La triste rentabilidad de la violencia

En una ocasión Buda se encontraba a punto de ser asesinado por un bandido. Con la espada en el cuello dijo:
“Concédeme un último deseo: corta esa rama”.
El bandido le dio un fuerte tajo a la rama, que cayó estrepitosamente.
“¿Y ahora? ¿Ya estás dispuesto a morir?” -preguntó el bandido-.
“Sólo una cosa más: ponla de nuevo en el árbol, por favor”.
El bandido estalló en carcajadas.
“Estás loco si piensas que se puede hacer eso!”
“Al contrario: el loco eres tú, pues piensas que destruir te hace poderoso. Despierta y comprende que las grandes personas son sólo aquellas capaces de crear”.

No sólo Buda, son muchos los personajes de la Historia que han condenado la violencia. Desde Jesucristo, que pregonaba “poner la otra mejilla” y “amar incluso a nuestros enemigos”, hasta Gandhi, que nos dejó frases célebres como: “no hay caminos para la paz, la paz es el camino”, o “lo que se obtiene con violencia solamente se puede mantener con violencia”, entre otras.

Siempre he rechazado la violencia, con una excepción: creo que la única violencia justificable es aquella necesaria para combatir y reprimir a los violentos. Por eso me indignan sobremanera los múltiples episodios de violencia que presenciamos en nuestra sociedad a diario, en muchos casos amparados en justificaciones inaceptables…

Sólo hay un tipo de violencia hoy en día rechazada unánimemente por la ciudadanía española: la violencia de género de hombre a mujer. Mientras que otros tipos de violencia no reciben ese  rechazo, especialmente por parte de la izquierda más radical, que suele incluso simpatizar con ella…

Es “violencia buena” para esa izquierda, la que ejercen los piquetes sindicales, los okupas y antisistema, los colectivos universitarios radicales (de izquierda), los africanos que asaltan nuestras fronteras de Ceuta y Melilla, los manteros que se enfrentan a la policía, los antitaurinos contra los taurinos, los anticlericales contra los católicos, la ejercida contra los no nacionalistas por parte de los golpistas catalanes, la que ellos mismos ejercen contra Policía y Guardia Civil o contra el mobiliario urbano, cada vez que se manifiestan en las calles…

No hay que olvidar que una parte de esa izquierda llegó incluso a justificar los asesinatos terroristas de 200 personas en Madrid en 2004, culpando de ellos a Aznar (y asaltando sedes del PP el día de reflexión previo a las elecciones generales), al igual que durante la Transición justificaban los asesinatos de militares y miembros de las fuerzas de seguridad del Estado a manos ETA y GRAPO (organizaciones terroristas de ideología de extrema izquierda, como la gran mayoría de las que han existido en todo el mundo).

Y es que las ideologías izquierdistas siempre tuvieron un gran culto a la violencia. Ya desde los orígenes del marxismo se defendía la revolución y los asesinatos masivos como un medio plausible para llegar y mantenerse en el poder, estableciendo la consabida y utópica “dictadura del proletariado”. Y no era simple retórica, sino que fue aplicado en muchos países a lo largo del siglo XX (Rusia y países del Telón de Acero, China, Cuba, Vietnam, Corea del Norte, etc.) dejando decenas de millones de muertos. Es más, a día de hoy en pleno siglo XXI, siguen existiendo bastantes regímenes izquierdistas que se sustentan en el ejercicio de la represión violenta contra la población civil, como vemos en las noticias a diario.

Muchos izquierdistas radicales sienten incluso admiración por los genocidas, asesinos y terroristas que perpetraron esas masacres! Afortunadamente nadie osaría llevar una camiseta con la imagen de un demente asesino como Hitler, pero sin embargo podemos ver a muchos descerebrados llevar camisetas con la imagen de otros dementes asesinos como Stalin, Lenin, Fidel Castro, Chavez o el Che Guevara…

Creo que cualquier persona que recurre a la violencia para hacer valer sus ideales o sus reivindicaciones, automáticamente pierde cualquier tipo de razón o derecho que le pudiera asistir. Pero por desgracia, para mucha gente la violencia es un recurso legítimo… Ultimamente hemos tenido que presenciar episodios violentos de los taxistas en numerosas ciudades españolas contra pacíficos conductores de vehículos VTC y sus clientes. En la mayoría de las huelgas además se suele conculcar el derecho al trabajo de los que no quieren hacer huelga. De esa forma, al final pagamos el pato todos los españolitos de a pie, a quienes nos cogen de rehenes cada poco tiempo los pilotos, maquinistas de tren, transportistas, controladores, taxistas, etc. sin que podamos hacer nada…

Lo más triste del tema es que por desgracia el ejercicio de la violencia suele devengar réditos para quien la practica, en lugar del castigo que merece. Recuerdo en los años 80 las reconversiones de la minería, las acerías y los astilleros; hubo huelgas violentísimas y enfrentamientos recurrentes contra los antidisturbios, pero finalmente el gobierno de Felipe Gonzalez acabó premiándoles con generosísimas indemnizaciones y prejubilaciones.

