¿Bilingüismo o “arma de incomunicación masiva”?

Una lengua es un sistema de comunicación verbal y/o escrito de una comunidad humana. Es una herramienta básica y consustancial al ser humano; su uso nos permite vivir en sociedad e interactuar entre nosotros. Como en el Mundo hay personas que hablan otras lenguas, se supone que cuantas más conozcamos mejor será nuestra capacidad para comunicarnos con ellas. Por ese motivo, cada vez es más habitual que en los colegios se enseñe a los niños una segunda lengua desde pequeños, que les sirva para poder comunicarse con más personas cuando sean adultos.

Camilo José Cela afirmaba, en base a la proyección demográfica del número de hablantes, que dentro de unos siglos en el Mundo sólo se hablarán 3 idiomas: el chino, el español y el inglés, por este orden. No se si acertará en su previsión; quizás haya que añadir el árabe (por cierto, cómo me gustaría conocer la opinión de este grande de España, sin pelos en la lengua, acerca de la islamización de Europa…), pero lo que parece bastante probable es que las otras cinco lenguas que en la actualidad tienen más de cien millones de hablantes (portugués, ruso, japonés, hindi y bengalí) se convertirán en residuales; por no hablar del francés o el alemán, que sin llegar a esa cifra son consideradas hasta hoy como “importantes”…

Según el diccionario de la RAE, bilingüismo significa “uso habitual de dos lenguas en una misma región o por una misma persona”. Por tanto, ser bilingüe es en principio una ventaja, puesto que con ello se amplía el número de personas con las que comunicarse. Reconozco que envidio a esas personas que desde pequeños hablan inglés igual que el español, ya que gracias a eso pueden desenvolverse con más soltura por el mundo, optar a mejores puestos de trabajo, etc. Yo tuve la “desgracia” de estudiar francés en el colegio y al terminar la carrera me costó años de esfuerzo conseguir un buen nivel de inglés, imprescindible para mi desempeño profesional…

Pero lamentablemente hay un segundo tipo de bilingüismo, que no se basa en estos aspectos prácticos descritos anteriormente. Me estoy refiriendo a ese bilingüismo impuesto por razones políticas y usado en multitud de ocasiones con fines perversos: en lugar de servir para comunicarse mejor se usa para establecer barreras, diferenciación e incomunicación entre las personas. Así nos podemos encontrar con situaciones tan absurdas como por ejemplo:

  • que después de cada partido de futbol del Barcelona, en la rueda de prensa los periodistas catalanes le pregunten al entrenador (antes Luis Enrique, asturiano y ahora Valverde, extremeño) en catalán, para que un traductor les tenga que traducir la pregunta, cuando en realidad podrían hacérsela en español y evitarse ese estúpido numerito,
  • que muchos políticos catalanes, vascos y gallegos se empeñen en hablar en sus lenguas regionales en el Senado, exigiendo que se les traduzca, con el coste de personal (traductores) que ello implica para el contribuyente,
  • que cualquier profesional catalán, gallego o vasco pueda presentarse a unas oposiciones en el resto de España, mientras que la gente del resto de España no puede hacerlo en esos territorios, puesto que el conocimiento del idioma local se puntúa más que los méritos académicos y los años de experiencia para el puesto,
  • y ya el colmo de la estupidez se produjo tras los recientes atentados de Cataluña: desde todos los países mandaron enviados especiales a cubrir la noticia, seleccionando para ello a los que sabían hablar español, pero al llegar a Barcelona se encontraron con que toda la información la dieron en catalán! Evidentemente los primeros que hicieron el ridículo fueron los propios catalanes, llegando hasta ese extremo de utilizar su lengua local como “arma de incomunicación masiva”…

Lamentablemente en España estamos ya tan acostumbrados a estos desprecios y a esta falta de educación, que parece que hay que convivir con ello, pero afortunadamente los periodistas extranjeros denunciaron la situación, por estúpida y por absurda. A continuación dejo un link que recoge la queja de un periodista holandés al respecto:

http://www.elmundo.es/espana/2017/08/29/59a47754e2704e9b068b4718.html

Por cierto, trabajé durante muchos años para una compañía multinacional (TNT) cuya sede estaba a las afueras de Amsterdam, a donde me tocó viajar con regularidad, y he de decir que prácticamente todos los holandeses hablan un buen inglés. A pesar de que su idioma lo hablan unos 23 millones de personas en el Mundo, son conscientes de que no les sirve para mucho… a diferencia de los menos de tres millones de catalanohablantes, que aún no se han enterado del tema.

 

Anuncios

El Eneagrama

eneagrama.png

Acabo de terminar de leer el libro “Encantado de conocerme” de Borja Vilaseca, que lleva por subtítulo “Comprende tu personalidad a través del Eneagrama”.

