Las personas “tóxicas”

A lo largo de la vida es frecuente que nos topemos con este tipo de personas, por desgracia demasiado frecuentes. Se las reconoce con facilidad, aunque a veces traten de revestir su toxicidad con una apariencia de simpatía o con una imagen de alegría, de la que en realidad en su fuero interno carecen…

Son seres egoístas e inmaduros que viven en la crítica y en la queja permanentes. Nunca están a gusto con todo aquello que les depara la vida en su momento presente; para ellos siempre “falta algo” que les impide ser felices, desde cosas de importancia (cambiar de trabajo, de compañeros o de jefe, de piso, de ciudad, de país, de pareja…) a nimiedades (el frío del invierno, el calor del verano, renovar el vestuario o el peinado, etc.). Son personas que vacían inconscientemente sobre sus allegados toda la insatisfacción y la negatividad que llevan dentro. Culpan a los demás y al entorno de sus problemas, cuando en realidad esa insatisfacción que sienten sólo está motivada por su propia incapacidad de crecer como personas. Buscan a su alrededor (familia, amigos, compañeros de trabajo) a quien usar de “cubo de basura emocional”, de “porteadores” sobre los que descargar esa pesada carga que arrastran consigo: sus inseguridades, sus traumas del pasado, sus indecisiones, su cobardía para asumir sus compromisos y sus responsabilidades ante la vida y para con sus semejantes.

Intentar ayudar a este tipo de personas es muy peligroso, ya que nunca valorarán tu generosidad; nunca agradecerán todo aquello que reciban de ti y siempre te exigirán más. Si les ayudas 99 veces y te niegas una, no te agradecerán ese 99% de veces que lo hiciste, sino que te echarán en cara el 1% que te negaste. Convivir con ellos es también muy difícil ya que carecen de empatía y por tanto son incapaces de ceder, de negociar acuerdos o simplemente de aceptar los desacuerdos con cordialidad. Porque cada discusión es para ellos una cuestión de vida o muerte y por nada del mundo están dispuestos a dar su brazo a torcer. No lo reconocen, por supuesto, pero esa necesidad que tienen de imponerse, de ganar siempre, no es más que su forma de ocultar su inseguridad…

A veces esperamos que con el tiempo se den cuenta de su egoísmo, o que con nuestros actos bondadosos hacia ellos consigamos que cambien… pero en realidad nadie cambia por factores externos; el cambio es siempre un viaje interior o sino no hay tal cambio. Además “la espera” es otro mal compañero de viaje para nosotros, porque en muchas ocasiones se acaba convirtiendo en un estado adictivo, como una droga que sabemos que nos hace daño y que debemos dejarla pero nunca encontramos el momento. Esto es especialmente peligroso en el terreno sentimental: puedes ser consciente de que estás con una persona tóxica, pero como a la vez la quieres, deseas hacer todo lo posible para que alcance su paz interior y te das más tiempo… En tu fuero interno sabes que su maduración no depende de ti, que su toxicidad te hace daño, pero a la vez no puedes evitar quererla… y continuas esperando que algún día cambie, que llegue a darse cuenta de que no se puede vivir así… hasta que de repente lo que llega es el día en el que decides dejar de sufrir; y con todo el dolor de tu corazón optas por bajarte de ese tren a ninguna parte…

Y el que no sea capaz de alcanzar ese punto de no retorno, deberá resignarse de por vida, ya que a la vez de víctima, acabará convirtiéndose en cómplice, en consentidor de esa situación de maltrato emocional a la que las personas tóxicas someten a quienes les rodean, especialmente a quienes más las quieren…

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La religión de “lo políticamente correcto”

Cuando uno antepone las ideologías a las ideas, o los prejuicios a los juicios, se está comportando del mismo modo que lo hacen los fundamentalistas.

Nunca trates de explicarle a un fanático de cualquier religión que quizás todo lo que le inculcaron desde pequeño pueda ser falso. Tampoco pierdas el tiempo hablándole a un podemita (neocomunista) de los antecedentes históricos de su ideología: dictaduras, genocidios, miseria para el pueblo y enriquecimiento de los jerarcas del partido… No te esfuerces, sólo conseguirás que se atrincheren en su fundamentalismo.

