Crisis post COVID19: “o ellos o nosotros…”

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y sin duda la frase tiene toda la razón.

La crisis anterior, que estalló en 2008, aún no estaba debidamente resuelta cuando nos ha pillado la del COVID19. Tuvimos doce años para hacer los deberes y recuperar la solidez de nuestra economía, pero ni Zapatero, ni Rajoy, ni Sánchez lo hicieron durante sus mandatos. Y por supuesto la actual pareja tóxica (Pedro/Pablo), no sólo no se espera que lo hagan, sino todo lo contrario…

Cuando una empresa, un autónomo o una familia pasa por apuros económicos, la primera decisión que toma consiste en recortar todos aquellos gastos que no sean estrictamente imprescindibles. Pues bien, nuestros “brillantes” dirigentes, en lugar de eso, lo que hicieron fue seguir gastando sin freno y pedir dinero prestado cada año, endeudando con ello a todos los españoles y a las futuras generaciones.

Zapatero se encontró en 2004 con una deuda pública entorno a los 389.000 millones de €uros. Cuando se fue, tras siete años de nefasta gestión, casi la había duplicado: 743.000 millones (dato a Diciembre de 2011).

Ese desaguisado lo heredó Rajoy, quien en lugar de recortar drásticamente el gasto público, continuó endeudando más al país: cuando fue desalojado por la moción de censura frentepopulista en 2018, la deuda pública alcanzaba ya la desorbitante cifra de 1.157.000 millones de €uros.

Según el último registro publicado, al cierre de Mayo vamos ya por 1.258.000 €uros y las previsiones económicas son tan desoladoras que se espera otro enorme incremento para los próximos meses. El deterioro de PIB previsto para 2020, sin considerar un posible nuevo confinamiento, se sitúa entre un 11 y un 13%, lo que representará el peor dato desde la Guerra Civil, hace ya más de 80 años.

La inmensa mayoría de la población española asistirá por tanto a la peor crisis económica de su vida. Y las expectativas a corto y medio plazo no son nada halagüeñas, ya que nuestra economía depende en gran medida del turismo (casi un 15%), que es el sector más golpeado por esta situación.

Todo esto me lleva a insistir en algo esencial, aunque sea casi un planteamiento quijotesco, dado el enorme entramado de intereses político-económicos que lo rodean: es imprescindible el adelgazamiento de nuestra administración pública! Y es “ahora o nunca”, ya que la situación actual es de tal gravedad, que probablemente no volvamos a tener tantos argumentos a favor de tomar esta medida en mucho tiempo.

Y esta reducción pasaría en mi opinión por dos medidas drásticas:

1.- La eliminación de todos los ayuntamientos inferiores a una cifra de población determinada, digamos 10.000 habitantes. Actualmente hay en España 759 municipios de más de 10.000 habitantes y 7.372 que no llegan a esa cifra. Estos deberían proceder a mancomunarse para alcanzar esa cifra de población, o a integrarse en uno cercano que ya la tenga. Con ello se reducirían de un plumazo entorno al 90% de los políticos municipales (decenas de miles entre alcaldes y concejales), secretarios y demás personal de los ayuntamientos pequeños; se producirían también enormes ahorros de gastos de funcionamiento (luz, agua, teléfono, limpieza, mantenimiento, etc.) al cerrar, vender o alquilar todas esas instalaciones municipales innecesarias. Esta es una medida que ya han adoptado hace años en muchos países europeos, pero parece que en España todo lo que sea optimizar el gasto público y reducir la carga fiscal a los contribuyentes, a nuestros políticos no les interesa…

2.- Eliminar el actual sistema autonómico, que se ha demostrado incapaz, generando muchos más problemas de los que en teoría iba a solucionar. Cuando se diseñó, a finales de los años 70, no existía Internet, y por tanto la palabra “descentralizar” era una especie de panacea con la que nadie podía estar en desacuerdo. Pero en la actualidad, en la era digital del siglo XXI, la descentralización llega hasta el domicilio y hasta el teléfono de cada ciudadano. Ya no hace falta acudir a hacer la mayoría de gestiones administrativas que eran necesarias hace 40 años, al igual que no acudimos a la oficina bancaria. Todo lo solucionamos con nuestro teléfono móvil o desde casa gracias a Internet.

A esta nueva situación se han adaptado los particulares y las empresas, pero no el sector público. Las oficinas bancarias se han reducido en número por todo el territorio nacional, las compras por Internet son cada vez más numerosas y muchas gestiones que antes debían de ser presenciales, ahora las hacemos cómodamente desde nuestro teléfono u ordenador.

En esta situación, ¿qué sentido tiene por ejemplo que cada comunidad autónoma disponga de su propio servicio de previsión meteorológica? Resulta ridículo gastar 17 veces en algo que se puede perfectamente compartir vía Internet y reducir los 16/17 del gasto que implica. Pues bien, este simple ejemplo se repite en centenares de materias, por la obsesión de los políticos autonómicos y de los partidos políticos (especialmente los “nazionalistas”) de convertir sus territorios en pequeños reinos de taifas.

El entramado autonómico no sólo es ya un anacronismo, sino que genera desigualdades inasumibles entre la población, claramente contrarias a la Constitución. Casos como el de los territorios forales navarro y vasco, son verdaderas puñaladas traperas contra la igualdad entre españoles. Y detrás de ese favoritismo fiscal (que pagamos el resto de españoles), está el origen del malestar de los catalanes independentistas, que primero se circunscribía al ámbito económico y que acabó degenerando en sentimiento antiespañol y en el golpe de Estado del 1-O.

La reforma de la Constitución que hiciera posible la eliminación de las comunidades autónomas mandaría al paro a decenas de miles de políticos, entre ellos a los independentistas, esos que utilizan nuestro dinero para atacar a España y para extorsionar al gobierno de turno; esos que prostituyen las lenguas cooficiales para adoctrinar a los niños desde pequeños y arrinconar a la lengua de Cervantes; esos que dilapidan recursos del contribuyente abriendo embajadas y subvencionando todo lo que favorezca sus paranoias secesionistas…

El ahorro que generarían estas dos medidas que acabo de explicar superaría sin duda los 100.000 millones de €uros anuales y beneficiaría al bolsillo de todos los españoles de una forma ostensible: el sistema público de pensiones dejaría de estar en riesgo (actualmente tiene un déficit anual de unos 19.000 millones), se garantizarían una sanidad y una educación públicas de calidad y pasaríamos de un plumazo de tener déficit público a superávit! Esta nueva circunstancia, desconocida desde los tiempos de Aznar, posibilitaría dos cosas: la reducción de la deuda pública y una bajada considerable de impuestos tanto directos como indirectos. Recordemos que en estas décadas de democracia nuestros políticos (tanto del PSOE como del PP) no han hecho otra cosa más que subirlos. El IVA sin ir más lejos nació con un tipo general del 12% y un reducido del 6% y a día de hoy ya vamos por el 21% y el 10%. Y todo parece indicar que a la vuelta del verano la pareja tóxica gobernante lo subirán de nuevo…

En definitiva, el objetivo de este post es el de concienciar a la ciudadanía de que, ante la peor crisis económica de nuestras vidas, sólo hay una salida posible: plantarles cara a los políticos y exigirles que se recorten ellos de una vez!

Ahora más que nunca: “O ELLOS O NOSOTROS”!!!

Franco y el Valle de los Caídos (y III)

«Españoles:

Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio, pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico. En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi voluntad constante ser hijo fiel de la Iglesia, en cuyo seno voy a morir. Pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos, sin que yo los tuviera como tales. Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la que amo hasta el último momento y a la que prometí servir hasta el último aliento de mi vida, que ya sé próximo.

Quiero agradecer a cuantos han colaborado con entusiasmo, entrega y abnegación, en la gran empresa de hacer una España unida, grande y libre. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido. No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros y para ello deponed frente a los supremos intereses de la patria y del pueblo español toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria.

Quisiera, en mi último momento, unir los nombres de Dios y de España y abrazaros a todos para gritar juntos, por última vez, en los umbrales de mi muerte,

“¡Arriba España! ¡Viva España!”»

El testamento de FF que acabo de reproducir, es toda una lección de memoria histórica y una premonición de lo que está ocurriendo en la actualidad: “los enemigos de España” están, unos dentro del gobierno, y otros sacando la máxima tajada de la debilidad y de la falta de escrúpulos y de principios de Sánchez…

Ese testamento refleja fielmente el talante de aquel viejo militar gallego, cuya principal obsesión fue el servicio a España. Una vez asumida la jefatura del Estado a propuesta de la junta militar, se afanó en ganar la guerra y posteriormente en la reconstrucción nacional. Para ello fue necesaria la superación de las luchas cainitas partidistas que habían desembocado en la contienda civil, y una apuesta decidida por levantar un país sumido en la miseria de la posguerra.