Hoy en día, sin ir más lejos, tenemos a los catalanazis campando a sus anchas por las calles de Cataluña, tomando plazas, e incluso playas para hacer proselitismo de su paranoia supremacista, sin que las autoridades muevan un dedo. De nuevo la violencia triunfa.

En la mayoría de grandes ciudades españolas, bandas de delincuencia organizada hacen su agosto: carteristas, atracadores, traficantes de droga, proxenetas, etc. Y cuando la policía les detiene, incluso in fraganti, la mayoría de las veces los jueces los devuelven a la calle debido a la extrema laxitud de nuestras leyes. Quizás por ello delincuentes de medio mundo (rumanos, albanokosovares, mafias rusas, narcotraficantes sudamericanos y marroquíes, etc.) establecen su base de operaciones en nuestro país, donde la rentabilidad de la violencia y la delincuencia están casi aseguradas…

Y no podemos olvidarnos del caso de ETA, que hemos tenido que padecer durante décadas: al final los réditos de su violencia los ha heredado el PNV, que ha conseguido gracias al terrorismo que más de 100.000 vascos abandonaran su tierra, dejando en mayoría a los nazionalistas… Por otra parte, aún después del fin de la delincuencia etarra, tenemos que asistir a la puesta en libertad de asesinos múltiples que no han llegado a pagar ni siquiera un año de cárcel por cada asesinato! Qué barata es la vida humana y qué rentable les ha salido matar a casi un millar de personas…

Para terminar, a todos esos violentos que he mencionado, que pretenden conseguir (o más bien imponer) cambios usando la violencia, les dejo una frase de Gandhi:

Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a tí mismo”

 

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La gestación subrogada

Desde que se desarrolló la técnica de la fecundación in vitro, surgió la posibilidad de separar los procesos de ovulación y gestación, pudiendo por tanto corresponder a mujeres diferentes. Esto ha facilitado a lo largo de las últimas décadas, en muchos países, la posibilidad de ser padres a millones de parejas con problemas reproductivos.

Con los recientes modelos de familias de personas del mismo sexo, nos encontramos con que las parejas de lesbianas pueden disfrutar de la maternidad biológica simplemente acudiendo a un banco de semen y sometiéndose a una inseminación artificial; este procedimiento está incluso costeado por la Seguridad Social, al igual que para mujeres solas (madres solteras). Sin embargo, si se trata de una pareja de gays, la única posibilidad legal en España de ser padres es acudir a la adopción, ya que el derecho a ser padres biológicos mediante gestación subrogada no sólo no está reconocido sino que es algo prohibido en España.

De entrada, la discriminación positiva hacia las lesbianas (que no necesitan de la gestación subrogada para ser madres biológicas) y en contra de los gays me parece aberrante. Pero para las familias heterosexuales tradicionales es igualmente injusto e incluso ridículo que un estado se inmiscuya en sus vidas privadas! Si una pareja adulta y una mujer adulta deciden pactar una gestación subrogada, ningún estado tiene derecho alguno, desde un punto de vista moral, a prohibirles que lo hagan… pero ahí nos encontramos con el fanatismo tanto de la derecha como de la izquierda. En ambos bandos se creen con la facultad de imponernos “su moral” a personas mayores de edad, que no necesitamos que nadie tutele nuestra vida, ni nos la complique. Y menos unos políticos a los que pagamos precisamente para todo lo contrario, es decir, para que nos la faciliten:

  • Para la derecha, desde su moral católica, el hecho de que una pareja cuente con la ayuda de una tercera persona, de una mujer que lleve a cabo la gestación del bebé para luego entregarlo en adopción, es algo inaceptable. Debe de ser que no se han leído la Biblia, porque hasta en ella se habla de esta posibilidad:

    “Sarai, mujer de Abraham, no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abraham: ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abraham al ruego de Sarai.” (Génesis 16.1)

  • Para la izquierda, desde su fanatismo igualitarista, no se puede aceptar el tema por el solo hecho de que la gente con más dinero pueda tener acceso a la maternidad subrogada, mientras que la gente sin dinero no se lo podría permitir… Aquí caen además en una enorme incongruencia todos estos progres, tan feministas ellos: cuando hablan del aborto dicen eso de que “la mujer es dueña de su cuerpo y por tanto es libre de hacer con el lo que quiera”. Me resulta realmente curioso: para matar a un feto en gestación las mujeres han de ser libres y dueñas de sus cuerpos, pero para gestar una vida y darla en adopción no…

Me indigna que tanto unos como otros se empeñen en tratarnos como a estúpidos o como a niños pequeños a los que hay que controlar… Y lo más lamentable: sus ideologías siempre las pagan con nuestro propio dinero! Por ejemplo, los unos quieren colegios religiosos subvencionados para sus hijos y los otros quieren hacer caridad trayéndose a España a miles de africanos… pero eso sí, todo con nuestro dinero!