Y es que el fundamentalista tiene alergia a pensar por sí mismo e incluso a la libertad individual. Sólo se encuentran seguros en manada, repitiendo las consignas de “los suyos”, sus mantras, sin desmarcarse ni un milímetro de la senda que les marcan. Con ellos no va eso que decía el filósofo de que “el camino de la sabiduría es el camino de la duda”… ¿Para qué van a dudar de nada si ya tienen todas las “certezas” escritas en sus libros “sagrados” (tanto religiosos como políticos) y a unos “líderes” que les llevan por el camino “correcto”?

Además todo fundamentalista que se precie (aunque ellos nunca admitirán serlo), debe de tener su filia y su fobia:

  • Los islamistas adoran a su dios Alá y desprecian (algunos incluso matan) a los “infieles”, que según ellos son los creyentes de todas las demás religiones, así como agnósticos y ateos.
  • Los nacionalistas de algunas regiones españolas defienden los supuestos derechos de su territorio por encima del resto, pero además odian a España y a todo lo español.
  • Los podemitas defienden a capa y espada sus casposas ideas, pero a la vez llaman “facha” (ese rápido insulto que sale de la boca de todo aquel progre que carece de argumentos que esgrimir) a quien no comulgue con ellas.
  • Las feministas dicen que defienden los derechos de las mujeres, pero también rezuman odio hacia todo lo masculino.
  • Los antisistema pretenden un mundo mejor, pero nunca pacíficamente: no dejan de sembrar la violencia y el odio allá por donde pasan (a la vez que reclaman subvenciones y ayudas del sistema del que abominan).
  • Los animalistas afirman defender a los animales, pero en seguida sale su odio a relucir cuando muere un torero, ensañándose con él y sus familias…

Y el último fundamentalismo en llegar a nuestra sociedad occidental (salvo a algunos territorios como Rusia por ejemplo) es el de la corrección política, esa dictadura que establece lo que debes pensar, decir y hacer en casi todos los órdenes de la vida. Cualquiera que se salga de esos nuevos cánones “sagrados” será sometido al escarnio público. Pobre de quien ose abandonar el redil de este nuevo integrismo, que restringe a la gente su capacidad individual de pensar, de discernir, de discrepar…

Todo aquel que se atreva a hacerlo deberá pasar por la censura de este “Ministerio de la Verdad” al más puro estilo de Orwell en su novela 1984. Y a continuación será debidamente etiquetado por esta nueva Inquisición, según el caso como: fascista, xenófobo, racista, machista, islamófobo, neoliberal, neocon…

A lo largo de mi vida me he dado muchas veces de bruces contra este muro de la corrección política. Es más, en ocasiones, dada mi defensa de las ideas liberales (tanto en lo político, como en lo económico y en también en lo personal) y de un centrismo político alejado del viejo cainismo español de rojos y azules, he acabado recibiendo ataques de los dos lados! Y es que no hay nada peor para un extremista que la no alineación, la neutralidad, la moderación… Porque en realidad para que haya bandos tiene que haber dos posiciones enfrentadas y por eso ambos se necesitan. Los que preferimos mantener nuestra independencia para poder valorar lo bueno y lo malo de cada lado, en realidad les molestamos a los dos, les estorbamos en su eterna pelea.

Voy a dar dos ejemplos claros de lo que acabo de mencionar.