Aquel régimen apostó por la educación de una población asolada por el analfabetismo (más de la mitad), por la sanidad pública, por el fomento de la natalidad, por la construcción de viviendas sociales (más de 4 millones), por la protección laboral a los trabajadores, por la creación de infraestructuras y de un tejido industrial puntero que contribuyera a levantar la maltrecha economía española. Los monopolios estatales y las empresas del INI (Instituto Nacional de Industria, creado en 1941): RENFE, Telefónica, Tabacalera, Iberia, Aviaco, CASA, HUNOSA, ASTANO, Astilleros Españoles, ENDESA, SEAT y muchas más, dieron empleo a cientos de miles de trabajadores.

Los primeros años no fueron fáciles: hubo que empezar casi desde cero. No olvidemos que todas las reservas nacionales de oro habían sido robadas del Banco de España en 1936, por orden del gobierno socialista y entregadas en su mayoría a Rusia, como expliqué en el post anterior. Además el final de la guerra española coincidió con el inicio a los pocos meses de la II Guerra Mundial.

En esta nueva contienda, a pesar del apoyo que alemanes e italianos le habían dispensado, FF se negó a apoyarles y no se sumó a ninguna declaración de guerra. Defendió en todo momento la neutralidad de nuestro país, evitando así la entrada de España en el conflicto bélico. Creo que la Historia no ha reconocido suficientemente este hecho: FF fue capaz de “torear” a Hitler, manteniendo su posición de “no beligerancia”, entregándole tan sólo la promesa de enviarles una división de soldados al frente ruso. Fue la llamada División Española de Voluntarios, más conocida como División Azul, ya que los alistados fueron en su mayoría jóvenes voluntarios falangistas. Hay que destacar que junto a varios miles de hombres, acudieron también 146 valerosas mujeres enfermeras de la Sección Femenina de Falange. Unos querían emular a sus padres, otros huían del hambre de la posguerra, pero todos fueron a luchar contra el comunismo soviético, tan tristemente vinculado al bando republicano.

La posición de neutralidad llevó a España al aislamiento internacional y a una dura situación de autarquía económica, que no terminaría hasta bastantes años después del final de la II Guerra Mundial. Pero aquello no fue óbice para que FF, que había recogido un país destrozado por la guerra, en un puñado de años lo convirtiera en un país moderno.

España pasó de ser un lugar repudiado del sur de Europa, a convertirse en uno de los principales destinos turísticos del mundo. De tener 72.000 vehículos en 1946 a superar el millón en 1966. Se construyeron  más de 1.200 hospitales, ambulatorios y residencias, así como 556 embalses que transformaron la geografía nacional y posibilitaron un desarrollo industrial  que colocó a España como la octava potencia industrial del mundo, puesto que nunca más hemos vuelto a ostentar (ahora estamos en el puesto catorce).

Todo esto se consiguió en gran medida gracias a los planes de desarrollo llevados a cabo en los años 50: FF se rodeó de los mejores ministros, profesionales punteros sin perfil político (tecnócratas) que llevaron a cabo “el milagro español”, como se conoció en todo el mundo. Durante años, España fue el país de Europa con un mayor crecimiento y el segundo a nivel mundial, sólo superado por Japón. Muchas de las infraestructuras que se crearon en aquellos años, sobre todo embalses y grandes hospitales (como La Paz, Gregorio Marañón, Ramón y Cajal y 12 de Octubre en Madrid; Valle de Hebrón en Barcelona; Cruces en Bilbao, etc.), siguen prestando un servicio impagable en la España actual. Se creó la ONCE, una fundación modélica para la educación e inserción laboral de los invidentes.

En el campo de la enseñanza el progreso fue espectacular: de 1940 a 1975 las 42.766 escuelas de enseñanza primaria se convirtieron en 110.000, de los 111 institutos de enseñanza media se pasó a 1.700, se crearon universidades laborales y becas que posibilitaron que por primera vez en la historia accedieran a ellas alumnos procedentes de las clases más humildes. Y todo se hizo con unas posibilidades económicas muy inferiores a las presentes puesto que recordemos que apenas existían los impuestos.

En el terreno de los derechos sociales, los trabajadores alcanzaron un nivel de protección comparable con la mayoría de países europeos y en muchos casos superior. Por cierto, los sindicalistas marxistas de clase, una vez llegada la democracia, nunca pidieron la eliminación de la paga extra de Julio, la indemnización de 45 días por año, la seguridad social, la jubilación a los 65 años y los muchos derechos establecidos en ordenanzas laborales (complementos por antigüedad, paga de beneficios, etc.) durante el Franquismo. Se limitaron a exigir el cambio de nombre de las calles y a mancillar su memoria; se afanaron en resaltar las sombras y a ocultar las luces de un régimen que trajo, junto con el esfuerzo de todos los españoles, tres décadas y media de paz y de progreso.

Por último, entre todos esos logros económicos y sociales, destacaría la creación de una importante clase media, algo que hizo posible una Transición política pacífica a la muerte de FF. La España de 1975 nada tenía ya que ver con aquella España analfabeta, rural y envenenada por el odio político de la España de los años 30.

En definitiva, FF no sólo ganó una guerra, sino que su régimen posterior ganó la paz. Una paz duradera, jalonada de décadas de progreso económico, de transformación del país, de unidad, de reconciliación y de orgullo nacional. Son esas las virtudes de un régimen que la izquierda jamás podrá digerir. Al igual que su muerte: de viejo, en un moderno hospital público inaugurado por él años atrás (el Hospital Universitario La Paz) y siendo despedido por millares de personas que no dudaron en pasar hasta doce horas, tanto de día como de noche, haciendo cola para darle su último adiós.

Podrán seguir insuflando mentiras y odio a la gente, pero como él mismo dijo al disolverse la Academia General Militar de Zaragoza durante la II República: “la máquina se deshace, pero la obra queda”…

Franco y el Valle de los Caídos (II)

FF era ante todo un militar vocacional al servicio de España, un brillante estratega curtido en mil batallas, un gallego discreto poco dado a las intrigas políticas y un católico convencido.

No tenía nada contra la República, sino contra su deriva “frentepopulista” (la coalición izquierdista radicalizada, prosoviética y unida a los separatistas antiespañoles, que gobernaba desde febrero de 1936) y contra la violencia callejera que se vivía en España (continuos ataques contra monárquicos y católicos), que el gobierno del Frente Popular era incapaz de controlar. No en vano FF fue el último general en sumarse al alzamiento militar.

El golpe de estado del 18 de julio de 1936 sólo triunfó en algunas partes de España. El gobierno se dedicó a armar a la población civil en grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia, con lo que la confrontación estaba garantizada. FF se dio cuenta enseguida de que los optimistas planes de sus compañeros no se iban a cumplir: se avecinaba una larga contienda como él se temía.

Si querían tener éxito iban a necesitar ayuda internacional. Por ello FF contactó con alemanes, italianos y marroquíes, convenciendo a estos últimos de que se trataba de una guerra santa: una cruzada contra el ateísmo comunista. Los alemanes fueron los primeros en apoyar la contienda, pero pusieron una condición: que se nombrara a un comandante en jefe o generalísimo que estuviera al mando, ya que no querían tener que negociar cada decisión con la numerosa junta militar de generales basada en Salamanca. El preferido por los germanos era FF, pero varios de los miembros de la junta militar estaban en su contra por haber sido el último en adherirse al alzamiento. Además FF aún no estaba en Salamanca, sino que avanzaba con sus tropas desde el sur camino de Madrid.

FF había tomado una decisión semanas antes al conquistar Sevilla: adoptar de nuevo la bandera rojigualda, lo que le había granjeado las simpatías de la España monárquica. A esto se unió su decisión de desviar sus tropas para entrar en Toledo, liberando su emblemático Alcázar, asediado por los milicianos republicanos. Con ello su aureola de héroe se vio engrandecida y finalmente la junta militar le ofreció el mando supremo. Él puso una condición: que se le nombrara Jefe del Estado sin fecha de caducidad. Sabía que la fractura política en España era tan grande que harían falta muchos años de paz tras el final de la guerra, para conseguir la reconciliación nacional.

La contienda se alargó hasta el 1 de abril de 1939, fecha en la que cayó Madrid, el último reducto republicano. La capital de España había sido víctima de una cruel represión durante los tres años de guerra: millares de civiles indefensos (mujeres y niños incluidos) habían sido recluidos en las tristemente famosas checas y posteriormente fusilados. Ese día Madrid fue por fin liberado y FF escribió de su puño y letra el último parte de guerra, cuya fotografía tantas veces tuve oportunidad de ver en casa de mis abuelos, como si de una reliquia sagrada se tratara… Decía así: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado.”

