La España de la desigualdad

La igualdad es un concepto inventado por la mente humana. No existe nada parecido en el Universo. No hay dos estrellas, ni dos planetas, ni dos animales, ni dos árboles iguales. No hay dos nubes iguales, ni dos ríos, ni dos relámpagos…

Todos los seres vivos siguen una ley natural inexorable que es la de la supervivencia y mejora continua de su especie. Los agricultores y los ganaderos lo saben y por eso se concentran en producir las mejores frutas, hortalizas y los mejores animales, descartando los ejemplares de peor calidad. Para ello seleccionan las mejores semillas y cruzan a los mejores sementales.

El Homo Sapiens no es ninguna excepción: la Igualdad desde el punto de vista natural no existe! Los hay más guapos y más feos, más fuertes y más débiles, más altos y más bajos, más inteligentes y menos, más trabajadores y más vagos…

Sin embargo, tras cientos de miles de años de una evolución natural meramente animal, la mente del Homo Sapiens ha inventado muy recientemente conceptos abstractos entre los que se encuentra el de la Igualdad.

Ahora parece que la Igualdad sea un pilar básico de nuestra especie, pero sólo se trata de un invento humano como lo son las fronteras, los países, las religiones, las unidades de medición o el dinero. Hasta la Revolución Francesa, la desigualdad era algo totalmente asumido en todas las culturas y épocas. Hace apenas unas décadas, en regiones de nuestro mundo occidental (Sudáfrica y buena parte de Estados Unidos) se defendía la desigualdad por motivos raciales. A día de hoy, la mayor democracia del planeta (la India), se basa en un sistema desigual de castas sociales y en muchos otros países (los musulmanes fundamentalmente), no está reconocida la igualdad de derechos entre hombres y mujeres!

Por suerte vivimos en el primer mundo, el que llamamos desarrollado, y aquí la Igualdad es considerada un valor sagrado. En España, nuestra Constitución establece en su artículo 1 la Igualdad como valor supremo de nuestro Estado social y democrático de derecho, junto con la Justicia, la Libertad y el pluralismo político.

Posteriormente, en varios artículos se hace mención a ella:

  1. Artículo 9.2.: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la IGUALDAD del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas…”
  2. Artículo 14: “Los españoles son IGUALES ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”
  3. Artículo 23.2.: “Los ciudadanos tienen derecho a acceder en condiciones de IGUALDAD a las funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalen las leyes.”
  4. Artículo 31.1.: “Todos los españoles contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de IGUALDAD y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.”
  5. Artículo 32.1.: “El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena IGUALDAD jurídica.”
  6. Artículo 39.2.: “Los poderes públicos aseguran, asimismo, la protección integral de los hijos, IGUALES éstos ante la ley con independencia de su filiación…”
  7. Artículo 149.1.: “El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias: 1.ª La regulación de las condiciones básicas que garanticen la IGUALDAD de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales.”

Si nos atenemos a los anteriores preceptos constitucionales, todos los españoles deberíamos de ser iguales ante la ley. Iguales en derechos y en obligaciones, sin importar nuestro lugar de residencia.

Una mujer de Gerona o de Lérida debería de ser igual ante la ley que otra de Sevilla o de Tenerife; un hombre de Bilbao o de Vigo debería de ser igual ante la ley que otro de Murcia o de Ceuta; un niño de Valencia o de Pamplona debería de ser igual ante la ley que otro de Cáceres o de Salamanca; una niña de Ibiza o de Madrid debería de ser igual ante la ley que otra de Burgos o de Logroño…

Pero la triste realidad es que esto no se cumple. Las comunidades autónomas no sólo son el cáncer de la economía española, sino que también se han convertido en el principal motivo de desigualdad entre españoles, con la aquiescencia de la gran mayoría de políticos, tanto nacionalistas como no nacionalistas. Por culpa de esta nefasta organización territorial del país, pensada durante la transición para sofocar a los nacionalistas vascos y catalanes, a día de hoy no existe la pretendida igualdad consagrada en nuestra Constitución…

Los españoles, dependiendo de la región en la que vivan, son manifiestamente desiguales en sanidad, en educación, en servicios sociales, en temas laborales, empresariales y en materia fiscal.

No tenemos acceso a las mismas terapias, tratamientos, pruebas diagnósticas o vacunas. La educación de nuestros niños difiere y en determinadas regiones incluso se conculca el derecho constitucional (y las repetidas sentencias al respecto) de elegir el castellano como lengua vehicular. La libertad de presentarse a unas oposiciones en condiciones de Igualdad se encuentra con las imposiciones idiomáticas en algunas regiones, que discriminan a unos españoles frente a otros. La carga impositiva varía en función del territorio y las facilidades para emprender una actividad empresarial también.

