La teoría y la práctica

Decía Buda: “Somos lo que pensamos; todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado. Todo el mundo surge de nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos creamos el mundo.”

Si miramos a nuestro alrededor nos daremos cuenta de que cada objeto material (mueble, coche, edificio, etc.), antes de ser fabricado o construido, fue una idea en la cabeza de algún diseñador, ingeniero, arquitecto…

Del mismo modo, las experiencias (un viaje, unos estudios, una relación sentimental, etc.) antes de producirse normalmente han sido pensamientos, deseos que con más o menos planificación hemos convertido en realidad.

Pero muchas veces a lo largo de nuestra vida tenemos ideas que se quedan en el tintero y nunca llegan a ver la luz. Asimismo podemos pasarnos años estudiando, aprendiendo, teorizando sobre temas que luego no somos capaces de llevar a la práctica. Entonces todo nuestro aprendizaje se ha quedado en agua de borrajas. Esto es bastante habitual en el terreno del crecimiento personal: nos encontramos con muchas personas que dicen “saberse la teoría”, que afirman haber leído muchos libros, pero que en realidad parecen no haber aprendido nada, porque sus comportamientos reflejan que no son capaces de poner en práctica aquello que dicen conocer…

¿Nos pondríamos en manos de un dentista, cirujano, conductor de autobús o piloto de aviones, que hubiera estudiado mucha teoría sobre su profesión, pero que nunca la hubiera llevado a la práctica? La respuesta es no. Y es que de nada sirven las ideas que no convertimos en realidad, o las teorías que no se aplican en la práctica.

Pero paradójicamente también se da la situación contraria: ideas, pensamientos y teorías que pueden estar en nuestra cabeza sin ningún problema, pero que más vale que no sean llevadas a la práctica, por las posibles consecuencias negativas que ello podría tener. Por ejemplo, uno puede pensar en suicidarse, fantasear con tener relaciones sexuales con alguien menor de edad, soñar con robar un banco o con proclamar la independencia de Cataluña… pero es mejor que esos pensamientos no se hagan nunca realidad, porque de lo contrario las consecuencias serían muy negativas!

En este último caso somos ya verdaderos expertos los españoles, después de la matraca a la que nos han sometido en los últimos años! En España cualquier persona puede tener las ideas independentistas y secesionistas que quiera, existen partidos políticos legales que defienden esas ideas, elecciones en las que la gente vota a esos partidos… pero lo que no pueden hacer es saltarse toda la legislación para llevar a la práctica esas ideas mediante atajos ilegales, porque entonces esos políticos se convierten en delincuentes, por mucho apoyo y muchos votos que tengan detrás…

En este sentido hay que recordar que el hecho de tener mucho apoyo en las urnas no garantiza la legitimidad de todas las ideas. No debemos olvidar el caso más famoso que tuvimos en el siglo XX: Hitler llegó al poder democráticamente, ganando unas elecciones, no lo olvidemos nunca!

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