Défit público: España la peor de la clase…

Eurostat acaba de publicar los datos definitivos de déficit público del año 2016, y en ellos ha quedado reflejado que España sigue siendo la peor de la clase con diferencia… A pesar de haber cumplido la previsión con un 4,5% de déficit frente al límite que nos habían fijado del 4,6%, no deja de ser un tanto bochornoso tener el peor dato de los 28 miembros de la Unión Europea! Tan sólo Francia (3,4%) y Rumanía (3%) siguen también bajo supervisión, mientras que los otros 25 países aprueban, al no llegar al 3%.

http://www.eleconomista.es/economia/noticias/8693144/10/17/Espana-registro-el-deficit-publico-mas-alto-en-la-UE-en-2016-un-45-por-ciento-de-PIB.html

La media de déficit del conjunto de países que formamos el €uro es del 1,5%. Es decir que España triplica esa cifra! Quizás para mucha gente sea difícil de entender la gravedad de estos datos… Imaginemos que los 28 países son vehículos circulando por una carretera. Pues bien, España estaría asumiendo el riesgo de circular al triple de velocidad que los demás. O con otro ejemplo más gráfico: España estaría asumiendo el riesgo de conducir triplicando la tasa de alcoholemia del resto de conductores…

Y el problema es que, a menos que se afronten reformas profundas, esta necesaria reducción del déficit en el que llevamos instalados ya nada menos que 10 años (y los que nos quedan…), va a ser una tarea casi imposible de cumplir. Recordemos que además de los problemas que arrastramos desde que estalló la crisis (el principal la incompetencia de nuestros políticos), en los próximos meses se va a terminar “la hucha” de las pensiones y por lo tanto vamos a tener déficit en las cuentas de la Seguridad Social, lo que incrementará la cifra total del déficit público…

Pero para hacer reformas de calado es necesario tener una visión de largo plazo, de la que carecen nuestros políticos, preocupados exclusivamente por asegurarse el voto en las siguientes elecciones. Ese es el gran problema. A ellos les importa poco seguir endeudando a los ciudadanos y a las generaciones futuras, en su eterna competición de promesas de gasto público. Y los votantes no se dan cuenta de que todas esas promesas las acaban pagando siempre ellos mismos, con su propio dinero, que es del único que en realidad disponen los políticos…

Las instituciones públicas (estado central, autonomías, ayuntamientos, diputaciones y Seguridad Social), carecen de ingresos propios y por tanto NADA nos pueden dar. Por ello tienen que hacer anualmente sus presupuestos, en los que planifican por un lado cómo nos van a quitar el dinero a los ciudadanos y a las empresas, y por el otro cómo se lo van a gastar… Lo malo es que nunca lo hacen como lo haría un buen gestor, un buen empresario o un buen padre de familia. Estos siempre se las arreglan para gastar algo menos de lo que ingresan, para así poder ahorrar. Y es que el ahorro no sólo es el motor de la inversión, sino que también nos proporciona un margen de maniobra para momentos futuros en los que se presenten gastos extraordinarios…

En mi opinión y en la de muchos otros economistas, España no tiene capacidad económica hoy por hoy para compatibilizar sus dos grandes partidas de gasto: el estado de bienestar y el estado autonómico. Y aquí hay una clara disparidad de intereses entre los ciudadanos y la clase política: a nosotros nos interesa mantener el estado de bienestar (sanidad pública y gratuita, sistema público de pensiones, subsidio de desempleo, educación pública, etc.), mientras que a ellos les interesa mantener los cientos de miles de puestos que generan las 17 autonomías con sus parlamentos, consejerías, empresas públicas, etc.

Lo terrible del asunto es que haya en este país tanto ignorante que se ha creído las mentiras de los políticos, acerca de la importancia del estado autonómico para nuestras vidas. Especialmente cuando se apela a sentimientos nacionalistas irracionales y anacrónicos, que no benefician a nadie salvo a los políticos que los alimentan. El caso más flagrante está siendo el catalán, donde la región se está empobreciendo por días con la huída de las mayores empresas de su territorio, mientras que los fanáticos independentistas no se mueven ni un milímetro de su integrísimo nacionalista. En definitiva, se están echando piedras en su propio tejado para favorecer exclusivamente a los políticos de turno, que son los únicos que viven de este cuento…

 

 

 

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La “sobrevalorada” revolución digital

El pasado jueves tuve el placer de asistir, invitado por la gestora de fondos madrileña Cobas Asset Management, a la conferencia-coloquio que su presidente y CEO, Francisco García Paramés, pronunció en el hotel Alfonso XIII de Sevilla.