Los políticos han antepuesto claramente sus ansias de poder al cumplimiento de la Constitución. Desde Felipe González que empezó a compadrear con Pujol, desde Aznar que “hablaba catalán en la intimidad”, desde Zapatero que “aprobaría el estatuto tal como viniera del parlamento de Cataluña”, desde Rajoy que permitió impunemente las afrentas catalanazis, hasta Sánchez que se ha aprovechado de los secesionistas para llegar al poder, todos los políticos españoles son culpables, por acción o por omisión, de la kafkiana situación en la que ahora vivimos.

Por último me gustaría poner de manifiesto algo que considero curioso: la ideología izquierdista, que en la mayoría de países tiene la Igualdad como bandera, en España lleva ya casi un siglo supeditada a los nacionalismos. Desde el Frente Popular de la II República, los partidos de izquierda han tenido una sumisión a los postulados nacionalistas, que atenta contra la Igualdad. Por este motivo, que sus votantes ya tienen asumido como normal, será imposible que se reforme la Constitución para poner coto a todas estas desigualdades. Así, el cupo vasco, el régimen foral navarro, la discriminación del castellano en las regiones con lengua propia, las diferencias fiscales, en materia de sanidad y de educación, seguirán perpetuándose y la Constitución incumpliéndose.

La única esperanza que nos queda a los que llevamos décadas denunciando esta barbaridad, es que ahora volvemos a tener un partido en las instituciones que defiende la igualdad entre todos los españoles (VOX) por encima de los chiringuitos autonómicos convertidos en reinos de taifas. Y digo volvemos  porque no es el primero: UPyD ya se atrevió a ir contra corriente hace años, reclamando la devolución de las competencias de sanidad y educación al Estado, a fin de evitar las desigualdades que las autonomías han ocasionado, con su perverso modo de actuar…

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Al fin cayó “el Muro de Despeñaperros”…

Por fin el día 16 de Enero de 2019, el régimen socialista andaluz ha pasado a la Historia! Desde que Plácido Fernández Viagas (PSOE) fuera elegido presidente de la Junta Preautonómica de Andalucía el 27 de Mayo de 1978, todos los sucesivos presidentes (Rafael Escuredo, Rodríguez de la Borbolla, Cháves, Griñán y Susana Díaz) han sido socialistas, a lo largo de un período que ha durado cerca de 41 años.

Para que nos hagamos una idea de lo que supone este cambio, recordemos que el régimen franquista duró casi un lustro menos: 36 años y medio, desde el final de la Guerra Civil el 1 de Abril de 1939 hasta su muerte el 20 de Noviembre de 1975. O que el Muro de Berlín permaneció vigente durante 28 años (de 1961 a 1989), 13 años menos…

Andalucía era la única autonomía española que jamás había disfrutado de la principal ventaja que tienen los sistemas democráticos: la alternancia política. Con lo que ello conlleva de entrada de aire fresco y de renovación periódica de las instituciones.

Quizás muchos socialistas imaginaron que este iba a ser su cortijo de por vida y que por ello nunca tendrían que dar explicaciones de sus desmanes. Quizás también por ello Andalucía ha sido, es y será aún por muchos años, una región plagada de procesos judiciales abiertos por corrupción, a pesar de las muchas dificultades que sus gobernantes pusieron, con el fin de obstruir al máximo las investigaciones judiciales.

Se tardarán muchos años en descubrir la verdadera utilidad y la cifra de enchufados que pueblan la gran maraña de empresas públicas, agencias, fundaciones, observatorios, etc. Según los datos oficiales de la Junta, hay nada menos que 295 “entes instrumentales”, con más de 27.000 empleados, junto a los más de 270.000 funcionarios “oficiales”. Si a esto le sumamos los empleados municipales y de diputaciones, llegamos a sobrepasar la cifra de 540.000 empleados públicos, lo que supone más del 23% de todos los asalariados andaluces.

Andalucía, con esas cifras, es la autonomía en la que más personas (tanto en cifras absolutas como porcentuales) viven del erario público, de todas las autonomías españolas. No es extraño por tanto que la economía productiva andaluza (la que tiene que generar la riqueza para poder financiar vía impuestos al sector público) esté tan damnificada. Y que por ello se padezcan las cifras de paro históricamente tan altas en la región.

Los gobernantes socialistas han sido los culpables de que la autonomía andaluza se haya mantenido en una situación económica precaria durante décadas. Esa era su mejor manera de perpetuarse en el cargo. Una Andalucía con altos niveles de progreso económico y de empleo habría podido aburguesarse y dejar de votar al socialismo. En cambio una región con mucho paro, con una educación mediocre y sobre todo con una alta dependencia de los subsidios y subvenciones públicos, es siempre un caldo de cultivo perfecto para la perpetuación de las dañinas ideologías izquierdistas…

Para los andaluces (salvo para los que vivían del cuento de la “corrupsoe”) este cambio va a ser sin lugar a dudas positivo. El listón de la decencia y el de la buena gestión estaban tan bajos, que por poquito que hagan los nuevos gobernantes, es seguro que conseguirán mejoras notables. Además el nuevo gobierno estará formado por dos partidos que son rivales directos y que se van a vigilar muy de cerca, con lo que será mucho más difícil caer en la auto complacencia, en el amiguismo y en la corrupción. Por si fuera poco, un tercer partido (VOX), ejercerá por un lado de muleta para que el nuevo gobierno obtenga las mayorías necesarias en las votaciones importantes (como por ejemplo los presupuestos anuales) y por otro lado de oposición, para exigir el cumplimiento de las promesas de terminar con el clientelismo político y con el despilfarro del dinero público andaluz.