Enfín, como de costumbre, la postura del único partido liberal de este país (Ciudadanos) es la que más se ajusta a mis principios, aunque no esté de acuerdo con algunos de sus “remilgos”, como por ejemplo lo de prohibir que se remunere… El estado no tiene ningún derecho a impedir acuerdos entre personas adultas que no causan ningún perjuicio a terceras personas ni a la sociedad en su conjunto, aunque medie dinero en el trato. En todo caso, Hacienda podría establecer la obligación de declarar el dinero recibido por la madre subrogada y quitarle lo que estime oportuno… al fin y al cabo ya estamos acostumbrados a convivir con esa sanguijuela que se llama Hacienda, que nos roba desde que nos levantamos hasta que nos acostamos cada día!

Por último decir que países tan variopintos como Estados Unidos, Canadá, Rusia, Australia, Sudáfrica, Tailandia, India o Israel permiten la gestación subrogada, aunque no en todos los casos a homosexuales ni a extranjeros. Y en Europa, el Reino Unido, Portugal, Grecia o Dinamarca son también países que la tienen regulada. ¿Por qué los españoles tenemos que tener prohibido algo que tantos cientos de millones de personas en el mundo disfrutan?

El despilfarro del estado autonómico y local en España

Imaginemos un bloque de vecinos de 17 plantas, de esos que nos podemos encontrar en cualquier gran ciudad… Tiene un presidente de comunidad, un administrador, un portero, tres ascensores, una empresa de limpieza, unas zonas comunes con jardines y piscina, garaje, parking en superficie, etc.

Pues bien, después de una serie de años funcionando razonablemente bien, a alguien se le ocurre que todo se gestionaría mejor si los vecinos de cada planta pudiera tomar sus propias decisiones, sin necesidad de tener que contar con la aquiescencia de los vecinos de las demás plantas… Entonces se somete la idea a votación y a una mayoría le parece bien, así que se aprueba y se lleva a efecto!

Se eligen 17 presidentes de las nuevas 17 subcomunidades y se pone en funcionamiento la nueva “descentralización”… En principio, las decisiones que se toman son de índole menor: cambiar algún cuadro, alguna lámpara, etc. Pero pronto empiezan a cuestionarse servicios comunes… El presidente de la subcomunidad del sexto piso se queja de que el servicio de limpieza del edificio no es bueno; el de la subcomunidad del décimo hace saber que sus vecinos no están conformes con la compañía de seguros del edificio; el de la subcomunidad del duodécimo manifiesta que sus vecinos han decidido pintar su planta de un color más alegre; el de la subcomunidad del decimoquinto reivindica que los tres ascensores se repartan por pisos (uno del 1º al 6º, otro del 7º al 12º y otro del 13º al 17º), de forma que el que corresponda a los pisos más altos sea de mayor velocidad que los otros dos; el de la subcomunidad del tercero pretende que de las plazas de parking en superficie que hasta ahora no estaban asignadas, una parte se les asigne a ellos y no las puedan usar vecinos de otras plantas…

Al cabo de tres años, la situación ha degenerado en lo siguiente:

