como otros se dieran cuenta de que hay cuestiones de Estado que obligan a aparcar las diferencias. Por suerte ese eterno aforismo de “la unión hace la fuerza” ha recobrado una repentina vigencia. Y como Ciudadanos era el único partido que ya venía insistiendo en esa idea, al final ha sido el gran beneficiado. Así lo atestiguan tanto su victoria en las recientes elecciones autonómicas catalanas, como todas las encuestas que se vienen publicando a nivel nacional.

Ojalá que todos aprendan la lección y se den cuenta de que sembrar cizaña, enfrentamiento y división entre los ciudadanos para conseguir réditos políticos, a largo plazo nunca puede conducir a nada bueno!

 

Feminismo vs. “feminazismo”

El DRAE define el término feminismo como “principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) en su artículo 1 dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos…”. Y en su artículo 2: “Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición…”

Eso quiere decir que desde hace ya 70 años el principio de igualdad entre hombres y mujeres está reconocido mundialmente, aunque haya países (los árabes principalmente) que se pasen esta igualdad por el forro…

Por lo que respecta a España, nuestra constitución de 1978 en su artículo 14 reza: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Podríamos decir entonces que en España es obligatorio por ley desde hace ya 40 años ser feminista, ya que discriminar a una persona por el solo hecho de ser mujer es inconstitucional y por tanto ilegal.

Las infracciones a esta norma deben ser perseguidas sin ningún tipo de excusa por los poderes públicos. Situaciones como que una mujer cobre un salario inferior a un hombre en un puesto de trabajo idéntico, son manifiestamente inconstitucionales y no creo que nadie con dos dedos de frente pueda poner esto en cuestión.

El problema se genera cuando este sano (y legalmente obligatorio) feminismo, deviene en “feminazismo”, que podríamos definirlo como el fundamentalismo feminista. Quienes lo defienden son personas normalmente de extrema izquierda, que utilizan y pervierten el feminismo convirtiéndolo en un arma ideológica. Desde ese momento la ideología se convierte en una bandera a seguir (como hacen otros fundamentalistas, tanto religiosos como políticos o nacionalistas) y todo aquel que no la siga es fulminantemente descalificado.

Al igual que para un fanático religioso su religión lo justifica todo, hasta incluso matar o morir, para un/a feminazi su ideología justifica cualquier cosa: desde pervertir el lenguaje (“miembras”, “jóvenas”, “portavozas”, etc.) hasta impulsar legislaciones injustas contra los hombres, como por ejemplo la ley de violencia de género. Según esta, los mismos hechos delictivos tienen distinta condena si el agresor es hombre y la víctima mujer que si la agresora es la mujer y la víctima el hombre (lo que atenta directamente contra el mencionado artículo 14 de la constitución). El problema es que hay tanto miedo a la inquisición “feminazi” que hasta ahora nadie se ha atrevido a denunciar ante el tribunal constitucional lo que a todas luces es anticonstitucional…

En el caso del nazismo, cualquier discrepante era tachado de antialemán y su vida corría serio peligro; en la antigua URSS el que cuestionara el comunismo era acusado de contrarrevolucionario y se tenía que atener a serias consecuencias; ocurre lo mismo actualmente en Cuba o Corea del Norte; en España, el régimen nazionalista catalán a cualquier no independentista lo señala como anticatalán… Y de igual modo, cualquier persona que cuestione el actual “feminazismo” imperante, es tachado de machista. Da igual que defiendas el principio feminista al 100%; sólo con que cuestiones alguna de las barbaridades “feminazis” que se cometen en su nombre, serás automáticamente crucificado.

Si el objetivo original del feminismo era defender y llevar a la práctica la igualdad legal entre hombres y mujeres de una forma pacífica, el “feminazismo” busca enfrentar a mujeres contra hombres y dividir ideológicamente a las personas: sólo los izquierdistas son verdaderos feministas; los que no sean de izquierdas son sospechosos de machistas por definición…

Si el antiguo feminismo reclamaba la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, el actual “feminazismo” pretende incluso pervertir la biología, negando si hace falta las leyes de la Naturaleza, según las cuales es necesario que machos y hembras de todas las especies (ser humano incluido) sean diferentes. He llegado incluso a escuchar a varias “feminazis” decir en un programa de radio, que el instinto maternal no existe, que es un “invento del patriarcado” para someter a las mujeres… Y a ver quien es el guapo que se atreve a intentar hacer volver a la realidad a fanáticas de ese pelaje!