Comenzaba entonces una ardua tarea de reconstrucción nacional, dificultada en gran medida por la situación de quiebra en la que los socialistas habían dejado el país, tras robar las ingentes reservas de oro (700 toneladas, la tercera mayor del mundo) y de plata pertenecientes al Estado español, custodiadas en el Banco de España de Madrid. Para ello los milicianos secuestraron al cajero jefe de la entidad en la noche del 14 de septiembre de 1936, exigiéndole que firmara la autorización para abrir tanto la cámara acorazada, como las cajas privadas. Oficialmente éste se negó y ante la presión se suicidó, aunque algunas fuentes hablan de que fue asesinado… A partir de ahí, durante 4 días, medio centenar de cerrajeros y trabajadores metalúrgicos llevaron a cabo el expolio, encargado por el ministro de Hacienda, Juan Negrín, y refrendado por el mismísimo presidente de la República, Manuel Azaña.

Embalado en unas 10.000 cajas, el botín del mayor robo de la Historia, acabó en su mayoría en Moscú (unas 7.800 cajas) y en París (unas 2.000). Las 200 restantes quedaron a disposición del Frente Popular para su uso. El valor de lo robado se estima que superaría en la actualidad los 30.000 millones de €uros (nada menos que 5 billones de las antiguas pesetas!).

Como símbolo de la ansiada reconciliación nacional, al acabar la guerra civil FF encargó la construcción del mayor monumento construido en España en el siglo XX: el Monumento Nacional a los Caídos (más conocido como “El Valle de los Caídos”). Enclavado en la sierra madrileña de Guadarrama, a 58 kilómetros de la capital y a 12 de El Escorial, tenía por objeto honrar la memoria de todos los caídos en la contienda, sin distinción de bando o ideología.

Para ello se expropió la finca denominada “Cuelgamuros”, a los descendientes de una familia aristócrata (los Villapadierna) afincada en Madrid, muchos de cuyos miembros habían sido asesinados por los republicanos. Su construcción se dilató casi dos décadas, hasta su inauguración el 1 de abril de 1959, con ocasión del vigésimo aniversario del final de la guerra.

Durante todo ese tiempo convivieron allí trabajadores libres con otros penados. Estos últimos acudieron voluntariamente en virtud del sistema ideado por el Patronato de Redención de Penas por el Trabajo (organismo creado por FF, según orden ministerial de 7 de octubre de 1938). El procedimiento general consistía en permitir trabajar a los penados que así lo desearan voluntariamente; con ello ganarían un salario para poder mantener a sus familias y además cada día de trabajo les contaría como dos días de condena. Pero en el caso de la construcción del Valle, la oferta era sustancialmente mejor: cada día de trabajo les contaría como seis días de condena, recibirían el mismo salario que los trabajadores libres y además podían llevarse a vivir con ellos a sus familias.

La acogida fue tal, que hubo muchas más solicitudes que plazas. Además, la gran mayoría de los trabajadores penados, una vez cumplidas sus condenas solicitaban seguir trabajando en la obra como trabajadores libres. Los puestos de trabajo fueron de lo más variado, dado que hubo que construir cuatro poblados para los trabajadores (libres y penados) y sus familias, con todos los servicios necesarios. Hubo presidiarios ejerciendo de maestro, de médico, de practicante, enfermero, cocinero, barbero, dependiente del economato, etc., además de en la mera construcción del monumento, de la basílica y de las zonas aledañas.

Durante casi veinte años, la convivencia en los poblados de Cuelgamuros fue ejemplar. Los niños y las mujeres de trabajadores libres y penados convivían en régimen de igualdad. El nivel de vida (salarios y seguridad social, siniestralidad laboral, sanidad, escolarización infantil y superior, acceso a economatos, etc.) de la población del Valle era muy superior a la media nacional en la época. Por ese motivo, algunos trabajadores (tanto libres como penados) pidieron permiso para llevarse a vivir con ellos a familiares de fuera: suegros, sobrinos, etc.; en la mayoría de los casos les fue concedido. Y al terminar las obras, a todos los trabajadores se les otorgó una generosa indemnización, además de facilitarles pisos de protección oficial en los nuevos barrios obreros de la capital.

Nada que ver por tanto la historia real, con las mentiras propagadas por la izquierda acerca del Valle de los Caídos. Yo tuve la suerte además de poder escuchar de primera mano a mi abuelo Francisco (guardia civil), allá por los años ochenta, cómo los presos ansiaban conseguir una plaza para ir a trabajar al Valle. Recomiendo a quien esté interesado en el tema, la lectura de “Los presos del Valle de los Caídos” del doctor Alberto Bárcena Pérez (editorial San Román), profesor del CEU, que se dedicó durante años a investigar sobre ello. Su brillante trabajo fue posible gracias a la ingente documentación que se conserva en el Archivo General del Palacio Real de Madrid, sobre la construcción del segundo monumento más visitado de España, sólo después de la Alhambra de Granada.

En una tercera y última entrega de este largo post, haré hincapié en las que considero las facetas más positivas de ese Franquismo que tanto ha sido desprestigiado y denostado por la izquierda. Si hay una regla no escrita que dice que “la Historia la escriben los vencedores”, el caso español es sin duda la excepción, por eso es tan necesario contraponer los datos históricos a la propaganda sectaria…

 

 

Franco y el Valle de los Caídos (I)

La obsesión de los izquierdistas por Franco, su reciente exhumación de la basílica del Valle de los Caídos, y la película de Alejandro Amenábar “Mientras dure la guerra”, han vuelto a poner de actualidad al que fuera jefe del Estado español durante casi cuatro décadas…

Esta figura controvertida del siglo XX ha sido, y sigue siendo, un auténtico fetiche para la izquierda española. Desde su muerte no han dejado de utilizar a Franco con fines espurios, revanchistas y sectarios, de inventarse mentiras y de confundir con medias verdades sobre su memoria.

Por ese motivo, ya que todo lo malo se ha repetido hasta la saciedad, desde mi probada incorrección política voy a hacer un repaso de la biografía de Francisco Franco (FF) y de todo lo bueno que también tuvo aquel militar gallego…

FF fue por encima de todo un militar brillante y vocacional. Lo llevaba en la sangre: nacido en Ferrol (4/12/1892), ciudad de gran tradición naval y militar, su padre (Nicolás Franco) fue un alto cargo de la Armada y su hermano mayor siguió la tradición militar familiar. Su madre (María del Pilar Bahamonde) provenía también de una familia acomodada ligada a la Marina.

Un hecho marcó la infancia de FF: las desavenencias entre sus padres. Su padre abandonó a su familia y se instaló en Madrid con su amante. Desde entonces los contactos entre padre e hijo fueron escasos. Por ese motivo la figura de su madre fue siempre la que influenció su educación. Con fuertes convicciones religiosas, bondadosa y de ideas muy conservadoras, Pilar inculcó a sus hijos valores como la tenacidad y el esfuerzo. Su padre, militar en las colonias (Cuba y Filipinas) era totalmente diferente a ella: juerguista, mujeriego (tuvo un hijo en Filipinas), jugador y muy autoritario.

A la edad de 14 años FF ingresó en la Academia Militar de Infantería de Toledo. Allí fue objeto de burlas y vejaciones por su diminuta figura, y fue apodado como “Franquito”. En julio de 1910 concluyó sus estudios logrando el grado de segundo teniente sin brillantez: en una lista de 310 oficiales, su nombre ocupaba el puesto 251. Por eso no pudo ser destinado a las colonias españolas en África como solicitaba, sino al Ferrol.

En 1912, al agravarse la situación en Marruecos, fue enviado allí con otros oficiales para tomar el mando de una sección de regulares. Entró en combate en marzo y en junio ya ostentaba el grado de primer teniente. En octubre de 1913, a la edad de 20 años, recibe la Cruz al Mérito Militar de primera clase por su brillante participación en la contienda. Y en febrero de 1914 es ascendido a capitán con tan sólo 21 años.

En 1916 recibió una grave herida de guerra en el abdomen, que le tuvo hospitalizado varios meses en Ceuta. Aquello le valió un nuevo ascenso, que le convirtió en el comandante más joven de España. En 1917 es destinado a Oviedo, donde llega con una cierta aureola de héroe. Allí conoce a Carmen Polo, que acabaría siendo su esposa. En apenas unos meses le encargan sofocar la revolución de los mineros asturianos, lo que le proporcionó aún más notoriedad.

En enero de 1920 se crea la Legión, a imagen y semejanza de la Legión Extranjera francesa. El teniente coronel Millán-Astray es el encargado de dirigirla y éste le pide al comandante FF que sea su segundo. Franco no duda en aceptar el cargo y vuelve a África a entrar en acción, cumpliendo con su vocación. En 1922 publica el libro titulado Diario de una bandera, en el que narra sus experiencias en Africa.