  • Además de un administrador para todo el bloque, los 17 presidentes de las subcomunidades tienen cada uno el suyo propio. Los 17 nuevos administradores se reúnen periódicamente con el administrador del bloque y zonas comunes para llegar a acuerdos que cada vez son más complicados de alcanzar.
  • Se ha pasado de una cuenta bancaria a 18 (1+17), repartidas por varios bancos.
  • En vez de una compañía de seguros para todo el bloque, ahora cada planta tiene además la suya propia.
  • En lugar de una empresa de limpiezas para todo el bloque, hay varias que contratan directamente con cada planta, más la de las zonas comunes.
  • El pasillo de cada piso y su tramo de escaleras ha sido pintado de un color diferente.
  • Hay pisos que el número de la planta lo han cambiado por cifras romanas; otros lo han dejado en cifras decimales y otros han preferido ponerlo en letras.
  • Hay sospechas de que en varias subcomunidades se está pagando un sobrecoste a sus proveedores (entre el 3% y el 5%), que se intuye que acaba en el bolsillo de sus presidentes. En esas plantas hay vecinos que están en contra de esta corruptela y otros que están a favor porque reciben una mordida por su apoyo.
  • Hay varias subcomunidades que cuestionan al administrador del bloque y no aceptan que haya sido elegido por mayoría. Quieren imponer su minoría bajo la amenaza de dejar de pagar su decimoséptima parte de los gastos comunes.
  • La participación de estos gastos comunes es abonada religiosamente por una mayoría de subcomunidades, pero hay alguna que paga tarde y dos que acumulan ya meses de deuda pendiente.
  • Una subcomunidad exige que del horario de la piscina se les asigne en exclusiva un tiempo a ellos, para no tener que mezclarse con el resto de vecinos de otras plantas, a los que consideran de una categoría inferior.
  • Ya nadie puede tomar cualquier ascensor para ir a su piso, ya que han sido reprogramados para funcionar por tramos, como exigió el presidente de la 15ª planta. Eso significa que cada vecino ya sólo puede usar uno: el de su tramo. Y cuando se estropea, si recibe la autorización para usar el de otro tramo, después tiene que bajar o subir varias plantas andando.
  • Las plazas de parking en superficie se dividieron en 17 lotes y ningún vecino puede usar las de una planta distinta a la suya, aunque se encuentren vacías.
  • Hay varias propuestas de dividir la instalación eléctrica en 17 tramos, para que cada subcomunidad pueda contratar con la empresa que quiera, quedando sólo las zonas comunes a criterio del administrador del bloque.
  • Hay subcomunidades que cuestionan el servicio de seguridad de la mancomunidad y quieren eliminarlo. Otras han decidido que en ese caso montarán un sistema de alarma exclusivo para sus respectivas plantas.
  • La subcomunidad del piso decimoséptimo exige una compensación a las otras 16, alegando que sus vecinos tienen que pagar más calefacción y más aire acondicionado, por tratarse de la planta bajo cubierta.
  • Se han unido las subcomunidades de los tres primeros pisos y les exigen una compensación a las otras 13 alegando que sus vecinos son los que peores vistas tienen.
  • Desde el punto de vista económico, el principal cambio en tan sólo tres años ha sido que de los 110 €uros mensuales que se pagaban de comunidad, se ha pasado a pagar entre 240 y 290 €uros dependiendo de la planta.
  • Desde el punto de vista humano, lo más destacable es que la convivencia se ha deteriorado: las envidias y el egoísmo arrecian, y las acusaciones de agravios comparativos son habituales.
  • La situación ha degenerado hasta tal punto, que ya muchos de los vecinos se cuestionan si fue buena idea tanta descentralización y les gustaría volver a la situación anterior, pero los 17 presidentes y los 17 administradores defienden con uñas y dientes las bondades del sistema… ¿no será por su adicción al poder y a las mordidas?

Esto, que podría parecer una simple parodia, es por desgracia bastante parecido a lo que ha sucedido en las últimas décadas con nuestro sistema autonómico. Al final, con la excusa de darnos mejores servicios a los ciudadanos, los políticos se han montado una estructura de 17 reinos de taifas para asegurarse miles de puestos para los suyos. Los españoles somos los rehenes y los paganos de todo ese montaje, para mayor gloria de nuestra corrupta clase política. Se calcula que los sobrecostes que genera el estado autonómico nos salen a los españoles por no menos de 60.000 millones de €uros al año, casi 4 veces el déficit anual de la Seguridad Social!

Pero ese despilfarro autonómico no es el único. Tenemos otro en la administración local: de los 8.115 municipios de España, 5.737 tienen menos de 5.000 habitantes (el 71%) y 6.301 tienen menos de 10.000 habitantes (el 78%). En la mayoría de los países europeos ya se acometió la reforma local para eliminar los municipios de menor tamaño, optimizando así el uso de los recursos públicos. En Italia se redujo incluso el número de provincias. Sin embargo en España no se ha tocado ni un ápice la mastodóntica estructura que tenemos.

Ese número de 8.115 municipios proviene de siglos atrás, cuando para ir de un pueblo a otro a unos pocos kilómetros había que desplazarse andando, en burro o a caballo por caminos de tierra. En aquella época, la mayoría de la gente vivía casi toda su vida sin abandonar su pueblo o ciudad… Sin embargo hoy día, en pleno siglo XXI, la movilidad está garantizada. Las modernas carreteras y medios de transporte, tanto públicos como privados, nos permiten desplazarnos cientos de kilómetros con rapidez, seguridad y total libertad.