Esta perversión del feminismo tiene todas las señas de identidad de la extrema izquierda más casposa. La que exalta la lucha violenta, las huelgas, la toma de las calles, la que manipula la información, exacerba a las masas y explota el victimismo; esa que necesita siempre tener a mano a un enemigo al que culpar de cada problema, porque ellos nunca son culpables de nada…

No entienden que ese es un camino equivocado. Que la única vía para progresar no es la revolución sino la evolución. Que la violencia y los enfrentamientos nunca llevaron a nada positivo. Que hombres y mujeres estamos condenados a seguir siendo diferentes, pero también a entendernos, a respetarnos, a convivir en paz y a luchar juntos por conseguir en la práctica esa igualdad de derechos que desde hace décadas está ya reconocida legalmente…

 

El insulto “fascista”

Estoy harto de escuchar eso de “facha” o fascista desde que era un adolescente; pero el tema ha llegado a cotas insufribles con lo del tedioso tema catalán… Resulta que los fanáticos del secesionismo llaman fascista a todo aquel que se oponga a su fanatismo, cuando en realidad su nacionalismo identitario es lo más parecido a las ideas del fascismo y del nazismo!

Adoptan comportamientos fascistas como el de clasificar a la población en ciudadanos de primera (los nacionalistas) y de segunda (los no nacionalistas); como el de amedrentar e incluso atacar las casas de cualquier personaje público que se declare no nacionalista. Provocan la fractura social enfrentando a vecinos y a familiares a cuenta de su paranoia secesionista. Incluso han llegado a destrozar su economía provocando la salida de miles de empresas, a cuyos dueños por supuesto han calificado de fascistas…

El gobierno de España es para ellos fascista; el PP, el PSOE y Ciudadanos son partidos fascistas por apoyarle; la policía nacional, la guardia civil, los jueces y fiscales, que se limitan a hacer cumplir las leyes (o sea su trabajo) son por supuesto unos fascistas… Hasta un icono de la cultura catalana como Joan Manuel Serrat es ahora tachado de fascista por no comulgar con la secesión!

Hay que ser descerebrados para comportarse como auténticos fascistas y a la vez acusar de fascistas a quienes no lo son, simplemente por defender la legalidad, la Constitución y los derechos democráticos de quienes no desean la ruptura de una parte de España.

Me vienen a la cabeza aquellas sabias palabras de la escritora italiana Oriana Fallaci que decía: “hay dos tipos de fascistas: los fascistas y los antifascistas”. Y es que si algo nos enseñó el siglo XX es que los extremos se tocan y que el fanatismo es un peligro que puede llevar al desastre. Buena prueba de ello es lo que ocurrió en Agosto de 1939, cuando dos fanáticos como Hitler y Stalin se pusieron de acuerdo para invadir Polonia y aquello fue el origen de la II Guerra Mundial. Se suponía que la ideología nazi era anticomunista, pero aquello les dio igual: el fanatismo les unía.

Afortunadamente las ideologías fascista y nazi sucumbieron en 1945 con el final de la II GM y la muerte de sus defensores, Mussolini y Hitler. Pero por desgracia el otro fanatismo, el comunista soviético, perduró hasta la caída del muro de Berlín en 1989 e incluso a día de hoy hay gente en Europa (sobre todo en los países del sur) que sigue defendiendo el comunismo!

Basta echarle un ojo al cuadro siguiente (elaborado en el siglo XX), para comprobar que el comunismo provocó alrededor de 100 millones de muertos, siendo de lejos la ideología más mortífera de la historia:

Captura de pantalla 2017-11-28 a las 23.38.23

Y sin embargo, resulta paradójico que no se use la palabra comunista como un insulto… Mientras que cualquier símbolo nazi o fascista resulta intolerable por lo que representa, aún a día de hoy tenemos que seguir aguantando que se utilicen símbolos comunistas (la hoz y el martillo, el puño en alto, la internacional, etc.) a diario, por parte de algunos políticos, sindicalistas y sus simpatizantes.

Los países del norte de Europa lo tienen muy claro y aborrecen el comunismo, quizás porque tuvieron la amenaza más cerca: en la constitución alemana se prohibieron expresamente los partidos de ideología comunista, al igual que los de ideología nazi; en la famosa serie danesa Borgen, se ponía de manifiesto que nadie en ese país podría llegar a ser político si se descubría que en sus años jóvenes había flirteado con las ideas comunistas (casi igual que en España…). Lo mismo sucede en el resto de países nórdicos o en el Reino Unido, por ejemplo.

Hoy en día, en pleno siglo XXI, cuando tanto se habla de memoria histórica, creo que nos queda una asignatura pendiente en los países del sur de Europa: el repudio definitivo de la ideología comunista, al igual que se hizo con la ideología fascista hace ya décadas…