Prefiero…

Pasan los años, vas madurando, creciendo, aprendiendo y desaprendiendo… pero ves que mucha gente a tu alrededor sigue encasillada en sus consignas, sloganes y mantras repetidos, sin cuestionarse una coma…

No han entendido que el camino de la Sabiduría (a la que debemos aspirar, aunque sólo unos pocos elegidos alcanzarán) es el camino de la duda, nunca el de las certezas…

No se dan cuenta de que, como decía Osho, “las ideologías y las religiones no son más que prisiones para el ser humano… pero eso sí: todo el mundo presume de que su prisión es mejor que las demás! Y desde una prisión, desde la limitación que imponen los prejuicios y las creencias, es imposible salir a buscar la Verdad.”

Por si a alguien le pudiera interesar, quiero dejar a continuación varias frases que me sirven de guía. Unas son fruto de mi reflexión, otras son aforismos conocidos que he adoptado porque me parecen interesantes…

PREFIERO la Evolución a la Revolución.

PREFIERO las Ideas a las Ideologías.

PREFIERO el Progreso al Progresismo.

PREFIERO la Libertad al Liberalismo.

PREFIERO la Sociedad al Socialismo.

PREFIERO la Comunidad al Comunismo.

PREFIERO la Sabiduría Popular al Populismo.

PREFIERO el Sentimiento Nacional al Nacionalismo.

PREFIERO la Feminidad al Feminismo.

PREFIERO la Igualdad al Igualitarismo.

PREFIERO el Individuo a la Masa.

PREFIERO el Pensamiento Individual al Pensamiento Único.

PREFIERO la Espiritualidad a las Religiones.

NO ME GUSTAN las Sectas ni el Sectarismo.

HAY QUE SER TOLERANTES con todos… menos con los intolerantes.

La VIOLENCIA sólo se puede usar contra la gente violenta.

VIVE y deja vivir. RESPETA y exige que te respeten.

La FELICIDAD no es la Meta, es el Camino.

La MADURACIÓN es el resultado de un trabajo interior individual. Nadie puede madurar ni ser feliz por tí, al igual que nadie puede enfermar o morir por tí.

Namasté 🙏

 

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Carencias educativas

Estoy a punto de terminar la novela “Donde tus sueños te lleven (tu pasado no determina tu futuro)” del comunicador Javier Iriondo. Es una especie de ensayo novelado, muy inspirador, lleno de útiles consejos para incorporar a nuestra vida cotidiana. Son ideas que llevadas a la práctica nos aportan esa serenidad, ese equilibrio y esa paz interior que hacen que nos sintamos más completos y felices con nuestras vidas.

Junto con la novela histórica, este tipo de literatura de apoyo al crecimiento personal es mi preferida. Y cada vez que termino uno de estos libros se me viene a la cabeza la misma reflexión, que voy a tratar de compartir en este post y que podría resumirse en una frase: ¿no habríamos sido todos mucho más felices si nos hubieran inculcado educación emocional desde la infancia?

Desde pequeños nos enseñan lenguaje, idiomas, geografía, matemáticas, etc., pero luego en la vida tenemos que lidiar sobre todo con emociones y enfrentarnos a situaciones para las que no fuimos educados en absoluto: problemas en la relación con nuestros padres y hermanos, con los amigos y compañeros, con nuestras parejas, con nuestros jefes y colegas de trabajo… En muchas ocasiones no somos capaces de resolverlos de una forma asertiva y se generan las frustraciones y los conflictos. Nadie nos enseñó a hacerlo porque parecía que lo más importante era la educación académica, cuando en realidad lo verdaderamente importante es la educación para la vida!

No te enseñan a vivir en pareja, a construir ese vínculo afectivo fuerte que nos complementa como personas y que debe ser condición sine qua non para que, quienes lo deseen, posteriormente se conviertan en padres. Nadie nos enseñó que en la vida si se tienen claros “el qué” y “el porqué”, se encuentra “el cómo”; y esto funciona tanto a nivel individual como de pareja. Por esa desinformación y falta de preparación emocional, en la mayoría de las relaciones de pareja se acaba perdiendo la perspectiva, el valor de ese objetivo compartido (“el qué” y “el porqué”) y convirtiéndose en una lucha de egos que tarde o temprano termina en ruptura. Y el principal problema es que habitualmente el hecho de cambiar de pareja no resuelve nada, ya que si no hay crecimiento personal, las personas solemos repetir los mismos errores una y otra vez…

Tampoco nos enseñan a gestionar nuestras emociones, a relajarnos en los momentos en los que el estrés nos atenaza, con las consecuencias negativas que esto tiene para nuestra salud (contracturas musculares, enfermedades psicosomáticas, etc.). Pues bien, como practicante habitual de yoga, disciplina que aparte del trabajo postural incluye relajación y meditación, considero que sería muy positivo para los niños su aprendizaje, debido a sus importantes beneficios psicológicos (mejora de la atención, de la concentración, del autocontrol, etc.). Tanto o incluso más que la gimnasia y el deporte en general, que ya se incluyen en la formación académica.

