Parar el “catalanazismo”

Según me cuentan personas que viajan con frecuencia a la región catalana, se vive allí en tal estado de tensión que afecta a las relaciones entre compañeros de trabajo, de colegio o de universidad, a la convivencia entre vecinos y sobre todo entre miembros de cada familia catalana. Es tal el odio y la crispación que ha sembrado el catalanazismo que lamentablemente se tardará muchos años en recuperar la normalidad.

Y a todo ello ha contribuido también la inacción (cuando no colaboración) de PSOE y PP durante décadas, que nos ha llevado a la actual situación, casi guerracivilista y que ya se me antoja insostenible…

Los resultados de las elecciones al Congreso de los Diputados dieron mayorías simples a Felipe González en 1993, a José María Aznar en 1996 y a Zapatero en 2004. A los dos primeros los apoyó Convergencia y Unión, y al tercero ERC. Ambos partidos nacionalistas no desaprovecharon cada ocasión para sacar tajada. Incluso Pujol con anterioridad había pactado también con Adolfo Suárez, siempre a cambio de prebendas para Cataluña.

En 2004 el parlamento catalán constituyó la ponencia para modificar el vigente estatuto de Cataluña. Pascual Maragall (del PSC) fue su impulsor desde la presidencia de la Generalidad. El lumbreras de Zapatero (que ni siguiera hablaba catalán en la intimidad como su antecesor), alentó la modificación del estatuto y aseguró estar dispuesto a aprobarlo “tal como llegara” del parlamento catalán… Por suerte hubo recursos de inconstitucionalidad y finalmente el Tribunal Constitucional pudo enmendar algunas de las barbaridades que contenía el nuevo estatuto. Pero a pesar de todo, los sucesivos gobiernos catalanes han seguido incumpliendo varias de sus resoluciones sin que les ocurriera absolutamente nada.

Durante más de 30 años se ha permitido a los nacionalistas que utilizaran la educación, el idioma y los medios de información públicos para su proselitismo, para sus mentiras, para reescribir la historia de España e incluso para sembrar el odio hacia todo lo español. Se ha permitido que gastaran dinero público en la promoción de su paranoia secesionista, incluso en el extranjero, con la creación de “embajadas catalanas” (!?). Se les ha consentido acorralar a los no nacionalistas, impidiendo que sus hijos pudieran estudiar en español, siendo así España el único país del mundo que permite que su idioma sea marginado en una de sus regiones! ¿Alguien se puede imaginar que Francia, Alemania o Rusia consintieran que en una de sus regiones se prohibiera la educación pública en francés, en alemán o en ruso? Pues eso es exactamente lo que ocurre a día de hoy en Cataluña, donde es igualmente penado el ponerle un cartel a un negocio o anunciar en los escaparates en español…

Ese adoctrinamiento sostenido en el tiempo por los colegios, las universidades y los medios de comunicación, ha hecho que el original y legítimo nacionalismo catalán, fuera poco a poco convirtiéndose en un catalanazismo sectario, excluyente y xenófobo hacia los no nacionalistas y hacia todo lo español.

La culminación de la última mascarada catalanazi con su ilegal paripé de referéndum del pasado 1-O, fue la autoproclamación de la república bananera catalana. Una vez consumado el golpe de Estado, el gobierno de Rajoy se vio abocado a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, apoyado por el PSOE y C’s. Este artículo, en su punto 1 dice lo siguiente:

“Si una comunidad autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al presidente de la comunidad autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.”

Si nos atenemos a los hechos acaecidos en la última década y media, en la que los gobernantes catalanes han incumplido por sistema la Constitución, ese artículo debería haber sido aplicado hace ya mucho. Pero una vez más, como tantas ha sucedido en la historia, se ha optado por la política del apaciguamiento, del “mirar hacia otro lado” para no provocar un supuesto victimismo. Nuestros políticos siguen sin aprender la lección de que dejar impunes los incumplimientos legales, no sólo no consigue arreglar nada, sino todo lo contrario!