Yo les deseo toda la suerte del mundo, pero es necesario dejar trabajar a los nuevos gestores políticos, y con un poco de suerte, en poco tiempo empezaremos a ver resultados. Pero esto es algo que los gobernantes salientes no parece que vayan a facilitar… Con el habitual sectarismo y mal estilo que desde Zapatero caracterizan al PSOE, también Susana Díaz ha demostrado que no sabe perder. Y es precisamente en esos momentos (cuando se pierde) cuando las personas demuestran su altura moral. Echo en falta ahora la ejemplar actitud de Felipe González tras las elecciones generales de 1996, cuando felicitó al ganador, su gran rival José María Aznar, a quien además concedió los 100 días de cortesía tras su toma de posesión.

Susana Díaz ha demostrado de qué calaña es, al convocar e incluso financiar una “manifestación preventiva” a las puertas del parlamento andaluz el mismo día de la investidura de Juanma Moreno! Ha demostrado también su desprecio por el sistema democrático, al insultar a los 400.000 andaluces que han votado a un partido al que no para de calificar de forma despectiva como “la extrema derecha”. Parece olvidarse de que su jefe, aquel al que ella defenestró y que luego volvió como el ave fénix, gobierna a día de hoy gracias a la extrema izquierda, a los golpistas catalanazis, a los bilduetarras y a los traidores del PNV…

Intuyo que estará muy nerviosa, ya que la presidencia andaluza era su único salvavidas frente a las ansias de venganza de su enemigo íntimo Pedro Sánchez. Ahora ya sólo le queda el argumento (que no se harta de repetir a los cuatro vientos) de que su partido en Andalucía fue el más votado, pero no creo que eso le salve de las garras de su jefe. Intuyo que su carrera política está en serio riesgo a partir de ahora…

Por último, y a colación de lo del “mal perder”, no puedo dejar de acordarme de forma hilarante, de aquellos patéticos políticos de Izquierda Unida, que elección tras elección empeoraban sus resultados y siempre hacían el mismo análisis: “los votantes no han entendido nuestro mensaje”. Como si los votantes fueran listos cuando votan izquierda y tontos cuando votan derecha! Si en aquella época hubiera habido Twitter, yo les habría contestado: “estáis equivocados, los votantes han entendido perfectamente vuestro mensaje y por eso precisamente no os han votado!”

 

La quiebra de la Seguridad Social

La actual Seguridad Social es la heredera del Instituto Nacional de Previsión, creado en 1908 para integrar las distintas cajas que gestionaban diversos seguros sociales. Con el paso de los años fueron apareciendo nuevas figuras como el Retiro Obrero (1919), el Seguro Obligatorio de Maternidad (1923), el Seguro de Paro Forzoso (1931), el Seguro de Enfermedad (1942) y el Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) en 1947.

Simultáneamente a los seguros anteriores, se desarrollaron otros mecanismos de protección de carácter sectorial, a través de las Mutualidades Laborales, con el objetivo de complementar la protección existente.

Todo este complejo entramado se trató de simplificar con la Ley de Bases de la Seguridad Social (1963) y la Ley General de la Seguridad Social (1966), al objeto de implantar un modelo generalizado de protección social, de gestión pública.

Pero todas estas medidas que se fueron tomando a lo largo del siglo XX, basadas en datos estadísticos de la primera mitad del siglo, se han visto afectadas por el espectacular incremento de la esperanza media de vida en nuestro país, que ha pasado de los 40 años en 1900 a los 80 en el 2000! Hay que tener en cuenta que hasta la década de los 30 no se superaron en España los 50 años de esperanza media de vida… Esto quiere decir que una gran parte de la población, después de haber estado cotizando durante años, no llegaba a cobrar ni una peseta de pensión porque se moría antes de alcanzar la edad de jubilación.

En nuestros días, la esperanza media de vida ronda los 83 años, mientras que el promedio de edad de jubilación está en torno a los 64. Lo que significa que los españoles se pasan por término medio casi dos décadas (19 años) disfrutando de su pensión de jubilación!