Quiero aprovechar también este post para promocionar la labor de mi amiga, colega fotógrafa y profesora de yoga, Raquel Piñero, pionera en Andalucía en el fomento del yoga infantil. Para quien esté interesado en conocer su centro de yoga para niños en Sevilla, os dejo la dirección de su bonita página web: http://yogakids.es

Por último desear que más pronto que tarde se lleven a cabo las reformas educativas que necesita España; que lo hagan con visión de futuro y sin la politización habitual y que introduzcan de una vez por todas entre las materias obligatorias la educación para el desarrollo de la inteligencia emocional. Cuando esto suceda, las generaciones venideras seguro que estarán mucho más preparadas para la gestión de sus emociones y de los muchos conflictos que se presentan a lo largo de una vida.

 

 

Défit público: España la peor de la clase…

Eurostat acaba de publicar los datos definitivos de déficit público del año 2016, y en ellos ha quedado reflejado que España sigue siendo la peor de la clase con diferencia… A pesar de haber cumplido la previsión con un 4,5% de déficit frente al límite que nos habían fijado del 4,6%, no deja de ser un tanto bochornoso tener el peor dato de los 28 miembros de la Unión Europea! Tan sólo Francia (3,4%) y Rumanía (3%) siguen también bajo supervisión, mientras que los otros 25 países aprueban, al no llegar al 3%.

http://www.eleconomista.es/economia/noticias/8693144/10/17/Espana-registro-el-deficit-publico-mas-alto-en-la-UE-en-2016-un-45-por-ciento-de-PIB.html

La media de déficit del conjunto de países que formamos el €uro es del 1,5%. Es decir que España triplica esa cifra! Quizás para mucha gente sea difícil de entender la gravedad de estos datos… Imaginemos que los 28 países son vehículos circulando por una carretera. Pues bien, España estaría asumiendo el riesgo de circular al triple de velocidad que los demás. O con otro ejemplo más gráfico: España estaría asumiendo el riesgo de conducir triplicando la tasa de alcoholemia del resto de conductores…

Y el problema es que, a menos que se afronten reformas profundas, esta necesaria reducción del déficit en el que llevamos instalados ya nada menos que 10 años (y los que nos quedan…), va a ser una tarea casi imposible de cumplir. Recordemos que además de los problemas que arrastramos desde que estalló la crisis (el principal la incompetencia de nuestros políticos), en los próximos meses se va a terminar “la hucha” de las pensiones y por lo tanto vamos a tener déficit en las cuentas de la Seguridad Social, lo que incrementará la cifra total del déficit público…

Pero para hacer reformas de calado es necesario tener una visión de largo plazo, de la que carecen nuestros políticos, preocupados exclusivamente por asegurarse el voto en las siguientes elecciones. Ese es el gran problema. A ellos les importa poco seguir endeudando a los ciudadanos y a las generaciones futuras, en su eterna competición de promesas de gasto público. Y los votantes no se dan cuenta de que todas esas promesas las acaban pagando siempre ellos mismos, con su propio dinero, que es del único que en realidad disponen los políticos…

Las instituciones públicas (estado central, autonomías, ayuntamientos, diputaciones y Seguridad Social), carecen de ingresos propios y por tanto NADA nos pueden dar. Por ello tienen que hacer anualmente sus presupuestos, en los que planifican por un lado cómo nos van a quitar el dinero a los ciudadanos y a las empresas, y por el otro cómo se lo van a gastar… Lo malo es que nunca lo hacen como lo haría un buen gestor, un buen empresario o un buen padre de familia. Estos siempre se las arreglan para gastar algo menos de lo que ingresan, para así poder ahorrar. Y es que el ahorro no sólo es el motor de la inversión, sino que también nos proporciona un margen de maniobra para momentos futuros en los que se presenten gastos extraordinarios…

En mi opinión y en la de muchos otros economistas, España no tiene capacidad económica hoy por hoy para compatibilizar sus dos grandes partidas de gasto: el estado de bienestar y el estado autonómico. Y aquí hay una clara disparidad de intereses entre los ciudadanos y la clase política: a nosotros nos interesa mantener el estado de bienestar (sanidad pública y gratuita, sistema público de pensiones, subsidio de desempleo, educación pública, etc.), mientras que a ellos les interesa mantener los cientos de miles de puestos que generan las 17 autonomías con sus parlamentos, consejerías, empresas públicas, etc.