El acto estuvo organizado por el IESE con ocasión del inicio del curso 2017-18 de su MBA y contó con la participación estelar de este gallego de 53 años, economista por la universidad Complutense y MBA por el IESE, afincado en Madrid desde hace décadas. Para los que no le conozcan, Francisco García Paramés es famoso a nivel mundial por su brillante carrera como gestor de fondos de inversión de capital riesgo durante los últimos 25 años. Tanto es así que se le conoce como el Warren Buffett español. Hay que decir que Warren Buffett (87 años) es el segundo hombre más rico del planeta detrás de Bill Gates, con una fortuna de más de 75.000 millones de €uros, construida durante décadas gracias a su buen ojo para invertir en bolsa.

Francisco García Paramés es fiel discípulo de Warren Buffett y sigue su misma filosofía “value” de inversión, que consiste en invertir a largo plazo en empresas con una sólida cuenta de explotación, un endeudamiento asumible y sobre todo un precio de mercado atractivo, a ser posible infravalorado; nunca busca inversiones especulativas de corto plazo, sino apostar a largo plazo por inversiones bien seleccionadas, a la espera de que los precios de mercado reflejen los valores reales y se produzcan las plusvalías previstas.

No voy a entrar en los detalles más prolijos de su intervención, pero sí en algo que me llamó poderosamente la atención: Francisco explicó que existe una sobre valoración de lo que llamamos la revolución digital y que mucha gente se cree que el mundo ha cambiado radicalmente en lo que va de siglo y esto no es realmente así. Contó que tan sólo un 2% de las empresas a nivel mundial se han visto de hecho afectadas, o han sido protagonistas de esta revolución. Empresas como Google, Apple, Facebook, Amazon, etc. son sin duda parte de ese pequeño porcentaje. Pero mientras, sectores enteros siguen funcionando sin grandes cambios con respecto a décadas pasadas: banca, eléctricas, petroleras, alimentación, farmacéuticas, constructoras, aseguradoras…

Habló también de las enormes expectativas creadas desde hace ya años acerca del futuro del coche eléctrico. Y con su prudencia gallega volvió a desmontar el mito y explicó que la transición a esta tecnología llevará muchos más años de lo inicialmente previsto. Parece ser que a excepción de Tesla, que ha apostado por un segmento de coches de lujo inalcanzables para la mayoría, el resto de fabricantes de automóviles no cuenta (ni contará a corto-medio plazo) con una tecnología que ofrezca una relación calidad-precio capaz de sustituir a los actuales vehículos de combustión.

Y todo ello me recordó al inicio de mi carrera de económicas allá por 1980, cuando se vaticinaba que a finales del siglo XX o a lo sumo principios del siglo XXI, se acabaría el petróleo y el mundo se vería abocado a enormes y drásticos cambios. Cualquiera que hubiera afirmado en aquel entonces que en 2017 seguiría habiendo petróleo y además con reservas para muchas décadas, habría sido tachado de iluso o incluso de ignorante. Y sin embargo la realidad ha desmontado todas aquellas previsiones, es más, en la actualidad la producción anual de petróleo es un 50% superior a la del año 1980!

En definitiva, pienso que al ser humano en general le encantan las exageraciones y el dramatismo, y eso suele hacernos olvidar que el progreso de la Humanidad a lo largo de la Historia, ha sido un 99,999% Evolución y tan sólo un 0,001% Revolución (mal que les pese a algunos…).

 

La locura de la deuda pública

En esta semana se ha hecho público el último dato de la deuda pública española, correspondiente al cierre del mes de Mayo. Pues bien, a pesar de todas las informaciones positivas sobre nuestra economía, este cáncer no para de extenderse por el tejido económico español.

La cantidad que debe el Estado, o sea la que debemos todos los españoles a nuestros prestamistas a Mayo de 2017 asciende a 1.125.000.000.000 €. Es decir: 1 billón ciento veinticinco mil millones de €uros (más de 187 billones de pesetas!); esto significa que cada uno de los 46.578.000 españoles está endeudado en 24.153 €uros.

