Economía e inmigración

Cuando estudiaba Derecho Civil en la universidad, se me quedó grabada la expresión “diligencia de un buen padre de familia”, procedente del Derecho Romano . En muchas ocasiones se utiliza en el Código Civil como sinónimo de obrar con sentido común: no gastar más de lo que se ingresa, cuidar del patrimonio familiar, devolver en tiempo y forma lo que pediste prestado, ser justo y ecuánime, etc.

Esa diligencia es exigible a todo aquel que administra, especialmente cuando lo administrado no es de su propiedad, como sucede en el ámbito privado (directivos de empresas) y en el público (desde el funcionario más humilde al presidente del gobierno, pasando por concejales, alcaldes, presidentes y consejeros de comunidades autónomas, ministros, etc.).

En la empresa privada esa diligencia está siempre sometida a escrutinio por parte de los propietarios, en base a informes de auditores internos y externos, cuentas anuales, memoria explicativa, etc. De manera que si un administrador no cumple con la diligencia debida, ya sabemos lo que le ocurre.

En el ámbito de lo público sin embargo, en el que se manejan enormes cantidades de dinero de todos los españoles, apenas existen controles y por ello nos encontramos con los desmanes que vemos cada día: derroche, ineficiencias, duplicidades, improductividad y descontrol, cuando no directamente corrupción.

Para hacernos una pequeña idea del desfalco que hemos sufrido los españoles en la última década, como consecuencia de la desastrosa gestión de la crisis económica primero por parte de Zapatero y luego de Rajoy, voy a dar unos datos sobre la deuda pública española, que a mi juicio son demoledores:

  • Al cierre de 2007, la deuda pública española ascendía a 384.000 millones de €uros.
  • Cuando Zapatero dejó el gobierno 4 años más tarde, la había incrementado hasta los 744.000 millones de €uros (un 94% de incremento: 355.000 millones más).
  • Tras el desalojo de Rajoy del gobierno 7 años más tarde, la deuda de todos los españoles (dato a 30 de Junio) ascendía a la ingente cantidad de 1 billón 163.000 millones de €uros (un 56% de incremento: 419.000 millones más).

En resumen: desde el 1 de Enero de 2008 entre Zapatero y Rajoy nos han TRIPLICADO la deuda pública!!! En 11 años y medio nos han endeudado nada menos que en 779.000 millones de €uros. Eso supone un promedio de 5.645 millones de €uros mensuales, casi un billón de las antiguas pesetas cada mes, ininterrumpidamente durante 11 años y medio!!! Y encima teniendo que oír hablar a diario de austeridad, que es exactamente lo contrario de lo que ha sucedido!

Si dividimos la deuda actual (al cierre de Junio, dato que a día de hoy sin duda será superior) entre 46 millones de personas, nos sale que cada español adeuda a nuestros prestamistas la cantidad de 25.282 €uros. Lo que significa que una familia de cuatro miembros supera los 100.000 €uros de deuda pública!

Y lo que es peor, en 2018 los actuales gobernantes socialistas tienen previsto superar los  30.000 millones de €uros de déficit (gastarán más de lo que ingresarán por nuestros impuestos) y en 2019 otros 20.000 millones de €uros largos. Es decir, más de 50.000 millones de €uros de déficit que seguirán engrosando la deuda pública.

Casi nadie es consciente de que toda esa cantidad de dinero que nos han prestado, genera unos intereses anuales que hay que pagar, lo que implica detraer dinero de otras partidas de gasto e inversión pública. Además ya nadie se acuerda de que el límite máximo de deuda marcado por la UE es del 60% del PIB y en la actualidad rondamos el 100%. Lo que significa que ese 40% de exceso (más de 440.000 millones de €uros) tendremos que devolverlo más pronto que tarde, con nuestros impuestos de los próximos años…

Evidentemente nuestros políticos no gestionan las cuentas públicas como lo haría “un buen padre de familia”. Y voy a enlazar esto con el tema de la inmigración: ¿si un padre de familia estuviera endeudado hasta las pestañas (como lo estamos los españoles) y apenas tuviera para dar de comer a sus hijos, se permitiría el lujo de acoger en su casa a desconocidos? Evidentemente no. Primero trataría de asegurar el bienestar de los suyos.

