El gran Stephen Hawking

El mundo de la ciencia en general y el de la astrofísica en particular, han despedido a este genio británico, nacido en Oxford en plena II Guerra Mundial (1942). Pero su brillante legado científico (comparado al de celebridades como Copérnico, Galileo, Kepler, Newton o Albert Einstein) quedará ya para la posteridad…

Mucho se ha escrito sobre este gran hombre, al que ya desde hace décadas se le reconoció su inmenso talento y su enorme capacidad de lucha por la supervivencia. No olvidemos que con apenas 21 años fue diagnosticado de ELA y le dieron una esperanza de vida de 2-3 años.

Su caso hace mucho tiempo que dejó sin palabras a la ciencia médica, ya que ha conseguido sobrevivir 55 años a su terrible enfermedad. Su ejemplo ha demostrado con creces que la fuerza de voluntad y las ganas de vivir son esenciales en casos como este (y yo diría que para todo en la vida!). No en vano y a pesar de su estado, no dejó de escribir, de formular teorías y de participar en congresos y conferencias utilizando un sofisticado sintetizador de voz.

Son innumerables los premios recibidos a lo largo de su vida, pero entre tantos reconocimientos yo destacaría la Orden del Imperio Británico que le impuso la Reina de Inglaterra (en 1982) y el Premio Príncipe de Asturias concedido por nuestro país (en 1989). El Nobel de Física fue su asignatura pendiente.

Varios de sus libros de divulgación científica fueron auténticos bestsellers y Hollywood recreó su vida hace apenas 3 años, en la película “La Teoría del Todo”. Su libro más famoso es “Una breve historia del tiempo: del big bang a los agujeros negros”, con más de 10 millones de ejemplares vendidos; ha sido traducido a 40 idiomas y está en el libro Guiness de los Récords por permanecer durante 237 semanas en la lista de libros más vendidos del The Sunday Times.

Stephen Hawking sancionó la Teoría del Big Bang, según la cual hace unos 13.700 millones de años la materia tenía una densidad y una temperatura infinitas, lo que generó una violenta explosión que dio lugar a la creación del Universo. Así se crearon todas las formas de materia y de energía existentes, así como el tiempo y el espacio. Desde aquel primer instante creador, el Universo no ha parado de expandirse, perdiendo por tanto densidad y temperatura.

Siempre me ha llamado mucho la atención que se mida el tiempo del Universo en años terrestres, ya que por entonces no existía la Tierra, que por otra parte no es más que un insignificante planeta que gira alrededor de una insignificante estrella de la Vía Láctea… Quizás por ello sea mejor hablar en años galácticos, como explica mi viejo amigo Javier Gorgas, catedrático de astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Astronomía (SEA) desde enero de 2013 hasta diciembre de 2016. Un año galáctico es el tiempo que tarda el Sistema Solar en dar una vuelta alrededor de la galaxia. Equivale a unos 225-250 millones de años terrestres. Eso significa que la Tierra tendría unos 20 años galácticos y el Universo unos 60…

Fueron polémicas sus declaraciones sobre su “ateísmo científico”, ya que según él es incompatible creer en la Ciencia (basada en evidencias) y a la vez creer en la existencia de un Dios (de lo cual no existe evidencia alguna y por ello requiere de fe). Ironizaba con frases como que “el cielo es un cuento de hadas para las personas que tienen miedo a la oscuridad” y afirmaba que las explicaciones científicas sobre el origen del Universo no necesitan de la existencia de ningún Dios, lo que le granjeó numerosas críticas de jerarcas y creyentes de las principales religiones.

A mí siempre me ha parecido igual de pretencioso afirmar la existencia de un Dios que negarlo (por eso me parece más prudente ser agnóstico), pero he de reconocer que con una eminencia como esta merecía la pena hacer una excepción y escuchar sus argumentos con atención.

Ademas Stephen Hawking hizo honor en todo momento a su condición de científico, huyendo de todo dogmatismo y poniendo en cuestión todas las teorías, incluidas las suyas. No en vano, en sus décadas de carrera dedicada a la enseñanza y a la investigación, tuvo la humildad de modificar y de corregir sus postulados y opiniones en varias ocasiones, lo cual le honra y confirma el apelativo de genio que supo ganarse a lo largo de su vida…

Descanse en paz.

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s