  1. Siempre he estado a favor de la legalización de la prostitución ejercida libremente por aquella mujer que así lo desee (grave incorrección política la mía!). Que se termine de una vez por todas con esa hipocresía que mantiene esta actividad en el limbo de la alegalidad. Que las trabajadoras del sexo puedan cotizar a la Seguridad Social, que se regule el ejercicio de su actividad para establecer los controles sanitarios que se estimen oportunos, que se emitan facturas como en todas las demás prestaciones de servicios y que se pague a Hacienda el IVA correspondiente… Pues bien, esta postura me ha granjeado las críticas tanto de conservadores como de progres (feministas incluidas).
  2. Otro ejercicio de cinismo y de moralina política es la negativa a aceptar en España la gestación subrogada, como existe en otros países desde hace tiempo. Mientras que el matrimonio entre personas del mismo sexo ya pertenece a la corrección política (pobre de quien ose cuestionar siquiera el nombre de “matrimonio”!) y la posibilidad de que las lesbianas sean madres por inseminación artificial se ha aceptado como algo normal, al mismo tiempo dos homosexuales o una pareja heterosexual no pueden acceder a la paternidad por gestación subrogada. Es más, el lobby feminista ha conseguido incluso que la Seguridad Social (es decir, todos los españoles) corra con los gastos de su maternidad, a la vez que se niegan a que dos homosexuales o dos heterosexuales paguen de su bolsillo la inseminación artificial a una mujer que desee asumir un embarazo de forma subrogada! Una vez más en esta restricción de derechos individuales coinciden conservadores, progres y feministas.

En el caso de estos dos últimos grupos ¿no os parece una contradicción que quienes proclaman que las mujeres son las dueñas de su cuerpo cuando se habla del aborto (“nosotras parimos, nosotras decidimos”), a continuación les nieguen el derecho a decidir sobre su cuerpo a las mujeres que quieran ejercer la prostitución o la maternidad subrogada? A mi me parece de una incongruencia inadmisible.

Además, pienso que por principio no deberíamos de consentir bajo ningún concepto que los poderes públicos nos establezcan reglas morales, que coarten nuestra libertad de personas adultas o que sometan a censura nuestras transacciones económicas; en definitiva, no deberíamos de permitir que se inmiscuyan en nuestras vidas privadas!

 

¿Bilingüismo o “arma de incomunicación masiva”?

Una lengua es un sistema de comunicación verbal y/o escrito de una comunidad humana. Es una herramienta básica y consustancial al ser humano; su uso nos permite vivir en sociedad e interactuar entre nosotros. Como en el Mundo hay personas que hablan otras lenguas, se supone que cuantas más conozcamos mejor será nuestra capacidad para comunicarnos con ellas. Por ese motivo, cada vez es más habitual que en los colegios se enseñe a los niños una segunda lengua desde pequeños, que les sirva para poder comunicarse con más personas cuando sean adultos.

Camilo José Cela afirmaba, en base a la proyección demográfica del número de hablantes, que dentro de unos siglos en el Mundo sólo se hablarán 3 idiomas: el chino, el español y el inglés, por este orden. No se si acertará en su previsión; quizás haya que añadir el árabe (por cierto, cómo me gustaría conocer la opinión de este grande de España, sin pelos en la lengua, acerca de la islamización de Europa…), pero lo que parece bastante probable es que las otras cinco lenguas que en la actualidad tienen más de cien millones de hablantes (portugués, ruso, japonés, hindi y bengalí) se convertirán en residuales; por no hablar del francés o el alemán, que sin llegar a esa cifra son consideradas hasta hoy como “importantes”…

Según el diccionario de la RAE, bilingüismo significa “uso habitual de dos lenguas en una misma región o por una misma persona”. Por tanto, ser bilingüe es en principio una ventaja, puesto que con ello se amplía el número de personas con las que comunicarse. Reconozco que envidio a esas personas que desde pequeños hablan inglés igual que el español, ya que gracias a eso pueden desenvolverse con más soltura por el mundo, optar a mejores puestos de trabajo, etc. Yo tuve la “desgracia” de estudiar francés en el colegio y al terminar la carrera me costó años de esfuerzo conseguir un buen nivel de inglés, imprescindible para mi desempeño profesional…

Pero lamentablemente hay un segundo tipo de bilingüismo, que no se basa en estos aspectos prácticos descritos anteriormente. Me estoy refiriendo a ese bilingüismo impuesto por razones políticas y usado en multitud de ocasiones con fines perversos: en lugar de servir para comunicarse mejor se usa para establecer barreras, diferenciación e incomunicación entre las personas. Así nos podemos encontrar con situaciones tan absurdas como por ejemplo:

  • que después de cada partido de futbol del Barcelona, en la rueda de prensa los periodistas catalanes le pregunten al entrenador (antes Luis Enrique, asturiano y ahora Valverde, extremeño) en catalán, para que un traductor les tenga que traducir la pregunta, cuando en realidad podrían hacérsela en español y evitarse ese estúpido numerito,
  • que muchos políticos catalanes, vascos y gallegos se empeñen en hablar en sus lenguas regionales en el Senado, exigiendo que se les traduzca, con el coste de personal (traductores) que ello implica para el contribuyente,
  • que cualquier profesional catalán, gallego o vasco pueda presentarse a unas oposiciones en el resto de España, mientras que la gente del resto de España no puede hacerlo en esos territorios, puesto que el conocimiento del idioma local se puntúa más que los méritos académicos y los años de experiencia para el puesto,
  • y ya el colmo de la estupidez se produjo tras los recientes atentados de Cataluña: desde todos los países mandaron enviados especiales a cubrir la noticia, seleccionando para ello a los que sabían hablar español, pero al llegar a Barcelona se encontraron con que toda la información la dieron en catalán! Evidentemente los primeros que hicieron el ridículo fueron los propios catalanes, llegando hasta ese extremo de utilizar su lengua local como “arma de incomunicación masiva”…

Lamentablemente en España estamos ya tan acostumbrados a estos desprecios y a esta falta de educación, que parece que hay que convivir con ello, pero afortunadamente los periodistas extranjeros denunciaron la situación, por estúpida y por absurda. A continuación dejo un link que recoge la queja de un periodista holandés al respecto:

http://www.elmundo.es/espana/2017/08/29/59a47754e2704e9b068b4718.html

Por cierto, trabajé durante muchos años para una compañía multinacional (TNT) cuya sede estaba a las afueras de Amsterdam, a donde me tocó viajar con regularidad, y he de decir que prácticamente todos los holandeses hablan un buen inglés. A pesar de que su idioma lo hablan unos 23 millones de personas en el Mundo, son conscientes de que no les sirve para mucho… a diferencia de los menos de tres millones de catalanohablantes, que aún no se han enterado del tema.

 

El Eneagrama

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Acabo de terminar de leer el libro “Encantado de conocerme” de Borja Vilaseca, que lleva por subtítulo “Comprende tu personalidad a través del Eneagrama”.

Ha sido para mí todo un descubrimiento este modelo psicológico que clasifica las diferentes personalidades en 9 grupos o eneatipos. Había oído hablar del tema pero me sonaba un poco a esotérico; ahora que lo he comprendido me he dado cuenta de lo erróneo de mis prejuicios… Detrás de este sistema/modelo hay décadas de trabajo y de estudio llevado a cabo por multitud de psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas, que han comprobado que todas las personas encajan en alguno de estos 9 eneatipos. Se trata de una especie de “manual de instrucciones” de la condición humana.

Cuando nacemos llegamos a este mundo totalmente vírgenes, pero ya desde pequeñitos empezamos a desarrollar una personalidad individual, una especie de careta o de papel que queremos desempeñar en el seno de la familia, en el colegio, en el mundo… A partir de ahí nos vamos encajando inconscientemente en uno de estos 9 eneatipos. Ninguno es ni bueno ni malo, ni mejor ni peor que los otros. Son sólo un conjunto de defectos y virtudes que configuran nuestra personalidad.

Los tipos 8, 9 y 1 están dominados por el instinto. Los tipos 2, 3 y 4 están dominados por las emociones y los tipos 5, 6 y 7 están dominados por el pensamiento. Cada uno de los 9 poseen una característica egóica o “defecto” principal a corregir, que aparece en azul en el gráfico de arriba. Pueden tener también características propias de sus “dos vecinos”, denominados “alas”: por ejemplo el 9 puede tener también aspectos en común con el 8 y/o con el 1.

Cuando pasamos por etapas de crisis en nuestras vidas, se produce lo que el modelo denomina “descentramiento”, que significa que temporalmente asumimos comportamientos egóicos de un eneatipo diferente al nuestro.

Con el trabajo de maduración y de autoconocimiento a lo largo de la vida, vamos poco a poco buscando nuestra esencia y desembarazándonos de nuestros “egos” o defectos. Para ello debemos seguir un proceso de “centramiento”, que nos ayudará en esa tarea. Las personas que consiguen llegar a esa meta, a ese estado de iluminación, abandonan su eneatipo y se liberan definitivamente de las servidumbres de su ego.

