Las películas que nunca terminan…

Desde niños, cuando nuestros padres comenzaron a llevarnos al cine, aprendimos que todas las películas tenían un principio y un final, y que una cosa eran las historias de la pantalla y otra muy distinta el mundo real. A veces nos metíamos en el argumento hasta creernos parte de la historia e incluso podíamos seguir durante días fantaseando con ser superman o jugando a la guerra de las galaxias… pero sabíamos que todo estaba en nuestra imaginación: no se nos ocurría ponernos una capa roja y saltar por la ventana porque conocíamos la diferencia entre realidad y ficción.

El problema es que después, en la edad adulta, nos cuentan muchas “películas” que demasiada gente se cree durante toda su vida. Gente que por ignorancia, por fanatismo, por inercia cultural, o por simple vagancia, prefiere no cuestionarse ese guión aprendido desde la infancia. Caben aquí “películas” de todo tipo, basadas en fantasías o en especulaciones sin el menor soporte científico. Nacer en una u otra parte del mundo no es más que una casualidad y que ello nos imponga creencias de por vida (ideología política o religiosa, ideas nacionalistas, etc.) no es más que una limitante barbaridad.

Por ejemplo, sabemos que todo ser vivo (desde un vegetal, una bacteria o un insecto a los mayores mamíferos) nace, crece, se reproduce y muere. Esta es una regla básica de la Naturaleza, pero para algunos existe una excepción: el homo sapiens. Según ellos el ser humano es el único ser vivo que no sólo nace, crece, se reproduce y muere, sino que además, dependiendo de sus fantasías religiosas, se reencarna en vidas sucesivas o dispone de un espíritu o alma que vive eternamente tras la muerte en una dimensión alternativa y paradisíaca…

A los “creyentes” (yo más bien diría “crédulos”) las religiones les cuentan “su película”, siempre basada en el argumento anterior, insistiendo además en que la suya es la única “verdadera” y las demás son falsas. Incluso hay subtramas dentro de la misma película: católicos, protestantes, ortodoxos, etc. en la cristiana; suníes, chiíes y alauitas en la musulmana… Entre estos últimos, muchos llegan incluso a matarse entre ellos por pertenecer a otra facción de la misma religión o a todo aquel que ose no creerse sus fantasías…

Otras películas que nunca terminan son las que cuentan los nazionalistas (lo pongo con “z” de nazis deliberadamente). Estos son también expertos en inventarse “sus películas” y en conseguir lavar el cerebro a miles de personas. Para ello recurren a recursos tan zafios como el de inculcar el odio hacia el vecino o hacia el que habla otra lengua, fomentar el victimismo, elaborar teorías supremacistas, reinventarse la Historia de una región, comarca o aldea, e incluso contarles “cuentos de la lechera” a la gente más incauta con promesas de una vida mejor tras conseguir imponer su fanática paranoia…

Un tercer tipo de películas que para muchos duran toda su vida son las basadas en ideologías políticas. Aquí destaca la trasnochada extrema izquierda, cuyos nostálgicos seguidores siguen creyéndose una película que en realidad terminó el siglo pasado con la caída del muro de Berlín y con la conversión de China al capitalismo más salvaje… Países enteros siguen padeciendo a día de hoy a dirigentes iluminados que les imponen a sus conciudadanos vivir dentro de esa película que hace ya muchos años que debió de echar el telón…

En último lugar destacaría a todos esos fantasiosos que prefieren cualquier ocurrencia por extraña que parezca, antes que aplicar la lógica y el método científico. Yo los llamo “los conspiranóicos”, esos que esgrimen razonamientos que nada tienen que ver con la razón, para defender sus paranoias. Estas pueden ir desde oponerse a vacunar o a escolarizar a sus hijos, hasta negar que la tierra sea redonda, los viajes espaciales, los atentados del 11-S, el calentamiento global o cualquier otra realidad sobradamente probada por la Ciencia. En general a esta gente les atrae todo aquello que afiance sus prejuicios aunque resulte increíble para el sentido común; es más, cuanto más rara, absurda o majadera parezca la idea, más atracción sentirán hacia ella…

Afortunadamente, al menos en el primer mundo, cada vez es más la gente que no se traga películas de por vida; que no se deja lavar el cerebro y que sale de la ignorancia a base de formación y de información.

Anuncios

Economía e inmigración

Cuando estudiaba Derecho Civil en la universidad, se me quedó grabada la expresión “diligencia de un buen padre de familia”, procedente del Derecho Romano . En muchas ocasiones se utiliza en el Código Civil como sinónimo de obrar con sentido común: no gastar más de lo que se ingresa, cuidar del patrimonio familiar, devolver en tiempo y forma lo que pediste prestado, ser justo y ecuánime, etc.

Esa diligencia es exigible a todo aquel que administra, especialmente cuando lo administrado no es de su propiedad, como sucede en el ámbito privado (directivos de empresas) y en el público (desde el funcionario más humilde al presidente del gobierno, pasando por concejales, alcaldes, presidentes y consejeros de comunidades autónomas, ministros, etc.).