Pero nuestro gobierno está haciendo lo contrario: con un dinero que no tiene (que no tenemos) está acogiendo a miles de inmigrantes que en su mayoría llegan incumpliendo las leyes de inmigración, y en algunos casos incluso agrediendo a nuestros funcionarios encargados de vigilar las fronteras. Una vez en nuestro territorio les proporcionan alojamiento, pensión completa y les dan acceso a sanidad gratuita y a múltiples subsidios que sólo sirven para incrementar más aún nuestra deuda…

Si a estas alturas del post hay alguien que me está catalogando de xenófobo se equivoca. Sólo estoy intentando hacer un poco de pedagogía, que es lo que no hacen nuestros políticos. Ellos se saltan las leyes de inmigración para hacerse fotos y propaganda política, en una competición por ser el más solidario de la clase, pero eso sí, con nuestro dinero. No tengo nada en contra de que vengan extranjeros a trabajar legalmente a España. Aquí en Andalucía hay multitud de subsaharianos trabajando en Almería todo el año y a la campaña de la fresa de Huelva vienen cada año miles de marroquíes, como vinieron a trabajar en la construcción en los años del boom inmobiliario. Y me parece perfecto, nada que objetar. Pero lo que me parece inaceptable es que nuestras ciudades se llenen de mendigos, de personas vendiendo clínex en los semáforos, o haciendo de “gorrillas” en las calles, o de manteros vendiendo falsificaciones en dinero negro, con el daño que eso hace a nuestros comerciantes y a las arcas públicas.

Hace casi 30 años que tengo apadrinados niños en el tercer mundo. Creo que los que hemos tenido la suerte de nacer en el mundo más desarrollado tenemos una obligación moral para con nuestros congéneres más desfavorecidos. Pero también creo que se trata de una obligación personal, de cada uno en la medida de sus posibilidades económicas. Estoy en contra de delegar en los estados y más aún cuando las finanzas públicas están medio quebradas como es nuestro caso.

Además estoy convencido de que la mejor manera de ayudar a los más pobres es ayudarles a salir de la pobreza en sus países, no traerlos a un mundo que no comprenden y a una cultura que incluso odian, como es el caso de los musulmanes, que no pueden soportar nuestro laicismo y sobre todo la libertad e igualdad que gozan las mujeres en Europa… Un buen reflejo de este abismo cultural que nos separa, lo plasma con brillantez la recién estrenada película noruega “El viaje de Nisha”, que os recomiendo.

Por último decir que nuestra prioridad en materia de solidaridad internacional debería de centrarse en Hispanoamérica, donde hay mucha gente que lo está pasando mal, sobre todo en Venezuela en los últimos años y más recientemente en Nicaragua. América está más lejos geográficamente que África, pero tenemos sin embargo con aquellas tierras una mayor cercanía emocional. Los hispanoamericanos son nuestros hermanos y se integran en nuestra sociedad con más facilidad porque comparten nuestra cultura y nuestro idioma. Tenemos un deber para con ellos, mucho mayor que con otras partes de la Tierra. Es una simple opinión y un sentimiento que creo que mucha gente comparte…

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La voracidad recaudadora de la izquierda

El nuevo gobierno socialista ha hecho público recientemente su intención de subir el techo de gasto del próximo presupuesto de 2019 en un 4,4%. Es decir, unos 5.200 millones de €uros, que tendrán que salir irremisiblemente de nuestros bolsillos vía impuestos…

Hay que recordar que España sigue siendo la peor de la clase en cuanto a cumplimiento de déficit público; por ello a día de hoy es el único país de la UE que sigue bajo vigilancia por haber rebasado en 2017 (como en los 9 años anteriores!) la barrera del 3%.

Con una mínima lógica económica, cabría pensar que hasta que ese desfase no llegue a cero no tienen sentido ningún tipo de dispendios. Situación agravada además por un endeudamiento del 100% de PIB, es decir 40 puntos por encima del límite que marcan los criterios de Maastricht! Y el propio Sánchez como economista también lo sabe. Pero la cuestión es que para dos años (en el mejor de los casos) que le quedan en el puesto, Pedrito el guapito no se va a dedicar a hacer lo conveniente para España, sino lo que más le conviene a él, con el único objetivo de trabajarse su reelección. O mejor dicho, su elección, ya que a él nadie le ha elegido nunca en las urnas, más bien al contrario: se ha llevado batacazo tras batacazo!

Ademas si Sánchez hubiera pensado en algún momento en el bien de España, no se le habría ocurrido pactar hasta con lo peor de cada casa con tal de llegar al sillón… Así las cosas, la Moncloa no es para Pedrito el guapito más que una herramienta para hacer una larga campaña electoral. Pero eso sí, esta campaña no la va a sufragar el PSOE sino todos los contribuyentes, que somos los que vamos a pagar el pato de sus excesos y los de sus insaciables compinches!