El gobierno no deja de hacer propaganda de lo bien que gestiona nuestra economía, pero en este aspecto suspende estrepitosamente: en los 5 primeros meses del año la deuda pública no sólo no ha disminuido, sino que ha seguido aumentando (en más de 18.000 millones de €uros). Si observamos el siguiente gráfico, vemos que en los últimos 4 años el crecimiento de la deuda se ha ralentizado, si lo comparamos con la locura de los años 2009-2012, pero eso no es suficiente!

Deuda pública

Hace ya muchos años que los economistas europeos llegaron a la conclusión de que una deuda pública superior al 60% del PIB anual de un país es un lastre muy peligroso para su economía. Por eso incluyeron ese límite como uno de los criterios de Maastricht que cualquier país que quisiera entrar en la UE debía cumplir. Pero si nos fijamos en los datos de la siguiente tabla veremos que desde el año 2010 estamos incumpliendo esa norma y en la actualidad nos encontramos con una deuda del entorno del 100% del PIB español.

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De los datos de estos 37 años se sacan conclusiones escalofriantes:

  1. Hemos pasado de “deber” 425€ por habitante a más de 24.000€, casi 57 veces más!
  2. En términos absolutos hemos pasado de unos 16.000 millones de € (a 31 de Diciembre de 1980) a 1.125.000 millones de € (a 31 de Mayo de 2017), 70 veces más! Y en términos de PIB del 16,6% al 100%!
  3. Con el gobierno de Felipe González (1982-1996) la deuda pasó de casi 32.000 millones de € a unos 320.000 millones de €; la multiplicaron por 10 (un 1.000%)! En términos de PIB pasamos de un 25% a más del 65%.
  4. Con el gobierno de Jose Mª Aznar (1996-2004) la deuda se incrementó hasta casi 390.000 millones de €, un 20% más. Este ha sido sin duda el período económico en el que mejor se ha gestionado la deuda pública, ya que en términos de PIB incluso disminuyó hasta el 45%.
  5. Con el gobierno de Jose L. Rodríguez Zapatero (2004-2011) la deuda se incrementó hasta superar los 743.000 millones de €, un 90%, siendo especialmente desastrosa su segunda legislatura, ya que en tan solo 3 años subió casi un 70%! En términos de PIB pasamos del 45 a casi el 70%.
  6. Con el actual gobierno de Mariano Rajoy (2011-2017) la deuda se ha incrementado hasta 1.125.000 millones de €, un 51,4%. Nada menos que 382.000 millones de € de deuda más que cuando llegaron al gobierno, superando incluso el incremento de 353.000 millones de € que nos dejó Zapatero! En términos de PIB ya estamos en el 100%.

En definitiva, la gestión de la deuda pública de los gobiernos de los últimos 37 años ha sido penosa, con la única excepción de Aznar. Parece que a nuestros políticos sólo les interesa el horizonte temporal de las elecciones: los 4 años siguientes. Si para ganarlas tienen que endeudar al Estado para 2, 3 o 4 generaciones de españoles, eso es algo que a ellos les trae al pairo…

Y lo malo es que la incultura económica de la gente (que los políticos, especialmente los populistas, se encargan de fomentar) hace que muy pocos comprendan la gravedad de este tema. Es difícil hacerles entender que no se trata de un problema a largo plazo “que ya se solucionará”; no son conscientes de que a los tipos de interés más bajos de la historia, este año 2017 vamos a tener que pagar 32.000 millones de € de intereses, casi el doble de la cantidad destinada a pagar el subsidio de desempleo (algo más de 18.000 millones de €).

¿Qué pasaría si los tipos subieran 2 o 3 puntos? ¿Nos dejamos intervenir como Grecia? ¿O nos declaramos en quiebra y nos salimos de la UE? ¿O dejamos de pagar a funcionarios, jubilados y parados para poder pagar los intereses (sólo los intereses, no la deuda!) a quienes les pedimos que nos prestaran su dinero?