Lo terrible del asunto es que haya en este país tanto ignorante que se ha creído las mentiras de los políticos, acerca de la importancia del estado autonómico para nuestras vidas. Especialmente cuando se apela a sentimientos nacionalistas irracionales y anacrónicos, que no benefician a nadie salvo a los políticos que los alimentan. El caso más flagrante está siendo el catalán, donde la región se está empobreciendo por días con la huída de las mayores empresas de su territorio, mientras que los fanáticos independentistas no se mueven ni un milímetro de su integrísimo nacionalista. En definitiva, se están echando piedras en su propio tejado para favorecer exclusivamente a los políticos de turno, que son los únicos que viven de este cuento…

 

 

 

La “sobrevalorada” revolución digital

El pasado jueves tuve el placer de asistir, invitado por la gestora de fondos madrileña Cobas Asset Management, a la conferencia-coloquio que su presidente y CEO, Francisco García Paramés, pronunció en el hotel Alfonso XIII de Sevilla.

El acto estuvo organizado por el IESE con ocasión del inicio del curso 2017-18 de su MBA y contó con la participación estelar de este gallego de 53 años, economista por la universidad Complutense y MBA por el IESE, afincado en Madrid desde hace décadas. Para los que no le conozcan, Francisco García Paramés es famoso a nivel mundial por su brillante carrera como gestor de fondos de inversión de capital riesgo durante los últimos 25 años. Tanto es así que se le conoce como el Warren Buffett español. Hay que decir que Warren Buffett (87 años) es el segundo hombre más rico del planeta detrás de Bill Gates, con una fortuna de más de 75.000 millones de €uros, construida durante décadas gracias a su buen ojo para invertir en bolsa.

Francisco García Paramés es fiel discípulo de Warren Buffett y sigue su misma filosofía “value” de inversión, que consiste en invertir a largo plazo en empresas con una sólida cuenta de explotación, un endeudamiento asumible y sobre todo un precio de mercado atractivo, a ser posible infravalorado; nunca busca inversiones especulativas de corto plazo, sino apostar a largo plazo por inversiones bien seleccionadas, a la espera de que los precios de mercado reflejen los valores reales y se produzcan las plusvalías previstas.

No voy a entrar en los detalles más prolijos de su intervención, pero sí en algo que me llamó poderosamente la atención: Francisco explicó que existe una sobre valoración de lo que llamamos la revolución digital y que mucha gente se cree que el mundo ha cambiado radicalmente en lo que va de siglo y esto no es realmente así. Contó que tan sólo un 2% de las empresas a nivel mundial se han visto de hecho afectadas, o han sido protagonistas de esta revolución. Empresas como Google, Apple, Facebook, Amazon, etc. son sin duda parte de ese pequeño porcentaje. Pero mientras, sectores enteros siguen funcionando sin grandes cambios con respecto a décadas pasadas: banca, eléctricas, petroleras, alimentación, farmacéuticas, constructoras, aseguradoras…

Habló también de las enormes expectativas creadas desde hace ya años acerca del futuro del coche eléctrico. Y con su prudencia gallega volvió a desmontar el mito y explicó que la transición a esta tecnología llevará muchos más años de lo inicialmente previsto. Parece ser que a excepción de Tesla, que ha apostado por un segmento de coches de lujo inalcanzables para la mayoría, el resto de fabricantes de automóviles no cuenta (ni contará a corto-medio plazo) con una tecnología que ofrezca una relación calidad-precio capaz de sustituir a los actuales vehículos de combustión.

