La plaga del fundamentalismo islámico

Después de pasar 8 días en Egipto y de comprobar sobre el terreno el grado de islamización del país, el video anterior de Nasser, el que fuera presidente de Egipto hasta 1970, no me hace ninguna gracia…

Y eso que en la actualidad el país está gobernado por un militar (Abdul Fatah al-Sisi), que tras el golpe de estado de 2013 depuso al presidente del gobierno Mohamed Morsi, perteneciente al partido auspiciado por los “Hermanos Musulmanes”.

Morsi había llegado democráticamente al poder, tras 30 años de dictadura militar de Hosni Mubarak. Al principio fue considerado como un islamista moderado, pero pronto trató de aumentar la influencia del islam y de concentrar más poder en su persona, lo que generó las famosas manifestaciones multitudinarias en la plaza Tahir de El Cairo en 2012.

La población exigía vehementemente la dimisión de Morsi y tras su negativa los militares acabaron derrocándolo. A continuación los partidarios de Morsi y de los Hermanos Musulmanes organizaron revueltas, que terminaron con medidas drásticas por parte de las autoridades militares: la disolución de la hermandad, de sus organizaciones satélites y la confiscación de todos sus bienes.

A pesar de todo lo anterior, que teóricamente suponía un freno a la islamización de la República Árabe de Egipto, he sido testigo del grado de influencia que la religión islámica sigue teniendo en el país:

  1. En los 4 vuelos que he realizado con la compañía Egyptair, durante el tiempo de rodadura previo al despegue, por las pantallas del avión emiten rezos islámicos.
  2. Como contraté una tarjeta de teléfono local (de Orange) para poder tener acceso a datos, cada día recibí en el teléfono móvil SMS’s con invitaciones a rezar, frases de Mahoma, del Corán, etc. (gracias a Google translator pude traducir esos extraños mensajes en árabe que me llegaba diariamente).
  3. La práctica totalidad de las mujeres egipcias llevan diferentes tipos de velos, desde el que cubre sólo el pelo hasta el burka.
  4. Los rezos se suceden las 5 veces al día estipuladas. Incluso muchos comerciantes detienen su actividad para ello.

Además, según las estadísticas oficiales de la Organización Mundial de la Salud, Egipto se encuentra entre los países con un mayor porcentaje de mujeres sometidas a la ablación de clítoris. Y es que para los musulmanes el placer sexual femenino es pecado!

No me quiero imaginar qué habría sido del país y de su población si hubieran seguido gobernando los Hermanos Musulmanes estos últimos 5 años… Parece increíble desde una mentalidad occidental que un país haya podido retroceder tanto en medio siglo. Como se puede ver en el vídeo anterior, en 1958 daba risa la sola idea de implantar el uso del velo; Egipto era una país bastante moderno, en el que la religión pintaba mucho menos que ahora y las mujeres vestían como querían.

Y lo malo es que esta extensión de la radicalización islámica a países otrora bastante occidentales, que comenzó en Irán con la revolución de los ayatolás allá por 1979, ha prendido como la pólvora por Africa y Asia, e incluso también, aunque en menor medida, por Europa y Estados Unidos.

Los europeos tardamos siglos en relegar las creencias religiosas al ámbito de lo privado, que es donde deben estar. Afortunadamente en nuestras sociedades laicas y democráticas podemos vivir al margen de religiones, declararnos agnósticos e incluso ateos, sin temer por nuestras vidas. Por contra, en muchos países dominados por esta religión retrógrada, eso no sería posible, ya que podríamos ser condenados a muerte, al igual que si nos declaráramos homosexuales.

Ahora podría sonar a alarmista, pero analizando las proyecciones demográficas, se estima que en unas décadas la religión musulmana será la mayoritaria en el mundo. Y lo que es más preocupante, algún día lo será también en Europa, debido a dos factores:

  1. Los cristianos tienen cada vez menos hijos y llevan una vida poco o nada influenciada por su religión. Es más, el número de personas que fueron bautizadas al nacer pero que en la actualidad se declaran no religiosos, agnósticos o ateos, va en aumento en todos los países.
  2. Los musulmanes tienen un gran número de hijos y basan su existencia en el islam, que condiciona su vida privada e intentan por todos los medios que se lleve también a la vida pública, como ya sucede en tantos estados teocráticos.

La gente de mi edad no lo veremos, pero las generaciones posteriores tendrán que convivir con una situación que se me antoja complicada, y que puede retrotraerles muchos siglos atrás… ¿alguien se puede imaginar que llegue el día en que el partido de los “Hermanos Musulmanes” sea el dominante en Europa y consiga llevar a la práctica “democráticamente” lo que ya sucede en muchas dictaduras islámicas en la actualidad?