Una vez más se pone de manifiesto el carácter manirroto de los dirigentes socialistas y su voracidad recaudadora. Pasan las décadas y esta gente no sólo no aprende, sino que parecen regodearse en sus errores… En vez de gestionar la economía como lo haría un buen gerente, utilizan las finanzas públicas para su demagogia política y para subirnos los impuestos (algo que parece estar en el ADN izquierdista).

En una empresa privada los presupuestos anuales parten de una buena previsión de ventas, en base a la demanda estimada de sus clientes. Toda empresa sabe que su principal activo son sus clientes, ya que sin ellos nada tendría sentido; cubrir sus necesidades de manera satisfactoria y a un precio competitivo es su misión principal. Después ya se calculan los costes (fijos y variables) asociados a esa facturación, así como el margen de beneficio resultante…

Pues bien, en los presupuestos generales del Estado los clientes somos los 46 millones de españoles. Nosotros somos los que sostenemos a base de pagar impuestos la estructura del Estado (el autonómico, el provincial, el municipal, el estatal y la Seguridad Social). Pagamos impuestos por ganar dinero trabajando como asalariados o como empresarios (IRPF y Sociedades); por gastarnos ese dinero volvemos a pagar (IVA, impuestos especiales, de matriculación, etc.); por ahorrarlo (Patrimonio), por cedérselo a otra persona (Donaciones) y hasta por morirnos (Sucesiones)…

Nada debería tener sentido sin nosotros y nuestros políticos deberían de cubrir nuestras necesidades (pensiones, sanidad, educación, etc.) también a un precio competitivo, que en este caso son nuestros impuestos. Ellos tienen una ventaja frente a las empresas: no es necesario que sobre nada en forma de beneficio; con que al final los ingresos (impuestos) y el gasto público sean iguales es suficiente. Pero ni siquiera son capaces de cumplirlo: llevan 10 años seguidos gastándose más aún de lo que nos quitan vía impuestos… y los que nos quedan!

Lo más lamentable es que en los últimos 3 años España ha tenido crecimientos de PIB superiores al 3% anual y ha disfrutado de unos bajísimos tipos de interés, fruto del tipo de interés cero del Banco Central Europeo. Y apenas se ha aprovechado ese viento de cola para reducir unas décimas de déficit cada ejercicio. En cuanto a la deuda pública, no sólo no se ha reducido, sino que en los últimos 3 años se ha incrementado en más de 100.000 millones! Si esto ha sido así con todo a favor, ¿qué pasará cuando la economía se desacelere o vuelvan a subir los tipos? Si ahora pagamos algo más de 30.000 millones de intereses de deuda anuales, ¿cómo vamos a afrontar una subida de tipos de 1 o 2 puntos?

En mi opinión la gestión económica de Rajoy fue mediocre por todo lo que acabo de explicar. Se limitó a mejorar (por goleada) la deficiente gestión de Zapatero, pero no llegó ni al aprobado raspado. Ahora bien, comparado con lo que piensan hacer los socialistas va a parecer incluso buena!

Acabaré con los típicos argumentos izquierdistas para vendernos la moto de las subidas de impuestos, que suelen ser de lo más variopintos:

  • Que “sólo se los van a subir a los ricos”… como si en España hubiera millones de ricos! De sobra sabemos todos (o casi todos), que es la clase media la que soporta el grueso de la carga tributaria…
  • Que van a ser “impuestos medioambientales”, como la subida del impuesto al gasoil. Y lo que no nos dicen es que como todo el transporte de mercancías por carretera (camiones y furgonetas) funciona con gasoil, al final sus costes los repercutirán en los precios que pagamos por los productos y con ello nos subirá la inflación…
  • Que van a “grabar a la banca”… con lo cual subirán las comisiones para compensarlo y acabaremos pagándolo los clientes.
  • Que lo hacen por “mejorar nuestro estado de bienestar”… cuando una de las cosas que nos genera más bienestar a los contribuyentes es que nos bajen los impuestos!

Por cierto, bromas aparte, hay una cosa que todos los políticos deberían hacer de una santa vez para mejorar nuestro estado de bienestar: adelgazar el Estado en todo aquello que no es productivo para los ciudadanos (sanidad, educación, etc.). Y a la cabeza de todo lo improductivo que nos hacen pagar vía impuestos, figura este estado autonómico pantagruélico que tenemos que padecer, a mayor gloria de los nazionalistas de turno y para que nuestros políticos dispongan de decenas de miles de poltronas en las que acomodar a sus acólitos!