Y todo ello me recordó al inicio de mi carrera de económicas allá por 1980, cuando se vaticinaba que a finales del siglo XX o a lo sumo principios del siglo XXI, se acabaría el petróleo y el mundo se vería abocado a enormes y drásticos cambios. Cualquiera que hubiera afirmado en aquel entonces que en 2017 seguiría habiendo petróleo y además con reservas para muchas décadas, habría sido tachado de iluso o incluso de ignorante. Y sin embargo la realidad ha desmontado todas aquellas previsiones, es más, en la actualidad la producción anual de petróleo es un 50% superior a la del año 1980!

En definitiva, pienso que al ser humano en general le encantan las exageraciones y el dramatismo, y eso suele hacernos olvidar que el progreso de la Humanidad a lo largo de la Historia, ha sido un 99,999% Evolución y tan sólo un 0,001% Revolución (mal que les pese a algunos…).

 

La “pederastia psicológica”

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define pederastia como “inclinación erótica hacia los niños” y también como “abuso sexual cometido con niños”.

Para este post voy a tomarme la licencia de eliminar el matiz erótico/sexual para añadirle el psicológico, al objeto de denunciar unos comportamientos ya enquistados en nuestra sociedad y a los que creo que no les hemos sabido dar la importancia que merecen. La pederastia psicológica es para mi el “abuso psicológico cometido con niños”, algo tan grave como pueda ser el maltrato psicológico, al que sí que estamos acostumbrados a denunciar (como violencia de género, como mobbing laboral, bullying escolar, etc.).

Hoy en día está muy extendida la idea de que a los niños ni siquiera hay que orientarles en el terreno sexual, para que sean ellos los que libremente opten por ser heterosexuales, homosexuales, lesbianas, bisexuales o transexuales. Pero a la vez se da el contrasentido de aceptar que a los niños sí se les oriente en otras materias que están al margen de la formación académica: religión, ideología política…

Cuando esa orientación viene del ámbito familiar, es algo contra lo que no podemos luchar, ya que son los padres los responsables de educar a sus hijos y por tanto son muy libres de acometer su tarea educativa de la forma que estimen oportuna. A nadie le enseñan a ser padre, así que cada uno lo hace lo mejor que puede y sabe, ignorando muchas veces que está cometiendo errores que algún día le pasarán factura a su hijo… Por eso hay padres que deciden hacer socio del Madrid o del Betis a su bebé recién nacido, otros que optan por inculcar a sus hijos ideas religiosas desde que empiezan a hablar, los hay que adoctrinan a los niños ideológicamente (lucha de clases, nacionalismo, etc.) e incluso que acuden a manifestaciones políticas con ellos!

En estos días de tumulto en Cataluña con ocasión del golpe de estado llevado a cabo por el gobierno catalán y parte de su parlamento, hemos sido testigos de esta pederastia psicológica que ahora denuncio, llevada a cabo por multitud de padres en las calles. Pero lo más aberrante ha sido asistir al uso y al abuso de los niños que han perpetrado profesores y colegios enteros. Utilizar a menores de edad para apoyar comportamientos delictivos de sus gobernantes es puro fanatismo rayano en el fascismo. Esas imágenes de niños de todas las edades adoctrinados por sus profesores sin el menor pudor, me recordaba al nazismo…

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Hemos asistido perplejos a la manipulación llevada a cabo en muchos colegios, en los que se ha envenenado el cerebro de los niños. Se les ha inculcado el odio hacia sus vecinos y compañeros no nacionalistas, hacia el resto de españoles, hacia España y sus símbolos, hacia los miembros de las fuerzas de seguridad… Yo me pregunto: si condenamos un simple tocamiento a los genitales de un niño por parte de un adulto y aceptamos que se le aplique un castigo severo, ¿por qué no reaccionamos ante la profanación de sus mentes indefensas? Con el agravante de que se trata de un adoctrinamiento en masa y prolongado durante años! ¿No estamos ante un gravísimo delito continuado?

Después de 35 años de tolerancia con los nacionalismos se ha demostrado el gran error que desde el principio de la democracia se cometió: jamás se debería haber permitido la transferencia de la competencia de educación a las comunidades autónomas. Desde que se produjo, los niños españoles dejaron de ser iguales y pasaron a depender del grado de fanatismo que imperara en su región de escolarización. Los nacionalistas se han valido de esa competencia para educar durante más de 3 décadas a varias generaciones de niños en el odio a España y a todo lo español. Las inmersiones lingüísticas llevadas a cabo en muchas regiones han servido para arrinconar el idioma español común, el castellano, imponiendo el uso de las lenguas regionales en la vida pública, en sus televisiones locales, en colegios y universidades, en la sanidad pública, en las oposiciones a funcionarios, etc. con la consiguiente discriminación hacia los que son sólo castellanohablantes. ¿Es justo que un catalán, un gallego o un vasco puedan presentarse a unas oposiciones en Madrid o en Andalucía mientras que un madrileño o un andaluz no puedan hacerlo en las comunidades catalana, gallega o vasca? La triste realidad, como escribí en un post anterior, es que los nacionalistas han convertido sus lenguas locales en “armas de incomunicación masiva”, en muros divisorios para separar a quienes hablan su lengua regional de quienes no la conocen…