En la empresa privada esa diligencia está siempre sometida a escrutinio por parte de los propietarios, en base a informes de auditores internos y externos, cuentas anuales, memoria explicativa, etc. De manera que si un administrador no cumple con la diligencia debida, ya sabemos lo que le ocurre.

En el ámbito de lo público sin embargo, en el que se manejan enormes cantidades de dinero de todos los españoles, apenas existen controles y por ello nos encontramos con los desmanes que vemos cada día: derroche, ineficiencias, duplicidades, improductividad y descontrol, cuando no directamente corrupción.

Para hacernos una pequeña idea del desfalco que hemos sufrido los españoles en la última década, como consecuencia de la desastrosa gestión de la crisis económica primero por parte de Zapatero y luego de Rajoy, voy a dar unos datos sobre la deuda pública española, que a mi juicio son demoledores:

  • Al cierre de 2007, la deuda pública española ascendía a 384.000 millones de €uros.
  • Cuando Zapatero dejó el gobierno 4 años más tarde, la había incrementado hasta los 744.000 millones de €uros (un 94% de incremento: 355.000 millones más).
  • Tras el desalojo de Rajoy del gobierno 7 años más tarde, la deuda de todos los españoles (dato a 30 de Junio) ascendía a la ingente cantidad de 1 billón 163.000 millones de €uros (un 56% de incremento: 419.000 millones más).

En resumen: desde el 1 de Enero de 2008 entre Zapatero y Rajoy nos han TRIPLICADO la deuda pública!!! En 11 años y medio nos han endeudado nada menos que en 779.000 millones de €uros. Eso supone un promedio de 5.645 millones de €uros mensuales, casi un billón de las antiguas pesetas cada mes, ininterrumpidamente durante 11 años y medio!!! Y encima teniendo que oír hablar a diario de austeridad, que es exactamente lo contrario de lo que ha sucedido!

Si dividimos la deuda actual (al cierre de Junio, dato que a día de hoy sin duda será superior) entre 46 millones de personas, nos sale que cada español adeuda a nuestros prestamistas la cantidad de 25.282 €uros. Lo que significa que una familia de cuatro miembros supera los 100.000 €uros de deuda pública!

Y lo que es peor, en 2018 los actuales gobernantes socialistas tienen previsto superar los  30.000 millones de €uros de déficit (gastarán más de lo que ingresarán por nuestros impuestos) y en 2019 otros 20.000 millones de €uros largos. Es decir, más de 50.000 millones de €uros de déficit que seguirán engrosando la deuda pública.

Casi nadie es consciente de que toda esa cantidad de dinero que nos han prestado, genera unos intereses anuales que hay que pagar, lo que implica detraer dinero de otras partidas de gasto e inversión pública. Además ya nadie se acuerda de que el límite máximo de deuda marcado por la UE es del 60% del PIB y en la actualidad rondamos el 100%. Lo que significa que ese 40% de exceso (más de 440.000 millones de €uros) tendremos que devolverlo más pronto que tarde, con nuestros impuestos de los próximos años…

Evidentemente nuestros políticos no gestionan las cuentas públicas como lo haría “un buen padre de familia”. Y voy a enlazar esto con el tema de la inmigración: ¿si un padre de familia estuviera endeudado hasta las pestañas (como lo estamos los españoles) y apenas tuviera para dar de comer a sus hijos, se permitiría el lujo de acoger en su casa a desconocidos? Evidentemente no. Primero trataría de asegurar el bienestar de los suyos.

Pero nuestro gobierno está haciendo lo contrario: con un dinero que no tiene (que no tenemos) está acogiendo a miles de inmigrantes que en su mayoría llegan incumpliendo las leyes de inmigración, y en algunos casos incluso agrediendo a nuestros funcionarios encargados de vigilar las fronteras. Una vez en nuestro territorio les proporcionan alojamiento, pensión completa y les dan acceso a sanidad gratuita y a múltiples subsidios que sólo sirven para incrementar más aún nuestra deuda…

Si a estas alturas del post hay alguien que me está catalogando de xenófobo se equivoca. Sólo estoy intentando hacer un poco de pedagogía, que es lo que no hacen nuestros políticos. Ellos se saltan las leyes de inmigración para hacerse fotos y propaganda política, en una competición por ser el más solidario de la clase, pero eso sí, con nuestro dinero. No tengo nada en contra de que vengan extranjeros a trabajar legalmente a España. Aquí en Andalucía hay multitud de subsaharianos trabajando en Almería todo el año y a la campaña de la fresa de Huelva vienen cada año miles de marroquíes, como vinieron a trabajar en la construcción en los años del boom inmobiliario. Y me parece perfecto, nada que objetar. Pero lo que me parece inaceptable es que nuestras ciudades se llenen de mendigos, de personas vendiendo clínex en los semáforos, o haciendo de “gorrillas” en las calles, o de manteros vendiendo falsificaciones en dinero negro, con el daño que eso hace a nuestros comerciantes y a las arcas públicas.

Hace casi 30 años que tengo apadrinados niños en el tercer mundo. Creo que los que hemos tenido la suerte de nacer en el mundo más desarrollado tenemos una obligación moral para con nuestros congéneres más desfavorecidos. Pero también creo que se trata de una obligación personal, de cada uno en la medida de sus posibilidades económicas. Estoy en contra de delegar en los estados y más aún cuando las finanzas públicas están medio quebradas como es nuestro caso.