Pero esto ya será objeto del próximo post, que llamaré “La locura del estado autonómico”…

Défit público: España la peor de la clase…

Eurostat acaba de publicar los datos definitivos de déficit público del año 2016, y en ellos ha quedado reflejado que España sigue siendo la peor de la clase con diferencia… A pesar de haber cumplido la previsión con un 4,5% de déficit frente al límite que nos habían fijado del 4,6%, no deja de ser un tanto bochornoso tener el peor dato de los 28 miembros de la Unión Europea! Tan sólo Francia (3,4%) y Rumanía (3%) siguen también bajo supervisión, mientras que los otros 25 países aprueban, al no llegar al 3%.

http://www.eleconomista.es/economia/noticias/8693144/10/17/Espana-registro-el-deficit-publico-mas-alto-en-la-UE-en-2016-un-45-por-ciento-de-PIB.html

La media de déficit del conjunto de países que formamos el €uro es del 1,5%. Es decir que España triplica esa cifra! Quizás para mucha gente sea difícil de entender la gravedad de estos datos… Imaginemos que los 28 países son vehículos circulando por una carretera. Pues bien, España estaría asumiendo el riesgo de circular al triple de velocidad que los demás. O con otro ejemplo más gráfico: España estaría asumiendo el riesgo de conducir triplicando la tasa de alcoholemia del resto de conductores…

Y el problema es que, a menos que se afronten reformas profundas, esta necesaria reducción del déficit en el que llevamos instalados ya nada menos que 10 años (y los que nos quedan…), va a ser una tarea casi imposible de cumplir. Recordemos que además de los problemas que arrastramos desde que estalló la crisis (el principal la incompetencia de nuestros políticos), en los próximos meses se va a terminar “la hucha” de las pensiones y por lo tanto vamos a tener déficit en las cuentas de la Seguridad Social, lo que incrementará la cifra total del déficit público…

Pero para hacer reformas de calado es necesario tener una visión de largo plazo, de la que carecen nuestros políticos, preocupados exclusivamente por asegurarse el voto en las siguientes elecciones. Ese es el gran problema. A ellos les importa poco seguir endeudando a los ciudadanos y a las generaciones futuras, en su eterna competición de promesas de gasto público. Y los votantes no se dan cuenta de que todas esas promesas las acaban pagando siempre ellos mismos, con su propio dinero, que es del único que en realidad disponen los políticos…

Las instituciones públicas (estado central, autonomías, ayuntamientos, diputaciones y Seguridad Social), carecen de ingresos propios y por tanto NADA nos pueden dar. Por ello tienen que hacer anualmente sus presupuestos, en los que planifican por un lado cómo nos van a quitar el dinero a los ciudadanos y a las empresas, y por el otro cómo se lo van a gastar… Lo malo es que nunca lo hacen como lo haría un buen gestor, un buen empresario o un buen padre de familia. Estos siempre se las arreglan para gastar algo menos de lo que ingresan, para así poder ahorrar. Y es que el ahorro no sólo es el motor de la inversión, sino que también nos proporciona un margen de maniobra para momentos futuros en los que se presenten gastos extraordinarios…

En mi opinión y en la de muchos otros economistas, España no tiene capacidad económica hoy por hoy para compatibilizar sus dos grandes partidas de gasto: el estado de bienestar y el estado autonómico. Y aquí hay una clara disparidad de intereses entre los ciudadanos y la clase política: a nosotros nos interesa mantener el estado de bienestar (sanidad pública y gratuita, sistema público de pensiones, subsidio de desempleo, educación pública, etc.), mientras que a ellos les interesa mantener los cientos de miles de puestos que generan las 17 autonomías con sus parlamentos, consejerías, empresas públicas, etc.

Lo terrible del asunto es que haya en este país tanto ignorante que se ha creído las mentiras de los políticos, acerca de la importancia del estado autonómico para nuestras vidas. Especialmente cuando se apela a sentimientos nacionalistas irracionales y anacrónicos, que no benefician a nadie salvo a los políticos que los alimentan. El caso más flagrante está siendo el catalán, donde la región se está empobreciendo por días con la huída de las mayores empresas de su territorio, mientras que los fanáticos independentistas no se mueven ni un milímetro de su integrísimo nacionalista. En definitiva, se están echando piedras en su propio tejado para favorecer exclusivamente a los políticos de turno, que son los únicos que viven de este cuento…

 

 

 

La “sobrevalorada” revolución digital

El pasado jueves tuve el placer de asistir, invitado por la gestora de fondos madrileña Cobas Asset Management, a la conferencia-coloquio que su presidente y CEO, Francisco García Paramés, pronunció en el hotel Alfonso XIII de Sevilla.