En la actualidad hay una infinidad de gestiones que se pueden realizar por Internet desde casa y muchas empresas de servicios municipales (recogida de basuras, limpieza, etc.) podrían hacerse cargo de mancomunidades enteras. Ya no existe la necesidad de que todos los pequeños municipios diseminados por la geografía nacional, tengan su ayuntamiento, su alcalde, su secretario, sus concejales y demás gastos aparejados. Pero esa optimización para reducir gastos no se ha llevado a cabo. Nuestros gobernantes han preferido subirnos los impuestos y recortarnos en sanidad, educación y servicios sociales, antes que reducir esa enorme estructura administrativa, con sus cargos políticos correspondientes.

Si elimináramos el despilfarro autonómico y el despilfarro local, España podría pasar de un plumazo del déficit público actual a tener superávit; el IVA podría rebajarse al menos al nivel de 2011, igual que otros impuestos. La sanidad y la educación podrían volver a potenciarse y además sobrarían recursos para sanear la Seguridad Social y garantizar las pensiones futuras.

Es vital que la ciudadanía se conciencie cuanto antes de que la milonga de la descentralización ya no tiene sentido, excepto para los políticos, que son los únicos beneficiados con ella. La mayoría de ellos, simplemente para poder vivir del cuento, pero en dos comunidades autónomas (la catalana y la vasca) los políticos han hecho además un uso pernicioso e incluso delictivo de este invento para fomentar la división y el odio a España…

 

La voracidad recaudadora de la izquierda

El nuevo gobierno socialista ha hecho público recientemente su intención de subir el techo de gasto del próximo presupuesto de 2019 en un 4,4%. Es decir, unos 5.200 millones de €uros, que tendrán que salir irremisiblemente de nuestros bolsillos vía impuestos…

Hay que recordar que España sigue siendo la peor de la clase en cuanto a cumplimiento de déficit público; por ello a día de hoy es el único país de la UE que sigue bajo vigilancia por haber rebasado en 2017 (como en los 9 años anteriores!) la barrera del 3%.

Con una mínima lógica económica, cabría pensar que hasta que ese desfase no llegue a cero no tienen sentido ningún tipo de dispendios. Situación agravada además por un endeudamiento del 100% de PIB, es decir 40 puntos por encima del límite que marcan los criterios de Maastricht! Y el propio Sánchez como economista también lo sabe. Pero la cuestión es que para dos años (en el mejor de los casos) que le quedan en el puesto, Pedrito el guapito no se va a dedicar a hacer lo conveniente para España, sino lo que más le conviene a él, con el único objetivo de trabajarse su reelección. O mejor dicho, su elección, ya que a él nadie le ha elegido nunca en las urnas, más bien al contrario: se ha llevado batacazo tras batacazo!

Ademas si Sánchez hubiera pensado en algún momento en el bien de España, no se le habría ocurrido pactar hasta con lo peor de cada casa con tal de llegar al sillón… Así las cosas, la Moncloa no es para Pedrito el guapito más que una herramienta para hacer una larga campaña electoral. Pero eso sí, esta campaña no la va a sufragar el PSOE sino todos los contribuyentes, que somos los que vamos a pagar el pato de sus excesos y los de sus insaciables compinches!

Una vez más se pone de manifiesto el carácter manirroto de los dirigentes socialistas y su voracidad recaudadora. Pasan las décadas y esta gente no sólo no aprende, sino que parecen regodearse en sus errores… En vez de gestionar la economía como lo haría un buen gerente, utilizan las finanzas públicas para su demagogia política y para subirnos los impuestos (algo que parece estar en el ADN izquierdista).

En una empresa privada los presupuestos anuales parten de una buena previsión de ventas, en base a la demanda estimada de sus clientes. Toda empresa sabe que su principal activo son sus clientes, ya que sin ellos nada tendría sentido; cubrir sus necesidades de manera satisfactoria y a un precio competitivo es su misión principal. Después ya se calculan los costes (fijos y variables) asociados a esa facturación, así como el margen de beneficio resultante…

Pues bien, en los presupuestos generales del Estado los clientes somos los 46 millones de españoles. Nosotros somos los que sostenemos a base de pagar impuestos la estructura del Estado (el autonómico, el provincial, el municipal, el estatal y la Seguridad Social). Pagamos impuestos por ganar dinero trabajando como asalariados o como empresarios (IRPF y Sociedades); por gastarnos ese dinero volvemos a pagar (IVA, impuestos especiales, de matriculación, etc.); por ahorrarlo (Patrimonio), por cedérselo a otra persona (Donaciones) y hasta por morirnos (Sucesiones)…

Nada debería tener sentido sin nosotros y nuestros políticos deberían de cubrir nuestras necesidades (pensiones, sanidad, educación, etc.) también a un precio competitivo, que en este caso son nuestros impuestos. Ellos tienen una ventaja frente a las empresas: no es necesario que sobre nada en forma de beneficio; con que al final los ingresos (impuestos) y el gasto público sean iguales es suficiente. Pero ni siquiera son capaces de cumplirlo: llevan 10 años seguidos gastándose más aún de lo que nos quitan vía impuestos… y los que nos quedan!