En 1923, ascendido ya a teniente coronel, FF toma el mando de la Legión. Millán-Astray había sido destituido, y su sucesor, el teniente coronel Valenzuela, había fallecido en combate. En octubre de ese año contrae matrimonio en Oviedo con doña Carmen Polo, siendo su padrino el mismísimo rey Alfonso XIII. Este hecho da una idea de su popularidad, hasta el punto de que un periódico de Madrid publicó un artículo titulado La boda de un heroico caudillo…

En los años siguientes, al mando de la Legión, FF siguió protagonizando éxitos militares en las contiendas africanas. Por ello en febrero de 1925 fue ascendido a coronel y en febrero de 1926 a general de brigada, con tan sólo 32 años. Se convirtió así en el general más joven de Europa y de la historia del ejército español.

A su regreso a la Península, a FF se le dio el mando de la Primera Brigada de la Primera División de Madrid. En septiembre de 1926 nació su única hija, María del Carmen. En aquella etapa participó de la vida social madrileña y actuó en la película La malcasada, donde interpretaba a un militar. En enero de 1928 fue nombrado primer director de la recién creada Academia Militar de Zaragoza.

Ya durante la II República, en 1932 se le destinó a La Coruña como jefe de la XV Brigada de Infantería de Galicia, y en 1933 a las Islas Baleares como comandante militar, en un claro reconocimiento a su figura por parte de Azaña.

En marzo de 1934, FF fue ascendido a general de división, alcanzando así el techo de su carrera militar (a la edad de 41 años), ya que la República había suprimido el empleo de teniente general. En febrero de 1935 el Gobierno republicano le concedió la Gran Cruz del Mérito Militar y le nombró comandante en jefe de las tropas de Marruecos. Solo tres meses después de tomar posesión de su cargo en África, FF regresó a la Península al ser nombrado jefe del Estado Mayor Central del Ejército. En 1936, tras la victoria del Frente Popular, FF es destituido del cargo y destinado a Canarias, en lo que suponía una especie de destierro.

En la península, los generales Sanjurjo, Cabanellas, Mola y Queipo de Llano, comenzaban los planes de golpe de estado, pero FF se mostró en todo momento reticente e indeciso. Lo suyo era la estrategia militar y no las conspiraciones políticas. Además, por su larga experiencia en contiendas, preveía que si se llevaba a cabo el golpe, el cambio de gobierno no sería cuestión de unos pocos días o semanas, sino que la situación podría acabar enquistándose y degenerar en una larga guerra.

El 23 de junio, cuatro semanas antes del Alzamiento, FF hizo un último intento de mediar con el gobierno republicano: escribió a Santiago Casares Quiroga, Presidente del Gobierno (y ministro de la Guerra), una carta recomendándole que se entrevistase con los altos mandos militares en evitación de daños. Casares Quiroga ni le respondió.

A los pocos días, en la madrugada del 13 de julio de 1936, el líder del partido Renovación Española (de ideología conservadora y monárquica), el diputado de las Cortes José Calvo Sotelo, fue detenido en su casa irregularmente por La Motorizada, una especie de milicia de los socialistas madrileños y durante el traslado fue asesinado de un tiro en la cabeza por el pistolero socialista Luis Cuenca, guardaespaldas del entonces líder del partido socialista Indalecio Prieto.

El gravísimo suceso anterior tuvo un hondo impacto entre la clase media española de la época y polarizó aún más el ya tenso ambiente político que reinaba entonces. Este suceso fue el detonante que provocó que el general Franco decidiese unirse al golpe que tendría lugar cinco días después, y que desde hacía semanas se preparaba contra la República.

Ese 18 de Julio, tras la sublevación militar, el Presidente del Gobierno, Casares Quiroga, dimitió de su cargo superado por los acontecimientos. Aquel día comenzaron 2 años y casi 9 meses de cruenta guerra civil, como el propio FF había vaticinado.

Y con ello concluyo esta primera parte de este largo post que he preferido partir en tres. En las siguientes entregas abordaré la guerra, el nombramiento de FF como Generalísimo y Jefe del Estado, la victoria del bando nacional y los 36 años y medio posteriores de Franquismo, hasta su muerte el 20 de Noviembre de 1975. Haré especial hincapié en la construcción del mayor recinto monumental construido en España durante el siglo XX: el Monumento Nacional a los Caídos (conocido popularmente como El Valle de los Caídos)…

Adiós Albert

Las elecciones plebiscitarias planteadas por Sánchez como una apuesta personal, han constituido en primer lugar un fracaso para él mismo. Su enorme vanidad y los meses que ha estado utilizando la Moncloa para hacer campaña electoral con el dinero de todos, le habían llevado al convencimiento de que esta vez sí, los españoles caerían rendidos ante sus irresistibles encantos… Pero el pueblo español no ha tragado: no sólo no ha mejorado los resultados, sino que el PSOE ha perdido 3 escaños y “su socio preferente” 7, mientras que el PP, su principal adversario ha aumentado en 22!

Se trata sin duda de un nuevo fracaso de este individuo, cuya egolatría ha arrastrado al PSOE a un viaje para el que no necesitaba alforjas. Si antes lo tenía difícil para formar gobierno, ahora lo tiene aún más difícil. Pero bueno, como ya ha quedado sobradamente demostrado, a este tipo no le importa en absoluto ni la gobernabilidad de España, ni la estabilidad institucional, ni dilapidar el dinero de los españoles, ni tan siquiera su partido, mientras que él pueda seguir en el palacio de la Moncloa con su Falcon y demás prebendas…

La segunda importante consecuencia de estas elecciones ha sido el ascenso meteórico de VOX, un partido que en apenas siete meses ha pasado de cero, primero a 24 escaños en abril y ahora a 52! De nada han servido los insultos, las amenazas e incluso las agresiones sufridas por sus militantes. España le ha dado 3.640.000 votos a un partido que se ha atrevido a sacar a debate una serie de temas que la inquisidora corrección política tenía censurados: la inmigración ilegal y el coste para el erario público, la injusta ley de violencia de género, la vergonzante ley de “la mentira histórica”, el despilfarro del elefantiásico modelo autonómico, la injusta ley electoral y las desigualdades territoriales, siempre favorables a los nacionalismos, etc.

Los hechos han demostrado que todos esos temas, que el resto de partidos quieren hurtarle a la opinión pública, sí que le interesan a millones de españoles. Personas con el mismo derecho a opinar que los demás, y que no comulgan con esa “verdad oficial” que le quieren imponer. Por fin ahora todos esos españoles tendrán en el Congreso un grupo parlamentario muy fuerte, con capacidad incluso para promover recursos de inconstitucionalidad, cada vez que la progresía se empeñe en imponer “su” verdad a costa de la libertad de expresión de los que piensan diferente…

Y la tercera consecuencia de las elecciones ha sido el descalabro sin paliativos de Ciudadanos, que ha provocado la dimisión de Albert Rivera.

Desde sus orígenes en la política catalana, siempre sentí una enorme simpatía hacia Albert, un joven abogado orgulloso de ser catalán y español, que rebosaba frescura y credibilidad. Un político totalmente diferente a los demás. Tan es así, que cuando hace unos años se creó la Plataforma Ciudadana para estudiar la posibilidad de dar el salto a la política nacional, decidí darle mi apoyo y me afilié a aquel movimiento, con la esperanza de que se convirtiera en partido político. En breve Ciudadanos salió a la arena política nacional y se convirtió en una nueva esperanza para todas las personas de ideología liberal, hastiados de las viejas contiendas entre rojos y azules.

Pero aquellas señas de identidad fueron poco a poco decayendo y en los últimos tiempos Albert Rivera cometió varios errores que le han pasado una cruel factura:

  • Le retiró el apoyo a Rajoy, que a pesar de sus múltiples sombras era infinitamente más capaz para dirigir la política española que el ególatra indocumentado de Sánchez.
  • Después de haber criticado el “no es no” de Sánchez, cuando él tuvo en su mano la posibilidad de proponer un gobierno de coalición con los socialistas que evitara la repetición de elecciones, y sobre todo la entrada de comunistas y golpistas en el gobierno, cayó en el mismo “no es no”. Seguramente su ego también le hacía creer, al igual que a Sánchez, que unas nuevas elecciones le llevarían a mejorar sus resultados…
  • Tras criticar con razón los típicos cordones sanitarios izquierdistas, él mismo los fomentó, no sólo contra el PSOE, sino también contra VOX, de quien huía como si fueran la peste. Ni quería sentarse a negociar con ellos, ni tan siquiera hablar o salir en la foto! Y el castigo a ese sectarismo del que al principio abominaba, ha sido que muchos cientos de miles de sus votantes se han ido precisamente a VOX…
  • Por último, cuando hace tan sólo unas semanas el PP le propuso ir conjuntamente a las elecciones bajo la marca “España Suma”, su afán de protagonismo le impidió aceptar lo que sin duda habría sido su tabla de salvación!