Imaginemos que ese español promedio se hubiera pasado la friolera de 45 años trabajando ininterrumpidamente: desde los 19 a los 64. Pues bien, teniendo en cuenta que el importe cotizado entre empresa y trabajador apenas llega a un tercio de la base anual de cotización, en realidad por 45 años cotizados (que es muchísimo más de lo habitual) se habrían acumulado recursos para cubrir 15 de pensión (un tercio de los 45 años). Es decir, 4 años menos de los 19 efectivamente cobrados. Y no entro a considerar la deflación acaecida durante todos esos años…

Pero ese ejemplo extremo que he puesto, de alguien que hubiera cotizado durante 45 años (y a pesar de ello se demuestra que no son suficientes para cubrir su pensión), no se corresponde ni mucho menos con la realidad. Como bien explica el artículo de El Economista del pasado día 6 de Noviembre (https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/9500853/11/18/A-pesar-de-lo-piensa-cada-pensionista-percibe-un-44-mas-de-lo-que-ha-cotizado-en-su-vida.html), en realidad cada pensionista recibe por término medio un 44% más de lo que realmente cotizó a lo largo de su vida laboral…

Este enorme desfase se pudo aguantar durante los años previos a la crisis, en los que hubo un fuerte crecimiento económico, un desempleo bajo, altos salarios y una proporción mayor entre el número de cotizantes y el de pensionistas: a finales de 2007 teníamos 271 cotizantes por cada 100 pensionistas, mientras que a finales de 2017 habíamos bajado a tan sólo 223, lo que representa una disminución del 17,7%. Y encima, mientras que los salarios medios han ido disminuyendo, las pensiones medias han ido aumentando!

En cifras absolutas, el sistema ha pasado de tener un superávit récord de 13.680 millones de €uros en 2007, a un déficit récord de 18.800 millones en 2017. Lejos de mejorar, después de 8 años consecutivos de déficit, las previsiones para los próximos años son desoladoras: en 2018 se batirá el récord con unos 19.500 millones y en 2019 se empeorará todavía más, llegando a unos 21.000 millones de €uros de déficit!

La insostenibilidad del sistema actual de Seguridad Social es por tanto más que evidente, pero nuestros políticos han pasado del “es imposible subir las pensiones con el IPC, qué más quisiera yo” del Rajoy de principios de año, a la situación actual en la que de forma totalmente irresponsable se sigue acelerando la quiebra del sistema.

Ninguna empresa (ni privada ni pública), por muy grande que sea, puede permitirse el lujo de perder cada año tantos miles de millones de €uros. Mientras tanto los políticos prefieren seguir engañando a los contribuyentes y estos prefieren seguir ignorando la realidad. Pero ningún desequilibrio puede perdurar para siempre y tarde o temprano habrá que tomar medidas drásticas si no queremos que en unos pocos años la quiebra de la Seguridad Social acabe provocando la quiebra del Estado en su totalidad.

Y esas medidas drásticas, por desgracia se resumen en tan sólo dos (o en una combinación de ambas) por el lado del gasto, ya que la posibilidad de una subida de ingresos del sistema que enjuague el enorme déficit actual, no es más que una utopía:

  1.  Elevación de la edad de jubilación y de los años necesarios para percibir el 100% de la pensión. Recordemos que con la última reforma, cuya aplicación transitoria culminará en 2027, se necesitarán 38,5 años cotizados para poder jubilarse a los 65 con el 100%; en caso contrario habrá que esperar hasta cumplir los 67 y tener al menos 37 cotizados. Pues bien, no nos extrañemos de que en los próximos años estas cifras se eleven hasta los 40 años cotizados y hasta los 68/70 años de edad de jubilación…
  2. Congelación (como ya sucedió en 2011 con Zapatero) o incluso reducción de las pensiones (como ya ha ocurrido en más de un país).

Seguir mintiendo a los españoles no hace sino agravar año a año la situación. Y cuanto más tardemos en reaccionar y en tomar las medidas necesarias, mayor habrá de ser la dureza de las mismas!

 

 

Economía e inmigración

Cuando estudiaba Derecho Civil en la universidad, se me quedó grabada la expresión “diligencia de un buen padre de familia”, procedente del Derecho Romano . En muchas ocasiones se utiliza en el Código Civil como sinónimo de obrar con sentido común: no gastar más de lo que se ingresa, cuidar del patrimonio familiar, devolver en tiempo y forma lo que pediste prestado, ser justo y ecuánime, etc.

Esa diligencia es exigible a todo aquel que administra, especialmente cuando lo administrado no es de su propiedad, como sucede en el ámbito privado (directivos de empresas) y en el público (desde el funcionario más humilde al presidente del gobierno, pasando por concejales, alcaldes, presidentes y consejeros de comunidades autónomas, ministros, etc.).

En la empresa privada esa diligencia está siempre sometida a escrutinio por parte de los propietarios, en base a informes de auditores internos y externos, cuentas anuales, memoria explicativa, etc. De manera que si un administrador no cumple con la diligencia debida, ya sabemos lo que le ocurre.

En el ámbito de lo público sin embargo, en el que se manejan enormes cantidades de dinero de todos los españoles, apenas existen controles y por ello nos encontramos con los desmanes que vemos cada día: derroche, ineficiencias, duplicidades, improductividad y descontrol, cuando no directamente corrupción.