Además estoy convencido de que la mejor manera de ayudar a los más pobres es ayudarles a salir de la pobreza en sus países, no traerlos a un mundo que no comprenden y a una cultura que incluso odian, como es el caso de los musulmanes, que no pueden soportar nuestro laicismo y sobre todo la libertad e igualdad que gozan las mujeres en Europa… Un buen reflejo de este abismo cultural que nos separa, lo plasma con brillantez la recién estrenada película noruega “El viaje de Nisha”, que os recomiendo.

Por último decir que nuestra prioridad en materia de solidaridad internacional debería de centrarse en Hispanoamérica, donde hay mucha gente que lo está pasando mal, sobre todo en Venezuela en los últimos años y más recientemente en Nicaragua. América está más lejos geográficamente que África, pero tenemos sin embargo con aquellas tierras una mayor cercanía emocional. Los hispanoamericanos son nuestros hermanos y se integran en nuestra sociedad con más facilidad porque comparten nuestra cultura y nuestro idioma. Tenemos un deber para con ellos, mucho mayor que con otras partes de la Tierra. Es una simple opinión y un sentimiento que creo que mucha gente comparte…

La triste rentabilidad de la violencia

En una ocasión Buda se encontraba a punto de ser asesinado por un bandido. Con la espada en el cuello dijo:
“Concédeme un último deseo: corta esa rama”.
El bandido le dio un fuerte tajo a la rama, que cayó estrepitosamente.
“¿Y ahora? ¿Ya estás dispuesto a morir?” -preguntó el bandido-.
“Sólo una cosa más: ponla de nuevo en el árbol, por favor”.
El bandido estalló en carcajadas.
“Estás loco si piensas que se puede hacer eso!”
“Al contrario: el loco eres tú, pues piensas que destruir te hace poderoso. Despierta y comprende que las grandes personas son sólo aquellas capaces de crear”.

No sólo Buda, son muchos los personajes de la Historia que han condenado la violencia. Desde Jesucristo, que pregonaba “poner la otra mejilla” y “amar incluso a nuestros enemigos”, hasta Gandhi, que nos dejó frases célebres como: “no hay caminos para la paz, la paz es el camino”, o “lo que se obtiene con violencia solamente se puede mantener con violencia”, entre otras.

Siempre he rechazado la violencia, con una excepción: creo que la única violencia justificable es aquella necesaria para combatir y reprimir a los violentos. Por eso me indignan sobremanera los múltiples episodios de violencia que presenciamos en nuestra sociedad a diario, en muchos casos amparados en justificaciones inaceptables…

Sólo hay un tipo de violencia hoy en día rechazada unánimemente por la ciudadanía española: la violencia de género de hombre a mujer. Mientras que otros tipos de violencia no reciben ese  rechazo, especialmente por parte de la izquierda más radical, que suele incluso simpatizar con ella…

Es “violencia buena” para esa izquierda, la que ejercen los piquetes sindicales, los okupas y antisistema, los colectivos universitarios radicales (de izquierda), los africanos que asaltan nuestras fronteras de Ceuta y Melilla, los manteros que se enfrentan a la policía, los antitaurinos contra los taurinos, los anticlericales contra los católicos, la ejercida contra los no nacionalistas por parte de los golpistas catalanes, la que ellos mismos ejercen contra Policía y Guardia Civil o contra el mobiliario urbano, cada vez que se manifiestan en las calles…

No hay que olvidar que una parte de esa izquierda llegó incluso a justificar los asesinatos terroristas de 200 personas en Madrid en 2004, culpando de ellos a Aznar (y asaltando sedes del PP el día de reflexión previo a las elecciones generales), al igual que durante la Transición justificaban los asesinatos de militares y miembros de las fuerzas de seguridad del Estado a manos ETA y GRAPO (organizaciones terroristas de ideología de extrema izquierda, como la gran mayoría de las que han existido en todo el mundo).

Y es que las ideologías izquierdistas siempre tuvieron un gran culto a la violencia. Ya desde los orígenes del marxismo se defendía la revolución y los asesinatos masivos como un medio plausible para llegar y mantenerse en el poder, estableciendo la consabida y utópica “dictadura del proletariado”. Y no era simple retórica, sino que fue aplicado en muchos países a lo largo del siglo XX (Rusia y países del Telón de Acero, China, Cuba, Vietnam, Corea del Norte, etc.) dejando decenas de millones de muertos. Es más, a día de hoy en pleno siglo XXI, siguen existiendo bastantes regímenes izquierdistas que se sustentan en el ejercicio de la represión violenta contra la población civil, como vemos en las noticias a diario.