Lo más lamentable es que en los últimos 3 años España ha tenido crecimientos de PIB superiores al 3% anual y ha disfrutado de unos bajísimos tipos de interés, fruto del tipo de interés cero del Banco Central Europeo. Y apenas se ha aprovechado ese viento de cola para reducir unas décimas de déficit cada ejercicio. En cuanto a la deuda pública, no sólo no se ha reducido, sino que en los últimos 3 años se ha incrementado en más de 100.000 millones! Si esto ha sido así con todo a favor, ¿qué pasará cuando la economía se desacelere o vuelvan a subir los tipos? Si ahora pagamos algo más de 30.000 millones de intereses de deuda anuales, ¿cómo vamos a afrontar una subida de tipos de 1 o 2 puntos?

En mi opinión la gestión económica de Rajoy fue mediocre por todo lo que acabo de explicar. Se limitó a mejorar (por goleada) la deficiente gestión de Zapatero, pero no llegó ni al aprobado raspado. Ahora bien, comparado con lo que piensan hacer los socialistas va a parecer incluso buena!

Acabaré con los típicos argumentos izquierdistas para vendernos la moto de las subidas de impuestos, que suelen ser de lo más variopintos:

  • Que “sólo se los van a subir a los ricos”… como si en España hubiera millones de ricos! De sobra sabemos todos (o casi todos), que es la clase media la que soporta el grueso de la carga tributaria…
  • Que van a ser “impuestos medioambientales”, como la subida del impuesto al gasoil. Y lo que no nos dicen es que como todo el transporte de mercancías por carretera (camiones y furgonetas) funciona con gasoil, al final sus costes los repercutirán en los precios que pagamos por los productos y con ello nos subirá la inflación…
  • Que van a “grabar a la banca”… con lo cual subirán las comisiones para compensarlo y acabaremos pagándolo los clientes.
  • Que lo hacen por “mejorar nuestro estado de bienestar”… cuando una de las cosas que nos genera más bienestar a los contribuyentes es que nos bajen los impuestos!

Por cierto, bromas aparte, hay una cosa que todos los políticos deberían hacer de una santa vez para mejorar nuestro estado de bienestar: adelgazar el Estado en todo aquello que no es productivo para los ciudadanos (sanidad, educación, etc.). Y a la cabeza de todo lo improductivo que nos hacen pagar vía impuestos, figura este estado autonómico pantagruélico que tenemos que padecer, a mayor gloria de los nazionalistas de turno y para que nuestros políticos dispongan de decenas de miles de poltronas en las que acomodar a sus acólitos!

Pero esto ya será objeto del próximo post, que llamaré “La locura del estado autonómico”…

Bye bye CR7

No suelo escribir sobre un tema tan banal como el fútbol, pero en esta ocasión voy a hacer una excepción, ya que el personaje da para entrar en muchos otros temas: ego, vanidades, individualismo, etc.

Cristiano Ronaldo ha dejado de ser jugador del Real Madrid para fichar por la Juventus de Turín. Imagino que la mayoría de los madridistas estarán tristes, pero yo me incluyo en ese pequeño grupo de los que se alegran y a continuación explicaré por qué.

En primer lugar porque el club hace un buen negocio (por una vez) con la operación: se deshace de un jugador tras 9 años en el equipo, un futbolista que ya tiene 33 años y por tanto está en las postrimerías de su carrera deportiva; y además vendiéndolo por 105 millones (más de lo que pagó por él). La rentabilidad del jugador ha sido indudable, tanto económica como deportivamente (4 copas de Europa, 2 ligas, 2 copas del Rey, etc.).

En segundo lugar porque el fútbol es un deporte de equipo y Cristiano es seguramente el jugador más individualista que ha tenido el Real Madrid, superando incluso a Hugo Sánchez… Un buen futbolista debe ser ante todo un buen deportista. Y eso incluye humildad, sacrificio por el equipo, compañerismo y sobre todo no anteponer nunca los éxitos propios a los del equipo. Es decir, la antítesis de Cristiano, siempre obsesionado por SUS cifras y SUS récords…

En tercer lugar porque la imagen de este futbolista, un ser absolutamente endiosado, no me gustaba que estuviera unida a la de un club señor como el Real Madrid. Me pasaba lo mismo en la época de Mourinho y entendía que el club madrileño cayera antipático allá donde iba. Me parece que ambos personajes (los dos portugueses casualmente) han dañado la imagen del Real Madrid, independientemente de los éxitos deportivos que hayan logrado.

Por último, he de reconocer que siempre he admirado a los deportistas con aspecto de personas “normales”, sin estridencias: sin tatuajes, sin pendientes, sin peinados extraños… Gente como Raúl, Butragueño, Casillas, Iniesta, Xavi y tantos otros.