Un nuevo ejemplo de ello ha sido la chapuza de la aplicación de un artículo 155 light, algo a lo que el PSOE obligó: convocando rápidamente elecciones, no controlando los medios de comunicación públicos, ni la educación, etc. Pues bien, ya hemos visto que esto no sólo no ha solucionado nada, sino que, como podemos comprobar a diario, ha envalentonado aún más a toda esa secta de catalanazis que se aprovecha de nuestra vergonzante debilidad…

Afortunadamente, la contundencia de Ciudadanos exigiendo el cumplimiento de la ley parece que ha conseguido que tanto Pedro Sánchez como Rajoy se den cuenta de que su buenismo no va a dar resultado… Me alegro, a ver si cambian en algo y toman decisiones de una vez por todas. Por cierto, le doy la bienvenida a Pedro Sánchez (el del “no es no”) a esa nueva imagen de estadista que ahora promociona cuando dice que quiere apoyar al gobierno para “modificar el delito de rebelión a los nuevos tiempos”. Pero le recuerdo que Aznar ya aprobó una ley que convertía en delito el mero hecho de convocar un referéndum ilegal y que Zapatero la eliminó! Si los socialistas no hubieran hecho eso, todo habría sido mucho más sencillo desde el punto de vista legal, porque su delito habría sido incuestionable…

El gobierno británico suspendió en cuatro ocasiones la autonomía de Irlanda, por un período total de más de cinco años. Yo me pregunto: ¿por qué no hacemos en España lo mismo? ¿no sería todo mucho más fácil si se aplicara el artículo 155 y se suspendiera la autonomía catalana por, digamos 3 años? Ese sería un período de tiempo suficiente como para llevar a cabo la normalización de los medios de comunicación públicos, de la educación (por cierto, Rajoy ha vuelto a mentir al asegurar que el próximo curso los padres podrían elegir el idioma de la enseñanza de sus hijos), de la policía autonómica, de las finanzas…

Si los tres grandes partidos (PP, PSOE y C’s) se lo propusieran, podría tomarse esa medida y empezar a solucionar el problema catalán, mientras van saliendo los juicios pendientes y se va encarcelando e inhabilitando a todos los golpistas.

De Podemos, el otro partido nacional, mejor ni hablar: ni está ni se le espera… Ya sabemos que a esa gente cualquier cosa que pueda hacerle daño a España les pone. Aunque tengan que alinearse con postulados pseudonazis, supremacistas y xenófobos como los del catalanazismo.

Antes de terminar quiero hacer una mención especial a ese patético país llamado Bélgica, al que tuve que viajar docenas de veces por cuestiones de trabajo, a lo largo de 15 años. Un país dividido en dos, donde una mitad de la población odia a la otra y ni siquiera se entienden porque hablan idiomas diferentes… Un país que si no fuera porque Bruselas fue designada la capital de la Unión Europea, sería absolutamente insignificante. Un país que fue refugio de terroristas etarras durante décadas y que ahora lo es de golpistas catalanazis

Por último decir que mi mayor esperanza está en la Justicia española. Espero que los jueces castiguen con dureza las fechorías catalanazis y ya de paso le enmienden la plana a toda esta plaga de políticos incompetentes de PSOE y PP, que durante décadas han sido cómplices de estos golpistas y han asistido impasibles a la vulneración de los derechos de más de la mitad de la población catalana! Y aún hay gente que se extraña de que Ciudadanos no deje de subir como la espuma…

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El fin de ETA

Tras décadas de delincuencia, esta banda mafiosa de Extorsionadores, Torturadores y Asesinos nos viene ahora con una vomitiva puesta en escena que sólo sirve para revolvernos las tripas aún un poco más…

Ese cínico rollo del “conflicto”, los “dos bandos”, la “lucha armada”, la “negociación”, el “desarme”, el “acercamiento” de los presos, los “observadores internacionales” y toda esa pandilla de palmeros, mamporreros y tontos útiles que les secundan (nacionalistas vascos, podemitas, etc.) simplemente apestan…

Después de casi un millar de asesinatos y varios miles de heridos, no sé como tienen vergüenza siquiera de sacar la cabeza de sus escondrijos ese atajo de asesinos. Sólo espero que Rajoy cumpla por una vez sus palabras y todo este paripé no les sirva para obtener ventaja alguna de la justicia española…

Pero dejando a un lado este numerito reciente de la banda asesina (de lo poco que quedaba ya de ella), me parece un buen momento para recapitular sobre esta lacra terrorista que marcó nuestras vidas durante décadas.