En definitiva, al igual que le ocurrió a Rosa Díez, Albert Rivera ha sido devorado por su propio Ego en apenas unos años de aventura política.

Al igual que me ocurrió con ella, me produce tristeza. Me parece que a pesar de sus errores son dos políticos que están muy por encima de la media nacional, donde abundan los lameculos, los ignorantes con carnet y los inútiles que nunca se podrían ganar la vida en el sector privado.

Además, al final ha tenido la decencia y la vergüenza torera de dimitir, algo a lo que no están acostumbrados los mediocres políticos que tenemos, el primero Rajoy, que si lo hubiera hecho habría conseguido que quedara sin efecto la moción de censura de Sánchez, origen del desgobierno que desde entonces padecemos; y el segundo Sánchez, que después de haber sacado en dos ocasiones los peores resultados históricos del PSOE, no tuvo la dignidad de dimitir, como hicieron años atrás los socialistas Almunia y Rubalcaba. Pero para eso hay que tener dignidad, que es una palabra y un concepto que no existe en el vocabulario del doctor Sáncheztein…

Nuevas elecciones, nuevo despilfarro

La irresponsabilidad y la incapacidad de Pedro Sánchez ha provocado que los españoles tengamos que ir a las urnas el próximo 10 de noviembre, por cuarta vez en menos de cuatro años. Es decir, el gasto que habríamos tenido en condiciones normales en 16 años, lo vamos a tener ahora en tres años y once meses. Voy a tratar de explicar un poco por encima lo que esto supone…

Cada una de las dos elecciones generales del año 2019 va a rondar los 140 millones de €uros de gasto, mientras que las de 2015 y 2016 rebasaron escasamente los 130 millones. En resumen:

  1. En condiciones normales, habríamos tenido dos elecciones generales, unas a finales de 2015 y otras a finales de 2019, con un coste para los españoles de 270 millones de €uros.
  2. Gracias a Pedro Sánchez, hemos tenido además elecciones en 2016 y en abril de 2019, lo que van a suponer otros 270 millones adicionales, tirados literalmente a la basura…

Esos 270 millones son nada menos que 45.000 millones de las antiguas pesetas, para los que aún se sigan perdiendo con el €uro. ¿Alguien es capaz de imaginar la cantidad de colegios, hospitales, centros de salud, etc. que se podrían hacer con esa fortuna que vamos a tirar al desagüe por culpa del “doctor en plagios”?

Lo más indignante es que este individuo, en tan sólo cuatro años ha cometido todas las fechorías que se pueden cometer en su puesto:

  • Bloqueó la formación de gobierno en 2016, rompiendo una regla no escrita pero respetada durante décadas: dejar gobernar al partido más votado. Felipe González la respetó en 1996, cuando Aznar le ganó por tan sólo 15 escaños. Podría haber gobernado con IU y los nacionalistas, pero reconoció la victoria del PP y le cedió el derecho a formar gobierno.
  • Provocó con su bloqueo la repetición de las elecciones por primera vez en democracia, y que los de su propio partido le destituyeran, por postularse para gobernar junto a los secesionistas, comunistas bolivarianos y filoterroristas (por cierto, ¿dónde están ahora todos aquellos socialistas con “sentido de Estado” que le echaron a la p… calle?).
  • Abandonó el escaño y se juramentó vengarse de su partido, como así hizo poco después, con el apoyo de las bases. Tras ello, el desprecio que los barones y la baronesa Susana Díaz sentían por ese tipejo, se convirtió en un estrepitoso silencio…
  • Volvió a la carga sin ser ni siquiera diputado y desde su “nuevo” PSOE llevó a cabo la moción de censura contra Mariano Rajoy en 2018. La perpetró con el apoyo de todos aquellos con los que su partido le había prohibido pactar: secesionistas (ya convertidos en golpistas procesados), comunistas bolivarianos y filoterroristas.
  • Se convirtió así en el presidente más infame de la historia de la democracia española: el primero fruto de una moción de censura, el primero sin ser ni siquiera parlamentario, el presidente con la menor cantidad de escaños (52 menos que el PP, el partido claramente más votado), fruto de haber cosechado los peores resultados electorales de la historia del PSOE. Y lo más grave, conviene insistir: el primero en llegar al poder gracias al apoyo de comunistas bolivarianos, de bilduetarras y de golpistas procesados y pendientes de juicio.
  • A los pocos meses volvió a convocar las elecciones de abril 2019 ante su flagrante incompetencia para gestionar el desaguisado que él mismo había provocado.
  • Tras ganar esas elecciones, en apenas 5 meses ha vuelto a convocar elecciones, ante su incapacidad para formar gobierno.

Por cierto, dejo aquí un vídeo que pone de manifiesto la contradicción absoluta entre los argumentos que esgrimía desde la oposición y los que esgrime desde el gobierno… Como decía Groucho Marx : “estos son mis principios, y si no le gustan, no hay problema: tengo otros!”

https://www.abc.es/espana/abci-cuando-pedro-sanchez-tachaba-incapaz-rajoy-no-formar-gobierno-2016-201909181216_video.html

En resumen, cuando Sánchez mantenía el “no es no” a Rajoy, a continuación tenía el cinismo de culparle por no poder formar gobierno. Ahora, que el incapaz es él, los argumentos han cambiado: los culpables son todos menos él…

Que este individuo, que ha provocado la celebración anticipada de tres elecciones generales carece de la más mínima moral, es algo que ya se ha encargado él de demostrar sobradamente con sus fechorías (tesis plagiada, uso privado del Falcon, etc.), con sus mentiras constantes, con su uso partidario de todas las instituciones (RTVE, INE, financiación autonómica, etc.), con su falta de sentido de Estado… pero, ¿por qué el PSOE le consiente todas sus golfadas?? tic, tac, tic, tac…

Nadie sabe, nadie contesta…

Patria

Acabo de terminar de leer la famosa novela “Patria”, de Fernando Aramburu. En ella se funde la realidad con la ficción para hacer un repaso de la historia de la banda criminal ETA: ese atajo de Extorsionadores, Torturadores y Asesinos que delinquió durante más de 40 años amparándose en un fanatismo ideológico, el supremacismo vasco, que aún perdura…

Con un estilo narrativo peculiar, el autor nos introduce en la vida de un pequeño pueblo de Guipúzcoa, donde dos familias vecinas e íntimas amigas, acaban enfrentadas por culpa de la lacra terrorista.

A Bittori y a Miren les unía una gran amistad desde la juventud. La primera acaba casada con el Txato, un hombre trabajador que consigue con su esfuerzo crear una pequeña empresa de transportes. Miren se casó con Joxian, otro buen hombre, empleado en una fundición.

Los dos maridos comparten su afición por el ciclismo y por el mus. Salen juntos a pedalear cada domingo con el club ciclista al que pertenecen y juegan habitualmente a las cartas en el bar del pueblo, siempre como pareja.

Todo cambia cuando el Txato comienza a recibir cartas de la banda reclamándole el “impuesto revolucionario”. La primera vez decide pagar, pero la extorsión continúa, acompañada de pintadas amenazantes por las calles del pueblo. A partir de ahí, la cobardía, el fanatismo y el miedo, instalados entre los vecinos del pueblo, van arrinconando a la familia amenazada, rompiendo incluso la aparentemente sólida amistad de tantos años que unía a las dos familias…

Queda bien reflejada también la deplorable y vergonzante actitud de la iglesia católica vasca durante décadas: siempre mucho más comprensiva con los asesinos y sus familias, que compasiva con las víctimas…

No quiero hacer spoiler, así que ahí lo dejo. Me limito a recomendar la lectura de esta voluminosa novela, de más de 600 páginas, porque narra unos hechos muy tristes de la reciente Historia de España que no conviene olvidar, por mucho que la izquierda y sobre todo el gobierno socialista lo pretendan. El motivo: que el infame doctor Sáncheztein necesitó el apoyo de los proetarras para hacerse con el poder de aquella manera tan despreciable. La contrapartida a su apoyo en la moción de censura de 2018 consiste en blanquear a los que hasta 2011 se dedicaban a asesinar gente…

Esta izquierda sectaria y anacrónica, pretende borrar, o al menos endulzar, tras sólo 8 años desde el cese de los asesinatos, lo que durante décadas fue un suplicio para millones de españoles. Por contra, frente a esa interesada necesidad de “pasar página” en el tema etarra, el gobierno no para de sacar a relucir a Franco que lleva muerto 44 años o la Guerra Civil, que terminó hace 80! Pero bueno, no me quiero calentar con las incongruencias socialistas para no desviarme del tema…

La lectura de “Patria” ha traído a mi memoria mucho dolor. Desde las amenazas que recibió mi abuelo Francisco (guardia civil por entonces ya retirado) cuando yo era sólo un adolescente, a los compañeros de carrera en el CUNEF, que se incorporaban misteriosamente a mitad de curso. Tras todos ellos la misma triste realidad: eran hijos de empresarios vascos y sus familias huían a Madrid malvendiendo sus empresas y sus propiedades, para salvar la vida.