Me da pavor que pueda cumplirse ese famoso vaticinio del argelino Ahmed Ben Bella y luego repetido por Gadafi: “conquistaremos Europa con el vientre de nuestras mujeres y en pocas generaciones convertiremos Europa en Eurabia”…

Por cierto, ya hay quien ha tomado medidas para defenderse de esa amenazante expansión: en 2013 el gobierno de Angola tuvo los arrestos de declarar el islam como secta peligrosa; se prohibió su práctica y se cerraron todas sus mezquitas…

¿Y si ese fuera el camino?

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Egipto y la muerte (nuestra compañera inseparable…)

Acabo de regresar de uno de esos viajes que te dejan una huella imborrable para el resto de tu vida: he pasado 8 días recorriendo Egipto, por tierra, agua (crucero por el Nilo) y aire (vuelos locales). Desde esa locura de ciudad que es El Cairo (la mayor urbe del continente africano y de todo el mundo árabe, con 17 millones de habitantes!), hasta los templos de Abu Simbel, más de 1.100 km. al sur, junto a la frontera con Sudán.

Las pirámides y la gran esfinge en Guiza, el Valle de los Reyes, los templos de Luxor, Karnak, Kom Ombo, Edfú, Hatshepsut (la faraona), los colosos de Memnón, el obelisco inacabado, la gran presa de Aswan, el lago Nasser, los poblados nubios, paseos en camello, los amaneceres y atardeceres en el Nilo… y hasta una insoportable tormenta de arena que duró casi 24 horas, son experiencias que recordaré siempre!

Egipto fue la mayor y más antigua civilización mediterránea. Durante más de 30 siglos fue la cultura más desarrollada de la Tierra, con una enorme diferencia sobre las demás, como nunca en la historia ha sucedido. Sus portentosos conocimientos en arquitectura, astronomía o medicina constituían un milagroso adelanto a su tiempo y aún a día de hoy nos parecen sorprendentes (cuando no inexplicables).

Atravesado de norte a sur por el Nilo, su fértil valle y en especial el delta en su desembocadura, son las únicas zonas habitables del país, ya que el 95% de su vasto territorio (más del doble que España) es desierto.

A partir del siglo IV a.C. fue invadido por persas, griegos, romanos y desde el siglo VII d.C. por los árabes, que islamizaron el país y a la mayoría de su población. Tan sólo los coptos (los descendientes de los egipcios originales) mantuvieron su religión cristiana. En la actualidad son poco más del 10% y conviven con la mayoría islamista suní, la religión oficial del país.

Nos hemos pegado un atracón de monumentos, casi todos funerarios, lo que me hizo pensar en escribir un post sobre esta compañera que llevamos con nosotros desde que nacemos: la muerte. Los faraones, desde el mismo día en que llegaban al trono, ordenaban la construcción de sus futuros monumentos funerarios, que tardaban lustros en terminarse. Tenían claro que su reinado iba a durar tan sólo unos años y por ello querían dejar una construcción para la posteridad, algo que les recordara durante siglos, como así ha sido.

Sin embargo en nuestra sociedad de hoy día vivimos permanentemente de espaldas a la muerte. Ya la gente no muere en casa (como hace décadas) sino en asépticos hospitales, para pasar luego a esos funcionales tanatorios. A los niños se les oculta la muerte no sólo de sus mayores, sino de todo tipo de animales. Antiguamente las personas convivían con la muerte, especialmente en los pueblos: cada año se hacía la matanza del cerdo, las gallinas y los conejos se desplumaban/despellejaban en casa, se comían animales procedentes de la caza… Hoy día todos estos animales los vemos en los supermercados ya sin cabeza, piel, plumas, patas, etc. Nada nos recuerda que antes estuvieron vivos y que han tenido que morir para llegar a la tienda.

Vivimos cada vez más desnaturalizados, más alejados de la madre Naturaleza, que se basa en el continuo ciclo de la vida y de la muerte. Esa realidad inexorable de la muerte no le interesa nada a esta sociedad actual anestesiada y carente de valores, basada en el consumismo, en un pretendido progreso basado en el crecimiento económico, en la satisfacción de unas necesidades en la mayoría de los casos inventadas, en la búsqueda permanente de mayores comodidades para conseguir una “pretendida felicidad” basada en lo material. Y todo ello sin reparar en los daños que nuestro modelo de vida causa al planeta… De hecho somos la única especie sobre la Tierra que produce residuos dañinos para sus mares, sus ríos, sus bosques, su suelo, su subsuelo y su atmósfera!

Si tuviéramos más presente la muerte, en especial nuestra propia muerte (de la que nadie vamos a escapar), seríamos consecuentes con lo efímero de nuestra existencia, no caeríamos en el absurdo de dramatizar los pequeños problemas del día a día, ni en el ridículo de vivir por y para acumular dinero, riquezas, títulos o poder. Porque al final, cuando nos llegue la hora de la muerte, nada de eso nos va a servir. Porque la muerte nos igual a todos, nos limpia de envoltorios superficiales y nos pone ante el espejo de la verdad: la única y verdadera valía de cada ser humano es su capacidad de amar y de hacer felices a los que le rodean…

Namasté! 🙏