El despilfarro del estado autonómico y local en España

Imaginemos un bloque de vecinos de 17 plantas, de esos que nos podemos encontrar en cualquier gran ciudad… Tiene un presidente de comunidad, un administrador, un portero, tres ascensores, una empresa de limpieza, unas zonas comunes con jardines y piscina, garaje, parking en superficie, etc.

Pues bien, después de una serie de años funcionando razonablemente bien, a alguien se le ocurre que todo se gestionaría mejor si los vecinos de cada planta pudiera tomar sus propias decisiones, sin necesidad de tener que contar con la aquiescencia de los vecinos de las demás plantas… Entonces se somete la idea a votación y a una mayoría le parece bien, así que se aprueba y se lleva a efecto!

Se eligen 17 presidentes de las nuevas 17 subcomunidades y se pone en funcionamiento la nueva “descentralización”… En principio, las decisiones que se toman son de índole menor: cambiar algún cuadro, alguna lámpara, etc. Pero pronto empiezan a cuestionarse servicios comunes… El presidente de la subcomunidad del sexto piso se queja de que el servicio de limpieza del edificio no es bueno; el de la subcomunidad del décimo hace saber que sus vecinos no están conformes con la compañía de seguros del edificio; el de la subcomunidad del duodécimo manifiesta que sus vecinos han decidido pintar su planta de un color más alegre; el de la subcomunidad del decimoquinto reivindica que los tres ascensores se repartan por pisos (uno del 1º al 6º, otro del 7º al 12º y otro del 13º al 17º), de forma que el que corresponda a los pisos más altos sea de mayor velocidad que los otros dos; el de la subcomunidad del tercero pretende que de las plazas de parking en superficie que hasta ahora no estaban asignadas, una parte se les asigne a ellos y no las puedan usar vecinos de otras plantas…

Al cabo de tres años, la situación ha degenerado en lo siguiente:

  • Además de un administrador para todo el bloque, los 17 presidentes de las subcomunidades tienen cada uno el suyo propio. Los 17 nuevos administradores se reúnen periódicamente con el administrador del bloque y zonas comunes para llegar a acuerdos que cada vez son más complicados de alcanzar.
  • Se ha pasado de una cuenta bancaria a 18 (1+17), repartidas por varios bancos.
  • En vez de una compañía de seguros para todo el bloque, ahora cada planta tiene además la suya propia.
  • En lugar de una empresa de limpiezas para todo el bloque, hay varias que contratan directamente con cada planta, más la de las zonas comunes.
  • El pasillo de cada piso y su tramo de escaleras ha sido pintado de un color diferente.
  • Hay pisos que el número de la planta lo han cambiado por cifras romanas; otros lo han dejado en cifras decimales y otros han preferido ponerlo en letras.
  • Hay sospechas de que en varias subcomunidades se está pagando un sobrecoste a sus proveedores (entre el 3% y el 5%), que se intuye que acaba en el bolsillo de sus presidentes. En esas plantas hay vecinos que están en contra de esta corruptela y otros que están a favor porque reciben una mordida por su apoyo.
  • Hay varias subcomunidades que cuestionan al administrador del bloque y no aceptan que haya sido elegido por mayoría. Quieren imponer su minoría bajo la amenaza de dejar de pagar su decimoséptima parte de los gastos comunes.
  • La participación de estos gastos comunes es abonada religiosamente por una mayoría de subcomunidades, pero hay alguna que paga tarde y dos que acumulan ya meses de deuda pendiente.
  • Una subcomunidad exige que del horario de la piscina se les asigne en exclusiva un tiempo a ellos, para no tener que mezclarse con el resto de vecinos de otras plantas, a los que consideran de una categoría inferior.
  • Ya nadie puede tomar cualquier ascensor para ir a su piso, ya que han sido reprogramados para funcionar por tramos, como exigió el presidente de la 15ª planta. Eso significa que cada vecino ya sólo puede usar uno: el de su tramo. Y cuando se estropea, si recibe la autorización para usar el de otro tramo, después tiene que bajar o subir varias plantas andando.
  • Las plazas de parking en superficie se dividieron en 17 lotes y ningún vecino puede usar las de una planta distinta a la suya, aunque se encuentren vacías.
  • Hay varias propuestas de dividir la instalación eléctrica en 17 tramos, para que cada subcomunidad pueda contratar con la empresa que quiera, quedando sólo las zonas comunes a criterio del administrador del bloque.
  • Hay subcomunidades que cuestionan el servicio de seguridad de la mancomunidad y quieren eliminarlo. Otras han decidido que en ese caso montarán un sistema de alarma exclusivo para sus respectivas plantas.
  • La subcomunidad del piso decimoséptimo exige una compensación a las otras 16, alegando que sus vecinos tienen que pagar más calefacción y más aire acondicionado, por tratarse de la planta bajo cubierta.
  • Se han unido las subcomunidades de los tres primeros pisos y les exigen una compensación a las otras 13 alegando que sus vecinos son los que peores vistas tienen.
  • Desde el punto de vista económico, el principal cambio en tan sólo tres años ha sido que de los 110 €uros mensuales que se pagaban de comunidad, se ha pasado a pagar entre 240 y 290 €uros dependiendo de la planta.
  • Desde el punto de vista humano, lo más destacable es que la convivencia se ha deteriorado: las envidias y el egoísmo arrecian, y las acusaciones de agravios comparativos son habituales.
  • La situación ha degenerado hasta tal punto, que ya muchos de los vecinos se cuestionan si fue buena idea tanta descentralización y les gustaría volver a la situación anterior, pero los 17 presidentes y los 17 administradores defienden con uñas y dientes las bondades del sistema… ¿no será por su adicción al poder y a las mordidas?