Además en estos 9 años, para alimentar el insaciable ego del personaje, y para curar sus complejos frente a su adversario Leo Messi, desde Florentino hasta una buena parte del madridismo han tenido que repetir una mentira hasta la saciedad: que Cristiano era el mejor jugador del mundo. Me avergonzaba cada vez que les oía repetir el mantra de que es mejor que Messi… Algo que cualquiera que entienda mínimamente de fútbol sabe que es una burda patraña!

CR7 es uno de los más grandes goleadores de la historia de este deporte (sus números hablan por sí solos), pero no uno de los mejores futbolistas. Su condición física, su rapidez y su capacidad rematadora con el balón en juego son indiscutibles. Pero sus carencias también lo son: no sabe que hacer con el balón en parado, no tiene desborde ni regate, no trabaja para el equipo (sino al revés: todos tienen que trabajar para él) y por último, es un mediocre lanzador de faltas, a pesar de tirarlas todas! Su promedio goleador a balón parado es pésimo, a años luz de los buenos lanzadores históricos del equipo, como Roberto Carlos, Hugo Sánchez, Figo, Michel, Laudrup, Schuster, etc.

Por todo ello, gracias por los servicios prestados y bye bye Cristiano!

La degeneración del liderazgo

Cuando nuestros antepasados homínidos salieron de las selvas y las sabanas africanas hace 2 millones de años, lo hicieron amparándose en la seguridad del grupo. De esa forma podían luchar contra los peligros con más garantías de éxito.

Para que esos grupos de individuos, cada vez más numerosos, funcionaran con una cierta eficacia, fue necesario crear relaciones de liderazgo, mediante las cuales un individuo asumía el papel de líder y el resto del grupo el papel de gregario. La fortaleza física, la valentía, el conocimiento del terreno y de la meteorología, la capacidad de orientación y la destreza para conseguir alimentos, debieron ser determinantes en un principio para alcanzar el puesto de líder. Y la retribución principal consistiría en ejercer de macho alfa, es decir, poder copular con las mejores hembras del grupo y con ello asegurarse la pervivencia de sus genes.

Hace “tan sólo” 70.000 años los homo sapiens vivieron la revolución cognitiva: desarrollaron la capacidad de hablar y sobre todo la imaginación. El lenguaje no es más que eso, imaginación, pero de forma consensuada entre un emisor y un receptor. Ambos  se sincronizan para imaginar una misma realidad, idea, sentimiento, etc. a partir de una determinada combinación de sonidos.

Aquello marcó la diferencia entre nuestra especie y los demás seres vivos del planeta. Mientras que el resto de animales se comunican básicamente sobre conceptos necesarios para su supervivencia (alimentación, peligros, procreación, etc.) y siempre referidos al momento presente, el homo sapiens gracias a su recién desarrollada imaginación pudo empezar a comunicarse sobre el pasado, el futuro y sobre conceptos abstractos e inventados que jamás habían existido en la Naturaleza y que desaparecerán el día en el que nos extingamos como especie: estados, reinos y fronteras; religiones y dioses; bondad y maldad; belleza y fealdad; justicia e injusticia; igualdad y derechos humanos; dinero y propiedad…

Con la revolución agrícola, hará unos 12.000 años, el homo sapiens pasa de ser nómada a ser sedentario. Por primera vez el ser humano tiene la capacidad de generar excedentes alimentarios y los asentamientos humanos empiezan a crecer exponencialmente como nunca antes. Además una buena parte de las poblaciones pudo dedicarse a otras actividades y a especializarse en distintos oficios. Se generó también la necesidad de llevar a cabo intercambios de esos excedentes alimentarios por otros bienes, lo que dio lugar al comercio.

Nació el arraigo al territorio y la necesidad de defenderlo, ya que el sustento dependía de unas tierras destinadas ahora a la agricultura y la ganadería. Surge además el concepto de “hogar”, que ya no es sólo la hoguera alrededor de la cual se reunían para comer y calentarse, sino que se amplía para incluir construcciones de carácter permanente.

Con ese nuevo modo de vida, el liderazgo empieza a basarse en lo que ahora llamamos habilidades sociales. Ya no son tan importantes las competencias para lidiar con la Naturaleza y los peligros del entorno, sino la capacidad para convencer al grupo acerca de ideas basadas en esos nuevos conceptos imaginarios que surgieron con la revolución cognitiva, como por ejemplo la necesidad de defender un territorio, los “beneficios” de adorar a un determinado dios o de llevar a cabo determinados ritos, etc.