Una mentira no se convierte en verdad por mucho que se repita. Del mismo modo, una injusticia que atenta contra la igualdad entre españoles (recogida en la Constitución), no deja de serlo por muchos años que pasen… De esta situación son responsables los gobiernos del PSOE y del PP que durante 35 años alimentaron el monstruo del nacionalismo excluyente y sectario. De aquellos polvos tenemos ahora estos lodos. Espero que algún día llegue a la escena política alguien que sea capaz de recuperar la cordura y de liderar un cambio constitucional, con el apoyo mayoritario de la sociedad española, que ponga fin a los privilegios de estos nacionalismos casposos, anacrónicos y aldeanos que sólo sirven para enfrentar, para dividir y para obtener ventajas económicas con respecto al resto de regiones españolas…

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Cultivar nuestra energía vital

Sentirse bien, vital, feliz con uno mismo, en definitiva lleno de paz interior, suele ser uno de los objetivos que todos perseguimos. Lograrlo es un trabajo interior, una labor individual, aunque también contribuye a conseguirlo el rodearnos de personas que nos quieran y a las que querer, tanto en el terreno sentimental, como en el círculo familiar o en el ámbito de las amistades.

Esta semana leí un artículo basado en estudios estadísticos recientes, que afirmaba que la soledad afecta drásticamente a la esperanza de vida y aumenta en un 20% las probabilidades de padecer un cáncer, ya que hace que las defensas de nuestro organismo disminuyan, a diferencia de las personas que comparten su vida con uno o varios seres queridos.

Ese factor, el de compartir nuestra vida, el de disfrutar de un proyecto vital sin fecha de caducidad con esa persona especial con la que construir un vínculo afectivo gratificante y nutriente para ambos, no es algo que dependa de nosotros mismos. Por mucho que lo deseemos puede que esa persona tarde en aparecer en nuestra vida… Por eso es importante que, además de no perder la esperanza y de no dejar de creer que algún día llegará, seamos capaces de cultivar aquellos hábitos que sólo dependen de nosotros mismos, encaminados a proporcionarnos ese estado de bienestar del que hablaba en el párrafo inicial.

Es importante que alimentemos nuestra energía vital mediante múltiples actividades que nos harán sentir mejor:

  • Cuidar de nuestro cuerpo: realizar ejercicio físico, alimentarnos bien, cuidar de la salud acudiendo a cuantas revisiones médicas sean necesarias, etc.
  • Enriquecer nuestra mente: no dejar nunca de tener curiosidad por aprender cosas nuevas, por leer, por escribir, etc. En mi opinión una de las enfermedades que más daño hace a nuestra sociedad en este terreno es la adicción a la televisión…
  • Enriquecer nuestro espíritu: estar en contacto con la Naturaleza, tocar un instrumento musical, interesarse por el Arte en sus múltiples facetas, hacer yoga, colaborar con ONG’s o hacer voluntariado, etc.
  • Creer en nosotros mismos, valorarnos, amar lo que hacemos tanto en el ámbito laboral como en el de nuestras aficiones, porque en todo ello ponemos una parte de nosotros…

Y por contra es también muy importante huir de todos aquellos hábitos que nos roban energía vital, como son:

  • Procrastinar: no acometer nuestros proyectos, estar siempre buscando excusas para dilatar en el tiempo el momento de ponernos a hacer algo…
  • Las quejas: en la vida todo tiene su lado positivo y su lado negativo, pero parece que hay personas que sólo saben ver este último; la queja nunca arregla nada y sólo contribuye a enturbiar nuestro estado de ánimo. Si algo no nos gusta lo que debemos hacer es dedicar nuestras energías a cambiarlo y no a lamentarnos.
  • El desorden: llevar una vida desordenada en cuanto a hábitos y horarios, vivir en un entorno de desorden en el terreno físico, acaba afectándonos y contagiando a nuestra mente y a nuestro espíritu. Acumular objetos en desuso, ropa y trastos viejos nos hará sentir un tanto bloqueados e impedirá que exista ese espacio necesario para la llegada de novedades a nuestra vida.
  • Las personas tóxicas: aquellas que cuando aparecen sentimos que nos chupan la energía con sus quejas, sus problemas, sus traumas, sus inseguridades… y que culpan al entorno (los políticos, la situación económica, etc.) de su incapacidad para enfrentarse a la vida. En definitiva: huyamos de quien nos hace perder el tiempo y rodeémonos de quien nos haga perder la noción del tiempo!
  • No saber perdonar: es inevitable que a lo largo de la vida nos crucemos con personas y con situaciones que nos hagan daño, pero ante eso es importante que no guardemos rencor, ya que ese es un veneno que al único que hace daño es al que lo siente… Perdonar es vital, no porque vaya a tener incidencia alguna en quien nos ofendió, sino por el beneficio que nos causa a nosotros mismos.
  • No saber aceptar: hemos de reconocer que no todo en la vida sucede como nosotros desearíamos, ni las personas que nos rodean pueden ser como a nosotros nos gustaría… Trabajar la aceptación es la única manera de vivir y de convivir en paz. No podemos olvidar que todo en la vida tiene su parte buena y su parte mala y por tanto hay que aceptar a las personas y a las situaciones como un todo, con sus pros y sus contras.

A todos aquellos que por algún motivo lo estén pasando mal, les mando toda mi energía positiva y les animo a que sigan adelante, porque más pronto que tarde las rachas cambian y los problemas terminan… o símplemente dejamos de verlos como tales!

Namasté!! 🙏

Aprender a desconfiar de la letra impresa

La semana pasada asistí a un congreso de autoedición para escritores y entre las variadas e interesantes ponencias (Google, Amazon, Telefónica, editoriales tradicionales, etc.) me llamó poderosamente la atención la del doctor Reza Hosseinpour, iraní residente en Sevilla desde hace años, donde dirige el departamento de cirugía cardiovascular pediátrica del Hospital Universitario Virgen del Rocío. Reza está considerado un gran experto a nivel internacional en la materia y ha escrito varios libros, ponencias y artículos en revistas especializadas.

Su argumentación me trasladó al año 1980, a mi primer año de universidad, cuando uno de los profesores del que ya ni recuerdo el nombre, no dejaba de repetirnos que “debíamos aprender a desconfiar de la letra impresa”. Afirmaba que lo escrito no es más que la opinión de su autor; insistía en la idea de que la formación universitaria es el camino del conocimiento, y por tanto debe estar basado en la búsqueda, en la duda más que en las certezas…

¿Cuantas veces nos hemos encontrado en la vida con personas que afirman algo con rotundidad y cuando les preguntamos por qué están tan seguros, se limitan a respondernos “lo he leído”, “lo han dicho en la radio (o en la televisión)”…? Esa supuesta “certeza” es lo que aquel docente denunciaba, refiriéndose a los libros, periódicos y revistas de economía.

Y eso que en aquellos tiempos cualquier información debía pasar por varios filtros hasta llegar a ser publicada! En la actualidad, en el mundo de Internet en el que vivimos, aquel problema sobre el que nos alertaba mi profesor ha aumentado exponencialmente, ya que cualquiera puede publicar en la red lo que le apetezca sin el más mínimo control de veracidad.

El doctor Hosseinpour, con gran sentido del humor, nos contaba su experiencia al respecto: lleva más de 25 años operando del corazón a niños y enseñando a hacerlo a estudiantes de medicina; pues bien, en ocasiones se encuentra con alumnos que cuestionan sus enseñanzas prácticas porque no se ajustan a lo que estudiaron en algún libro. Él les demuestra con hechos y con resultados que aquellas informaciones ya han quedado desfasadas, pero se encuentra con personas que cuestionan la realidad porque no coincide con lo que está escrito, como si se tratara de “libros sagrados” (que alguien se encargó de hacerlos incuestionables por definición!).

Reza nos recordó el poder que tienen los medios de comunicación debido a ese problema: si la mayoría de la gente se cree todo lo que lee, escucha en la radio o ve en la televisión, entonces resulta sumamente fácil manipular a la gente… Y sobre todo llamó nuestra atención sobre el papel de los escritores, animándonos a ejercerlo con responsabilidad y con humildad, huyendo de todo tipo de fundamentalísimos…