Animo a todo aquel que esté interesado en el tema que lea algún buen libro sobre la materia; este de Borja Vilaseca es muy recomendable. Mientras tanto, y a modo de resumen, me permito dejar aquí las características propias de cada uno de los 9 eneatipos:

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El Enagrama en definitiva, no es más que un modelo que nos ayuda a llegar al objetivo más importante y necesario de nuestras vidas: “conócete a ti mismo”. Los griegos ya lo sabían hace más de 2.500 años y le daban tanta importancia que tenían ese aforismo inscrito en la entrada del templo de Apolo en Delfos.

Lamentablemente sin embargo, la gran mayoría pasa por la vida de una forma inconsciente y no acomete esa esencial tarea. Como decía Tolstói: “todos quieren cambiar el mundo, pero nadie quiere cambiarse a sí mismo”…

 

 

Las teorías conspiratorias

La imaginación es lo que diferencia al homo sapiens del resto de los seres inteligentes del planeta. Esta cualidad, cuando se pone al servicio de la ciencia o del arte, nos lleva a alcanzar logros que quedan para las generaciones futuras.

El problema viene cuando se le da rienda suelta a la imaginación sin rigor alguno y se acaba degenerando en “creencias” que carecen del más mínimo fundamento. Así llegamos a las supersticiones y como no, a las teorías conspiratorias. A lo largo de mi vida he escuchado todo tipo de ellas, provenientes siempre de personas que anteponen su “libre imaginación” al sentido común.

Un científico nunca opina, sino que propone teorías, las evalúa, las comprueba siguiendo criterios objetivos y sólo cuando quedan probadas las expone a sus colegas. Una cualidad esencial del científico es la humildad: no creerse nunca en posesión de la verdad absoluta y estar abierto a la posibilidad de que cualquier otro científico le demuestre que existe una teoría mejor.

El conspirador sin embargo es alguien que no atiende a razones. Tiene sus ideas “muy claras” (según él), aunque no exista la menor evidencia que las soporte; y no está dispuesto a escuchar argumentos que puedan atentar contra “sus certezas”. Para este tipo de personas, todo aquel que prefiera hacer caso al sentido común y no creerse aquello que no está demostrado, es gente “ignorante” o “poco evolucionada” a diferencia de ellos, que son los “iluminados por el conocimiento”…

Normalmente cada teoría conspiratoria va asociada a una ideología:

  • Por ejemplo algunos antiamericanos son capaces de defender la teoría de que el Apolo 11 nunca llegó a la luna y que todo fue un montaje! Da igual que lo hayan visto mil veces en televisión despegando sobre el cohete Saturno desde la base de cabo Cañaveral, o que hayan visto caer la cápsula al mar con sus tripulantes de vuelta a la Tierra. Afirman que fue un engaño propio de la guerra fría, pero no se paran a pensar que la URSS jamás puso en duda ni esa ni las seis siguientes expediciones norteamericanas a la luna (de las cuales una fracasó) efectuadas dentro del programa espacial Apolo… De sobra sabían los servicios secretos soviéticos que aquella carrera espacial en la que ellos empezaron aventajando a los americanos con el lanzamiento del Sputnik 1 (en 1957), y con sondas no tripuladas a la Luna, Venus y Marte, al final la perdieron en Julio de 1969 cuando Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en pisar la superficie lunar. Es más, la última misión del Apolo en el verano de 1975, la llevaron a cabo conjuntamente entre la NASA y la URSS…
  • Hay defensores del terrorismo yihadista que caen en sus propias contradicciones: por un lado se alegran de los atentados contra Occidente y por otro los niegan, llegando a afirmar que son inventos para atemorizar a las masas. He llegado a escuchar la teoría conspiranoica de que las Torres Gemelas no las derrumbaron los atentados del 11-S… Da igual que se retransmitieran las colisiones de los dos aviones en directo y todo lo sucedido a continuación; da igual también que Bin Laden y sus secuaces se atribuyeran con orgullo los atentados…
  • Para muchos neonazis, el holocausto llevado a cabo por Hitler en la II Guerra Mundial es un invento. Para sus cortas mentes aquello no sucedió, aunque hayan quedado para la posteridad los campos de exterminio y las fotos de los pocos supervivientes liberados (al borde de la muerte) de aquella crueldad…
  • Para los judíos ortodoxos, nada que no esté escrito en la Biblia puede ser cierto. Por ese motivo niegan la existencia de los dinosaurios, a pesar de que el mundo entero esté lleno de museos de Ciencias con los centenares de esqueletos recuperados de entre los hielos y bajo la tierra. La teoría de la evolución de Darwin, comprobada y demostrada hasta la saciedad por los científicos naturalistas, es un engaño que nunca hará tambalear sus creencias fundamentalistas en lo narrado por el Génesis…
  • Los creyentes en las religiones que “venden” una vida más allá de la muerte, así como los enamorados de lo esotérico, de los espíritus y de los fantasmas, tienen tantas ganas de creer en ello, que no les hace falta mucho más. Da igual que vean que toda la vida que conocemos en la Tierra esté sometida al proceso de nacimiento-crecimiento-muerte. Según ellos el homo sapiens tiene la gran suerte de disponer de otra vida más allá de la muerte, a diferencia de sus vecinos de planeta. Porque hasta ahora no he oído a nadie hablar de la resurrección de los monos, de la ascensión a los cielos de los perros y gatos, o de la vida futura de los escarabajos… No me olvido tampoco de los que otorgan “poderes milagrosos” a estampitas, medallitas, rezos, etc.
  • Aquellos deseosos de que exista vida extraterrestre no pueden esperar a que se confirme algún caso con un mínimo de rigor. Los propios astrónomos nunca han negado su existencia, es más, afirman que estadísticamente, entre tantos miles de millones de estrellas y de planetas, hay una altísima probabilidad de que exista! Pero a continuación nos explican que lo que resulta prácticamente imposible es que podamos contactar con seres de otras galaxias, debido a las gigantescas distancias espacio-temporales. Lamentablemente, lo más probable es que cuando alguna civilización extraterrestre visite la Tierra, la nuestra lleve ya miles o millones de años extinguida. Por cierto, la ciencia tiene comprobados más del 99% de supuestos fenómenos OVNI, pero lógicamente los conspiranoicos del tema se agarran al 1% restante, no van a desfallecer porque “tan sólo” el 99% de los casos resulten falsos (y el 1 restante esté por demostrar, lo que no implica necesariamente que tengan que ser verdaderos!)…
  • Los anticapitalistas y antisistema suelen poner en entredicho prácticamente todo, ya que disponen de teorías conspiranoicas para casi todo. Me da mucha pereza entrar más en detalle, pero seguro que la mayoría habrá oído hablar de su retahíla de males del capitalismo, eso sí, sin aportar ninguna alternativa creíble! Porque si algo nos ha demostrado la historia es que, con todos sus defectos, el capitalismo y el liberalismo económico no tienen ninguna alternativa que no pase por la eliminación de las libertades individuales y la imposición de regímenes estatalistas autoritarios (tanto los regímenes fascistas como los comunistas del s. XX nos deberían de servir de lección para no volver a caer en ellos…). Es obvio que el mundo evoluciona y que los retos de la ecología y del calentamiento global deben de obligarnos a emprender las reformas necesarias para salvaguardar el futuro del planeta. Y es que no hace falta ser antisistema para ser ecologista…
  • Muchos defensores de las terapias naturales, hacen de ello una bandera para arremeter contra los avances médicos y farmacéuticos. Algunos han llegado incluso a negarse a vacunar a sus hijos y ya hemos visto como han terminado varios casos… Otros llegan a creerse cualquier teoría por peregrina que pueda parecer: desde que el limón es miles de veces mejor para luchar contra el cáncer que la quimioterapia, a que el agua de mar podría ser sustitutivo del plasma sanguíneo… Nuevamente, a este tipo de gente les da igual que las estadísticas demuestren que las sociedades con la medicina más avanzada dota a sus ciudadanos de mayor calidad y esperanza de vida que las sociedades que no disponen de ella. Por cierto, conocí un caso cercano de una mujer sevillana casada con un senegalés que viajaba cada año a África. Pues bien, fiel a sus principios se negaba a vacunarse hasta que un verano se contagió de malaria… y menos mal que ahí estuvo la medicina tradicional para salvarle la vida (que ella puso en grave riesgo por negarse a vacunarse!)…

Seguramente me dejo más tipos de conspiradores y de conspiranoicos, pero creo que con esto es más que suficiente.