Para hacernos una pequeña idea del desfalco que hemos sufrido los españoles en la última década, como consecuencia de la desastrosa gestión de la crisis económica primero por parte de Zapatero y luego de Rajoy, voy a dar unos datos sobre la deuda pública española, que a mi juicio son demoledores:

  • Al cierre de 2007, la deuda pública española ascendía a 384.000 millones de €uros.
  • Cuando Zapatero dejó el gobierno 4 años más tarde, la había incrementado hasta los 744.000 millones de €uros (un 94% de incremento: 355.000 millones más).
  • Tras el desalojo de Rajoy del gobierno 7 años más tarde, la deuda de todos los españoles (dato a 30 de Junio) ascendía a la ingente cantidad de 1 billón 163.000 millones de €uros (un 56% de incremento: 419.000 millones más).

En resumen: desde el 1 de Enero de 2008 entre Zapatero y Rajoy nos han TRIPLICADO la deuda pública!!! En 11 años y medio nos han endeudado nada menos que en 779.000 millones de €uros. Eso supone un promedio de 5.645 millones de €uros mensuales, casi un billón de las antiguas pesetas cada mes, ininterrumpidamente durante 11 años y medio!!! Y encima teniendo que oír hablar a diario de austeridad, que es exactamente lo contrario de lo que ha sucedido!

Si dividimos la deuda actual (al cierre de Junio, dato que a día de hoy sin duda será superior) entre 46 millones de personas, nos sale que cada español adeuda a nuestros prestamistas la cantidad de 25.282 €uros. Lo que significa que una familia de cuatro miembros supera los 100.000 €uros de deuda pública!

Y lo que es peor, en 2018 los actuales gobernantes socialistas tienen previsto superar los  30.000 millones de €uros de déficit (gastarán más de lo que ingresarán por nuestros impuestos) y en 2019 otros 20.000 millones de €uros largos. Es decir, más de 50.000 millones de €uros de déficit que seguirán engrosando la deuda pública.

Casi nadie es consciente de que toda esa cantidad de dinero que nos han prestado, genera unos intereses anuales que hay que pagar, lo que implica detraer dinero de otras partidas de gasto e inversión pública. Además ya nadie se acuerda de que el límite máximo de deuda marcado por la UE es del 60% del PIB y en la actualidad rondamos el 100%. Lo que significa que ese 40% de exceso (más de 440.000 millones de €uros) tendremos que devolverlo más pronto que tarde, con nuestros impuestos de los próximos años…

Evidentemente nuestros políticos no gestionan las cuentas públicas como lo haría “un buen padre de familia”. Y voy a enlazar esto con el tema de la inmigración: ¿si un padre de familia estuviera endeudado hasta las pestañas (como lo estamos los españoles) y apenas tuviera para dar de comer a sus hijos, se permitiría el lujo de acoger en su casa a desconocidos? Evidentemente no. Primero trataría de asegurar el bienestar de los suyos.

Pero nuestro gobierno está haciendo lo contrario: con un dinero que no tiene (que no tenemos) está acogiendo a miles de inmigrantes que en su mayoría llegan incumpliendo las leyes de inmigración, y en algunos casos incluso agrediendo a nuestros funcionarios encargados de vigilar las fronteras. Una vez en nuestro territorio les proporcionan alojamiento, pensión completa y les dan acceso a sanidad gratuita y a múltiples subsidios que sólo sirven para incrementar más aún nuestra deuda…

Si a estas alturas del post hay alguien que me está catalogando de xenófobo se equivoca. Sólo estoy intentando hacer un poco de pedagogía, que es lo que no hacen nuestros políticos. Ellos se saltan las leyes de inmigración para hacerse fotos y propaganda política, en una competición por ser el más solidario de la clase, pero eso sí, con nuestro dinero. No tengo nada en contra de que vengan extranjeros a trabajar legalmente a España. Aquí en Andalucía hay multitud de subsaharianos trabajando en Almería todo el año y a la campaña de la fresa de Huelva vienen cada año miles de marroquíes, como vinieron a trabajar en la construcción en los años del boom inmobiliario. Y me parece perfecto, nada que objetar. Pero lo que me parece inaceptable es que nuestras ciudades se llenen de mendigos, de personas vendiendo clínex en los semáforos, o haciendo de “gorrillas” en las calles, o de manteros vendiendo falsificaciones en dinero negro, con el daño que eso hace a nuestros comerciantes y a las arcas públicas.

Hace casi 30 años que tengo apadrinados niños en el tercer mundo. Creo que los que hemos tenido la suerte de nacer en el mundo más desarrollado tenemos una obligación moral para con nuestros congéneres más desfavorecidos. Pero también creo que se trata de una obligación personal, de cada uno en la medida de sus posibilidades económicas. Estoy en contra de delegar en los estados y más aún cuando las finanzas públicas están medio quebradas como es nuestro caso.

Además estoy convencido de que la mejor manera de ayudar a los más pobres es ayudarles a salir de la pobreza en sus países, no traerlos a un mundo que no comprenden y a una cultura que incluso odian, como es el caso de los musulmanes, que no pueden soportar nuestro laicismo y sobre todo la libertad e igualdad que gozan las mujeres en Europa… Un buen reflejo de este abismo cultural que nos separa, lo plasma con brillantez la recién estrenada película noruega “El viaje de Nisha”, que os recomiendo.