Administrador que administra…

Dice un refrán español: “administrador que administra y enfermo que se enjuaga, algo traga”…

Cuando lo que se administra es de titularidad privada, siempre hay alguien por encima de ese administrador para pedirle cuentas (consejo de administración, junta de accionistas, auditores externos y/o internos, etc.). El problema siempre suele venir cuando lo que se administra es de titularidad pública, ya que desgraciadamente está muy extendida la creencia que aquella lumbrera socialista reflejó en su famosa frase: “el dinero público no es de nadie”…

La titularidad privada siempre lleva a la eficiencia o en caso contrario a la quiebra (a desaparecer); mientras tanto la titularidad pública puede mantenerse en la ineficiencia y el derroche por los siglos de los siglos, ya que si las cuentas no cuadran, simplemente el dinero que falte se le quita a los contribuyentes cada año, con cargo a los presupuestos, y todo arreglado!

Ejemplos dramáticos de esa diferencia entre lo público y lo privado aparecen en el trato que el ser humano dispensa al medio ambiente:

  • Si yo soy el dueño de una finca, nunca voy a permitir que venga nadie a verterme escombros, basuras o productos químicos. Ahora bien, si un terreno “no es de nadie”… entonces cualquiera se cree con derecho a contaminarlo.
  • Los ríos, las playas, los mares o las calles y parques de las ciudades “no son de nadie”, por eso demasiada gente se cree con el derecho a verter desechos en ellos.
  • El aire “no es de nadie”, así que a nadie le preocupa especialmente que se contamine a diario…

Evidentemente no voy a defender aquí que haya que privatizar ríos ni mares, sólo estoy haciendo un ejercicio didáctico para que todo el mundo entienda esa diferencia de comportamiento tan extendida entre lo privado y lo público. Lo ideal sería que igual que no permitimos que nuestras propiedades sean ensuciadas, tampoco permitiéramos que los lugares públicos lo fueran. Porque los recintos públicos y muy especialmente la Naturaleza, no es que no sea de nadie, es que “es de todos”! Y por tanto todos somos “propietarios” y como tales deberíamos comportarnos, defendiéndola a capa y espada…

Pero vuelvo otra vez al tema del “administrador que administra”… En España el dinero público (ese que a mucha gente no le importa porque “no es de nadie”) se gestiona de una forma tan sumamente descentralizada, que seguramente tenemos una administración pública de las más sobredimensionados del mundo y en 4 niveles superpuestos (dejando a un lado la administración general de la Seguridad Social).

La administración central del Estado es bastante reducida y homologable a la de otros países, pero a continuación tenemos tres niveles más: las comunidades autonómicas (17 más Ceuta y Melilla), las provincias (50 más Ceuta y Melilla) con sus diputaciones provinciales y los ayuntamientos (más de 8.000!), de los que menos de un millar superan los 10.000 habitantes. Si a estos 4 niveles administrativos le añadimos las empresas públicas y semi-públicas que gestionan, imaginemos la cantidad de cientos de miles de “administradores que administran” el dinero público de todos los españoles… Por eso no es de extrañar que salgan a la luz constantemente episodios en los que “algo han tragado” políticos y administradores de todos los partidos, tanto de empresas públicas, como de ayuntamientos, diputaciones, autonomías y administración central.

Sólo por ese riesgo de que nos roben ya merecería la pena reducir el número de “administradores que administran”, pero es que además hay dos motivos claros para optimizar esta administración pública española tan elefantiásica:

  • En primer lugar la defensa de la IGUALDAD de todos los españoles. Si el artículo 14 de la Constitución recoge esa igualdad, ¿por qué hay zonas de España con mejores coberturas sanitarias que otras?, ¿por qué hay regiones en las que un español paga más impuestos que en otras?, ¿por qué hay regiones en las que se discrimina a españoles por cuestión lingüística?, ¿por qué la educación de los niños españoles es diferente dependiendo de la región en la que viva?, etc., etc.
  • En segundo lugar por EFICIENCIA. El sobre coste que nos produce a los contribuyentes el estado autonómico ya fue evaluado por el equipo económico de UPyD en 70.000 millones de €uros allá por el año 2012; ese ahorro ya nos llevaría del déficit al superávit anual de un plumazo, lo que nos serviría para bajar los impuestos y/o amortizar deuda pública. Del mismo modo no tiene sentido alguno mantener los siete mil y pico ayuntamientos de menos de 10.000 habitantes, cuando se podrían crear mancomunidades que consiguieran ahorros y sinergias…