Muchos izquierdistas radicales sienten incluso admiración por los genocidas, asesinos y terroristas que perpetraron esas masacres! Afortunadamente nadie osaría llevar una camiseta con la imagen de un demente asesino como Hitler, pero sin embargo podemos ver a muchos descerebrados llevar camisetas con la imagen de otros dementes asesinos como Stalin, Lenin, Fidel Castro, Chavez o el Che Guevara…

Creo que cualquier persona que recurre a la violencia para hacer valer sus ideales o sus reivindicaciones, automáticamente pierde cualquier tipo de razón o derecho que le pudiera asistir. Pero por desgracia, para mucha gente la violencia es un recurso legítimo… Ultimamente hemos tenido que presenciar episodios violentos de los taxistas en numerosas ciudades españolas contra pacíficos conductores de vehículos VTC y sus clientes. En la mayoría de las huelgas además se suele conculcar el derecho al trabajo de los que no quieren hacer huelga. De esa forma, al final pagamos el pato todos los españolitos de a pie, a quienes nos cogen de rehenes cada poco tiempo los pilotos, maquinistas de tren, transportistas, controladores, taxistas, etc. sin que podamos hacer nada…

Lo más triste del tema es que por desgracia el ejercicio de la violencia suele devengar réditos para quien la practica, en lugar del castigo que merece. Recuerdo en los años 80 las reconversiones de la minería, las acerías y los astilleros; hubo huelgas violentísimas y enfrentamientos recurrentes contra los antidisturbios, pero finalmente el gobierno de Felipe Gonzalez acabó premiándoles con generosísimas indemnizaciones y prejubilaciones.

Hoy en día, sin ir más lejos, tenemos a los catalanazis campando a sus anchas por las calles de Cataluña, tomando plazas, e incluso playas para hacer proselitismo de su paranoia supremacista, sin que las autoridades muevan un dedo. De nuevo la violencia triunfa.

En la mayoría de grandes ciudades españolas, bandas de delincuencia organizada hacen su agosto: carteristas, atracadores, traficantes de droga, proxenetas, etc. Y cuando la policía les detiene, incluso in fraganti, la mayoría de las veces los jueces los devuelven a la calle debido a la extrema laxitud de nuestras leyes. Quizás por ello delincuentes de medio mundo (rumanos, albanokosovares, mafias rusas, narcotraficantes sudamericanos y marroquíes, etc.) establecen su base de operaciones en nuestro país, donde la rentabilidad de la violencia y la delincuencia están casi aseguradas…

Y no podemos olvidarnos del caso de ETA, que hemos tenido que padecer durante décadas: al final los réditos de su violencia los ha heredado el PNV, que ha conseguido gracias al terrorismo que más de 100.000 vascos abandonaran su tierra, dejando en mayoría a los nazionalistas… Por otra parte, aún después del fin de la delincuencia etarra, tenemos que asistir a la puesta en libertad de asesinos múltiples que no han llegado a pagar ni siquiera un año de cárcel por cada asesinato! Qué barata es la vida humana y qué rentable les ha salido matar a casi un millar de personas…

Para terminar, a todos esos violentos que he mencionado, que pretenden conseguir (o más bien imponer) cambios usando la violencia, les dejo una frase de Gandhi:

Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a tí mismo”

 

La gestación subrogada

Desde que se desarrolló la técnica de la fecundación in vitro, surgió la posibilidad de separar los procesos de ovulación y gestación, pudiendo por tanto corresponder a mujeres diferentes. Esto ha facilitado a lo largo de las últimas décadas, en muchos países, la posibilidad de ser padres a millones de parejas con problemas reproductivos.

Con los recientes modelos de familias de personas del mismo sexo, nos encontramos con que las parejas de lesbianas pueden disfrutar de la maternidad biológica simplemente acudiendo a un banco de semen y sometiéndose a una inseminación artificial; este procedimiento está incluso costeado por la Seguridad Social, al igual que para mujeres solas (madres solteras). Sin embargo, si se trata de una pareja de gays, la única posibilidad legal en España de ser padres es acudir a la adopción, ya que el derecho a ser padres biológicos mediante gestación subrogada no sólo no está reconocido sino que es algo prohibido en España.

De entrada, la discriminación positiva hacia las lesbianas (que no necesitan de la gestación subrogada para ser madres biológicas) y en contra de los gays me parece aberrante. Pero para las familias heterosexuales tradicionales es igualmente injusto e incluso ridículo que un estado se inmiscuya en sus vidas privadas! Si una pareja adulta y una mujer adulta deciden pactar una gestación subrogada, ningún estado tiene derecho alguno, desde un punto de vista moral, a prohibirles que lo hagan… pero ahí nos encontramos con el fanatismo tanto de la derecha como de la izquierda. En ambos bandos se creen con la facultad de imponernos “su moral” a personas mayores de edad, que no necesitamos que nadie tutele nuestra vida, ni nos la complique. Y menos unos políticos a los que pagamos precisamente para todo lo contrario, es decir, para que nos la faciliten:

  • Para la derecha, desde su moral católica, el hecho de que una pareja cuente con la ayuda de una tercera persona, de una mujer que lleve a cabo la gestación del bebé para luego entregarlo en adopción, es algo inaceptable. Debe de ser que no se han leído la Biblia, porque hasta en ella se habla de esta posibilidad:

    “Sarai, mujer de Abraham, no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abraham: ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abraham al ruego de Sarai.” (Génesis 16.1)

