La prostitución y los impuestos

Dice un viejo proverbio inglés: “in this world nothing is certain but death and taxes”. Pues bien, yo lo completaría de la siguiente manera: “en este mundo nada es seguro excepto la muerte, los impuestos y la prostitución”.

La prostitución en sus múltiples versiones ha estado y estará presente en nuestro mundo, lo quieran o no los dictadores de la corrección política y del feminismo de salón. Es un fenómeno más de la Naturaleza: el lobo se prostituyó y se dejó acariciar para convertirse en perro y así asegurarse el alimento de la mano del hombre, sin necesidad de tener que cazar; y ocurre lo mismo con el resto de los animales, homo sapiens incluido: el fuerte se vale de su fuerza para conseguir sus fines, mientras que el débil tiene que usar la inteligencia y la seducción para conseguir los suyos.

Para denigrar la prostitución se la vincula a la trata de personas, y por ello muchos abogan por prohibirla, como si los traficantes de personas la hubieran inventado… Es tan absurdo como si alguien planteara prohibir los cuchillos porque hay delincuentes que los utilizan para robar o matar. Lo que hay que combatir es la delincuencia, no los cuchillos; igualmente lo que hay que perseguir es el proxenetismo y la trata de personas, no la prostitución cuando esta es ejercida libre y voluntariamente.

Hay países que ya resolvieron esto hace años, como Holanda, donde desde el año 2000 la prostitución es una actividad legal. Para poder ejercerla los/las trabajadores del sexo se tienen que dar de alta fiscalmente y en la seguridad social, además de cumplir con una serie de requisitos sanitarios. De esa forma se garantizan muchas cosas: la hacienda pública percibe los impuestos correspondientes de la actividad, esta se ejerce en un local habilitado al efecto y no en la calle, las personas que se dedican a ello cotizan para su futura jubilación y además se garantiza un control sanitario periódico.

Estoy seguro de que a muchos de esos políticos que la critican se les harían los ojos chiribitas si supieran los miles de millones de impuestos que se podrían recaudar legalizándola, como hicieron los holandeses! Esos politicuchos progres que no saben por donde esquilmarnos más, con la estúpida excusa de que es “por nuestro bien”. Así “papá estado” (o “mamá estado”, para que no salten las feminazis) tendría más recursos para “cuidarnos”, ya que para ellos los ciudadanos somos estúpidos y no sabemos hacerlo por nosotros mismos…

Mi indignación con este tema sube de tono cuando recuerdo la cantidad de “vicios legales” de los que nunca se habla. Esos que generan miles de muertes al año, pero que como pagan los correspondientes impuestos están socialmente bendecidos. Me refiero sobre todo al alcohol y al tabaco. Por no hablar también del juego en sus múltiples variantes (apuestas on line, loterías, casinos, bingos, salones de máquinas tragaperras, etc.), que arruina a familias enteras cada año, pero que también es perfectamente aceptado y aceptable para esos dictadores de lo políticamente correcto.

Es decir que cualquier vicio, por pernicioso que sea para nuestra salud o para nuestros bolsillos, del que Hacienda trinque, será siempre tolerado sin mayores problemas. Mientras que los vicios de los que el fisco no puede sacar tajada, entonces hay que prohibirlos: timbas privadas, otras drogas diferentes al alcohol y al tabaco, prostitución, etc. Esa doble moral, a mí sencillamente no me convence.

Hay otra parte de la prostitución de la que los progres de salón nunca hablan: la prostitución masculina. Y es que en esta sociedad de las cuotas y de la discriminación positiva, resulta muy fácil criminalizar al hombre. Pero si es la mujer o un homosexual quien recurre a servicios sexuales (como sucede a diario), entonces es mejor no tocar el tema…

Recuerdo una discusión que tuve una vez con una típica feminazi, de esas que rezuman odio a los hombres (bueno, en realidad sólo a los hombres occidentales). Argumentaba que ninguna niña pequeña decía que de mayor quería ser prostituta! Yo le dije que obviamente es un tema que los niños desconocen, pero que tampoco había escuchado nunca a ninguna niña decir que de mayor le gustaría fregar portales, conducir el camión de la basura, ser reponedora del DIA o enterradora… y no por ello vamos a prohibir o siquiera denigrar esas profesiones. Continuó la discusión y cuando le hablé de la escasa defensa que las feministas hacen de los derechos de las mujeres en países árabes, saltó como un resorte a defender la multiculturalidad: esos hombres musulmanes no son machistas por tratar a sus mujeres como objetos de su propiedad, peor incluso que a sus camellos, así como por mutilar los genitales de las niñas! Eso es multiculturalidad, que los occidentales desde nuestro estrecho punto de vista no sabemos entender, tócate los c…

También me gustaría hablar de un tipo de prostitución de la que nadie habla, pero que ha existido siempre y que continuará existiendo por los siglos de los siglos: la de la mujer (o el hombre), que se casa, se empareja o simplemente sale ocasionalmente con alguien por interés económico. Esas personas que llegan incluso, como dice la canción, a “decir te quiero si ven la cartera llena”… ¿Cuantas amantes han compartido a “su amado” con la esposa, a cambio de una buena compensación económica? ¿Cuantas mujeres (y también algún hombre) se han unido de por vida a alguien a quien jamás se arrimarían si fuera pobre? Para mi este tipo de comportamiento es mucho más deplorable que el de las prostitutas, que  se limitan a usar su cuerpo para dar placer a otra persona durante unos minutos establecidos, cobran su dinero y después siguen con su vida. Ellas no pierden su dignidad de por vida como sí lo hacen quienes se prostituyen a cambio de un apellido, de una alianza de matrimonio y de una estabilidad económica, sin los menores escrúpulos…

Por último no quisiera pasar por alto ese escándalo relacionado con el tema, que saltó hace ya meses en Andalucía, donde una pandilla de gerifaltes socialistas de la Faffe (Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo, que era en realidad una simple agencia de colocación para familiares y militantes del PSOE andaluz) se gastaron casi 15.000 euros de dinero público con sus tarjetas black en un prostíbulo de Sevilla llamado Don Angelo. Hasta ahora no he oído ni rechistar a ninguna feminista sobre el tema, ya que para ellas el feminismo es sólo un arma arrojadiza para atacar a quien no se declare de izquierdas. Si los clientes de Don Angelo hubieran sido políticos del PP o C’s, aunque se lo hubieran pagado con su dinero, el escándalo habría sido mayúsculo, se les habría tachado de puteros, machistas, cómplices de la trata de mujeres, etc. y por supuesto se habría hablado de ello durante meses en todas las cadenas de TV y radio! Ahora bien, si los que van al puticlub son socialistas o comunistas (con el agravante de que además lo hacen robando dinero público), entonces todas calladitas como p…

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