El acto estuvo organizado por el IESE con ocasión del inicio del curso 2017-18 de su MBA y contó con la participación estelar de este gallego de 53 años, economista por la universidad Complutense y MBA por el IESE, afincado en Madrid desde hace décadas. Para los que no le conozcan, Francisco García Paramés es famoso a nivel mundial por su brillante carrera como gestor de fondos de inversión de capital riesgo durante los últimos 25 años. Tanto es así que se le conoce como el Warren Buffett español. Hay que decir que Warren Buffett (87 años) es el segundo hombre más rico del planeta detrás de Bill Gates, con una fortuna de más de 75.000 millones de €uros, construida durante décadas gracias a su buen ojo para invertir en bolsa.

Francisco García Paramés es fiel discípulo de Warren Buffett y sigue su misma filosofía “value” de inversión, que consiste en invertir a largo plazo en empresas con una sólida cuenta de explotación, un endeudamiento asumible y sobre todo un precio de mercado atractivo, a ser posible infravalorado; nunca busca inversiones especulativas de corto plazo, sino apostar a largo plazo por inversiones bien seleccionadas, a la espera de que los precios de mercado reflejen los valores reales y se produzcan las plusvalías previstas.

No voy a entrar en los detalles más prolijos de su intervención, pero sí en algo que me llamó poderosamente la atención: Francisco explicó que existe una sobre valoración de lo que llamamos la revolución digital y que mucha gente se cree que el mundo ha cambiado radicalmente en lo que va de siglo y esto no es realmente así. Contó que tan sólo un 2% de las empresas a nivel mundial se han visto de hecho afectadas, o han sido protagonistas de esta revolución. Empresas como Google, Apple, Facebook, Amazon, etc. son sin duda parte de ese pequeño porcentaje. Pero mientras, sectores enteros siguen funcionando sin grandes cambios con respecto a décadas pasadas: banca, eléctricas, petroleras, alimentación, farmacéuticas, constructoras, aseguradoras…

Habló también de las enormes expectativas creadas desde hace ya años acerca del futuro del coche eléctrico. Y con su prudencia gallega volvió a desmontar el mito y explicó que la transición a esta tecnología llevará muchos más años de lo inicialmente previsto. Parece ser que a excepción de Tesla, que ha apostado por un segmento de coches de lujo inalcanzables para la mayoría, el resto de fabricantes de automóviles no cuenta (ni contará a corto-medio plazo) con una tecnología que ofrezca una relación calidad-precio capaz de sustituir a los actuales vehículos de combustión.

Y todo ello me recordó al inicio de mi carrera de económicas allá por 1980, cuando se vaticinaba que a finales del siglo XX o a lo sumo principios del siglo XXI, se acabaría el petróleo y el mundo se vería abocado a enormes y drásticos cambios. Cualquiera que hubiera afirmado en aquel entonces que en 2017 seguiría habiendo petróleo y además con reservas para muchas décadas, habría sido tachado de iluso o incluso de ignorante. Y sin embargo la realidad ha desmontado todas aquellas previsiones, es más, en la actualidad la producción anual de petróleo es un 50% superior a la del año 1980!

En definitiva, pienso que al ser humano en general le encantan las exageraciones y el dramatismo, y eso suele hacernos olvidar que el progreso de la Humanidad a lo largo de la Historia, ha sido un 99,999% Evolución y tan sólo un 0,001% Revolución (mal que les pese a algunos…).

 

La locura de la deuda pública

En esta semana se ha hecho público el último dato de la deuda pública española, correspondiente al cierre del mes de Mayo. Pues bien, a pesar de todas las informaciones positivas sobre nuestra economía, este cáncer no para de extenderse por el tejido económico español.

La cantidad que debe el Estado, o sea la que debemos todos los españoles a nuestros prestamistas a Mayo de 2017 asciende a 1.125.000.000.000 €. Es decir: 1 billón ciento veinticinco mil millones de €uros (más de 187 billones de pesetas!); esto significa que cada uno de los 46.578.000 españoles está endeudado en 24.153 €uros.

El gobierno no deja de hacer propaganda de lo bien que gestiona nuestra economía, pero en este aspecto suspende estrepitosamente: en los 5 primeros meses del año la deuda pública no sólo no ha disminuido, sino que ha seguido aumentando (en más de 18.000 millones de €uros). Si observamos el siguiente gráfico, vemos que en los últimos 4 años el crecimiento de la deuda se ha ralentizado, si lo comparamos con la locura de los años 2009-2012, pero eso no es suficiente!

