La España de la desigualdad

La igualdad es un concepto inventado por la mente humana. No existe nada parecido en el Universo. No hay dos estrellas, ni dos planetas, ni dos animales, ni dos árboles iguales. No hay dos nubes iguales, ni dos ríos, ni dos relámpagos…

Todos los seres vivos siguen una ley natural inexorable que es la de la supervivencia y mejora continua de su especie. Los agricultores y los ganaderos lo saben y por eso se concentran en producir las mejores frutas, hortalizas y los mejores animales, descartando los ejemplares de peor calidad. Para ello seleccionan las mejores semillas y cruzan a los mejores sementales.

El Homo Sapiens no es ninguna excepción: la Igualdad desde el punto de vista natural no existe! Los hay más guapos y más feos, más fuertes y más débiles, más altos y más bajos, más inteligentes y menos, más trabajadores y más vagos…

Sin embargo, tras cientos de miles de años de una evolución natural meramente animal, la mente del Homo Sapiens ha inventado muy recientemente conceptos abstractos entre los que se encuentra el de la Igualdad.

Ahora parece que la Igualdad sea un pilar básico de nuestra especie, pero sólo se trata de un invento humano como lo son las fronteras, los países, las religiones, las unidades de medición o el dinero. Hasta la Revolución Francesa, la desigualdad era algo totalmente asumido en todas las culturas y épocas. Hace apenas unas décadas, en regiones de nuestro mundo occidental (Sudáfrica y buena parte de Estados Unidos) se defendía la desigualdad por motivos raciales. A día de hoy, la mayor democracia del planeta (la India), se basa en un sistema desigual de castas sociales y en muchos otros países (los musulmanes fundamentalmente), no está reconocida la igualdad de derechos entre hombres y mujeres!

Por suerte vivimos en el primer mundo, el que llamamos desarrollado, y aquí la Igualdad es considerada un valor sagrado. En España, nuestra Constitución establece en su artículo 1 la Igualdad como valor supremo de nuestro Estado social y democrático de derecho, junto con la Justicia, la Libertad y el pluralismo político.

Posteriormente, en varios artículos se hace mención a ella:

  1. Artículo 9.2.: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la IGUALDAD del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas…”
  2. Artículo 14: “Los españoles son IGUALES ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”
  3. Artículo 23.2.: “Los ciudadanos tienen derecho a acceder en condiciones de IGUALDAD a las funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalen las leyes.”
  4. Artículo 31.1.: “Todos los españoles contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de IGUALDAD y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.”
  5. Artículo 32.1.: “El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena IGUALDAD jurídica.”
  6. Artículo 39.2.: “Los poderes públicos aseguran, asimismo, la protección integral de los hijos, IGUALES éstos ante la ley con independencia de su filiación…”
  7. Artículo 149.1.: “El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias: 1.ª La regulación de las condiciones básicas que garanticen la IGUALDAD de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales.”

Si nos atenemos a los anteriores preceptos constitucionales, todos los españoles deberíamos de ser iguales ante la ley. Iguales en derechos y en obligaciones, sin importar nuestro lugar de residencia.

Una mujer de Gerona o de Lérida debería de ser igual ante la ley que otra de Sevilla o de Tenerife; un hombre de Bilbao o de Vigo debería de ser igual ante la ley que otro de Murcia o de Ceuta; un niño de Valencia o de Pamplona debería de ser igual ante la ley que otro de Cáceres o de Salamanca; una niña de Ibiza o de Madrid debería de ser igual ante la ley que otra de Burgos o de Logroño…

Pero la triste realidad es que esto no se cumple. Las comunidades autónomas no sólo son el cáncer de la economía española, sino que también se han convertido en el principal motivo de desigualdad entre españoles, con la aquiescencia de la gran mayoría de políticos, tanto nacionalistas como no nacionalistas. Por culpa de esta nefasta organización territorial del país, pensada durante la transición para sofocar a los nacionalistas vascos y catalanes, a día de hoy no existe la pretendida igualdad consagrada en nuestra Constitución…

Los españoles, dependiendo de la región en la que vivan, son manifiestamente desiguales en sanidad, en educación, en servicios sociales, en temas laborales, empresariales y en materia fiscal.

No tenemos acceso a las mismas terapias, tratamientos, pruebas diagnósticas o vacunas. La educación de nuestros niños difiere y en determinadas regiones incluso se conculca el derecho constitucional (y las repetidas sentencias al respecto) de elegir el castellano como lengua vehicular. La libertad de presentarse a unas oposiciones en condiciones de Igualdad se encuentra con las imposiciones idiomáticas en algunas regiones, que discriminan a unos españoles frente a otros. La carga impositiva varía en función del territorio y las facilidades para emprender una actividad empresarial también.

Los políticos han antepuesto claramente sus ansias de poder al cumplimiento de la Constitución. Desde Felipe González que empezó a compadrear con Pujol, desde Aznar que “hablaba catalán en la intimidad”, desde Zapatero que “aprobaría el estatuto tal como viniera del parlamento de Cataluña”, desde Rajoy que permitió impunemente las afrentas catalanazis, hasta Sánchez que se ha aprovechado de los secesionistas para llegar al poder, todos los políticos españoles son culpables, por acción o por omisión, de la kafkiana situación en la que ahora vivimos.

Por último me gustaría poner de manifiesto algo que considero curioso: la ideología izquierdista, que en la mayoría de países tiene la Igualdad como bandera, en España lleva ya casi un siglo supeditada a los nacionalismos. Desde el Frente Popular de la II República, los partidos de izquierda han tenido una sumisión a los postulados nacionalistas, que atenta contra la Igualdad. Por este motivo, que sus votantes ya tienen asumido como normal, será imposible que se reforme la Constitución para poner coto a todas estas desigualdades. Así, el cupo vasco, el régimen foral navarro, la discriminación del castellano en las regiones con lengua propia, las diferencias fiscales, en materia de sanidad y de educación, seguirán perpetuándose y la Constitución incumpliéndose.

La única esperanza que nos queda a los que llevamos décadas denunciando esta barbaridad, es que ahora volvemos a tener un partido en las instituciones que defiende la igualdad entre todos los españoles (VOX) por encima de los chiringuitos autonómicos convertidos en reinos de taifas. Y digo volvemos  porque no es el primero: UPyD ya se atrevió a ir contra corriente hace años, reclamando la devolución de las competencias de sanidad y educación al Estado, a fin de evitar las desigualdades que las autonomías han ocasionado, con su perverso modo de actuar…