  • Para la izquierda, desde su fanatismo igualitarista, no se puede aceptar el tema por el solo hecho de que la gente con más dinero pueda tener acceso a la maternidad subrogada, mientras que la gente sin dinero no se lo podría permitir… Aquí caen además en una enorme incongruencia todos estos progres, tan feministas ellos: cuando hablan del aborto dicen eso de que “la mujer es dueña de su cuerpo y por tanto es libre de hacer con el lo que quiera”. Me resulta realmente curioso: para matar a un feto en gestación las mujeres han de ser libres y dueñas de sus cuerpos, pero para gestar una vida y darla en adopción no…

Me indigna que tanto unos como otros se empeñen en tratarnos como a estúpidos o como a niños pequeños a los que hay que controlar… Y lo más lamentable: sus ideologías siempre las pagan con nuestro propio dinero! Por ejemplo, los unos quieren colegios religiosos subvencionados para sus hijos y los otros quieren hacer caridad trayéndose a España a miles de africanos… pero eso sí, todo con nuestro dinero!

Enfín, como de costumbre, la postura del único partido liberal de este país (Ciudadanos) es la que más se ajusta a mis principios, aunque no esté de acuerdo con algunos de sus “remilgos”, como por ejemplo lo de prohibir que se remunere… El estado no tiene ningún derecho a impedir acuerdos entre personas adultas que no causan ningún perjuicio a terceras personas ni a la sociedad en su conjunto, aunque medie dinero en el trato. En todo caso, Hacienda podría establecer la obligación de declarar el dinero recibido por la madre subrogada y quitarle lo que estime oportuno… al fin y al cabo ya estamos acostumbrados a convivir con esa sanguijuela que se llama Hacienda, que nos roba desde que nos levantamos hasta que nos acostamos cada día!

Por último decir que países tan variopintos como Estados Unidos, Canadá, Rusia, Australia, Sudáfrica, Tailandia, India o Israel permiten la gestación subrogada, aunque no en todos los casos a homosexuales ni a extranjeros. Y en Europa, el Reino Unido, Portugal, Grecia o Dinamarca son también países que la tienen regulada. ¿Por qué los españoles tenemos que tener prohibido algo que tantos cientos de millones de personas en el mundo disfrutan?

El despilfarro del estado autonómico y local en España

Imaginemos un bloque de vecinos de 17 plantas, de esos que nos podemos encontrar en cualquier gran ciudad… Tiene un presidente de comunidad, un administrador, un portero, tres ascensores, una empresa de limpieza, unas zonas comunes con jardines y piscina, garaje, parking en superficie, etc.

Pues bien, después de una serie de años funcionando razonablemente bien, a alguien se le ocurre que todo se gestionaría mejor si los vecinos de cada planta pudiera tomar sus propias decisiones, sin necesidad de tener que contar con la aquiescencia de los vecinos de las demás plantas… Entonces se somete la idea a votación y a una mayoría le parece bien, así que se aprueba y se lleva a efecto!

Se eligen 17 presidentes de las nuevas 17 subcomunidades y se pone en funcionamiento la nueva “descentralización”… En principio, las decisiones que se toman son de índole menor: cambiar algún cuadro, alguna lámpara, etc. Pero pronto empiezan a cuestionarse servicios comunes… El presidente de la subcomunidad del sexto piso se queja de que el servicio de limpieza del edificio no es bueno; el de la subcomunidad del décimo hace saber que sus vecinos no están conformes con la compañía de seguros del edificio; el de la subcomunidad del duodécimo manifiesta que sus vecinos han decidido pintar su planta de un color más alegre; el de la subcomunidad del decimoquinto reivindica que los tres ascensores se repartan por pisos (uno del 1º al 6º, otro del 7º al 12º y otro del 13º al 17º), de forma que el que corresponda a los pisos más altos sea de mayor velocidad que los otros dos; el de la subcomunidad del tercero pretende que de las plazas de parking en superficie que hasta ahora no estaban asignadas, una parte se les asigne a ellos y no las puedan usar vecinos de otras plantas…

Al cabo de tres años, la situación ha degenerado en lo siguiente:

  • Además de un administrador para todo el bloque, los 17 presidentes de las subcomunidades tienen cada uno el suyo propio. Los 17 nuevos administradores se reúnen periódicamente con el administrador del bloque y zonas comunes para llegar a acuerdos que cada vez son más complicados de alcanzar.
  • Se ha pasado de una cuenta bancaria a 18 (1+17), repartidas por varios bancos.
  • En vez de una compañía de seguros para todo el bloque, ahora cada planta tiene además la suya propia.
  • En lugar de una empresa de limpiezas para todo el bloque, hay varias que contratan directamente con cada planta, más la de las zonas comunes.
  • El pasillo de cada piso y su tramo de escaleras ha sido pintado de un color diferente.
  • Hay pisos que el número de la planta lo han cambiado por cifras romanas; otros lo han dejado en cifras decimales y otros han preferido ponerlo en letras.
  • Hay sospechas de que en varias subcomunidades se está pagando un sobrecoste a sus proveedores (entre el 3% y el 5%), que se intuye que acaba en el bolsillo de sus presidentes. En esas plantas hay vecinos que están en contra de esta corruptela y otros que están a favor porque reciben una mordida por su apoyo.
  • Hay varias subcomunidades que cuestionan al administrador del bloque y no aceptan que haya sido elegido por mayoría. Quieren imponer su minoría bajo la amenaza de dejar de pagar su decimoséptima parte de los gastos comunes.
  • La participación de estos gastos comunes es abonada religiosamente por una mayoría de subcomunidades, pero hay alguna que paga tarde y dos que acumulan ya meses de deuda pendiente.
  • Una subcomunidad exige que del horario de la piscina se les asigne en exclusiva un tiempo a ellos, para no tener que mezclarse con el resto de vecinos de otras plantas, a los que consideran de una categoría inferior.
  • Ya nadie puede tomar cualquier ascensor para ir a su piso, ya que han sido reprogramados para funcionar por tramos, como exigió el presidente de la 15ª planta. Eso significa que cada vecino ya sólo puede usar uno: el de su tramo. Y cuando se estropea, si recibe la autorización para usar el de otro tramo, después tiene que bajar o subir varias plantas andando.
  • Las plazas de parking en superficie se dividieron en 17 lotes y ningún vecino puede usar las de una planta distinta a la suya, aunque se encuentren vacías.
  • Hay varias propuestas de dividir la instalación eléctrica en 17 tramos, para que cada subcomunidad pueda contratar con la empresa que quiera, quedando sólo las zonas comunes a criterio del administrador del bloque.
  • Hay subcomunidades que cuestionan el servicio de seguridad de la mancomunidad y quieren eliminarlo. Otras han decidido que en ese caso montarán un sistema de alarma exclusivo para sus respectivas plantas.
  • La subcomunidad del piso decimoséptimo exige una compensación a las otras 16, alegando que sus vecinos tienen que pagar más calefacción y más aire acondicionado, por tratarse de la planta bajo cubierta.
  • Se han unido las subcomunidades de los tres primeros pisos y les exigen una compensación a las otras 13 alegando que sus vecinos son los que peores vistas tienen.
  • Desde el punto de vista económico, el principal cambio en tan sólo tres años ha sido que de los 110 €uros mensuales que se pagaban de comunidad, se ha pasado a pagar entre 240 y 290 €uros dependiendo de la planta.
  • Desde el punto de vista humano, lo más destacable es que la convivencia se ha deteriorado: las envidias y el egoísmo arrecian, y las acusaciones de agravios comparativos son habituales.
  • La situación ha degenerado hasta tal punto, que ya muchos de los vecinos se cuestionan si fue buena idea tanta descentralización y les gustaría volver a la situación anterior, pero los 17 presidentes y los 17 administradores defienden con uñas y dientes las bondades del sistema… ¿no será por su adicción al poder y a las mordidas?

Esto, que podría parecer una simple parodia, es por desgracia bastante parecido a lo que ha sucedido en las últimas décadas con nuestro sistema autonómico. Al final, con la excusa de darnos mejores servicios a los ciudadanos, los políticos se han montado una estructura de 17 reinos de taifas para asegurarse miles de puestos para los suyos. Los españoles somos los rehenes y los paganos de todo ese montaje, para mayor gloria de nuestra corrupta clase política. Se calcula que los sobrecostes que genera el estado autonómico nos salen a los españoles por no menos de 60.000 millones de €uros al año, casi 4 veces el déficit anual de la Seguridad Social!

Pero ese despilfarro autonómico no es el único. Tenemos otro en la administración local: de los 8.115 municipios de España, 5.737 tienen menos de 5.000 habitantes (el 71%) y 6.301 tienen menos de 10.000 habitantes (el 78%). En la mayoría de los países europeos ya se acometió la reforma local para eliminar los municipios de menor tamaño, optimizando así el uso de los recursos públicos. En Italia se redujo incluso el número de provincias. Sin embargo en España no se ha tocado ni un ápice la mastodóntica estructura que tenemos.

Ese número de 8.115 municipios proviene de siglos atrás, cuando para ir de un pueblo a otro a unos pocos kilómetros había que desplazarse andando, en burro o a caballo por caminos de tierra. En aquella época, la mayoría de la gente vivía casi toda su vida sin abandonar su pueblo o ciudad… Sin embargo hoy día, en pleno siglo XXI, la movilidad está garantizada. Las modernas carreteras y medios de transporte, tanto públicos como privados, nos permiten desplazarnos cientos de kilómetros con rapidez, seguridad y total libertad.

En la actualidad hay una infinidad de gestiones que se pueden realizar por Internet desde casa y muchas empresas de servicios municipales (recogida de basuras, limpieza, etc.) podrían hacerse cargo de mancomunidades enteras. Ya no existe la necesidad de que todos los pequeños municipios diseminados por la geografía nacional, tengan su ayuntamiento, su alcalde, su secretario, sus concejales y demás gastos aparejados. Pero esa optimización para reducir gastos no se ha llevado a cabo. Nuestros gobernantes han preferido subirnos los impuestos y recortarnos en sanidad, educación y servicios sociales, antes que reducir esa enorme estructura administrativa, con sus cargos políticos correspondientes.