Esos casos reales que a lo largo de 5 años de carrera tuve la ocasión de conocer, fueron sólo la punta de un iceberg de casi 200.000 personas a las que el nazionalismo (con “Z”) vasco obligó a exiliarse durante décadas. De esa forma casi eliminaron el voto constitucionalista y consiguieron perpetuar su ideología supremacista por los siglos de los siglos…

Durante los años 80 y 90 fueron centenares los asesinatos cometidos en Madrid, muchos de ellos con “coche bomba”. En los “años de plomo”, cada semana había al menos una explosión. Cuando empezaba el lunes, no sabíamos dónde ni el número de muertos que iba a ocasionar, pero teníamos claro que antes de que llegara el sábado sucedería. Todos los madrileños pudimos escuchar algunas de esas macabras explosiones de la muerte…

Un atentado, cometido a primera hora del 19 de abril del 95, contra el entonces jefe de la oposición José María Aznar en la calle José Silva de Madrid, costó la vida a una mujer que dormía plácidamente en su cama. Yo trabajaba a pocos metros, en las oficinas de Pan Air Líneas Aéreas, situadas en esa misma calle, en el bloque contiguo al de la Clínica Belén. Ocurrió minutos antes de que pasara con mi moto para entrar al garaje del edificio. Los cristales de mi despacho, afortunadamente aún vacío, saltaron por los aires, al igual que los de la mayoría de edificios colindantes…

Por todo esto que acabo de explicar, YO NI OLVIDO NI PERDONO.

DIGNIDAD Y JUSTICIA!!!

La prisión proge

Decía el genial Osho: “las ideologías no son más que prisiones, pero todo el mundo presume de que la suya es mejor que las de los demás”… Con esa irónica frase, el insigne maestro y escritor indio resumía lo que constituía la línea central de su mensaje. La idea se repetía en sus múltiples libros y conferencias: la búsqueda de la verdad es un trabajo individual; la “comodidad” de seguir a un grupo, de repetir sus consignas y convertirlas en propias, no es más que un acto de cobardía que nos aprisiona, que cercena nuestra libertad individual y que anula la posibilidad de crecimiento personal.

Hace unos días tuve una desagradable discusión con una de esas personas fanáticas de la religión izquierdista. Llegó a afirmar que el gran problema del mundo actual era que se había roto el equilibrio mundial, debido a la caída del Muro de Berlín en 1989 y el posterior derrumbamiento de los regímenes comunistas… Para esta persona, el hecho de que cientos de millones de seres humanos se liberaran por fin de siete décadas de tiranías comunistas fue, sin duda, una mala noticia!

Y es que después de 30 años de aquella noticia, celebrada como un hito para la Humanidad a ambos lados del Telón de Acero, aún hay gente que lo lamenta. Igual que aún hay tarados que niegan la llegada del hombre a la luna o que la Tierra sea redonda. No hay remedio para este tipo de gente. Como dice el refrán: “no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír”…

En su mente programada por la propaganda más sectaria, cualquier realidad que atente contra su fanatismo es desechada automáticamente. Da igual que vean cada día como la gente se deja la vida por huir de los “paraísos comunistas” que ellos defienden para intentar llegar a esos “horribles” países capitalistas que tanto detestan… ¿Cómo se justifica eso? ¿De verdad creen que esas personas son tan necias como para querer cambiar sus vidas a peor?

Pero además caen continuamente en contradicciones que ponen de manifiesto su falta de racionalidad y que a mi juicio les descalifican:

  • Presumen de que la izquierda es la defensora de las libertades, pero a la vez defienden los regímenes dictatoriales de Cuba, Venezuela o Nicaragua, hasta el punto de negar la realidad: que esos supuestos regímenes liberadores de los trabajadores, sólo han servido para tiranizarles, ya que siempre se han establecido y mantenido mediante el uso de la fuerza.
  • Se declaran pacifistas, cuando en realidad siempre han defendido las revoluciones marxistas, las huelgas generales más salvajes, las algaradas callejeras, etc., siempre y cuando el que practique la violencia sea “el obrero”.
  • Alardean de que defienden la igualdad, pero a la hora de la verdad se alinean con los supremacistas catalanes y vascos, permitiendo las discriminaciones que sufren muchos ciudadanos en esas regiones y defendiendo un sistema que perpetúa las desigualdades entre españoles.
  • Son capaces de pasar en apenas 3 décadas, de crear el GAL para asesinar etarras, a aliarse con sus herederos. Porque según ellos, en el caso del terrorismo de ETA hay que olvidar y “pasar página”, mientras que en el caso de la Guerra Civil española o del Franquismo (que sucedieron muchas décadas antes) no se puede olvidar. Es más, aprueban una ley para pervertir la historia a su conveniencia sectaria y mantener vivo el odio entre españoles…
  • Se quejan de la corrupción, pero sólo de la protagonizada por los otros partidos. Con la suya son siempre muy indulgentes. Lo mismo sucede con otros ámbitos de la política. Por ejemplo las prohibiciones que llevan a cabo los demás partidos son “recortes de derechos”, mientras que las que protagonizan ellos no. ¿Qué habrían dicho si hubiera sido Aznar el que hubiera prohibido fumar en lugares públicos, en lugar de Zapatero? No tengo la menor duda: que era una medida “fascista”, un recorte de libertades y habrían convocado manifestaciones y huelgas por toda España! ¿Qué habrían dicho si el PP en lugar del PSOE de Zapatero hubiera establecido el carnet de conducir por puntos? Que se trataba de una medida puramente recaudatoria y además pensada para favorecer los intereses privados de las autoescuelas…
  • Dicen que el aborto es “un derecho” y lo defienden en nombre de la libertad de las mujeres (“nosotras parimos, nosotras decidimos”) para hacer con su cuerpo lo que quieran, pero a la vez les niegan la libertad de colaborar con una pareja como madres subrogadas. En definitiva, según ellos: para matar a un no nacido la mujer es dueña de su cuerpo, mientras que para traer una vida al mundo no lo es!
  • En economía maldicen a “los mercados”, pero a la vez pretenden incrementar el déficit público y la deuda sine die, lo que nos hace cada vez más dependientes de los mercados de deuda pública. Resulta incongruente y ridículo estar siempre pidiendo dinero prestado y a la vez atacar a quienes te lo están prestando!
  • Hablan del “IBEX35” como si fuera el demonio, cuando en realidad no es más que un índice en el que se computan las 35 mayores empresas españolas cotizadas, por volumen de capitalización bursátil. Criticar a esas corporaciones que componen la primera división empresarial española es tan estúpido como lo sería criticar a los equipos de la primera división del fútbol español, sólo por el hecho de ser los más grandes.
  • Dicen defender los derechos de propiedad intelectual, pero sólo si se copian o se bajan ilegalmente de Internet películas o libros. Sin embargo defienden a los “okupas” que usurpan propiedades privadas o a los “manteros”, que venden ilegalmente en las calles artículos falsificados de todas las marcas conocidas. Y además lo hacen sin pagar impuestos (IVA, IRPF, IBI, etc.) y sin cotizar un céntimo a la Seguridad Social.
  • Apoyan “lo público” y denigran “lo privado”. No se dan cuenta de que lo primero sale necesariamente de lo segundo. Sin el trabajo de las personas, autónomos y empresas, que pagan impuestos sobres sus rentas (IRPF y Sociedades), sobre sus consumos (IVA, impuestos especiales, etc.), sobre sus propiedades, etc., no existirían recursos para financiar “lo público”. Por tanto deberían ser los ciudadanos los verdaderos “jefes” de “lo público”. Y los políticos, funcionarios y administradores los obligados a rendirles cuentas.
  • Otra característica habitual de esta gente es su feminismo radical, que les ha llevado hasta el punto de cargarse la igualdad legal entre mujeres y hombres, así como la presunción de inocencia de los segundos. Además no admiten discrepancia alguna y denigran a todo aquel que no comulgue con su fundamentalismo de género. Si la discrepante es mujer, también la agreden, demostrando su absoluto desinterés por la defensa de la mujer como colectivo. Sólo les interesa defender a “sus” mujeres.
  • La supuesta defensa de los derechos de homosexuales y lesbianas es otra de sus banderas sectarias. En realidad lo único que les interesa es manipular políticamente el tema y usarlo como arma arrojadiza contra todos aquellos que no son de izquierdas, como se demuestra cada año en las fiestas del “orgullo”, especialmente en la última que se celebró en Madrid. Fueron capaces de convertir una fiesta en un acto sectario, violento y delictivo. Hechos que todos pudimos ver por televisión y que en estos momentos la Fiscalía está investigando.