Por último decir que nuestra prioridad en materia de solidaridad internacional debería de centrarse en Hispanoamérica, donde hay mucha gente que lo está pasando mal, sobre todo en Venezuela en los últimos años y más recientemente en Nicaragua. América está más lejos geográficamente que África, pero tenemos sin embargo con aquellas tierras una mayor cercanía emocional. Los hispanoamericanos son nuestros hermanos y se integran en nuestra sociedad con más facilidad porque comparten nuestra cultura y nuestro idioma. Tenemos un deber para con ellos, mucho mayor que con otras partes de la Tierra. Es una simple opinión y un sentimiento que creo que mucha gente comparte…

La voracidad recaudadora de la izquierda

El nuevo gobierno socialista ha hecho público recientemente su intención de subir el techo de gasto del próximo presupuesto de 2019 en un 4,4%. Es decir, unos 5.200 millones de €uros, que tendrán que salir irremisiblemente de nuestros bolsillos vía impuestos…

Hay que recordar que España sigue siendo la peor de la clase en cuanto a cumplimiento de déficit público; por ello a día de hoy es el único país de la UE que sigue bajo vigilancia por haber rebasado en 2017 (como en los 9 años anteriores!) la barrera del 3%.

Con una mínima lógica económica, cabría pensar que hasta que ese desfase no llegue a cero no tienen sentido ningún tipo de dispendios. Situación agravada además por un endeudamiento del 100% de PIB, es decir 40 puntos por encima del límite que marcan los criterios de Maastricht! Y el propio Sánchez como economista también lo sabe. Pero la cuestión es que para dos años (en el mejor de los casos) que le quedan en el puesto, Pedrito el guapito no se va a dedicar a hacer lo conveniente para España, sino lo que más le conviene a él, con el único objetivo de trabajarse su reelección. O mejor dicho, su elección, ya que a él nadie le ha elegido nunca en las urnas, más bien al contrario: se ha llevado batacazo tras batacazo!

Ademas si Sánchez hubiera pensado en algún momento en el bien de España, no se le habría ocurrido pactar hasta con lo peor de cada casa con tal de llegar al sillón… Así las cosas, la Moncloa no es para Pedrito el guapito más que una herramienta para hacer una larga campaña electoral. Pero eso sí, esta campaña no la va a sufragar el PSOE sino todos los contribuyentes, que somos los que vamos a pagar el pato de sus excesos y los de sus insaciables compinches!

Una vez más se pone de manifiesto el carácter manirroto de los dirigentes socialistas y su voracidad recaudadora. Pasan las décadas y esta gente no sólo no aprende, sino que parecen regodearse en sus errores… En vez de gestionar la economía como lo haría un buen gerente, utilizan las finanzas públicas para su demagogia política y para subirnos los impuestos (algo que parece estar en el ADN izquierdista).

En una empresa privada los presupuestos anuales parten de una buena previsión de ventas, en base a la demanda estimada de sus clientes. Toda empresa sabe que su principal activo son sus clientes, ya que sin ellos nada tendría sentido; cubrir sus necesidades de manera satisfactoria y a un precio competitivo es su misión principal. Después ya se calculan los costes (fijos y variables) asociados a esa facturación, así como el margen de beneficio resultante…

Pues bien, en los presupuestos generales del Estado los clientes somos los 46 millones de españoles. Nosotros somos los que sostenemos a base de pagar impuestos la estructura del Estado (el autonómico, el provincial, el municipal, el estatal y la Seguridad Social). Pagamos impuestos por ganar dinero trabajando como asalariados o como empresarios (IRPF y Sociedades); por gastarnos ese dinero volvemos a pagar (IVA, impuestos especiales, de matriculación, etc.); por ahorrarlo (Patrimonio), por cedérselo a otra persona (Donaciones) y hasta por morirnos (Sucesiones)…

Nada debería tener sentido sin nosotros y nuestros políticos deberían de cubrir nuestras necesidades (pensiones, sanidad, educación, etc.) también a un precio competitivo, que en este caso son nuestros impuestos. Ellos tienen una ventaja frente a las empresas: no es necesario que sobre nada en forma de beneficio; con que al final los ingresos (impuestos) y el gasto público sean iguales es suficiente. Pero ni siquiera son capaces de cumplirlo: llevan 10 años seguidos gastándose más aún de lo que nos quitan vía impuestos… y los que nos quedan!

Lo más lamentable es que en los últimos 3 años España ha tenido crecimientos de PIB superiores al 3% anual y ha disfrutado de unos bajísimos tipos de interés, fruto del tipo de interés cero del Banco Central Europeo. Y apenas se ha aprovechado ese viento de cola para reducir unas décimas de déficit cada ejercicio. En cuanto a la deuda pública, no sólo no se ha reducido, sino que en los últimos 3 años se ha incrementado en más de 100.000 millones! Si esto ha sido así con todo a favor, ¿qué pasará cuando la economía se desacelere o vuelvan a subir los tipos? Si ahora pagamos algo más de 30.000 millones de intereses de deuda anuales, ¿cómo vamos a afrontar una subida de tipos de 1 o 2 puntos?