Deuda pública

Hace ya muchos años que los economistas europeos llegaron a la conclusión de que una deuda pública superior al 60% del PIB anual de un país es un lastre muy peligroso para su economía. Por eso incluyeron ese límite como uno de los criterios de Maastricht que cualquier país que quisiera entrar en la UE debía cumplir. Pero si nos fijamos en los datos de la siguiente tabla veremos que desde el año 2010 estamos incumpliendo esa norma y en la actualidad nos encontramos con una deuda del entorno del 100% del PIB español.

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De los datos de estos 37 años se sacan conclusiones escalofriantes:

  1. Hemos pasado de “deber” 425€ por habitante a más de 24.000€, casi 57 veces más!
  2. En términos absolutos hemos pasado de unos 16.000 millones de € (a 31 de Diciembre de 1980) a 1.125.000 millones de € (a 31 de Mayo de 2017), 70 veces más! Y en términos de PIB del 16,6% al 100%!
  3. Con el gobierno de Felipe González (1982-1996) la deuda pasó de casi 32.000 millones de € a unos 320.000 millones de €; la multiplicaron por 10 (un 1.000%)! En términos de PIB pasamos de un 25% a más del 65%.
  4. Con el gobierno de Jose Mª Aznar (1996-2004) la deuda se incrementó hasta casi 390.000 millones de €, un 20% más. Este ha sido sin duda el período económico en el que mejor se ha gestionado la deuda pública, ya que en términos de PIB incluso disminuyó hasta el 45%.
  5. Con el gobierno de Jose L. Rodríguez Zapatero (2004-2011) la deuda se incrementó hasta superar los 743.000 millones de €, un 90%, siendo especialmente desastrosa su segunda legislatura, ya que en tan solo 3 años subió casi un 70%! En términos de PIB pasamos del 45 a casi el 70%.
  6. Con el actual gobierno de Mariano Rajoy (2011-2017) la deuda se ha incrementado hasta 1.125.000 millones de €, un 51,4%. Nada menos que 382.000 millones de € de deuda más que cuando llegaron al gobierno, superando incluso el incremento de 353.000 millones de € que nos dejó Zapatero! En términos de PIB ya estamos en el 100%.

En definitiva, la gestión de la deuda pública de los gobiernos de los últimos 37 años ha sido penosa, con la única excepción de Aznar. Parece que a nuestros políticos sólo les interesa el horizonte temporal de las elecciones: los 4 años siguientes. Si para ganarlas tienen que endeudar al Estado para 2, 3 o 4 generaciones de españoles, eso es algo que a ellos les trae al pairo…

Y lo malo es que la incultura económica de la gente (que los políticos, especialmente los populistas, se encargan de fomentar) hace que muy pocos comprendan la gravedad de este tema. Es difícil hacerles entender que no se trata de un problema a largo plazo “que ya se solucionará”; no son conscientes de que a los tipos de interés más bajos de la historia, este año 2017 vamos a tener que pagar 32.000 millones de € de intereses, casi el doble de la cantidad destinada a pagar el subsidio de desempleo (algo más de 18.000 millones de €).

¿Qué pasaría si los tipos subieran 2 o 3 puntos? ¿Nos dejamos intervenir como Grecia? ¿O nos declaramos en quiebra y nos salimos de la UE? ¿O dejamos de pagar a funcionarios, jubilados y parados para poder pagar los intereses (sólo los intereses, no la deuda!) a quienes les pedimos que nos prestaran su dinero?

Administrador que administra…

Dice un refrán español: “administrador que administra y enfermo que se enjuaga, algo traga”…

Cuando lo que se administra es de titularidad privada, siempre hay alguien por encima de ese administrador para pedirle cuentas (consejo de administración, junta de accionistas, auditores externos y/o internos, etc.). El problema siempre suele venir cuando lo que se administra es de titularidad pública, ya que desgraciadamente está muy extendida la creencia que aquella lumbrera socialista reflejó en su famosa frase: “el dinero público no es de nadie”…

La titularidad privada siempre lleva a la eficiencia o en caso contrario a la quiebra (a desaparecer); mientras tanto la titularidad pública puede mantenerse en la ineficiencia y el derroche por los siglos de los siglos, ya que si las cuentas no cuadran, simplemente el dinero que falte se le quita a los contribuyentes cada año, con cargo a los presupuestos, y todo arreglado!