En definitiva, tenemos la desgracia en este país de padecer una izquierda sin escrúpulos, cainita, dominada por el odio, que no se parece en nada a los partidos de izquierda de otros países: ni defienden la igualdad de derechos y el progreso de TODOS los ciudadanos (sólo de los de izquierdas), ni defienden a TODAS las mujeres (sólo a las de izquierdas), ni defienden a TODOS los gays y lesbianas (sólo a los de izquierdas)…

Como viven encerrados en su prisión progre, su perversa escala de prioridades les hace anteponer su sectarismo ideológico a lo que deberían de ser valores universales: la igualdad de todos los españoles ante la ley, sin distinción de ideologías, territorios, género u orientación sexual. Valores que son compartidos por la inmensa mayoría de la gente de bien, sin necesidad de comulgar con la religión izquierdista…

La España de la desigualdad

La igualdad es un concepto inventado por la mente humana. No existe nada parecido en el Universo. No hay dos estrellas, ni dos planetas, ni dos animales, ni dos árboles iguales. No hay dos nubes iguales, ni dos ríos, ni dos relámpagos…

Todos los seres vivos siguen una ley natural inexorable que es la de la supervivencia y mejora continua de su especie. Los agricultores y los ganaderos lo saben y por eso se concentran en producir las mejores frutas, hortalizas y los mejores animales, descartando los ejemplares de peor calidad. Para ello seleccionan las mejores semillas y cruzan a los mejores sementales.

El Homo Sapiens no es ninguna excepción: la Igualdad desde el punto de vista natural no existe! Los hay más guapos y más feos, más fuertes y más débiles, más altos y más bajos, más inteligentes y menos, más trabajadores y más vagos…

Sin embargo, tras cientos de miles de años de una evolución natural meramente animal, la mente del Homo Sapiens ha inventado muy recientemente conceptos abstractos entre los que se encuentra el de la Igualdad.

Ahora parece que la Igualdad sea un pilar básico de nuestra especie, pero sólo se trata de un invento humano como lo son las fronteras, los países, las religiones, las unidades de medición o el dinero. Hasta la Revolución Francesa, la desigualdad era algo totalmente asumido en todas las culturas y épocas. Hace apenas unas décadas, en regiones de nuestro mundo occidental (Sudáfrica y buena parte de Estados Unidos) se defendía la desigualdad por motivos raciales. A día de hoy, la mayor democracia del planeta (la India), se basa en un sistema desigual de castas sociales y en muchos otros países (los musulmanes fundamentalmente), no está reconocida la igualdad de derechos entre hombres y mujeres!

Por suerte vivimos en el primer mundo, el que llamamos desarrollado, y aquí la Igualdad es considerada un valor sagrado. En España, nuestra Constitución establece en su artículo 1 la Igualdad como valor supremo de nuestro Estado social y democrático de derecho, junto con la Justicia, la Libertad y el pluralismo político.

Posteriormente, en varios artículos se hace mención a ella:

  1. Artículo 9.2.: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la IGUALDAD del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas…”
  2. Artículo 14: “Los españoles son IGUALES ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”
  3. Artículo 23.2.: “Los ciudadanos tienen derecho a acceder en condiciones de IGUALDAD a las funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalen las leyes.”
  4. Artículo 31.1.: “Todos los españoles contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de IGUALDAD y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.”
  5. Artículo 32.1.: “El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena IGUALDAD jurídica.”
  6. Artículo 39.2.: “Los poderes públicos aseguran, asimismo, la protección integral de los hijos, IGUALES éstos ante la ley con independencia de su filiación…”
  7. Artículo 149.1.: “El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias: 1.ª La regulación de las condiciones básicas que garanticen la IGUALDAD de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales.”

Si nos atenemos a los anteriores preceptos constitucionales, todos los españoles deberíamos de ser iguales ante la ley. Iguales en derechos y en obligaciones, sin importar nuestro lugar de residencia.

Una mujer de Gerona o de Lérida debería de ser igual ante la ley que otra de Sevilla o de Tenerife; un hombre de Bilbao o de Vigo debería de ser igual ante la ley que otro de Murcia o de Ceuta; un niño de Valencia o de Pamplona debería de ser igual ante la ley que otro de Cáceres o de Salamanca; una niña de Ibiza o de Madrid debería de ser igual ante la ley que otra de Burgos o de Logroño…

Pero la triste realidad es que esto no se cumple. Las comunidades autónomas no sólo son el cáncer de la economía española, sino que también se han convertido en el principal motivo de desigualdad entre españoles, con la aquiescencia de la gran mayoría de políticos, tanto nacionalistas como no nacionalistas. Por culpa de esta nefasta organización territorial del país, pensada durante la transición para sofocar a los nacionalistas vascos y catalanes, a día de hoy no existe la pretendida igualdad consagrada en nuestra Constitución…

Los españoles, dependiendo de la región en la que vivan, son manifiestamente desiguales en sanidad, en educación, en servicios sociales, en temas laborales, empresariales y en materia fiscal.

No tenemos acceso a las mismas terapias, tratamientos, pruebas diagnósticas o vacunas. La educación de nuestros niños difiere y en determinadas regiones incluso se conculca el derecho constitucional (y las repetidas sentencias al respecto) de elegir el castellano como lengua vehicular. La libertad de presentarse a unas oposiciones en condiciones de Igualdad se encuentra con las imposiciones idiomáticas en algunas regiones, que discriminan a unos españoles frente a otros. La carga impositiva varía en función del territorio y las facilidades para emprender una actividad empresarial también.

Los políticos han antepuesto claramente sus ansias de poder al cumplimiento de la Constitución. Desde Felipe González que empezó a compadrear con Pujol, desde Aznar que “hablaba catalán en la intimidad”, desde Zapatero que “aprobaría el estatuto tal como viniera del parlamento de Cataluña”, desde Rajoy que permitió impunemente las afrentas catalanazis, hasta Sánchez que se ha aprovechado de los secesionistas para llegar al poder, todos los políticos españoles son culpables, por acción o por omisión, de la kafkiana situación en la que ahora vivimos.

Por último me gustaría poner de manifiesto algo que considero curioso: la ideología izquierdista, que en la mayoría de países tiene la Igualdad como bandera, en España lleva ya casi un siglo supeditada a los nacionalismos. Desde el Frente Popular de la II República, los partidos de izquierda han tenido una sumisión a los postulados nacionalistas, que atenta contra la Igualdad. Por este motivo, que sus votantes ya tienen asumido como normal, será imposible que se reforme la Constitución para poner coto a todas estas desigualdades. Así, el cupo vasco, el régimen foral navarro, la discriminación del castellano en las regiones con lengua propia, las diferencias fiscales, en materia de sanidad y de educación, seguirán perpetuándose y la Constitución incumpliéndose.

La única esperanza que nos queda a los que llevamos décadas denunciando esta barbaridad, es que ahora volvemos a tener un partido en las instituciones que defiende la igualdad entre todos los españoles (VOX) por encima de los chiringuitos autonómicos convertidos en reinos de taifas. Y digo volvemos  porque no es el primero: UPyD ya se atrevió a ir contra corriente hace años, reclamando la devolución de las competencias de sanidad y educación al Estado, a fin de evitar las desigualdades que las autonomías han ocasionado, con su perverso modo de actuar…

Cuba, el país del surrealismo y de las desigualdades sociales

Desde hace años tenía gran curiosidad por conocer Cuba. Había oído mucho hablar de este país, sobre todo por su régimen dictatorial social-comunista, que lleva oprimiendo a los cubanos 61 años y que ha sobrevivido 3 décadas a la caída del Muro de Berlín y de los regímenes similares de la Europa Oriental.

Acabo de regresar de pasar una semana allí, visitando La Habana, Varadero y Matanzas y puedo decir que me he traído experiencias como para escribir un libro… En primer lugar, la alegría y la inocencia de los cubanos, que en su mayoría (salvo los mayores de 70 años) no saben lo que es vivir en libertad y que alucinan por ejemplo cuando les cuentas que en Europa todas las familias tienen al menos un coche…

Nada más llegar al aeropuerto, te llaman la atención dos cosas: que tienes que volver a pasar por controles de seguridad tanto personales como de los equipajes (similares a los que ya pasamos en Barajas), antes de pasar el control de pasaportes y de visados; en segundo lugar, las enormes colas de personas (en su mayoría familiares de cubanos que viven en el extranjero) cargadas de televisiones, equipos de aire acondicionado, etc. para pagar los impuestos aduaneros que les permita introducir en el país esos artículos, que palien las carencias de sus familiares.