En mi opinión la gestión económica de Rajoy fue mediocre por todo lo que acabo de explicar. Se limitó a mejorar (por goleada) la deficiente gestión de Zapatero, pero no llegó ni al aprobado raspado. Ahora bien, comparado con lo que piensan hacer los socialistas va a parecer incluso buena!

Acabaré con los típicos argumentos izquierdistas para vendernos la moto de las subidas de impuestos, que suelen ser de lo más variopintos:

  • Que “sólo se los van a subir a los ricos”… como si en España hubiera millones de ricos! De sobra sabemos todos (o casi todos), que es la clase media la que soporta el grueso de la carga tributaria…
  • Que van a ser “impuestos medioambientales”, como la subida del impuesto al gasoil. Y lo que no nos dicen es que como todo el transporte de mercancías por carretera (camiones y furgonetas) funciona con gasoil, al final sus costes los repercutirán en los precios que pagamos por los productos y con ello nos subirá la inflación…
  • Que van a “grabar a la banca”… con lo cual subirán las comisiones para compensarlo y acabaremos pagándolo los clientes.
  • Que lo hacen por “mejorar nuestro estado de bienestar”… cuando una de las cosas que nos genera más bienestar a los contribuyentes es que nos bajen los impuestos!

Por cierto, bromas aparte, hay una cosa que todos los políticos deberían hacer de una santa vez para mejorar nuestro estado de bienestar: adelgazar el Estado en todo aquello que no es productivo para los ciudadanos (sanidad, educación, etc.). Y a la cabeza de todo lo improductivo que nos hacen pagar vía impuestos, figura este estado autonómico pantagruélico que tenemos que padecer, a mayor gloria de los nazionalistas de turno y para que nuestros políticos dispongan de decenas de miles de poltronas en las que acomodar a sus acólitos!

Pero esto ya será objeto del próximo post, que llamaré “La locura del estado autonómico”…

Défit público: España la peor de la clase…

Eurostat acaba de publicar los datos definitivos de déficit público del año 2016, y en ellos ha quedado reflejado que España sigue siendo la peor de la clase con diferencia… A pesar de haber cumplido la previsión con un 4,5% de déficit frente al límite que nos habían fijado del 4,6%, no deja de ser un tanto bochornoso tener el peor dato de los 28 miembros de la Unión Europea! Tan sólo Francia (3,4%) y Rumanía (3%) siguen también bajo supervisión, mientras que los otros 25 países aprueban, al no llegar al 3%.

http://www.eleconomista.es/economia/noticias/8693144/10/17/Espana-registro-el-deficit-publico-mas-alto-en-la-UE-en-2016-un-45-por-ciento-de-PIB.html

La media de déficit del conjunto de países que formamos el €uro es del 1,5%. Es decir que España triplica esa cifra! Quizás para mucha gente sea difícil de entender la gravedad de estos datos… Imaginemos que los 28 países son vehículos circulando por una carretera. Pues bien, España estaría asumiendo el riesgo de circular al triple de velocidad que los demás. O con otro ejemplo más gráfico: España estaría asumiendo el riesgo de conducir triplicando la tasa de alcoholemia del resto de conductores…

Y el problema es que, a menos que se afronten reformas profundas, esta necesaria reducción del déficit en el que llevamos instalados ya nada menos que 10 años (y los que nos quedan…), va a ser una tarea casi imposible de cumplir. Recordemos que además de los problemas que arrastramos desde que estalló la crisis (el principal la incompetencia de nuestros políticos), en los próximos meses se va a terminar “la hucha” de las pensiones y por lo tanto vamos a tener déficit en las cuentas de la Seguridad Social, lo que incrementará la cifra total del déficit público…

Pero para hacer reformas de calado es necesario tener una visión de largo plazo, de la que carecen nuestros políticos, preocupados exclusivamente por asegurarse el voto en las siguientes elecciones. Ese es el gran problema. A ellos les importa poco seguir endeudando a los ciudadanos y a las generaciones futuras, en su eterna competición de promesas de gasto público. Y los votantes no se dan cuenta de que todas esas promesas las acaban pagando siempre ellos mismos, con su propio dinero, que es del único que en realidad disponen los políticos…

Las instituciones públicas (estado central, autonomías, ayuntamientos, diputaciones y Seguridad Social), carecen de ingresos propios y por tanto NADA nos pueden dar. Por ello tienen que hacer anualmente sus presupuestos, en los que planifican por un lado cómo nos van a quitar el dinero a los ciudadanos y a las empresas, y por el otro cómo se lo van a gastar… Lo malo es que nunca lo hacen como lo haría un buen gestor, un buen empresario o un buen padre de familia. Estos siempre se las arreglan para gastar algo menos de lo que ingresan, para así poder ahorrar. Y es que el ahorro no sólo es el motor de la inversión, sino que también nos proporciona un margen de maniobra para momentos futuros en los que se presenten gastos extraordinarios…

En mi opinión y en la de muchos otros economistas, España no tiene capacidad económica hoy por hoy para compatibilizar sus dos grandes partidas de gasto: el estado de bienestar y el estado autonómico. Y aquí hay una clara disparidad de intereses entre los ciudadanos y la clase política: a nosotros nos interesa mantener el estado de bienestar (sanidad pública y gratuita, sistema público de pensiones, subsidio de desempleo, educación pública, etc.), mientras que a ellos les interesa mantener los cientos de miles de puestos que generan las 17 autonomías con sus parlamentos, consejerías, empresas públicas, etc.

