Feminismo vs. “feminazismo”

El DRAE define el término feminismo como “principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) en su artículo 1 dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos…”. Y en su artículo 2: “Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición…”

Eso quiere decir que desde hace ya 70 años el principio de igualdad entre hombres y mujeres está reconocido mundialmente, aunque haya países (los árabes principalmente) que se pasen esta igualdad por el forro…

Por lo que respecta a España, nuestra constitución de 1978 en su artículo 14 reza: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Podríamos decir entonces que en España es obligatorio por ley desde hace ya 40 años ser feminista, ya que discriminar a una persona por el solo hecho de ser mujer es inconstitucional y por tanto ilegal.

Las infracciones a esta norma deben ser perseguidas sin ningún tipo de excusa por los poderes públicos. Situaciones como que una mujer cobre un salario inferior a un hombre en un puesto de trabajo idéntico, son manifiestamente inconstitucionales y no creo que nadie con dos dedos de frente pueda poner esto en cuestión.

El problema se genera cuando este sano (y legalmente obligatorio) feminismo, deviene en “feminazismo”, que podríamos definirlo como el fundamentalismo feminista. Quienes lo defienden son personas normalmente de extrema izquierda, que utilizan y pervierten el feminismo convirtiéndolo en un arma ideológica. Desde ese momento la ideología se convierte en una bandera a seguir (como hacen otros fundamentalistas, tanto religiosos como políticos o nacionalistas) y todo aquel que no la siga es fulminantemente descalificado.

Al igual que para un fanático religioso su religión lo justifica todo, hasta incluso matar o morir, para un/a feminazi su ideología justifica cualquier cosa: desde pervertir el lenguaje (“miembras”, “jóvenas”, “portavozas”, etc.) hasta impulsar legislaciones injustas contra los hombres, como por ejemplo la ley de violencia de género. Según esta, los mismos hechos delictivos tienen distinta condena si el agresor es hombre y la víctima mujer que si la agresora es la mujer y la víctima el hombre (lo que atenta directamente contra el mencionado artículo 14 de la constitución). El problema es que hay tanto miedo a la inquisición “feminazi” que hasta ahora nadie se ha atrevido a denunciar ante el tribunal constitucional lo que a todas luces es anticonstitucional…

En el caso del nazismo, cualquier discrepante era tachado de antialemán y su vida corría serio peligro; en la antigua URSS el que cuestionara el comunismo era acusado de contrarrevolucionario y se tenía que atener a serias consecuencias; ocurre lo mismo actualmente en Cuba o Corea del Norte; en España, el régimen nazionalista catalán a cualquier no independentista lo señala como anticatalán… Y de igual modo, cualquier persona que cuestione el actual “feminazismo” imperante, es tachado de machista. Da igual que defiendas el principio feminista al 100%; sólo con que cuestiones alguna de las barbaridades “feminazis” que se cometen en su nombre, serás automáticamente crucificado.

Si el objetivo original del feminismo era defender y llevar a la práctica la igualdad legal entre hombres y mujeres de una forma pacífica, el “feminazismo” busca enfrentar a mujeres contra hombres y dividir ideológicamente a las personas: sólo los izquierdistas son verdaderos feministas; los que no sean de izquierdas son sospechosos de machistas por definición…

Si el antiguo feminismo reclamaba la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, el actual “feminazismo” pretende incluso pervertir la biología, negando si hace falta las leyes de la Naturaleza, según las cuales es necesario que machos y hembras de todas las especies (ser humano incluido) sean diferentes. He llegado incluso a escuchar a varias “feminazis” decir en un programa de radio, que el instinto maternal no existe, que es un “invento del patriarcado” para someter a las mujeres… Y a ver quien es el guapo que se atreve a intentar hacer volver a la realidad a fanáticas de ese pelaje!

Esta perversión del feminismo tiene todas las señas de identidad de la extrema izquierda más casposa. La que exalta la lucha violenta, las huelgas, la toma de las calles, la que manipula la información, exacerba a las masas y explota el victimismo; esa que necesita siempre tener a mano a un enemigo al que culpar de cada problema, porque ellos nunca son culpables de nada…

No entienden que ese es un camino equivocado. Que la única vía para progresar no es la revolución sino la evolución. Que la violencia y los enfrentamientos nunca llevaron a nada positivo. Que hombres y mujeres estamos condenados a seguir siendo diferentes, pero también a entendernos, a respetarnos, a convivir en paz y a luchar juntos por conseguir en la práctica esa igualdad de derechos que desde hace décadas está ya reconocida legalmente…

 

Anuncios

El sexo tántrico

En nuestra cultura occidental solemos cometer el error de olvidarnos de que el ser humano es un todo indivisible = cuerpo + mente + consciencia (o alma, espíritu, etc., dependiendo de nuestras creencias). Por ejemplo, cuando vamos a un médico, éste sólo se preocupa de nuestra dimensión corporal. Sin embargo, cada vez está más extendida la convicción de que nuestro cuerpo físico en muchas ocasiones enferma como consecuencia de un malestar psicológico previo, que ha debilitado las defensas naturales de nuestro organismo…

Las filosofías orientales por el contrario, consideran al ser humano como algo indivisible. Disciplinas como el yoga o la meditación hacen hincapié en esta idea y buscan conectarnos con nosotros mismos, experimentando la unión de esas tres dimensiones, con el objetivo de llegar a una sensación de plenitud, de paz interior, no sólo de bienestar físico.

El tantrismo o sexo tántrico como se conoce en Occidente, busca llegar a esa unión, pero a la vez compartiendo y disfrutando de la experiencia junto con la persona amada. Utiliza para ello la energía sexual (que es la más potente y creadora que tenemos) con una serie de rituales que nos harán olvidarnos de lo meramente genital, para llegar a darle una dimensión espiritual.

