La voracidad recaudadora de la izquierda

El nuevo gobierno socialista ha hecho público recientemente su intención de subir el techo de gasto del próximo presupuesto de 2019 en un 4,4%. Es decir, unos 5.200 millones de €uros, que tendrán que salir irremisiblemente de nuestros bolsillos vía impuestos…

Hay que recordar que España sigue siendo la peor de la clase en cuanto a cumplimiento de déficit público; por ello a día de hoy es el único país de la UE que sigue bajo vigilancia por haber rebasado en 2017 (como en los 9 años anteriores!) la barrera del 3%.

Con una mínima lógica económica, cabría pensar que hasta que ese desfase no llegue a cero no tienen sentido ningún tipo de dispendios. Situación agravada además por un endeudamiento del 100% de PIB, es decir 40 puntos por encima del límite que marcan los criterios de Maastricht! Y el propio Sánchez como economista también lo sabe. Pero la cuestión es que para dos años (en el mejor de los casos) que le quedan en el puesto, Pedrito el guapito no se va a dedicar a hacer lo conveniente para España, sino lo que más le conviene a él, con el único objetivo de trabajarse su reelección. O mejor dicho, su elección, ya que a él nadie le ha elegido nunca en las urnas, más bien al contrario: se ha llevado batacazo tras batacazo!

Ademas si Sánchez hubiera pensado en algún momento en el bien de España, no se le habría ocurrido pactar hasta con lo peor de cada casa con tal de llegar al sillón… Así las cosas, la Moncloa no es para Pedrito el guapito más que una herramienta para hacer una larga campaña electoral. Pero eso sí, esta campaña no la va a sufragar el PSOE sino todos los contribuyentes, que somos los que vamos a pagar el pato de sus excesos y los de sus insaciables compinches!

Una vez más se pone de manifiesto el carácter manirroto de los dirigentes socialistas y su voracidad recaudadora. Pasan las décadas y esta gente no sólo no aprende, sino que parecen regodearse en sus errores… En vez de gestionar la economía como lo haría un buen gerente, utilizan las finanzas públicas para su demagogia política y para subirnos los impuestos (algo que parece estar en el ADN izquierdista).

En una empresa privada los presupuestos anuales parten de una buena previsión de ventas, en base a la demanda estimada de sus clientes. Toda empresa sabe que su principal activo son sus clientes, ya que sin ellos nada tendría sentido; cubrir sus necesidades de manera satisfactoria y a un precio competitivo es su misión principal. Después ya se calculan los costes (fijos y variables) asociados a esa facturación, así como el margen de beneficio resultante…

Pues bien, en los presupuestos generales del Estado los clientes somos los 46 millones de españoles. Nosotros somos los que sostenemos a base de pagar impuestos la estructura del Estado (el autonómico, el provincial, el municipal, el estatal y la Seguridad Social). Pagamos impuestos por ganar dinero trabajando como asalariados o como empresarios (IRPF y Sociedades); por gastarnos ese dinero volvemos a pagar (IVA, impuestos especiales, de matriculación, etc.); por ahorrarlo (Patrimonio), por cedérselo a otra persona (Donaciones) y hasta por morirnos (Sucesiones)…

Nada debería tener sentido sin nosotros y nuestros políticos deberían de cubrir nuestras necesidades (pensiones, sanidad, educación, etc.) también a un precio competitivo, que en este caso son nuestros impuestos. Ellos tienen una ventaja frente a las empresas: no es necesario que sobre nada en forma de beneficio; con que al final los ingresos (impuestos) y el gasto público sean iguales es suficiente. Pero ni siquiera son capaces de cumplirlo: llevan 10 años seguidos gastándose más aún de lo que nos quitan vía impuestos… y los que nos quedan!

Lo más lamentable es que en los últimos 3 años España ha tenido crecimientos de PIB superiores al 3% anual y ha disfrutado de unos bajísimos tipos de interés, fruto del tipo de interés cero del Banco Central Europeo. Y apenas se ha aprovechado ese viento de cola para reducir unas décimas de déficit cada ejercicio. En cuanto a la deuda pública, no sólo no se ha reducido, sino que en los últimos 3 años se ha incrementado en más de 100.000 millones! Si esto ha sido así con todo a favor, ¿qué pasará cuando la economía se desacelere o vuelvan a subir los tipos? Si ahora pagamos algo más de 30.000 millones de intereses de deuda anuales, ¿cómo vamos a afrontar una subida de tipos de 1 o 2 puntos?

En mi opinión la gestión económica de Rajoy fue mediocre por todo lo que acabo de explicar. Se limitó a mejorar (por goleada) la deficiente gestión de Zapatero, pero no llegó ni al aprobado raspado. Ahora bien, comparado con lo que piensan hacer los socialistas va a parecer incluso buena!

Acabaré con los típicos argumentos izquierdistas para vendernos la moto de las subidas de impuestos, que suelen ser de lo más variopintos:

  • Que “sólo se los van a subir a los ricos”… como si en España hubiera millones de ricos! De sobra sabemos todos (o casi todos), que es la clase media la que soporta el grueso de la carga tributaria…
  • Que van a ser “impuestos medioambientales”, como la subida del impuesto al gasoil. Y lo que no nos dicen es que como todo el transporte de mercancías por carretera (camiones y furgonetas) funciona con gasoil, al final sus costes los repercutirán en los precios que pagamos por los productos y con ello nos subirá la inflación…
  • Que van a “grabar a la banca”… con lo cual subirán las comisiones para compensarlo y acabaremos pagándolo los clientes.
  • Que lo hacen por “mejorar nuestro estado de bienestar”… cuando una de las cosas que nos genera más bienestar a los contribuyentes es que nos bajen los impuestos!

Por cierto, bromas aparte, hay una cosa que todos los políticos deberían hacer de una santa vez para mejorar nuestro estado de bienestar: adelgazar el Estado en todo aquello que no es productivo para los ciudadanos (sanidad, educación, etc.). Y a la cabeza de todo lo improductivo que nos hacen pagar vía impuestos, figura este estado autonómico pantagruélico que tenemos que padecer, a mayor gloria de los nazionalistas de turno y para que nuestros políticos dispongan de decenas de miles de poltronas en las que acomodar a sus acólitos!

Pero esto ya será objeto del próximo post, que llamaré “La locura del estado autonómico”…

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