Ha sido para mí todo un descubrimiento este modelo psicológico que clasifica las diferentes personalidades en 9 grupos o eneatipos. Había oído hablar del tema pero me sonaba un poco a esotérico; ahora que lo he comprendido me he dado cuenta de lo erróneo de mis prejuicios… Detrás de este sistema/modelo hay décadas de trabajo y de estudio llevado a cabo por multitud de psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas, que han comprobado que todas las personas encajan en alguno de estos 9 eneatipos. Se trata de una especie de “manual de instrucciones” de la condición humana.

Cuando nacemos llegamos a este mundo totalmente vírgenes, pero ya desde pequeñitos empezamos a desarrollar una personalidad individual, una especie de careta o de papel que queremos desempeñar en el seno de la familia, en el colegio, en el mundo… A partir de ahí nos vamos encajando inconscientemente en uno de estos 9 eneatipos. Ninguno es ni bueno ni malo, ni mejor ni peor que los otros. Son sólo un conjunto de defectos y virtudes que configuran nuestra personalidad.

Los tipos 8, 9 y 1 están dominados por el instinto. Los tipos 2, 3 y 4 están dominados por las emociones y los tipos 5, 6 y 7 están dominados por el pensamiento. Cada uno de los 9 poseen una característica egóica o “defecto” principal a corregir, que aparece en azul en el gráfico de arriba. Pueden tener también características propias de sus “dos vecinos”, denominados “alas”: por ejemplo el 9 puede tener también aspectos en común con el 8 y/o con el 1.

Cuando pasamos por etapas de crisis en nuestras vidas, se produce lo que el modelo denomina “descentramiento”, que significa que temporalmente asumimos comportamientos egóicos de un eneatipo diferente al nuestro.

Con el trabajo de maduración y de autoconocimiento a lo largo de la vida, vamos poco a poco buscando nuestra esencia y desembarazándonos de nuestros “egos” o defectos. Para ello debemos seguir un proceso de “centramiento”, que nos ayudará en esa tarea. Las personas que consiguen llegar a esa meta, a ese estado de iluminación, abandonan su eneatipo y se liberan definitivamente de las servidumbres de su ego.

Animo a todo aquel que esté interesado en el tema que lea algún buen libro sobre la materia; este de Borja Vilaseca es muy recomendable. Mientras tanto, y a modo de resumen, me permito dejar aquí las características propias de cada uno de los 9 eneatipos:

Captura de pantalla 2017-08-16 a las 0.08.51Captura de pantalla 2017-08-16 a las 0.10.33Captura de pantalla 2017-08-16 a las 0.11.17

El Enagrama en definitiva, no es más que un modelo que nos ayuda a llegar al objetivo más importante y necesario de nuestras vidas: “conócete a ti mismo”. Los griegos ya lo sabían hace más de 2.500 años y le daban tanta importancia que tenían ese aforismo inscrito en la entrada del templo de Apolo en Delfos.

Lamentablemente sin embargo, la gran mayoría pasa por la vida de una forma inconsciente y no acomete esa esencial tarea. Como decía Tolstói: “todos quieren cambiar el mundo, pero nadie quiere cambiarse a sí mismo”…

 

 

Las teorías conspiratorias

La imaginación es lo que diferencia al homo sapiens del resto de los seres inteligentes del planeta. Esta cualidad, cuando se pone al servicio de la ciencia o del arte, nos lleva a alcanzar logros que quedan para las generaciones futuras.

El problema viene cuando se le da rienda suelta a la imaginación sin rigor alguno y se acaba degenerando en “creencias” que carecen del más mínimo fundamento. Así llegamos a las supersticiones y como no, a las teorías conspiratorias. A lo largo de mi vida he escuchado todo tipo de ellas, provenientes siempre de personas que anteponen su “libre imaginación” al sentido común.

Un científico nunca opina, sino que propone teorías, las evalúa, las comprueba siguiendo criterios objetivos y sólo cuando quedan probadas las expone a sus colegas. Una cualidad esencial del científico es la humildad: no creerse nunca en posesión de la verdad absoluta y estar abierto a la posibilidad de que cualquier otro científico le demuestre que existe una teoría mejor.