En el trayecto hasta el hotel de La Habana, te encuentras con experiencias de lo más surrealistas, como de regreso al pasado: la ausencia casi total de coches (a excepción de los taxis), todos ellos antiquísimos; el estado ruinoso de la mayoría de los edificios y la escasa iluminación de carreteras y calles. Allí la electricidad sigue siendo a 125V, como en España hace 40-50 años y las farolas de La Habana tienen unas bombillas de una potencia tan pobre, que apenas te permiten ver el suelo cuando caminas…

Otro tema surrealista es la coexistencia de dos tipos de monedas y billetes completamente diferentes: el CUC o peso cubano convertible ideado para el turismo y el CUP o moneda nacional para los cubanos. Un CUC equivale casi a un €uro (1,08€) y a 24-25 CUP’s.

Al día siguiente tuvimos un tour por la ciudad, que llevábamos contratado desde España, con un guía local. El joven era un ingeniero informático que había dejado su trabajo para vivir del turismo, ya que los 25 CUC´s al mes de sueldo que recibía del estado cubano (el mismo sueldo que cobra un médico o un policía) no le daban para vivir. Nos habló de las diferencias sociales que existen en ese país, seguramente de las mayores del mundo! Por ejemplo un taxista de los típicos coches americanos de los años 50 te cobra por un paseo de una hora por la ciudad 50 CUC´s, que es lo que gana un médico en 2 meses de trabajo!!!

Al mostrale nuestro estupor, nos explicó que en Cuba la única manera de sobrevivir las familias es juntarse varias generaciones en el mismo piso: abuelos, padres, hijos y nietos, y que además al menos uno de los integrantes de la familia obtenga ingresos del turismo. Nos habló de las cartillas de racionamiento, gracias a las cuales cada persona puede obtener unas mínimas raciones mensuales de arroz, frijoles, azúcar, café, 5 huevos, 250 gr. de pollo y poquito más, a precios muy reducidos. El resto de la comida la tienen que comprar en unas tiendas, cuyos precios pudimos comprobar que doblaban y en algunos casos triplicaban a los de España! En el caso de artículos de importación podrían justificarse estos precios, pero es que el agua mineral local o las latas de cerveza cubanas (Cristal y Bucanero), valían en los supermercados 2-3 veces más de lo que vale un agua mineral o una cerveza de marca blanca en Carrefour o Mercadona en España…

En un momento en el que el grupo (16 turistas más el guía) nos concentramos en la plaza del Capitolio, para que nos hablara de la historia del edificio, se nos acercó un policía para decirnos que no podíamos pararnos allí. En su interior hay oficinas de la Asamblea Nacional de Cuba y por lo visto no se permiten concentraciones de personas en sus alrededores… El guía nos explicó que para policías seleccionan a chicos y chicas del interior, muy jóvenes, de las familias más pobres y sin apenas formación. De esa forma les es más fácil “adiestrarlos” para no pensar y cumplir las órdenes sin cuestionar…

Una de las cosas buenas que tiene Cuba es la seguridad, que según nuestro guía es lo único que funciona bien en el país: tanto para los turistas como para el control de los cubanos, ya que la policía política campa a sus anchas y cualquiera se puede meter en un buen lío si hace comentarios “que no debe” sobre el gobierno, los Castro, el comunismo, etc. Por nuestra parte, he de decir que nos sentimos seguros en todo momento; quizás porque en Cuba la delincuencia está castigadísima. Por ejemplo, el hurto de una cartera o de un bolso, que en España no es ni delito, allí está castigado con entre 4 y 8 años de cárcel… (ya podían tomar ejemplo por aquí!)

Tuvimos la oportunidad de visitar Copelia, la famosa “heladería de la revolución”, “brillante idea” de Fidel Castro para dulcificar la vida de sus rehenes/conciudadanos: se trata de una megaheladería que casi parece un pequeño centro comercial, donde los cubanos pueden tomar helados a precios muy subvencionados, eso sí, después de hacer las consabidas colas, que pueden llegar a 2 o 3 horas. Por cierto, eso de las colas es algo habitual allí en todas las tiendas, oficinas de cambio, restaurantes, etc; en lugar de pedir la vez o apuntarse en una lista de espera, allí es obligatorio hacer cola en la calle, en la puerta de cada restaurante o de cada tienda.

Esto me recuerda que una noche, haciendo la cola en uno de los restaurantes más famosos de la ciudad, situado frente al Capitolio, nos sucedió otra cosa surrealista: un empleado salió a la calle a informarnos de que había tenido lugar un corte del suministro del gas y tenían que cerrar la cocina, así que nos invitaba a todos a irnos, salvo los que quisieran platos fríos!

Eso parece ser bastante habitual por allí. Tras la caída de la URSS y con ello el final de las inyecciones de capital y de petróleo soviéticos, por lo visto estuvieron bastante tiempo con restricciones de energía eléctrica, cuyo suministro se limitaba a apenas 3 hora al día! En esa línea del surrealismo típico cubano, cabe mencionar que el único ascensor de nuestro hotel (estábamos en una tercera planta) se estropeó al segundo día y cuando nos fuimos, después de 48 horas de la avería, seguía inoperativo, con lo que tuvimos que bajar los tres pisos por las escaleras con las maletas…

Por no hablar del estado del resto del edificio y de las habitaciones: la puerta del baño no tenía pestillo (a cambio había una cuña de madera en el suelo para atrancarla), los grifos estaban tan obstruídos que apenas salía un hilillo de agua (no potable, por supuesto), la ventana no cerraba (al igual que la puerta de la terraza y la del armario de la habitación de Varadero), etc. En cuanto a la limpieza y a la calidad de las comidas, mejor ni hablar…

Por lo visto, allí los únicos que viven medianamente bien, aparte de los jerarcas del partido comunista, son los militares de alta graduación, los deportistas de élite (olímpicos, etc.) y los artistas de reconocido prestigio internacional. En estos dos últimos casos, se justifica para evitar que se exilien a la primera de cambio que puedan. A todos ellos el gobierno cubano les facilita un coche, que es un lujo que prácticamente nadie se puede permitir. En primer lugar porque está prohibida la venta libre de coches nuevos y en segundo lugar porque el mercado negro de los pocos coches de segunda mano que hay en la isla, alcanza unos precios realmente desorbitados: según varias fuentes consultadas, un coche de gama media/baja de entre 10 y 15 años se vende en el mercado negro entre 50.000 y 70.000 CUC’s (unas 10-15 veces más caros que en Europa!), precios inalcanzables para el 99% de la población. Un taxi clásico, es decir un coche americano de los años 50 que se cae a pedazos, se cotiza a 35.000 CUC’s.

Mantenerse informado allí está realmente complicado: no hay periódicos extranjeros y para conectarse a Internet desde una red wifi, hay que pagar 1€ la hora, así que opté por probar la experiencia de mantenerme desconectado toda la semana… y comprobé que realmente se puede vivir sin Internet!  🙂

Otra cosa que te llama la atención es el sentido del tiempo tan diferente al nuestro. Esa cadencia caribeña lo impregna todo. Para ellos “un minutico” puede ser más de media hora… Las citas de los guías o de los transportes, la velocidad de servicio de los camareros, etc., hay que tomárselas con resignación, no vale la pena meterles prisa porque ellos van a su ritmo!

En cuanto a la política, sólo los jóvenes se atreven a hablar cuando están seguros de que no hay “oídos peligrosos” escuchando… Suelen referirse al gobierno como “ellos”: ellos son los únicos que viven bien, a ellos no les importa el pueblo, etc. Y no confían en que la situación pueda cambiar. Hablan de que tuvieron una esperanza con Obama, pero ahora con Trump ya no la tienen. Como si fuera Estados Unidos quien recorta los derechos de los cubanos! Es evidente que tienen interiorizada desde pequeños esa mentira oficial de que la culpa de la miseria cubana es de los americanos. En fin, como toda dictadura que se precie, Cuba tiene su enemigo imaginario que le sirve de cortina de humo para justificar su régimen totalitario. Al menos en China no hay libertad pero el país ha progresado prodigiosamente en las últimas décadas al liberalizar su economía; pero lamentablemente en Cuba no tienen ni libertad ni progreso…

Podría seguir contando anécdotas, pero en definitiva me quedo con algunas ideas fundamentales: Cuba es un país precioso y muy seguro; los cubanos son una gente entrañable y divertida (a pesar de su pobreza); he disfrutado mucho fotografiando esa “realidad surrealista” de regreso a los años 50 y de ruina que todo lo envuelve… Pero sinceramente no es un destino para repetir. El Caribe tiene lugares mucho más recomendables, en los que los occidentales podemos disfrutar del nivel de vida al que estamos acostumbrados: buen servicio, buenas instalaciones, buena comida, buenos transportes, libertad de expresión, Internet, etc.