En definitiva, en este mundo de Internet donde abundan la información y la desinformación, es necesario contrastar, analizar si detrás de una noticia puede haber intereses o ideologías que les lleven a tergiversar la realidad… Pero de ahí a ponerlo todo en entredicho, a creer que todo tiene explicaciones oscuras y a defender alternativas conspiranoicas que atentan contra el más mínimo sentido común… va un trecho!

Los golpes de estado “democráticos”…

Lo que está pasando en Venezuela o lo que pretenden los independentistas catalanes no son más que golpes de estado revestidos de una pretendida justificación democrática. Lo que buscan es simplemente utilizar las instituciones democráticas para a continuación cargárselas…

Pero estas tretas no son nuevas en absoluto. El siglo XX ya nos dejó varios tiranos que se ampararon en las democracias de sus países para después imponer a su población una dictadura. El más famoso de ellos fue Adolf Hitler, quien a principios de los años 20 llegó a ser el líder del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, de corte nacionalista, populista y antimarxista (claro ejemplo de que “los extremos se tocan”…). En la siguiente década, en Enero de 1933, fue nombrado canciller alemán después de haber ganado las elecciones tras varios intentos fallidos. Lo consiguió mediante una “hábil” mezcla de política y violencia callejera. Y en tan solo 2 meses, en Marzo de 1933 el Reichstag controlado por su partido, aprobó una ley que le convirtió en dictador de facto. Apoyándose en ella abolió los poderes de los landers y en Julio de ese mismo año ilegalizó todos los partidos políticos excepto el suyo. Había conseguido su objetivo…

Otro caso parecido fue el de Benito Mussolini en Italia. Llegó a ser miembro destacado del Partido Socialista Italiano pero en 1921 acabó fundando su propio partido: el Partido Nacional Fascista, otro partido de corte nacionalista y populista, además de antiliberal y anticomunista (nuevamente “los extremos se tocan”). Mussolini no fue tan sibilino ni tuvo tanta paciencia como Hitler. Directamente recurrió a la violencia y sus famosas brigadas de “camisas negras” atemorizaron de tal forma a la población, que el propio rey Víctor Manuel sucumbió y en Octubre de 1922 le encargó a Mussolini que formara gobierno “para restablecer el orden”. Su forma de hacerlo fue convertirse en dictador durante las dos décadas siguientes…

Lo que acaba de perpetrar Maduro en Venezuela, cargándose el parlamento democráticamente elegido, sólo porque su partido había perdido claramente las elecciones de 2015, no es más que un golpe de estado. Un episodio que puede terminar en guerra civil y que sin duda se estudiará en los libros de Historia dentro de unos años, al igual que los dos casos que acabo de referir.

Y las maniobras secesionistas de Puigdemont y sus secuaces en Cataluña, con su pretendido referéndum ilegal, no son más que otra demostración de políticos fanáticos que, en el nombre de un pretendido (e inexistente) “mandato democrático”, se consideran con autoridad para subvertir el estado de derecho, se olvidan de su obligación de gobernar para toda la población y se dedican a dividir y a enfrentar al pueblo con estúpidas reivindicaciones partidistas y sectarias.

Sólo espero que más pronto que tarde, a ambos les caiga encima todo el peso de la ley y que  paguen caras sus tropelías…

 

La locura de la deuda pública

En esta semana se ha hecho público el último dato de la deuda pública española, correspondiente al cierre del mes de Mayo. Pues bien, a pesar de todas las informaciones positivas sobre nuestra economía, este cáncer no para de extenderse por el tejido económico español.