Esto, que podría parecer una simple parodia, es por desgracia bastante parecido a lo que ha sucedido en las últimas décadas con nuestro sistema autonómico. Al final, con la excusa de darnos mejores servicios a los ciudadanos, los políticos se han montado una estructura de 17 reinos de taifas para asegurarse miles de puestos para los suyos. Los españoles somos los rehenes y los paganos de todo ese montaje, para mayor gloria de nuestra corrupta clase política. Se calcula que los sobrecostes que genera el estado autonómico nos salen a los españoles por no menos de 60.000 millones de €uros al año, casi 4 veces el déficit anual de la Seguridad Social!

Pero ese despilfarro autonómico no es el único. Tenemos otro en la administración local: de los 8.115 municipios de España, 5.737 tienen menos de 5.000 habitantes (el 71%) y 6.301 tienen menos de 10.000 habitantes (el 78%). En la mayoría de los países europeos ya se acometió la reforma local para eliminar los municipios de menor tamaño, optimizando así el uso de los recursos públicos. En Italia se redujo incluso el número de provincias. Sin embargo en España no se ha tocado ni un ápice la mastodóntica estructura que tenemos.

Ese número de 8.115 municipios proviene de siglos atrás, cuando para ir de un pueblo a otro a unos pocos kilómetros había que desplazarse andando, en burro o a caballo por caminos de tierra. En aquella época, la mayoría de la gente vivía casi toda su vida sin abandonar su pueblo o ciudad… Sin embargo hoy día, en pleno siglo XXI, la movilidad está garantizada. Las modernas carreteras y medios de transporte, tanto públicos como privados, nos permiten desplazarnos cientos de kilómetros con rapidez, seguridad y total libertad.

En la actualidad hay una infinidad de gestiones que se pueden realizar por Internet desde casa y muchas empresas de servicios municipales (recogida de basuras, limpieza, etc.) podrían hacerse cargo de mancomunidades enteras. Ya no existe la necesidad de que todos los pequeños municipios diseminados por la geografía nacional, tengan su ayuntamiento, su alcalde, su secretario, sus concejales y demás gastos aparejados. Pero esa optimización para reducir gastos no se ha llevado a cabo. Nuestros gobernantes han preferido subirnos los impuestos y recortarnos en sanidad, educación y servicios sociales, antes que reducir esa enorme estructura administrativa, con sus cargos políticos correspondientes.

Si elimináramos el despilfarro autonómico y el despilfarro local, España podría pasar de un plumazo del déficit público actual a tener superávit; el IVA podría rebajarse al menos al nivel de 2011, igual que otros impuestos. La sanidad y la educación podrían volver a potenciarse y además sobrarían recursos para sanear la Seguridad Social y garantizar las pensiones futuras.

Es vital que la ciudadanía se conciencie cuanto antes de que la milonga de la descentralización ya no tiene sentido, excepto para los políticos, que son los únicos beneficiados con ella. La mayoría de ellos, simplemente para poder vivir del cuento, pero en dos comunidades autónomas (la catalana y la vasca) los políticos han hecho además un uso pernicioso e incluso delictivo de este invento para fomentar la división y el odio a España…

 

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La voracidad recaudadora de la izquierda

El nuevo gobierno socialista ha hecho público recientemente su intención de subir el techo de gasto del próximo presupuesto de 2019 en un 4,4%. Es decir, unos 5.200 millones de €uros, que tendrán que salir irremisiblemente de nuestros bolsillos vía impuestos…

Hay que recordar que España sigue siendo la peor de la clase en cuanto a cumplimiento de déficit público; por ello a día de hoy es el único país de la UE que sigue bajo vigilancia por haber rebasado en 2017 (como en los 9 años anteriores!) la barrera del 3%.