Si otros países europeos ya han acometido esta tarea de optimización territorial hace muchos años, ¿por qué no se hace en España? La respuesta es muy sencilla: España no es una verdadera democracia, sino una partitocracia, según la cual la prioridad no somos nunca los ciudadanos/contribuyentes, sino los partidos políticos y su “juego democrático”. Para nuestros políticos, sin importar ideologías (quizás en esto sólo se salvarían la extinta UPyD y Ciudadanos, que son los únicos que se han atrevido a plantear en sus programas la reducción de la administración pública), lo importante es tener una administración lo más grande posible, con el fin de disponer de muchos puestos en los que enchufar a sus miles de afiliados y acólitos. Además están los partidos nazionalistas (lo pongo deliberadamente con “z”), que infectan nuestro sistema político con sus anacrónicos discursos identitarios y cainitas, y que utilizan las instituciones para propagar su veneno…

Va siendo hora de que este pueblo español tan adocenado, inculto y subvencionado despierte de una vez y empiece a reclamar que se gestione bien su dinero. Porque la gran mayoría, sumida en su ignorancia, no se da cuenta de que ese “juego democrático” de la partitocracia española le cuesta cada año un dineral en impuestos… Imaginemos que entre el sobre coste autonómico y el municipal (no entro en las diputaciones), el derroche anual fuera de 92.000 millones de €uros (cifra sin ningún rigor económico y que seguramente se queda corta); pues bien, haciendo una simple división, llegaríamos a la conclusión de que a cada español le cuesta la broma la friolera de 2.000 €uros anuales; es decir que a una familia de cuatro miembros le sale por 8.000 €gritos anuales, o lo que es lo mismo 667 €uros cada mes, durante todos y cada uno de los años de sus vidas…

La gran mentira de la austeridad…

Se entiende por una persona austera aquella que es ahorradora, que vive sin lujos, que se gasta menos de lo que ingresa… Sin embargo, hemos oído hasta la saciedad la palabra “austeridad”, pronunciada de boca de los políticos de izquierda, tan brillantes ellos en el uso de la demagogia, hasta el punto de conseguir que cale en la opinión pública una idea que es absolutamente falsa. Por otra parte el PP, con su habitual torpeza comunicadora, no supo desmontar esa falacia, lo que le supuso no sólo la pérdida de la mayoría absoluta conseguida en 2011, sino grandes descalabros electorales en 2015 y 2016…

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Si revisamos las cifras reales de ingresos y gastos del total de las administraciones públicas de los últimos 17 años, veremos que tan sólo durante un trienio (2005-2007) ha habido realmente austeridad en España: se ahorró por término medio un 4,4% anual sobre el total de ingresos. Bendita austeridad la de aquellos años y sabia decisión del equipo económico de Aznar de crear por aquel entonces la famosa “hucha de las pensiones”, gracias a la cual la Seguridad Social ha subsistido hasta este año sin tener que endeudarse…

Como se puede ver en los datos del cuadro, del año 2000 al 2004 hubo déficit, pero de cifras bastante contenidas. Luego llegaría la crisis y la gestión del “brillante” Zapatero, quien tan sólo en 2008 generó una cifra de déficit (49.371 millones de €uros) que triplicó a la de la suma de los primeros cinco años del siglo, gastándose un 12% más de lo ingresado. A partir de ahí, en vez de afrontar la crisis como lo hicieron las familias, los autónomos y las empresas (o sea ajustando lo más posible los gastos a los ingresos) Zapatero y su equipo económico emprendieron una huída hacia adelante, inventando ocurrencias (planes “E”, subvención por hijo, etc.) y dilapidando un dinero que no tenían! Entre 2009 y 2011, el gasto público superó a los ingresos en la friolera de 322.532 millones de €uros, un promedio de un 28% anual.

Después de semejante desastre de gestión llegó Rajoy, que con la rapidez que le caracteriza, perdió su primer año de mandato (el año 2012 fue el segundo peor de la historia después de 2009, con nada menos que 108.886 millones de €uros de déficit). Es cierto que desde el 2013 al 2016 el PP ha ido reduciendo la sangría de las cuentas públicas, pero eso sí, con una lentitud exasperante y encima subiendo impuestos (lo contrario de lo que habían prometido!). Resulta lamentable que disponiendo de una mayoría absoluta no tomaran medidas de calado para reducir este sector público hipertrofiado que ahoga a la economía productiva…