Ejemplos dramáticos de esa diferencia entre lo público y lo privado aparecen en el trato que el ser humano dispensa al medio ambiente:

  • Si yo soy el dueño de una finca, nunca voy a permitir que venga nadie a verterme escombros, basuras o productos químicos. Ahora bien, si un terreno “no es de nadie”… entonces cualquiera se cree con derecho a contaminarlo.
  • Los ríos, las playas, los mares o las calles y parques de las ciudades “no son de nadie”, por eso demasiada gente se cree con el derecho a verter desechos en ellos.
  • El aire “no es de nadie”, así que a nadie le preocupa especialmente que se contamine a diario…

Evidentemente no voy a defender aquí que haya que privatizar ríos ni mares, sólo estoy haciendo un ejercicio didáctico para que todo el mundo entienda esa diferencia de comportamiento tan extendida entre lo privado y lo público. Lo ideal sería que igual que no permitimos que nuestras propiedades sean ensuciadas, tampoco permitiéramos que los lugares públicos lo fueran. Porque los recintos públicos y muy especialmente la Naturaleza, no es que no sea de nadie, es que “es de todos”! Y por tanto todos somos “propietarios” y como tales deberíamos comportarnos, defendiéndola a capa y espada…

Pero vuelvo otra vez al tema del “administrador que administra”… En España el dinero público (ese que a mucha gente no le importa porque “no es de nadie”) se gestiona de una forma tan sumamente descentralizada, que seguramente tenemos una administración pública de las más sobredimensionados del mundo y en 4 niveles superpuestos (dejando a un lado la administración general de la Seguridad Social).

La administración central del Estado es bastante reducida y homologable a la de otros países, pero a continuación tenemos tres niveles más: las comunidades autonómicas (17 más Ceuta y Melilla), las provincias (50 más Ceuta y Melilla) con sus diputaciones provinciales y los ayuntamientos (más de 8.000!), de los que menos de un millar superan los 10.000 habitantes. Si a estos 4 niveles administrativos le añadimos las empresas públicas y semi-públicas que gestionan, imaginemos la cantidad de cientos de miles de “administradores que administran” el dinero público de todos los españoles… Por eso no es de extrañar que salgan a la luz constantemente episodios en los que “algo han tragado” políticos y administradores de todos los partidos, tanto de empresas públicas, como de ayuntamientos, diputaciones, autonomías y administración central.

Sólo por ese riesgo de que nos roben ya merecería la pena reducir el número de “administradores que administran”, pero es que además hay dos motivos claros para optimizar esta administración pública española tan elefantiásica:

  • En primer lugar la defensa de la IGUALDAD de todos los españoles. Si el artículo 14 de la Constitución recoge esa igualdad, ¿por qué hay zonas de España con mejores coberturas sanitarias que otras?, ¿por qué hay regiones en las que un español paga más impuestos que en otras?, ¿por qué hay regiones en las que se discrimina a españoles por cuestión lingüística?, ¿por qué la educación de los niños españoles es diferente dependiendo de la región en la que viva?, etc., etc.
  • En segundo lugar por EFICIENCIA. El sobre coste que nos produce a los contribuyentes el estado autonómico ya fue evaluado por el equipo económico de UPyD en 70.000 millones de €uros allá por el año 2012; ese ahorro ya nos llevaría del déficit al superávit anual de un plumazo, lo que nos serviría para bajar los impuestos y/o amortizar deuda pública. Del mismo modo no tiene sentido alguno mantener los siete mil y pico ayuntamientos de menos de 10.000 habitantes, cuando se podrían crear mancomunidades que consiguieran ahorros y sinergias…

Si otros países europeos ya han acometido esta tarea de optimización territorial hace muchos años, ¿por qué no se hace en España? La respuesta es muy sencilla: España no es una verdadera democracia, sino una partitocracia, según la cual la prioridad no somos nunca los ciudadanos/contribuyentes, sino los partidos políticos y su “juego democrático”. Para nuestros políticos, sin importar ideologías (quizás en esto sólo se salvarían la extinta UPyD y Ciudadanos, que son los únicos que se han atrevido a plantear en sus programas la reducción de la administración pública), lo importante es tener una administración lo más grande posible, con el fin de disponer de muchos puestos en los que enchufar a sus miles de afiliados y acólitos. Además están los partidos nazionalistas (lo pongo deliberadamente con “z”), que infectan nuestro sistema político con sus anacrónicos discursos identitarios y cainitas, y que utilizan las instituciones para propagar su veneno…