El conspirador sin embargo es alguien que no atiende a razones. Tiene sus ideas “muy claras” (según él), aunque no exista la menor evidencia que las soporte; y no está dispuesto a escuchar argumentos que puedan atentar contra “sus certezas”. Para este tipo de personas, todo aquel que prefiera hacer caso al sentido común y no creerse aquello que no está demostrado, es gente “ignorante” o “poco evolucionada” a diferencia de ellos, que son los “iluminados por el conocimiento”…

Normalmente cada teoría conspiratoria va asociada a una ideología:

  • Por ejemplo algunos antiamericanos son capaces de defender la teoría de que el Apolo 11 nunca llegó a la luna y que todo fue un montaje! Da igual que lo hayan visto mil veces en televisión despegando sobre el cohete Saturno desde la base de cabo Cañaveral, o que hayan visto caer la cápsula al mar con sus tripulantes de vuelta a la Tierra. Afirman que fue un engaño propio de la guerra fría, pero no se paran a pensar que la URSS jamás puso en duda ni esa ni las seis siguientes expediciones norteamericanas a la luna (de las cuales una fracasó) efectuadas dentro del programa espacial Apolo… De sobra sabían los servicios secretos soviéticos que aquella carrera espacial en la que ellos empezaron aventajando a los americanos con el lanzamiento del Sputnik 1 (en 1957), y con sondas no tripuladas a la Luna, Venus y Marte, al final la perdieron en Julio de 1969 cuando Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en pisar la superficie lunar. Es más, la última misión del Apolo en el verano de 1975, la llevaron a cabo conjuntamente entre la NASA y la URSS…
  • Hay defensores del terrorismo yihadista que caen en sus propias contradicciones: por un lado se alegran de los atentados contra Occidente y por otro los niegan, llegando a afirmar que son inventos para atemorizar a las masas. He llegado a escuchar la teoría conspiranoica de que las Torres Gemelas no las derrumbaron los atentados del 11-S… Da igual que se retransmitieran las colisiones de los dos aviones en directo y todo lo sucedido a continuación; da igual también que Bin Laden y sus secuaces se atribuyeran con orgullo los atentados…
  • Para muchos neonazis, el holocausto llevado a cabo por Hitler en la II Guerra Mundial es un invento. Para sus cortas mentes aquello no sucedió, aunque hayan quedado para la posteridad los campos de exterminio y las fotos de los pocos supervivientes liberados (al borde de la muerte) de aquella crueldad…
  • Para los judíos ortodoxos, nada que no esté escrito en la Biblia puede ser cierto. Por ese motivo niegan la existencia de los dinosaurios, a pesar de que el mundo entero esté lleno de museos de Ciencias con los centenares de esqueletos recuperados de entre los hielos y bajo la tierra. La teoría de la evolución de Darwin, comprobada y demostrada hasta la saciedad por los científicos naturalistas, es un engaño que nunca hará tambalear sus creencias fundamentalistas en lo narrado por el Génesis…
  • Los creyentes en las religiones que “venden” una vida más allá de la muerte, así como los enamorados de lo esotérico, de los espíritus y de los fantasmas, tienen tantas ganas de creer en ello, que no les hace falta mucho más. Da igual que vean que toda la vida que conocemos en la Tierra esté sometida al proceso de nacimiento-crecimiento-muerte. Según ellos el homo sapiens tiene la gran suerte de disponer de otra vida más allá de la muerte, a diferencia de sus vecinos de planeta. Porque hasta ahora no he oído a nadie hablar de la resurrección de los monos, de la ascensión a los cielos de los perros y gatos, o de la vida futura de los escarabajos… No me olvido tampoco de los que otorgan “poderes milagrosos” a estampitas, medallitas, rezos, etc.
  • Aquellos deseosos de que exista vida extraterrestre no pueden esperar a que se confirme algún caso con un mínimo de rigor. Los propios astrónomos nunca han negado su existencia, es más, afirman que estadísticamente, entre tantos miles de millones de estrellas y de planetas, hay una altísima probabilidad de que exista! Pero a continuación nos explican que lo que resulta prácticamente imposible es que podamos contactar con seres de otras galaxias, debido a las gigantescas distancias espacio-temporales. Lamentablemente, lo más probable es que cuando alguna civilización extraterrestre visite la Tierra, la nuestra lleve ya miles o millones de años extinguida. Por cierto, la ciencia tiene comprobados más del 99% de supuestos fenómenos OVNI, pero lógicamente los conspiranoicos del tema se agarran al 1% restante, no van a desfallecer porque “tan sólo” el 99% de los casos resulten falsos (y el 1 restante esté por demostrar, lo que no implica necesariamente que tengan que ser verdaderos!)…
  • Los anticapitalistas y antisistema suelen poner en entredicho prácticamente todo, ya que disponen de teorías conspiranoicas para casi todo. Me da mucha pereza entrar más en detalle, pero seguro que la mayoría habrá oído hablar de su retahíla de males del capitalismo, eso sí, sin aportar ninguna alternativa creíble! Porque si algo nos ha demostrado la historia es que, con todos sus defectos, el capitalismo y el liberalismo económico no tienen ninguna alternativa que no pase por la eliminación de las libertades individuales y la imposición de regímenes estatalistas autoritarios (tanto los regímenes fascistas como los comunistas del s. XX nos deberían de servir de lección para no volver a caer en ellos…). Es obvio que el mundo evoluciona y que los retos de la ecología y del calentamiento global deben de obligarnos a emprender las reformas necesarias para salvaguardar el futuro del planeta. Y es que no hace falta ser antisistema para ser ecologista…
  • Muchos defensores de las terapias naturales, hacen de ello una bandera para arremeter contra los avances médicos y farmacéuticos. Algunos han llegado incluso a negarse a vacunar a sus hijos y ya hemos visto como han terminado varios casos… Otros llegan a creerse cualquier teoría por peregrina que pueda parecer: desde que el limón es miles de veces mejor para luchar contra el cáncer que la quimioterapia, a que el agua de mar podría ser sustitutivo del plasma sanguíneo… Nuevamente, a este tipo de gente les da igual que las estadísticas demuestren que las sociedades con la medicina más avanzada dota a sus ciudadanos de mayor calidad y esperanza de vida que las sociedades que no disponen de ella. Por cierto, conocí un caso cercano de una mujer sevillana casada con un senegalés que viajaba cada año a África. Pues bien, fiel a sus principios se negaba a vacunarse hasta que un verano se contagió de malaria… y menos mal que ahí estuvo la medicina tradicional para salvarle la vida (que ella puso en grave riesgo por negarse a vacunarse!)…