A la vista de las cifras, tardaremos aún varios años (además de los 9 que ya llevamos!) en ajustar las cuentas públicas y en dejar de engordar la deuda. La desastrosa gestión económica de nuestros gobernantes ha generado una deuda pública que al cierre del primer trimestre de 2017 ascendía a la cifra récord de 1.129.000.000.000 € (1,1 billones de €uros, el triple de la que teníamos en 2007!!!) y que lamentablemente seguirá aumentando en los próximos años…

Esto sí que es de una gravedad tremenda (y no la foto de las Azores), ya que empobrecerá a las próximas dos o tres generaciones, que será el tiempo necesario para volver a unas cifras de endeudamiento razonables; a un nivel de deuda sostenible que no lastre la economía española con unos pagos de intereses anuales desorbitados…

Cuestión aparte, que será objeto de otro post, es el análisis de porqué el gasto público ha pasado de 252.000 millones de €uros a 472.000 en 17 años, lo que representa un incremento del 88% y un atraco a mano armada para los contribuyentes, perpetrado por esta banda de políticos derrochadores (cuando no directamente ladrones) que padecemos en este país…

 

 

¿Monarquía o República?

Es este un debate en el que raramente escucho argumentos; todo el mundo parece tener decidida su preferencia sin saber explicar muy bien porque. O lo que es peor: simplemente se dedican a repetir consignas políticas y sectarias, sin aportar un ápice de razonamiento propio…

Tanto la extrema derecha (la Falange por ejemplo) como la extrema izquierda (los comunistas por ejemplo) siempre fueron claramente republicanistas y antimonárquicos. Para el resto de las ideologías más centradas, no es este un tema al que le den demasiada importancia. Entre otras cosas porque en una democracia parlamentaria como la nuestra, la monarquía depende en todo momento del gobierno y apenas tiene ninguna función aparte de la representación de nuestro país al más alto nivel. La propia palabra “rey” puede sonar anacrónica, si pensamos en lo que fueron los reyes y las monarquías siglos atrás en Europa; pero afortunadamente hace ya mucho que las monarquías de los países occidentales están sometidas al control democrático de los gobiernos y asumen un papel que nada tiene que ver con su historia.

Para mí, que soy un liberal convencido, lo esencial es elegir el modelo que menos nos cueste a los contribuyentes. Es más, si por mi fuera, eliminaría las 17 autonomías, todos los municipios menores de 10.000 habitantes, las diputaciones, etc; y con ello desaparecerían el 95% de los políticos de este país y por tanto se reducirían en un 95% las posibilidades de que nos robaran… pero eso ya será objeto de otro post!

No se puede afirmar como hacen algunos que una forma de jefatura de estado sea más cara que la otra. La monarquía española es claramente más barata que muchas jefaturas de república de países de nuestro entorno (Francia, por ejemplo) y también tiene un presupuesto mucho más bajo que otras monarquías. En cualquier caso, ese es un tema que depende de los presupuestos generales anuales de cada país y por tanto cada gobierno decide libremente la cantidad que quiere dedicarle. El argumento del coste anual no tiene por tanto ningún rigor a la hora de dilucidar esta cuestión.

Hay cuatro razones, que en mi opinión admiten pocas objeciones, que hacen que la monarquía sea más conveniente que la república para la jefatura de un estado:

1.- La primera y más importante es la económica: unas elecciones generales cuestan a las arcas públicas la friolera de 130 millones de €uros. Si hubiera que convocar elecciones presidenciales periódicas tendríamos un enorme gasto que ahora nos estamos ahorrando. Si tenemos en cuenta que la monarquía española lleva ya funcionando más de 40 años, imaginemos los miles de millones de €uros que llevamos ahorrados!

2.- En segundo lugar, en un país tan cainita como España, donde la mayoría son rojos o azules a muerte, la figura de una jefatura de estado neutral y apolítica, es para mí un valor a tener en gran consideración. Imaginemos que en vez de tener a un “rey de todos los españoles”, tuviéramos unos años a un presidente de república del PSOE y otros años a otro del PP… Sólo de pensarlo se me revuelve el estómago! Bastante hastiados estamos ya muchos de la política española, como para politizar también la figura del máximo representante del Estado español.