Lo terrible del asunto es que haya en este país tanto ignorante que se ha creído las mentiras de los políticos, acerca de la importancia del estado autonómico para nuestras vidas. Especialmente cuando se apela a sentimientos nacionalistas irracionales y anacrónicos, que no benefician a nadie salvo a los políticos que los alimentan. El caso más flagrante está siendo el catalán, donde la región se está empobreciendo por días con la huída de las mayores empresas de su territorio, mientras que los fanáticos independentistas no se mueven ni un milímetro de su integrísimo nacionalista. En definitiva, se están echando piedras en su propio tejado para favorecer exclusivamente a los políticos de turno, que son los únicos que viven de este cuento…

 

 

 

La “sobrevalorada” revolución digital

El pasado jueves tuve el placer de asistir, invitado por la gestora de fondos madrileña Cobas Asset Management, a la conferencia-coloquio que su presidente y CEO, Francisco García Paramés, pronunció en el hotel Alfonso XIII de Sevilla.

El acto estuvo organizado por el IESE con ocasión del inicio del curso 2017-18 de su MBA y contó con la participación estelar de este gallego de 53 años, economista por la universidad Complutense y MBA por el IESE, afincado en Madrid desde hace décadas. Para los que no le conozcan, Francisco García Paramés es famoso a nivel mundial por su brillante carrera como gestor de fondos de inversión de capital riesgo durante los últimos 25 años. Tanto es así que se le conoce como el Warren Buffett español. Hay que decir que Warren Buffett (87 años) es el segundo hombre más rico del planeta detrás de Bill Gates, con una fortuna de más de 75.000 millones de €uros, construida durante décadas gracias a su buen ojo para invertir en bolsa.

Francisco García Paramés es fiel discípulo de Warren Buffett y sigue su misma filosofía “value” de inversión, que consiste en invertir a largo plazo en empresas con una sólida cuenta de explotación, un endeudamiento asumible y sobre todo un precio de mercado atractivo, a ser posible infravalorado; nunca busca inversiones especulativas de corto plazo, sino apostar a largo plazo por inversiones bien seleccionadas, a la espera de que los precios de mercado reflejen los valores reales y se produzcan las plusvalías previstas.

No voy a entrar en los detalles más prolijos de su intervención, pero sí en algo que me llamó poderosamente la atención: Francisco explicó que existe una sobre valoración de lo que llamamos la revolución digital y que mucha gente se cree que el mundo ha cambiado radicalmente en lo que va de siglo y esto no es realmente así. Contó que tan sólo un 2% de las empresas a nivel mundial se han visto de hecho afectadas, o han sido protagonistas de esta revolución. Empresas como Google, Apple, Facebook, Amazon, etc. son sin duda parte de ese pequeño porcentaje. Pero mientras, sectores enteros siguen funcionando sin grandes cambios con respecto a décadas pasadas: banca, eléctricas, petroleras, alimentación, farmacéuticas, constructoras, aseguradoras…

Habló también de las enormes expectativas creadas desde hace ya años acerca del futuro del coche eléctrico. Y con su prudencia gallega volvió a desmontar el mito y explicó que la transición a esta tecnología llevará muchos más años de lo inicialmente previsto. Parece ser que a excepción de Tesla, que ha apostado por un segmento de coches de lujo inalcanzables para la mayoría, el resto de fabricantes de automóviles no cuenta (ni contará a corto-medio plazo) con una tecnología que ofrezca una relación calidad-precio capaz de sustituir a los actuales vehículos de combustión.

Y todo ello me recordó al inicio de mi carrera de económicas allá por 1980, cuando se vaticinaba que a finales del siglo XX o a lo sumo principios del siglo XXI, se acabaría el petróleo y el mundo se vería abocado a enormes y drásticos cambios. Cualquiera que hubiera afirmado en aquel entonces que en 2017 seguiría habiendo petróleo y además con reservas para muchas décadas, habría sido tachado de iluso o incluso de ignorante. Y sin embargo la realidad ha desmontado todas aquellas previsiones, es más, en la actualidad la producción anual de petróleo es un 50% superior a la del año 1980!

En definitiva, pienso que al ser humano en general le encantan las exageraciones y el dramatismo, y eso suele hacernos olvidar que el progreso de la Humanidad a lo largo de la Historia, ha sido un 99,999% Evolución y tan sólo un 0,001% Revolución (mal que les pese a algunos…).