Seguramente me dejo más tipos de conspiradores y de conspiranoicos, pero creo que con esto es más que suficiente.

En definitiva, en este mundo de Internet donde abundan la información y la desinformación, es necesario contrastar, analizar si detrás de una noticia puede haber intereses o ideologías que les lleven a tergiversar la realidad… Pero de ahí a ponerlo todo en entredicho, a creer que todo tiene explicaciones oscuras y a defender alternativas conspiranoicas que atentan contra el más mínimo sentido común… va un trecho!

Los golpes de estado “democráticos”…

Lo que está pasando en Venezuela o lo que pretenden los independentistas catalanes no son más que golpes de estado revestidos de una pretendida justificación democrática. Lo que buscan es simplemente utilizar las instituciones democráticas para a continuación cargárselas…

Pero estas tretas no son nuevas en absoluto. El siglo XX ya nos dejó varios tiranos que se ampararon en las democracias de sus países para después imponer a su población una dictadura. El más famoso de ellos fue Adolf Hitler, quien a principios de los años 20 llegó a ser el líder del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, de corte nacionalista, populista y antimarxista (claro ejemplo de que “los extremos se tocan”…). En la siguiente década, en Enero de 1933, fue nombrado canciller alemán después de haber ganado las elecciones tras varios intentos fallidos. Lo consiguió mediante una “hábil” mezcla de política y violencia callejera. Y en tan solo 2 meses, en Marzo de 1933 el Reichstag controlado por su partido, aprobó una ley que le convirtió en dictador de facto. Apoyándose en ella abolió los poderes de los landers y en Julio de ese mismo año ilegalizó todos los partidos políticos excepto el suyo. Había conseguido su objetivo…

Otro caso parecido fue el de Benito Mussolini en Italia. Llegó a ser miembro destacado del Partido Socialista Italiano pero en 1921 acabó fundando su propio partido: el Partido Nacional Fascista, otro partido de corte nacionalista y populista, además de antiliberal y anticomunista (nuevamente “los extremos se tocan”). Mussolini no fue tan sibilino ni tuvo tanta paciencia como Hitler. Directamente recurrió a la violencia y sus famosas brigadas de “camisas negras” atemorizaron de tal forma a la población, que el propio rey Víctor Manuel sucumbió y en Octubre de 1922 le encargó a Mussolini que formara gobierno “para restablecer el orden”. Su forma de hacerlo fue convertirse en dictador durante las dos décadas siguientes…

Lo que acaba de perpetrar Maduro en Venezuela, cargándose el parlamento democráticamente elegido, sólo porque su partido había perdido claramente las elecciones de 2015, no es más que un golpe de estado. Un episodio que puede terminar en guerra civil y que sin duda se estudiará en los libros de Historia dentro de unos años, al igual que los dos casos que acabo de referir.

Y las maniobras secesionistas de Puigdemont y sus secuaces en Cataluña, con su pretendido referéndum ilegal, no son más que otra demostración de políticos fanáticos que, en el nombre de un pretendido (e inexistente) “mandato democrático”, se consideran con autoridad para subvertir el estado de derecho, se olvidan de su obligación de gobernar para toda la población y se dedican a dividir y a enfrentar al pueblo con estúpidas reivindicaciones partidistas y sectarias.

Sólo espero que más pronto que tarde, a ambos les caiga encima todo el peso de la ley y que  paguen caras sus tropelías…