Economía e inmigración

Cuando estudiaba Derecho Civil en la universidad, se me quedó grabada la expresión “diligencia de un buen padre de familia”, procedente del Derecho Romano . En muchas ocasiones se utiliza en el Código Civil como sinónimo de obrar con sentido común: no gastar más de lo que se ingresa, cuidar del patrimonio familiar, devolver en tiempo y forma lo que pediste prestado, ser justo y ecuánime, etc.

Esa diligencia es exigible a todo aquel que administra, especialmente cuando lo administrado no es de su propiedad, como sucede en el ámbito privado (directivos de empresas) y en el público (desde el funcionario más humilde al presidente del gobierno, pasando por concejales, alcaldes, presidentes y consejeros de comunidades autónomas, ministros, etc.).

En la empresa privada esa diligencia está siempre sometida a escrutinio por parte de los propietarios, en base a informes de auditores internos y externos, cuentas anuales, memoria explicativa, etc. De manera que si un administrador no cumple con la diligencia debida, ya sabemos lo que le ocurre.

En el ámbito de lo público sin embargo, en el que se manejan enormes cantidades de dinero de todos los españoles, apenas existen controles y por ello nos encontramos con los desmanes que vemos cada día: derroche, ineficiencias, duplicidades, improductividad y descontrol, cuando no directamente corrupción.

Para hacernos una pequeña idea del desfalco que hemos sufrido los españoles en la última década, como consecuencia de la desastrosa gestión de la crisis económica primero por parte de Zapatero y luego de Rajoy, voy a dar unos datos sobre la deuda pública española, que a mi juicio son demoledores:

  • Al cierre de 2007, la deuda pública española ascendía a 384.000 millones de €uros.
  • Cuando Zapatero dejó el gobierno 4 años más tarde, la había incrementado hasta los 744.000 millones de €uros (un 94% de incremento: 355.000 millones más).
  • Tras el desalojo de Rajoy del gobierno 7 años más tarde, la deuda de todos los españoles (dato a 30 de Junio) ascendía a la ingente cantidad de 1 billón 163.000 millones de €uros (un 56% de incremento: 419.000 millones más).

En resumen: desde el 1 de Enero de 2008 entre Zapatero y Rajoy nos han TRIPLICADO la deuda pública!!! En 11 años y medio nos han endeudado nada menos que en 779.000 millones de €uros. Eso supone un promedio de 5.645 millones de €uros mensuales, casi un billón de las antiguas pesetas cada mes, ininterrumpidamente durante 11 años y medio!!! Y encima teniendo que oír hablar a diario de austeridad, que es exactamente lo contrario de lo que ha sucedido!

Si dividimos la deuda actual (al cierre de Junio, dato que a día de hoy sin duda será superior) entre 46 millones de personas, nos sale que cada español adeuda a nuestros prestamistas la cantidad de 25.282 €uros. Lo que significa que una familia de cuatro miembros supera los 100.000 €uros de deuda pública!

Y lo que es peor, en 2018 los actuales gobernantes socialistas tienen previsto superar los  30.000 millones de €uros de déficit (gastarán más de lo que ingresarán por nuestros impuestos) y en 2019 otros 20.000 millones de €uros largos. Es decir, más de 50.000 millones de €uros de déficit que seguirán engrosando la deuda pública.

Casi nadie es consciente de que toda esa cantidad de dinero que nos han prestado, genera unos intereses anuales que hay que pagar, lo que implica detraer dinero de otras partidas de gasto e inversión pública. Además ya nadie se acuerda de que el límite máximo de deuda marcado por la UE es del 60% del PIB y en la actualidad rondamos el 100%. Lo que significa que ese 40% de exceso (más de 440.000 millones de €uros) tendremos que devolverlo más pronto que tarde, con nuestros impuestos de los próximos años…

Evidentemente nuestros políticos no gestionan las cuentas públicas como lo haría “un buen padre de familia”. Y voy a enlazar esto con el tema de la inmigración: ¿si un padre de familia estuviera endeudado hasta las pestañas (como lo estamos los españoles) y apenas tuviera para dar de comer a sus hijos, se permitiría el lujo de acoger en su casa a desconocidos? Evidentemente no. Primero trataría de asegurar el bienestar de los suyos.

Pero nuestro gobierno está haciendo lo contrario: con un dinero que no tiene (que no tenemos) está acogiendo a miles de inmigrantes que en su mayoría llegan incumpliendo las leyes de inmigración, y en algunos casos incluso agrediendo a nuestros funcionarios encargados de vigilar las fronteras. Una vez en nuestro territorio les proporcionan alojamiento, pensión completa y les dan acceso a sanidad gratuita y a múltiples subsidios que sólo sirven para incrementar más aún nuestra deuda…

Si a estas alturas del post hay alguien que me está catalogando de xenófobo se equivoca. Sólo estoy intentando hacer un poco de pedagogía, que es lo que no hacen nuestros políticos. Ellos se saltan las leyes de inmigración para hacerse fotos y propaganda política, en una competición por ser el más solidario de la clase, pero eso sí, con nuestro dinero. No tengo nada en contra de que vengan extranjeros a trabajar legalmente a España. Aquí en Andalucía hay multitud de subsaharianos trabajando en Almería todo el año y a la campaña de la fresa de Huelva vienen cada año miles de marroquíes, como vinieron a trabajar en la construcción en los años del boom inmobiliario. Y me parece perfecto, nada que objetar. Pero lo que me parece inaceptable es que nuestras ciudades se llenen de mendigos, de personas vendiendo clínex en los semáforos, o haciendo de “gorrillas” en las calles, o de manteros vendiendo falsificaciones en dinero negro, con el daño que eso hace a nuestros comerciantes y a las arcas públicas.

Hace casi 30 años que tengo apadrinados niños en el tercer mundo. Creo que los que hemos tenido la suerte de nacer en el mundo más desarrollado tenemos una obligación moral para con nuestros congéneres más desfavorecidos. Pero también creo que se trata de una obligación personal, de cada uno en la medida de sus posibilidades económicas. Estoy en contra de delegar en los estados y más aún cuando las finanzas públicas están medio quebradas como es nuestro caso.

Además estoy convencido de que la mejor manera de ayudar a los más pobres es ayudarles a salir de la pobreza en sus países, no traerlos a un mundo que no comprenden y a una cultura que incluso odian, como es el caso de los musulmanes, que no pueden soportar nuestro laicismo y sobre todo la libertad e igualdad que gozan las mujeres en Europa… Un buen reflejo de este abismo cultural que nos separa, lo plasma con brillantez la recién estrenada película noruega “El viaje de Nisha”, que os recomiendo.

Por último decir que nuestra prioridad en materia de solidaridad internacional debería de centrarse en Hispanoamérica, donde hay mucha gente que lo está pasando mal, sobre todo en Venezuela en los últimos años y más recientemente en Nicaragua. América está más lejos geográficamente que África, pero tenemos sin embargo con aquellas tierras una mayor cercanía emocional. Los hispanoamericanos son nuestros hermanos y se integran en nuestra sociedad con más facilidad porque comparten nuestra cultura y nuestro idioma. Tenemos un deber para con ellos, mucho mayor que con otras partes de la Tierra. Es una simple opinión y un sentimiento que creo que mucha gente comparte…

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2 comentarios sobre “Economía e inmigración

  1. Buenisima reflexión, todo lo que dices lo subscribo, la caridad bien entendida empieza por uno mismo, y esta “banda” nos va a dejar una deuda que ya empezaremos a pagar mas pronto que tarde, vergüenza de políticos y pena de España

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