3.- En tercer lugar, una monarquía le da una estabilidad y una continuidad a la jefatura del estado, que no tiene la república, con sus cambios de presidente cada pocos años. Considero positivo que mientras que los gobiernos se van alternando cada cuatro años, el máximo representante y relaciones públicas de España ante el mundo, sea siempre el mismo. De esa forma se aumenta la visibilidad de nuestro país en el exterior, ya que todo el mundo conoce al rey de España, algo que no pasaría si cada 4 o 5 años entrara un desconocido.

4.- Por último, pero no menos importante, un rey (o reina) es una persona a la que se ha preparado desde su nacimiento para el cargo. Es instruido en idiomas, política internacional, diplomacia, economía, recibe formación militar, etc. Y sólo después de décadas de preparación asume su puesto. No quiero ni pensar en la vergüenza que pasaríamos muchos si hubiéramos tenido una república y de repente hubiera ganado las elecciones a la presidencia un individuo como Zapatero por ejemplo: un auténtico ignorante en idiomas, economía, política internacional, etc., cuyos únicos activos eran sonreír y encogerse de hombros, y hablar del talante y demás memeces huecas de contenido, como aquello de que “la Tierra pertenece al viento”…

 

Pago impuestos, luego existo…

El filósofo racionalista Descartes en su Discurso del Método decía aquello de “je pense, donc je suis”, frase que se hizo famosa en su versión latina: “cogito ego sum”, es decir, “pienso, luego existo”.

Esa sentencia quizás sea irrefutable aplicada a un filósofo, pero desgraciadamente para el común de los mortales eso de pensar es un lujo que muy pocos se suelen permitir… Sin embargo hay algo de lo que nadie se escapa a lo largo de toda su existencia, ya sea inteligente, necio o medio pensionista: pagar impuestos!

Los impuestos, al igual que la muerte, son las únicas dos cosas a las que ningún ser humano podrá escapar: desde el primer pañal del recién nacido hasta la caja de pino del recién fallecido llevan su IVA correspondiente. Y entre medias, cada uno de los días de nuestra existencia, desde que nos levantamos cada mañana y encendemos la luz o abrimos el grifo del agua caliente comenzamos a pagar impuestos (devengamos el IVA de las facturas de las compañías suministradoras de electricidad, agua y gas), algo que no dejamos de hacer hasta que nos vamos a la cama por la noche…

Este desfalco impositivo al que los políticos nos someten, es asumido por los individuos de las sociedades occidentales con resignación… Nadie se revela, es más, todavía hay partidos políticos que propugnan que se incremente! Pero si es que los impuestos en España no han hecho más que subir!!! Analicemos el caso del tipo general del IVA:

  • El gobierno de Felipe Gonzalez (PSOE) lo establece en el 12% en Enero de 1986.
  • Los socialistas lo suben al 13% en Enero de 1992.
  • El gobierno socialista lo vuelve a subir al 15% en Agosto de 1992.
  • Nuevamente los socialistas encabezados por Felipe González lo incrementan hasta el 16% en Enero de 1995.
  • Después de 15 años de tregua, en Julio de 2010 otro gobierno socialista, esta vez el de Zapatero, lo sube tres puntos de golpe, hasta el 18%.
  • El gobierno de Mariano Rajoy (PP), en Septiembre de 2012 lo sube otros tres puntos más, hasta el 21% actual.

Los 9 puntos de incremento de este impuesto en poco más de 25 años, en los que pasó del 12% al 21%, representan nada menos que una SUBIDA DEL 75%!!!

Si hiciéramos la misma revisión histórica con el resto de impuestos veríamos que la mayoría de ellos han seguido la misma senda en las últimas décadas: una subida escandalosa!

Según recientes estadísticas de la OCDE, como promedio el 39,5% del coste salarial de los trabajadores españoles se lo llevan entre el IRPF y la Seguridad Social. Si al 60,5% restante le descontamos los impuestos locales (IBI, impuesto sobre vehículos, etc.), el 21% del IVA de la mayoría de lo que consumimos (el 10% en el caso de la comida), algo más del 100% que pagamos de impuestos cada vez que llenamos el depósito del coche (impuesto especial de hidrocarburos más el IVA), etc., llegaremos a la conclusión de que bastante más de la mitad del dinero que generamos con nuestro trabajo va a parar a las arcas públicas… Y encima tenemos unas cifras de déficit y de deuda pública astronómicas!!! (esto ya será objeto de otro análisis en un próximo post…).