La cantidad que debe el Estado, o sea la que debemos todos los españoles a nuestros prestamistas a Mayo de 2017 asciende a 1.125.000.000.000 €. Es decir: 1 billón ciento veinticinco mil millones de €uros (más de 187 billones de pesetas!); esto significa que cada uno de los 46.578.000 españoles está endeudado en 24.153 €uros.

El gobierno no deja de hacer propaganda de lo bien que gestiona nuestra economía, pero en este aspecto suspende estrepitosamente: en los 5 primeros meses del año la deuda pública no sólo no ha disminuido, sino que ha seguido aumentando (en más de 18.000 millones de €uros). Si observamos el siguiente gráfico, vemos que en los últimos 4 años el crecimiento de la deuda se ha ralentizado, si lo comparamos con la locura de los años 2009-2012, pero eso no es suficiente!

Deuda pública

Hace ya muchos años que los economistas europeos llegaron a la conclusión de que una deuda pública superior al 60% del PIB anual de un país es un lastre muy peligroso para su economía. Por eso incluyeron ese límite como uno de los criterios de Maastricht que cualquier país que quisiera entrar en la UE debía cumplir. Pero si nos fijamos en los datos de la siguiente tabla veremos que desde el año 2010 estamos incumpliendo esa norma y en la actualidad nos encontramos con una deuda del entorno del 100% del PIB español.

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De los datos de estos 37 años se sacan conclusiones escalofriantes:

  1. Hemos pasado de “deber” 425€ por habitante a más de 24.000€, casi 57 veces más!
  2. En términos absolutos hemos pasado de unos 16.000 millones de € (a 31 de Diciembre de 1980) a 1.125.000 millones de € (a 31 de Mayo de 2017), 70 veces más! Y en términos de PIB del 16,6% al 100%!
  3. Con el gobierno de Felipe González (1982-1996) la deuda pasó de casi 32.000 millones de € a unos 320.000 millones de €; la multiplicaron por 10 (un 1.000%)! En términos de PIB pasamos de un 25% a más del 65%.
  4. Con el gobierno de Jose Mª Aznar (1996-2004) la deuda se incrementó hasta casi 390.000 millones de €, un 20% más. Este ha sido sin duda el período económico en el que mejor se ha gestionado la deuda pública, ya que en términos de PIB incluso disminuyó hasta el 45%.
  5. Con el gobierno de Jose L. Rodríguez Zapatero (2004-2011) la deuda se incrementó hasta superar los 743.000 millones de €, un 90%, siendo especialmente desastrosa su segunda legislatura, ya que en tan solo 3 años subió casi un 70%! En términos de PIB pasamos del 45 a casi el 70%.
  6. Con el actual gobierno de Mariano Rajoy (2011-2017) la deuda se ha incrementado hasta 1.125.000 millones de €, un 51,4%. Nada menos que 382.000 millones de € de deuda más que cuando llegaron al gobierno, superando incluso el incremento de 353.000 millones de € que nos dejó Zapatero! En términos de PIB ya estamos en el 100%.

En definitiva, la gestión de la deuda pública de los gobiernos de los últimos 37 años ha sido penosa, con la única excepción de Aznar. Parece que a nuestros políticos sólo les interesa el horizonte temporal de las elecciones: los 4 años siguientes. Si para ganarlas tienen que endeudar al Estado para 2, 3 o 4 generaciones de españoles, eso es algo que a ellos les trae al pairo…

Y lo malo es que la incultura económica de la gente (que los políticos, especialmente los populistas, se encargan de fomentar) hace que muy pocos comprendan la gravedad de este tema. Es difícil hacerles entender que no se trata de un problema a largo plazo “que ya se solucionará”; no son conscientes de que a los tipos de interés más bajos de la historia, este año 2017 vamos a tener que pagar 32.000 millones de € de intereses, casi el doble de la cantidad destinada a pagar el subsidio de desempleo (algo más de 18.000 millones de €).

¿Qué pasaría si los tipos subieran 2 o 3 puntos? ¿Nos dejamos intervenir como Grecia? ¿O nos declaramos en quiebra y nos salimos de la UE? ¿O dejamos de pagar a funcionarios, jubilados y parados para poder pagar los intereses (sólo los intereses, no la deuda!) a quienes les pedimos que nos prestaran su dinero?