Va siendo hora de que este pueblo español tan adocenado, inculto y subvencionado despierte de una vez y empiece a reclamar que se gestione bien su dinero. Porque la gran mayoría, sumida en su ignorancia, no se da cuenta de que ese “juego democrático” de la partitocracia española le cuesta cada año un dineral en impuestos… Imaginemos que entre el sobre coste autonómico y el municipal (no entro en las diputaciones), el derroche anual fuera de 92.000 millones de €uros (cifra sin ningún rigor económico y que seguramente se queda corta); pues bien, haciendo una simple división, llegaríamos a la conclusión de que a cada español le cuesta la broma la friolera de 2.000 €uros anuales; es decir que a una familia de cuatro miembros le sale por 8.000 €gritos anuales, o lo que es lo mismo 667 €uros cada mes, durante todos y cada uno de los años de sus vidas…

La gran mentira de la austeridad…

Se entiende por una persona austera aquella que es ahorradora, que vive sin lujos, que se gasta menos de lo que ingresa… Sin embargo, hemos oído hasta la saciedad la palabra “austeridad”, pronunciada de boca de los políticos de izquierda, tan brillantes ellos en el uso de la demagogia, hasta el punto de conseguir que cale en la opinión pública una idea que es absolutamente falsa. Por otra parte el PP, con su habitual torpeza comunicadora, no supo desmontar esa falacia, lo que le supuso no sólo la pérdida de la mayoría absoluta conseguida en 2011, sino grandes descalabros electorales en 2015 y 2016…

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Si revisamos las cifras reales de ingresos y gastos del total de las administraciones públicas de los últimos 17 años, veremos que tan sólo durante un trienio (2005-2007) ha habido realmente austeridad en España: se ahorró por término medio un 4,4% anual sobre el total de ingresos. Bendita austeridad la de aquellos años y sabia decisión del equipo económico de Aznar de crear por aquel entonces la famosa “hucha de las pensiones”, gracias a la cual la Seguridad Social ha subsistido hasta este año sin tener que endeudarse…

Como se puede ver en los datos del cuadro, del año 2000 al 2004 hubo déficit, pero de cifras bastante contenidas. Luego llegaría la crisis y la gestión del “brillante” Zapatero, quien tan sólo en 2008 generó una cifra de déficit (49.371 millones de €uros) que triplicó a la de la suma de los primeros cinco años del siglo, gastándose un 12% más de lo ingresado. A partir de ahí, en vez de afrontar la crisis como lo hicieron las familias, los autónomos y las empresas (o sea ajustando lo más posible los gastos a los ingresos) Zapatero y su equipo económico emprendieron una huída hacia adelante, inventando ocurrencias (planes “E”, subvención por hijo, etc.) y dilapidando un dinero que no tenían! Entre 2009 y 2011, el gasto público superó a los ingresos en la friolera de 322.532 millones de €uros, un promedio de un 28% anual.

Después de semejante desastre de gestión llegó Rajoy, que con la rapidez que le caracteriza, perdió su primer año de mandato (el año 2012 fue el segundo peor de la historia después de 2009, con nada menos que 108.886 millones de €uros de déficit). Es cierto que desde el 2013 al 2016 el PP ha ido reduciendo la sangría de las cuentas públicas, pero eso sí, con una lentitud exasperante y encima subiendo impuestos (lo contrario de lo que habían prometido!). Resulta lamentable que disponiendo de una mayoría absoluta no tomaran medidas de calado para reducir este sector público hipertrofiado que ahoga a la economía productiva…

A la vista de las cifras, tardaremos aún varios años (además de los 9 que ya llevamos!) en ajustar las cuentas públicas y en dejar de engordar la deuda. La desastrosa gestión económica de nuestros gobernantes ha generado una deuda pública que al cierre del primer trimestre de 2017 ascendía a la cifra récord de 1.129.000.000.000 € (1,1 billones de €uros, el triple de la que teníamos en 2007!!!) y que lamentablemente seguirá aumentando en los próximos años…

Esto sí que es de una gravedad tremenda (y no la foto de las Azores), ya que empobrecerá a las próximas dos o tres generaciones, que será el tiempo necesario para volver a unas cifras de endeudamiento razonables; a un nivel de deuda sostenible que no lastre la economía española con unos pagos de intereses anuales desorbitados…

Cuestión aparte, que será objeto de otro post, es el análisis de porqué el gasto público ha pasado de 252.000 millones de €uros a 472.000 en 17 años, lo que representa un incremento del 88% y un atraco a mano armada para los contribuyentes, perpetrado por esta banda de políticos derrochadores (cuando no directamente ladrones) que padecemos en este país…