Con una mínima lógica económica, cabría pensar que hasta que ese desfase no llegue a cero no tienen sentido ningún tipo de dispendios. Situación agravada además por un endeudamiento del 100% de PIB, es decir 40 puntos por encima del límite que marcan los criterios de Maastricht! Y el propio Sánchez como economista también lo sabe. Pero la cuestión es que para dos años (en el mejor de los casos) que le quedan en el puesto, Pedrito el guapito no se va a dedicar a hacer lo conveniente para España, sino lo que más le conviene a él, con el único objetivo de trabajarse su reelección. O mejor dicho, su elección, ya que a él nadie le ha elegido nunca en las urnas, más bien al contrario: se ha llevado batacazo tras batacazo!

Ademas si Sánchez hubiera pensado en algún momento en el bien de España, no se le habría ocurrido pactar hasta con lo peor de cada casa con tal de llegar al sillón… Así las cosas, la Moncloa no es para Pedrito el guapito más que una herramienta para hacer una larga campaña electoral. Pero eso sí, esta campaña no la va a sufragar el PSOE sino todos los contribuyentes, que somos los que vamos a pagar el pato de sus excesos y los de sus insaciables compinches!

Una vez más se pone de manifiesto el carácter manirroto de los dirigentes socialistas y su voracidad recaudadora. Pasan las décadas y esta gente no sólo no aprende, sino que parecen regodearse en sus errores… En vez de gestionar la economía como lo haría un buen gerente, utilizan las finanzas públicas para su demagogia política y para subirnos los impuestos (algo que parece estar en el ADN izquierdista).

En una empresa privada los presupuestos anuales parten de una buena previsión de ventas, en base a la demanda estimada de sus clientes. Toda empresa sabe que su principal activo son sus clientes, ya que sin ellos nada tendría sentido; cubrir sus necesidades de manera satisfactoria y a un precio competitivo es su misión principal. Después ya se calculan los costes (fijos y variables) asociados a esa facturación, así como el margen de beneficio resultante…

Pues bien, en los presupuestos generales del Estado los clientes somos los 46 millones de españoles. Nosotros somos los que sostenemos a base de pagar impuestos la estructura del Estado (el autonómico, el provincial, el municipal, el estatal y la Seguridad Social). Pagamos impuestos por ganar dinero trabajando como asalariados o como empresarios (IRPF y Sociedades); por gastarnos ese dinero volvemos a pagar (IVA, impuestos especiales, de matriculación, etc.); por ahorrarlo (Patrimonio), por cedérselo a otra persona (Donaciones) y hasta por morirnos (Sucesiones)…

Nada debería tener sentido sin nosotros y nuestros políticos deberían de cubrir nuestras necesidades (pensiones, sanidad, educación, etc.) también a un precio competitivo, que en este caso son nuestros impuestos. Ellos tienen una ventaja frente a las empresas: no es necesario que sobre nada en forma de beneficio; con que al final los ingresos (impuestos) y el gasto público sean iguales es suficiente. Pero ni siquiera son capaces de cumplirlo: llevan 10 años seguidos gastándose más aún de lo que nos quitan vía impuestos… y los que nos quedan!

Lo más lamentable es que en los últimos 3 años España ha tenido crecimientos de PIB superiores al 3% anual y ha disfrutado de unos bajísimos tipos de interés, fruto del tipo de interés cero del Banco Central Europeo. Y apenas se ha aprovechado ese viento de cola para reducir unas décimas de déficit cada ejercicio. En cuanto a la deuda pública, no sólo no se ha reducido, sino que en los últimos 3 años se ha incrementado en más de 100.000 millones! Si esto ha sido así con todo a favor, ¿qué pasará cuando la economía se desacelere o vuelvan a subir los tipos? Si ahora pagamos algo más de 30.000 millones de intereses de deuda anuales, ¿cómo vamos a afrontar una subida de tipos de 1 o 2 puntos?

En mi opinión la gestión económica de Rajoy fue mediocre por todo lo que acabo de explicar. Se limitó a mejorar (por goleada) la deficiente gestión de Zapatero, pero no llegó ni al aprobado raspado. Ahora bien, comparado con lo que piensan hacer los socialistas va a parecer incluso buena!

