Al fin cayó “el Muro de Despeñaperros”…

Por fin el día 16 de Enero de 2019, el régimen socialista andaluz ha pasado a la Historia! Desde que Plácido Fernández Viagas (PSOE) fuera elegido presidente de la Junta Preautonómica de Andalucía el 27 de Mayo de 1978, todos los sucesivos presidentes (Rafael Escuredo, Rodríguez de la Borbolla, Cháves, Griñán y Susana Díaz) han sido socialistas, a lo largo de un período que ha durado cerca de 41 años.

Para que nos hagamos una idea de lo que supone este cambio, recordemos que el régimen franquista duró casi un lustro menos: 36 años y medio, desde el final de la Guerra Civil el 1 de Abril de 1939 hasta su muerte el 20 de Noviembre de 1975. O que el Muro de Berlín permaneció vigente durante 28 años (de 1961 a 1989), 13 años menos…

Andalucía era la única autonomía española que jamás había disfrutado de la principal ventaja que tienen los sistemas democráticos: la alternancia política. Con lo que ello conlleva de entrada de aire fresco y de renovación periódica de las instituciones.

Quizás muchos socialistas imaginaron que este iba a ser su cortijo de por vida y que por ello nunca tendrían que dar explicaciones de sus desmanes. Quizás también por ello Andalucía ha sido, es y será aún por muchos años, una región plagada de procesos judiciales abiertos por corrupción, a pesar de las muchas dificultades que sus gobernantes pusieron, con el fin de obstruir al máximo las investigaciones judiciales.

Se tardarán muchos años en descubrir la verdadera utilidad y la cifra de enchufados que pueblan la gran maraña de empresas públicas, agencias, fundaciones, observatorios, etc. Según los datos oficiales de la Junta, hay nada menos que 295 “entes instrumentales”, con más de 27.000 empleados, junto a los más de 270.000 funcionarios “oficiales”. Si a esto le sumamos los empleados municipales y de diputaciones, llegamos a sobrepasar la cifra de 540.000 empleados públicos, lo que supone más del 23% de todos los asalariados andaluces.

Andalucía, con esas cifras, es la autonomía en la que más personas (tanto en cifras absolutas como porcentuales) viven del erario público, de todas las autonomías españolas. No es extraño por tanto que la economía productiva andaluza (la que tiene que generar la riqueza para poder financiar vía impuestos al sector público) esté tan damnificada. Y que por ello se padezcan las cifras de paro históricamente tan altas en la región.

Los gobernantes socialistas han sido los culpables de que la autonomía andaluza se haya mantenido en una situación económica precaria durante décadas. Esa era su mejor manera de perpetuarse en el cargo. Una Andalucía con altos niveles de progreso económico y de empleo habría podido aburguesarse y dejar de votar al socialismo. En cambio una región con mucho paro, con una educación mediocre y sobre todo con una alta dependencia de los subsidios y subvenciones públicos, es siempre un caldo de cultivo perfecto para la perpetuación de las dañinas ideologías izquierdistas…

Para los andaluces (salvo para los que vivían del cuento de la “corrupsoe”) este cambio va a ser sin lugar a dudas positivo. El listón de la decencia y el de la buena gestión estaban tan bajos, que por poquito que hagan los nuevos gobernantes, es seguro que conseguirán mejoras notables. Además el nuevo gobierno estará formado por dos partidos que son rivales directos y que se van a vigilar muy de cerca, con lo que será mucho más difícil caer en la auto complacencia, en el amiguismo y en la corrupción. Por si fuera poco, un tercer partido (VOX), ejercerá por un lado de muleta para que el nuevo gobierno obtenga las mayorías necesarias en las votaciones importantes (como por ejemplo los presupuestos anuales) y por otro lado de oposición, para exigir el cumplimiento de las promesas de terminar con el clientelismo político y con el despilfarro del dinero público andaluz.

Yo les deseo toda la suerte del mundo, pero es necesario dejar trabajar a los nuevos gestores políticos, y con un poco de suerte, en poco tiempo empezaremos a ver resultados. Pero esto es algo que los gobernantes salientes no parece que vayan a facilitar… Con el habitual sectarismo y mal estilo que desde Zapatero caracterizan al PSOE, también Susana Díaz ha demostrado que no sabe perder. Y es precisamente en esos momentos (cuando se pierde) cuando las personas demuestran su altura moral. Echo en falta ahora la ejemplar actitud de Felipe González tras las elecciones generales de 1996, cuando felicitó al ganador, su gran rival José María Aznar, a quien además concedió los 100 días de cortesía tras su toma de posesión.

Susana Díaz ha demostrado de qué calaña es, al convocar e incluso financiar una “manifestación preventiva” a las puertas del parlamento andaluz el mismo día de la investidura de Juanma Moreno! Ha demostrado también su desprecio por el sistema democrático, al insultar a los 400.000 andaluces que han votado a un partido al que no para de calificar de forma despectiva como “la extrema derecha”. Parece olvidarse de que su jefe, aquel al que ella defenestró y que luego volvió como el ave fénix, gobierna a día de hoy gracias a la extrema izquierda, a los golpistas catalanazis, a los bilduetarras y a los traidores del PNV…

Intuyo que estará muy nerviosa, ya que la presidencia andaluza era su único salvavidas frente a las ansias de venganza de su enemigo íntimo Pedro Sánchez. Ahora ya sólo le queda el argumento (que no se harta de repetir a los cuatro vientos) de que su partido en Andalucía fue el más votado, pero no creo que eso le salve de las garras de su jefe. Intuyo que su carrera política está en serio riesgo a partir de ahora…

Por último, y a colación de lo del “mal perder”, no puedo dejar de acordarme de forma hilarante, de aquellos patéticos políticos de Izquierda Unida, que elección tras elección empeoraban sus resultados y siempre hacían el mismo análisis: “los votantes no han entendido nuestro mensaje”. Como si los votantes fueran listos cuando votan izquierda y tontos cuando votan derecha! Si en aquella época hubiera habido Twitter, yo les habría contestado: “estáis equivocados, los votantes han entendido perfectamente vuestro mensaje y por eso precisamente no os han votado!”

 

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