Hace ya más de una década que mi curiosidad me llevó a investigar este tema y además tuve la suerte de vivir ese aprendizaje en pareja, lo cual nos dio la posibilidad de llevarlo a la práctica. Desde entonces, cada vez que sale este tema de conversación, observo en la gente un gran interés, pero también un gran desconocimiento… En este post voy a tratar de dar una pequeña introducción al tema desde mi experiencia personal. Si a alguien se le despierta la curiosidad le recomiendo que lea alguno de los muchos libros que hay publicados sobre el tema… y después que lo practique!

Una experiencia de sexo tántrico busca sublimar el encuentro sexual entre dos amantes, con el objetivo, como dije anteriormente, de darle una dimensión espiritual: convertirlo en una unión de almas. Por ello, en primer lugar se requiere que sea llevada a cabo por una pareja verdaderamente unida a nivel emocional. No sirve un “rollo de una noche”, un “follamigo/a”, ni siquiera una pareja aparentemente estable pero con la que no existe un vínculo amoroso fuerte, correspondido y consolidado.

Para el encuentro tántrico, la habitación debe ser preparada convenientemente. Con ello trataremos de involucrar los 5 sentidos, al objeto de vivir la experiencia de la forma más intensa y consciente posible a nivel sensorial:

  • Para el sentido de la vista, prepararemos una iluminación tenue, insinuante, a base de velitas por ejemplo.
  • Para el sentido del oído, pondremos una música de fondo suave, de estilo zen, o cualquier otra que nos resulte muy relajante.
  • Para el sentido del tacto utilizaremos cremas o aceites con los que acariciarnos y masajearnos.
  • Para el sentido del olfato, además del aroma de las cremas, aceites y del propio olor de nuestra pareja, podemos complementarlo encendiendo una varita de incienso.
  • Para el sentido del gusto podemos emplear cualquier manjar que nos resulte apetecible (chocolate, fresas, etc.), con el que deleitarnos a lo largo de nuestra práctica. No debemos usar bebidas alcohólicas porque disminuirían nuestra capacidad de estar plenamente conscientes y presentes.

Esta combinación de estímulos sensitivos nos proporcionará un placer corporal más intenso, más completo que el meramente genital. Pero también nos transportará a un estado mental y espiritual en el que disfrutaremos de compartir cada segundo junto a nuestro ser querido, mucho más allá de nuestros cuerpos físicos.

Una vez preparado el entorno, lo que ya de por sí nos irá predisponiendo y motivando, empezaremos con la práctica. Es importante disponer de todo el tiempo que haga falta y dejar fuera de la habitación todo aquello que pueda distraer nuestra atención, tanto a nivel físico (teléfonos móviles por ejemplo), como a nivel mental (preocupaciones y pensamientos relacionados con otros temas). Se trata de vivir la experiencia con la máxima consciencia y plenitud.

Para comenzar, una vez desnudos, uno de los dos se tumba boca abajo y el otro comienza a masajearle muy lentamente, desde los dedos de los pies hasta la coronilla, usando crema o aceite. No debemos de darle preponderancia a las zonas tradicionalmente llamadas erógenas, sino que trataremos de convertir cada poro de la piel de nuestra pareja en zona erógena.

Cuando lo creamos oportuno, le daremos la vuelta y proseguiremos con la misma técnica por un tiempo equivalente al de la espalda. A continuación cambiaremos los papeles y el masajeado se convertirá en masajista, hasta completar el ejercicio por ambos lados.

Al terminar, sentiremos una extraña mezcla de relajación y excitación. Nos sentaremos en la cama el uno frente al otro y nos acariciaremos mutuamente mientras nos miramos a los ojos amorosamente y con complicidad. Podemos también sonreírnos, abrazarnos, besarnos, olernos, susurrarnos palabras de amor al oído… en definitiva haremos todo aquello que nos haga disfrutar de la unión de nuestros cuerpos desnudos, pero tratando de no desviarnos hacia lo genital. Para ello es importante  moverse con lentitud, con delicadeza, poniendo todo nuestro cariño en cada movimiento. También es muy importante la respiración: respirar lenta y profundamente nos ayudará a controlar la excitación, alargando el estado de placer sin incurrir en la urgencia del orgasmo.

Cuando ambos hayamos alcanzado un alto nivel de excitación procederemos a la penetración, bien sentados o bien tumbados, pero tras ella permaneceremos encajados sin movernos, alargando esa sensación de unión plena mediante besos, abrazos y caricias. Seguiremos controlando la respiración (lenta y profunda) y a ser posible intentaremos sincronizarla con la de nuestra pareja. Si conseguimos hacerlo, experimentaremos una extraña sensación, ya que la excitación sexual la tenemos asociada a todo lo contrario, a una respiración agitada. Esta nueva sensación que nos rompe los esquemas tradicionales, puede llegar a ser tan placentera, que nos lleve a un estado en el que perdamos literalmente la noción del tiempo!

En esa posición de “cópula inmóvil” podemos permanecer todo el tiempo que nos plazca, hasta que finalmente optemos por buscar el orgasmo mutuo (que no tiene porqué significar el final a la sesión). Una pareja bien compenetrada sexualmente sabrá cómo llevarlo a cabo de la mejor manera. Para los orientales practicantes del tantrismo sin embargo, la eyaculación masculina es una pérdida inútil de energía y para evitarla realizan una serie de ejercicios con los músculos del perineo orientados a llegar al clímax sin eyaculación. Pero esto ya excede de una primera aproximación al tema, que es lo que he pretendido en este post…

Os deseo a todos un feliz sexo tántrico!

😉