Si elimináramos el despilfarro autonómico y el despilfarro local, España podría pasar de un plumazo del déficit público actual a tener superávit; el IVA podría rebajarse al menos al nivel de 2011, igual que otros impuestos. La sanidad y la educación podrían volver a potenciarse y además sobrarían recursos para sanear la Seguridad Social y garantizar las pensiones futuras.

Es vital que la ciudadanía se conciencie cuanto antes de que la milonga de la descentralización ya no tiene sentido, excepto para los políticos, que son los únicos beneficiados con ella. La mayoría de ellos, simplemente para poder vivir del cuento, pero en dos comunidades autónomas (la catalana y la vasca) los políticos han hecho además un uso pernicioso e incluso delictivo de este invento para fomentar la división y el odio a España…

 

La voracidad recaudadora de la izquierda

El nuevo gobierno socialista ha hecho público recientemente su intención de subir el techo de gasto del próximo presupuesto de 2019 en un 4,4%. Es decir, unos 5.200 millones de €uros, que tendrán que salir irremisiblemente de nuestros bolsillos vía impuestos…

Hay que recordar que España sigue siendo la peor de la clase en cuanto a cumplimiento de déficit público; por ello a día de hoy es el único país de la UE que sigue bajo vigilancia por haber rebasado en 2017 (como en los 9 años anteriores!) la barrera del 3%.

Con una mínima lógica económica, cabría pensar que hasta que ese desfase no llegue a cero no tienen sentido ningún tipo de dispendios. Situación agravada además por un endeudamiento del 100% de PIB, es decir 40 puntos por encima del límite que marcan los criterios de Maastricht! Y el propio Sánchez como economista también lo sabe. Pero la cuestión es que para dos años (en el mejor de los casos) que le quedan en el puesto, Pedrito el guapito no se va a dedicar a hacer lo conveniente para España, sino lo que más le conviene a él, con el único objetivo de trabajarse su reelección. O mejor dicho, su elección, ya que a él nadie le ha elegido nunca en las urnas, más bien al contrario: se ha llevado batacazo tras batacazo!

Ademas si Sánchez hubiera pensado en algún momento en el bien de España, no se le habría ocurrido pactar hasta con lo peor de cada casa con tal de llegar al sillón… Así las cosas, la Moncloa no es para Pedrito el guapito más que una herramienta para hacer una larga campaña electoral. Pero eso sí, esta campaña no la va a sufragar el PSOE sino todos los contribuyentes, que somos los que vamos a pagar el pato de sus excesos y los de sus insaciables compinches!

Una vez más se pone de manifiesto el carácter manirroto de los dirigentes socialistas y su voracidad recaudadora. Pasan las décadas y esta gente no sólo no aprende, sino que parecen regodearse en sus errores… En vez de gestionar la economía como lo haría un buen gerente, utilizan las finanzas públicas para su demagogia política y para subirnos los impuestos (algo que parece estar en el ADN izquierdista).

En una empresa privada los presupuestos anuales parten de una buena previsión de ventas, en base a la demanda estimada de sus clientes. Toda empresa sabe que su principal activo son sus clientes, ya que sin ellos nada tendría sentido; cubrir sus necesidades de manera satisfactoria y a un precio competitivo es su misión principal. Después ya se calculan los costes (fijos y variables) asociados a esa facturación, así como el margen de beneficio resultante…

Pues bien, en los presupuestos generales del Estado los clientes somos los 46 millones de españoles. Nosotros somos los que sostenemos a base de pagar impuestos la estructura del Estado (el autonómico, el provincial, el municipal, el estatal y la Seguridad Social). Pagamos impuestos por ganar dinero trabajando como asalariados o como empresarios (IRPF y Sociedades); por gastarnos ese dinero volvemos a pagar (IVA, impuestos especiales, de matriculación, etc.); por ahorrarlo (Patrimonio), por cedérselo a otra persona (Donaciones) y hasta por morirnos (Sucesiones)…

Nada debería tener sentido sin nosotros y nuestros políticos deberían de cubrir nuestras necesidades (pensiones, sanidad, educación, etc.) también a un precio competitivo, que en este caso son nuestros impuestos. Ellos tienen una ventaja frente a las empresas: no es necesario que sobre nada en forma de beneficio; con que al final los ingresos (impuestos) y el gasto público sean iguales es suficiente. Pero ni siquiera son capaces de cumplirlo: llevan 10 años seguidos gastándose más aún de lo que nos quitan vía impuestos… y los que nos quedan!

Lo más lamentable es que en los últimos 3 años España ha tenido crecimientos de PIB superiores al 3% anual y ha disfrutado de unos bajísimos tipos de interés, fruto del tipo de interés cero del Banco Central Europeo. Y apenas se ha aprovechado ese viento de cola para reducir unas décimas de déficit cada ejercicio. En cuanto a la deuda pública, no sólo no se ha reducido, sino que en los últimos 3 años se ha incrementado en más de 100.000 millones! Si esto ha sido así con todo a favor, ¿qué pasará cuando la economía se desacelere o vuelvan a subir los tipos? Si ahora pagamos algo más de 30.000 millones de intereses de deuda anuales, ¿cómo vamos a afrontar una subida de tipos de 1 o 2 puntos?