Nunca podré olvidar aquellos años 80 y 90 en Madrid, cuando cada semana esperábamos la explosión de la bomba de turno… No sabíamos dónde, ni el día o la hora, pero lo que era seguro es que el atentado terrorista del “comando Madrid” llegaría. A aquellos años los llamaron “los años de plomo” y los madrileños, los vascos y los españoles en general tuvimos que padecer la orgía de sangre que generó la basura etarra, esos que ahora comparecen en los medios internacionales pretendiendo maquillar su pasado asesino.

En el año que pasé primero como alumno y luego como alférez en la Academia Militar de Caballería de Valladolid, viví en mis carnes las extremas medidas de seguridad que debíamos seguir para protegernos del riesgo de ser objetivo terrorista. En Madrid casi todos escuchamos o anduvimos cerca de alguno de sus cobardes atentados. A mí estuvo a punto de tocarme el que perpetraron contra Aznar en 1995: el coche bomba estaba en la calle José Silva de Madrid, junto a la Clínica Belén, a 20-30 metros de mi oficina en Pan Air Líneas Aéreas. Los cristales de mi despacho saltaron por los aires, pero afortunadamente una media hora antes de mi llegada en moto a la oficina. Quizás aquel día me pudo tocar a mí la china, como a tanta gente inocente que esos mal nacidos asesinaron durante décadas…

Tampoco podré olvidar cómo la iglesia vasca protegió, alentó e incluso ayudó a fundar la banda asesina en las sacristías de muchas iglesias vascas. Durante años hubo demasiados curas cómplices de ETA y en muchos pueblos de la comunidad autónoma vasca hubo familiares de víctimas que tuvieron que enterrar a sus muertos casi a escondidas, porque el cura nacionalista/proetarra de turno les negó hasta una misa a sus feligreses “para no tener problemas”. Eran aquellos años del repugnante “algo habrá hecho”…

No olvidaré el apoyo que la izquierda le prestó durante los primeros años a ETA, especialmente a raíz del asesinato del presidente Carrero Blanco (que tantos aplaudieron) en Diciembre de 1973. En aquellos años los asesinados solían ser guardias civiles, policías, militares y quizás algún empresario, con lo cual a muchos izquierdistas les resbalaban las fechorías etarras. Pero la gente de bien y especialmente los familiares de militares abominábamos de aquella actitud tan farisea y condescendiente…

Los que tenemos una edad recordamos como durante la presidencia de Adolfo Suárez, cada vez que había un tiroteo entre etarras y guardias civiles y algún terrorista resultaba muerto, los nacionalistas vascos, comunistas y socialistas se apresuraban a requerir al ministro del interior para comparecer en el Congreso a dar explicaciones. Si moría un policía, un militar o un guardia civil no les importaba, pero si el muerto era un etarra entonces se echaban las manos a la cabeza…

Pero ETA, en su delirio asesino, amplió sus macabros objetivos y además de servidores de los cuerpos de seguridad y empresarios, empezó a matar a políticos, periodistas y gente de toda condición. Ya nadie estaba a salvo. Y por fin esa parte dormida de la sociedad empezó a despertar. Muy especialmente tras el cruel secuestro y asesinato a sangre fría del joven Miguel Angel Blanco (29 años) en 1997 en Ermua…

En todo este tiempo, se calcula que más de 200.000 vascos, muchos de ellos pequeños y medianos empresarios, acosados y extorsionados económicamente por la mafia etarra, tuvieron que optar por el exilio junto a sus familias, dejándoles el camino expedito a sus paisanos los nacionalistas, que al final se adueñaron de la comunidad, como bien reconocía el cínico de Arzalluz en su famosa frase: “unos mueven el árbol y nosotros recogemos las nueces”…

Ante esta parodia de final del terrorismo, que en realidad fue una derrota en toda regla hace ya años, gracias a la constancia de las fuerzas de seguridad del Estado, de los jueces, de las asociaciones de víctimas y de toda la sociedad española, yo reclamo desde esta humilde tribuna que se sigan investigando los crímenes pendientes, que se condene a sus autores y que todos los etarras cumplan íntegras sus penas. Que ningún asesino reciba premio alguno por dejar de asesinar!

MEMORIA, DIGNIDAD Y JUSTICIA!!!