Acabaré con los típicos argumentos izquierdistas para vendernos la moto de las subidas de impuestos, que suelen ser de lo más variopintos:

  • Que “sólo se los van a subir a los ricos”… como si en España hubiera millones de ricos! De sobra sabemos todos (o casi todos), que es la clase media la que soporta el grueso de la carga tributaria…
  • Que van a ser “impuestos medioambientales”, como la subida del impuesto al gasoil. Y lo que no nos dicen es que como todo el transporte de mercancías por carretera (camiones y furgonetas) funciona con gasoil, al final sus costes los repercutirán en los precios que pagamos por los productos y con ello nos subirá la inflación…
  • Que van a “grabar a la banca”… con lo cual subirán las comisiones para compensarlo y acabaremos pagándolo los clientes.
  • Que lo hacen por “mejorar nuestro estado de bienestar”… cuando una de las cosas que nos genera más bienestar a los contribuyentes es que nos bajen los impuestos!

Por cierto, bromas aparte, hay una cosa que todos los políticos deberían hacer de una santa vez para mejorar nuestro estado de bienestar: adelgazar el Estado en todo aquello que no es productivo para los ciudadanos (sanidad, educación, etc.). Y a la cabeza de todo lo improductivo que nos hacen pagar vía impuestos, figura este estado autonómico pantagruélico que tenemos que padecer, a mayor gloria de los nazionalistas de turno y para que nuestros políticos dispongan de decenas de miles de poltronas en las que acomodar a sus acólitos!

Pero esto ya será objeto del próximo post, que llamaré “La locura del estado autonómico”…

Bye bye CR7

No suelo escribir sobre un tema tan banal como el fútbol, pero en esta ocasión voy a hacer una excepción, ya que el personaje da para entrar en muchos otros temas: ego, vanidades, individualismo, etc.

Cristiano Ronaldo ha dejado de ser jugador del Real Madrid para fichar por la Juventus de Turín. Imagino que la mayoría de los madridistas estarán tristes, pero yo me incluyo en ese pequeño grupo de los que se alegran y a continuación explicaré por qué.

En primer lugar porque el club hace un buen negocio (por una vez) con la operación: se deshace de un jugador tras 9 años en el equipo, un futbolista que ya tiene 33 años y por tanto está en las postrimerías de su carrera deportiva; y además vendiéndolo por 105 millones (más de lo que pagó por él). La rentabilidad del jugador ha sido indudable, tanto económica como deportivamente (4 copas de Europa, 2 ligas, 2 copas del Rey, etc.).

En segundo lugar porque el fútbol es un deporte de equipo y Cristiano es seguramente el jugador más individualista que ha tenido el Real Madrid, superando incluso a Hugo Sánchez… Un buen futbolista debe ser ante todo un buen deportista. Y eso incluye humildad, sacrificio por el equipo, compañerismo y sobre todo no anteponer nunca los éxitos propios a los del equipo. Es decir, la antítesis de Cristiano, siempre obsesionado por SUS cifras y SUS récords…

En tercer lugar porque la imagen de este futbolista, un ser absolutamente endiosado, no me gustaba que estuviera unida a la de un club señor como el Real Madrid. Me pasaba lo mismo en la época de Mourinho y entendía que el club madrileño cayera antipático allá donde iba. Me parece que ambos personajes (los dos portugueses casualmente) han dañado la imagen del Real Madrid, independientemente de los éxitos deportivos que hayan logrado.

Por último, he de reconocer que siempre he admirado a los deportistas con aspecto de personas “normales”, sin estridencias: sin tatuajes, sin pendientes, sin peinados extraños… Gente como Raúl, Butragueño, Casillas, Iniesta, Xavi y tantos otros.

Además en estos 9 años, para alimentar el insaciable ego del personaje, y para curar sus complejos frente a su adversario Leo Messi, desde Florentino hasta una buena parte del madridismo han tenido que repetir una mentira hasta la saciedad: que Cristiano era el mejor jugador del mundo. Me avergonzaba cada vez que les oía repetir el mantra de que es mejor que Messi… Algo que cualquiera que entienda mínimamente de fútbol sabe que es una burda patraña!

CR7 es uno de los más grandes goleadores de la historia de este deporte (sus números hablan por sí solos), pero no uno de los mejores futbolistas. Su condición física, su rapidez y su capacidad rematadora con el balón en juego son indiscutibles. Pero sus carencias también lo son: no sabe que hacer con el balón en parado, no tiene desborde ni regate, no trabaja para el equipo (sino al revés: todos tienen que trabajar para él) y por último, es un mediocre lanzador de faltas, a pesar de tirarlas todas! Su promedio goleador a balón parado es pésimo, a años luz de los buenos lanzadores históricos del equipo, como Roberto Carlos, Hugo Sánchez, Figo, Michel, Laudrup, Schuster, etc.

Por todo ello, gracias por los servicios prestados y bye bye Cristiano!