En mi opinión la gestión económica de Rajoy fue mediocre por todo lo que acabo de explicar. Se limitó a mejorar (por goleada) la deficiente gestión de Zapatero, pero no llegó ni al aprobado raspado. Ahora bien, comparado con lo que piensan hacer los socialistas va a parecer incluso buena!

Acabaré con los típicos argumentos izquierdistas para vendernos la moto de las subidas de impuestos, que suelen ser de lo más variopintos:

  • Que “sólo se los van a subir a los ricos”… como si en España hubiera millones de ricos! De sobra sabemos todos (o casi todos), que es la clase media la que soporta el grueso de la carga tributaria…
  • Que van a ser “impuestos medioambientales”, como la subida del impuesto al gasoil. Y lo que no nos dicen es que como todo el transporte de mercancías por carretera (camiones y furgonetas) funciona con gasoil, al final sus costes los repercutirán en los precios que pagamos por los productos y con ello nos subirá la inflación…
  • Que van a “grabar a la banca”… con lo cual subirán las comisiones para compensarlo y acabaremos pagándolo los clientes.
  • Que lo hacen por “mejorar nuestro estado de bienestar”… cuando una de las cosas que nos genera más bienestar a los contribuyentes es que nos bajen los impuestos!

Por cierto, bromas aparte, hay una cosa que todos los políticos deberían hacer de una santa vez para mejorar nuestro estado de bienestar: adelgazar el Estado en todo aquello que no es productivo para los ciudadanos (sanidad, educación, etc.). Y a la cabeza de todo lo improductivo que nos hacen pagar vía impuestos, figura este estado autonómico pantagruélico que tenemos que padecer, a mayor gloria de los nazionalistas de turno y para que nuestros políticos dispongan de decenas de miles de poltronas en las que acomodar a sus acólitos!

Pero esto ya será objeto del próximo post, que llamaré “La locura del estado autonómico”…

Bye bye CR7

No suelo escribir sobre un tema tan banal como el fútbol, pero en esta ocasión voy a hacer una excepción, ya que el personaje da para entrar en muchos otros temas: ego, vanidades, individualismo, etc.

Cristiano Ronaldo ha dejado de ser jugador del Real Madrid para fichar por la Juventus de Turín. Imagino que la mayoría de los madridistas estarán tristes, pero yo me incluyo en ese pequeño grupo de los que se alegran y a continuación explicaré por qué.

En primer lugar porque el club hace un buen negocio (por una vez) con la operación: se deshace de un jugador tras 9 años en el equipo, un futbolista que ya tiene 33 años y por tanto está en las postrimerías de su carrera deportiva; y además vendiéndolo por 105 millones (más de lo que pagó por él). La rentabilidad del jugador ha sido indudable, tanto económica como deportivamente (4 copas de Europa, 2 ligas, 2 copas del Rey, etc.).

En segundo lugar porque el fútbol es un deporte de equipo y Cristiano es seguramente el jugador más individualista que ha tenido el Real Madrid, superando incluso a Hugo Sánchez… Un buen futbolista debe ser ante todo un buen deportista. Y eso incluye humildad, sacrificio por el equipo, compañerismo y sobre todo no anteponer nunca los éxitos propios a los del equipo. Es decir, la antítesis de Cristiano, siempre obsesionado por SUS cifras y SUS récords…

En tercer lugar porque la imagen de este futbolista, un ser absolutamente endiosado, no me gustaba que estuviera unida a la de un club señor como el Real Madrid. Me pasaba lo mismo en la época de Mourinho y entendía que el club madrileño cayera antipático allá donde iba. Me parece que ambos personajes (los dos portugueses casualmente) han dañado la imagen del Real Madrid, independientemente de los éxitos deportivos que hayan logrado.

Por último, he de reconocer que siempre he admirado a los deportistas con aspecto de personas “normales”, sin estridencias: sin tatuajes, sin pendientes, sin peinados extraños… Gente como Raúl, Butragueño, Casillas, Iniesta, Xavi y tantos otros.

Además en estos 9 años, para alimentar el insaciable ego del personaje, y para curar sus complejos frente a su adversario Leo Messi, desde Florentino hasta una buena parte del madridismo han tenido que repetir una mentira hasta la saciedad: que Cristiano era el mejor jugador del mundo. Me avergonzaba cada vez que les oía repetir el mantra de que es mejor que Messi… Algo que cualquiera que entienda mínimamente de fútbol sabe que es una burda patraña!

CR7 es uno de los más grandes goleadores de la historia de este deporte (sus números hablan por sí solos), pero no uno de los mejores futbolistas. Su condición física, su rapidez y su capacidad rematadora con el balón en juego son indiscutibles. Pero sus carencias también lo son: no sabe que hacer con el balón en parado, no tiene desborde ni regate, no trabaja para el equipo (sino al revés: todos tienen que trabajar para él) y por último, es un mediocre lanzador de faltas, a pesar de tirarlas todas! Su promedio goleador a balón parado es pésimo, a años luz de los buenos lanzadores históricos del equipo, como Roberto Carlos, Hugo Sánchez, Figo, Michel, Laudrup, Schuster, etc.

Por todo ello, gracias por los servicios prestados y bye bye Cristiano!