La inutilidad de la política de apaciguamiento…

Si algo nos enseñó el siglo XX fue la inutilidad de la política de apaciguamiento que en los años 30 “los buenistas” de la época pregonaban para con Hitler… Y es que aquella condescendencia acabó llevando al mundo a la mayor guerra de la Historia de la Humanidad…

Ya en el ámbito familiar y en el escolar, los psicólogos y educadores lo dejan bien claro: educar consiste en poner límites, en enseñar que nunca tiene las mismas consecuencias cumplir que incumplir las normas, respetar que no respetar a los demás, trabajar y esforzarse que no hacerlo…

Con los niños rebeldes nunca funciona el tratar de apaciguarles, dándoles la razón en todo y colmándoles de caprichos. Antes al contrario: con eso sólo se consigue hacerlos más déspotas. No recurrir a los castigos cuando lo merecen sólo hará que refuercen sus comportamientos tiranos y sean cada vez más difíciles de reconducir.

Más tarde, cuando salgan al mundo y se tengan que enfrentar a un trabajo, a un jefe, o tengan que convivir con otras personas fuera del ámbito familiar, se encontrarán con miles de problemas, ya que están acostumbrados a salirse siempre con la suya. Y si no es así reaccionan con ataques de ira. En definitiva, no están preparados para convivir en sociedad.

Hoy el título de este post me sirve para criticar dos situaciones bien diferentes, pero ambas de rabiosa actualidad: por un lado tenemos las revueltas, el terrorismo callejero protagonizado por la secta catalanazi en Barcelona y por el otro el debate sobre la eliminación de la prisión permanente revisable.

En cuanto al primer problema, provocado y alentado desde el propio gobierno catalán, ya no sé a qué más tiene que esperar este gobierno para cumplir con la ley y meter en cintura de una santa vez a esa secta de golpistas, que está destrozando una de las comunidades autónomas más prósperas de España. Han conseguido fomentar el odio y dividir a la sociedad hasta extremos nunca antes vistos. Llevan años sin gobernar y sin preocuparse de la población, dedicados exclusivamente a hacer proselitismo de sus paranoias, entre otras cosas para tapar la corrupción y los robos de dinero público que durante décadas perpetraron.

Como bien dice el socialista aragonés Lambán, el nacionalismo es un cáncer. Y el cáncer no se apacigua con analgésicos, con masajes ni con buenas palabras… El cáncer se cura extirpando de raíz el tumor y las zonas adyacentes, matando hasta la última de sus células a base de quimio y/o radioterapia!

Pero sin embargo la terapia del doctor Sánchez, que juró por su conciencia y honor “cumplir y hacer cumplir la Constitución”, consiste en aplicar paños calientes y en la indolencia más absoluta. Media Cataluña tiene que vivir bajo el yugo del nazi Torra y sus secuaces, sin que el Estado español haga nada por defenderles. La política de apaciguamiento es la única que el líder socialista aplica contra el catalanazismo. No sabemos si lo hace por principios (lo dudo), o más bien por seguir mendigando el apoyo de los golpistas para continuar okupando Moncloa unos meses más.

Ese probable tacticismo político con el fin de permanecer en un puesto para el que nadie le votó, es verdaderamente patético. Hasta los barones socialistas están asustados por el gran daño que esa política de apaciguamiento con Cataluña está haciéndole a su partido en el resto de España (véanse los resultados de las elecciones de Andalucía, el principal feudo socialista). Pero no hay que olvidar que para este ególatra del avión y de la tesis doctoral falsa, su partido no ha sido más que un medio para llegar a cumplir su desmedida ambición de poder. Ya se ha garantizado como mínimo ser expresidente el resto de sus días, con las prebendas que ello conlleva, y si de paso puede destrozar el PSOE, pues mata dos pájaros de un tiro.

Sánchez no olvida ni perdona que ese partido le destituyera del cargo de secretario general por insinuar pactos con podemitas y secesionistas. Por eso, a su regreso al cargo, le faltó tiempo para vengarse y pactar con podemitas y secesionistas, con la excusa de echar a Rajoy y la promesa de elecciones (que por supuesto no ha cumplido). Pero bueno, no me quiero desviar del tema del post, enredándome con las intrigas socialistas…

Recordemos que durante años se llevó a cabo también en otra región española una política de apaciguamiento similar, con un tipo de delincuencia que conocíamos como kale borroka. Se argumentaba que si se aplicaba la ley a “los malos” sería aún peor, porque se volverían “más malos”… Hasta que llegó Aznar y terminó con aquel estúpido argumento: tan pronto como cambiaron las leyes para considerar terrorismo la violencia callejera y responsabilizar a los padres de las fechorías de sus hijos menores, aquella moda del vandalismo callejero dejó de estar de moda y curiosamente desapareció!

Con los delincuentes reincidentes sucede lo mismo. Da igual que sean carteristas, ladrones de poca monta o de grandes golpes, terroristas religiosos o por ideologías nazionalistas, violadores o asesinos. Estamos hartos de ver casos de delincuentes que han sido condenados en docenas de ocasiones y en cuanto salen a la calle vuelven a las andadas; estamos hartos de casos de yihadistas irrecuperables; de violadores y asesinos en serie irredentos…

A toda esa gente no se la puede “apaciguar” siendo condescendientes con ellos. Sólo endureciendo sus condenas y manteniéndolos el máximo tiempo posible entre rejas, el resto de la población podremos vivir tranquilos. Y el caso más reciente es el del violador y asesino de Laura, con un amplio historial delictivo… Si esa basura humana hubiera podido ser condenado a cadena perpetua ya en los años 90, con ocasión de su primer asesinato, Laura aún seguiría viva.

Pero cuando la derecha defiende la cadena perpetua, enseguida “los buenistas” progres se preocupan por los derechos de los delincuentes, en lugar de por proteger a la sociedad de sus delitos. En el colmo de la estupidez, culpan del asesinato “al machismo”, como su tuviera algo que ver el culo con las témporas! Se creen que convocando manifestaciones y criminalizando al conjunto de la población masculina van a conseguir algo… Y sin embargo la única solución racional, que es mantener a ese monstruo recluído de por vida, les parece algo “inhumano”, como dijo la ministra de Justicia…

Lo curioso es que esa pose de supuesta bondad que inspira a los progres cuando tienen que tratar con terroristas, golpistas y asesinos, desaparece de un plumazo cuando tratan con la gente de derechas. Y es que con sus adversarios políticos no tienen “buenismo”, sino sectarismo y odio visceral. Lo demuestran cada día e incluso han llegado a imponerlo por ley, con su cainita “ley de la mentira histórica”…

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