Con grupos humanos cada vez mayores, era fácil que la competencia por ese liderazgo aumentara: cada territorio, cada familia e incluso cada gremio profesional, tenía sus propios jefes. El riesgo de enfrentamiento entre líderes era constante, así que a los más listos se les ocurrió la idea de vincularse al concepto divino: “yo soy el legítimo gobernante (rey, faraón, etc.) de determinado territorio por designio divino y por tanto nadie puede cuestionarlo”.

Así las relaciones de liderazgo, inicialmente concebidas para y por el bien del grupo, empezaron a convertirse en relaciones de dominación, por y para beneficio propio del líder y sus allegados. Desde entonces, tanto religiones como estados (desde las pequeñas ciudades-estado hasta los grandes imperios), no han dejado de usar en mayor o menor medida la posibilidad de dominar y de someter a sus correligionarios, y de intentar ampliar ese dominio a los territorios vecinos. La historia de los últimos milenios está repleta de ejemplos de ello.

Y si nos concentramos en la historia reciente, vemos que son pocos los líderes que hayan buscado el bien común; que se hayan basado en valores positivos para la colectividad. Hay algunos casos reseñables, como Gandhi o Martin Luther King por ejemplo, pero desgraciadamente son mayoría aquellos que en vez de líderes fueron simples agitadores de masas, o manipuladores que sólo buscaron la división y el enfrentamiento entre la gente para poder medrar en política.

El siglo XX estuvo lleno de casos de líderes que utilizaron el descontento de las masas para enardecer sus peores instintos, generando con ello odios, guerras e incluso genocidios. El comunismo provocó decenas de millones de muertes con su lucha de clases, su dictadura del proletariado y su ateísmo por decreto. El nazismo, con sus ideas fanáticas acerca de la supremacía de la raza aria, provocó la II Guerra Mundial y exterminó a varios millones de personas, en su mayoría judíos. El fundamentalismo yihadista ha sido la gran plaga del final del siglo XX (y desgraciadamente lo sigue siendo), por sus postulados supremacistas de la religión islámica, que considera hereje y merecedor de morir a todo aquel que se crea sus fantasías religiosas…

Pero lo triste es que en nuestro mundo occidental (y afortunadamente laico), en la actualidad aún haya líderes que defiendan casposas ideologías de clase nacidas en el siglo XIX y postulados supremacistas por razón de raza, territorio, lengua o historia. En pleno siglo XXI, en la era de Internet, el progreso está basado en la colaboración y no en la división, en el comercio libre y no en el proteccionismo, en la igualdad de derechos sin distinción de territorios y nunca en localismos aldeanos, ni en exigencias de pretendidos derechos históricos.

Tenemos por desgracia dentro de nuestro propio país, a muchos de estos líderes-agitadores, que enfrentan a españoles contra españoles, a catalanes contra catalanes, a vascos contra el resto de España, etc. Personajes que no se dan cuenta del daño que hacen en el presente y de que ese odio que están sembrando permanecerá vivo durante décadas. Basta ya de supuestos líderes que no son más que farsantes, manipuladores, xenófobos y supremacistas, amparados en ideologías sectarias y nazionalistas!

Necesitamos urgentemente líderes que tengan comportamientos ejemplares y discursos de valores universales: de unión, de paz, de igualdad, de libertad, de esfuerzo, de sostenibilidad y de amor al planeta Tierra, etc. Líderes que tengan presente que no podemos dejarle a las generaciones venideras un mundo, ni un país, más degradado y más endeudado que el que nosotros recibimos cuando nacimos…

 

 

Las patadas al diccionario en nombre del feminismo…

Nadie duda de que los nazionalistas catalanes (convertidos desde que se han echado al monte en catalanazis) han usado durante décadas el idioma catalán como “arma de adoctrinamiento masivo” y el idioma español como “arma de discriminación masiva”. Y la gran mayoría de la gente con sentido común está en contra de semejante tropelía.

Sin embargo la corrección política izquierdista obliga a callar ante el bochornoso espectáculo protagonizado por la progresía feminista, que no duda en prostituir la lengua castellana (o el español como se llama en la mayor parte del mundo), convirtiéndola en su particular arma arrojadiza ideologizante…

Pero resulta que el lenguaje no puede ser nunca un arma, ni un medio de enfrentamiento, sino todo lo contrario: ha de ser una herramienta de entendimiento. Además, uno de los principios que rigen a todos los idiomas es el de la economía del lenguaje: siempre es más conveniente usar las fórmulas más cortas y evitar caer en las redundancias.

Buscando esta economía, hay idiomas como el inglés por ejemplo, cuyos pronombres incluyen a los dos géneros (con la excepción de she = ella) y cuyos adjetivos directamente carecen de género. We significa “nosotros” y también “nosotras”, you significa “vosotros” y “vosotras”, they significa “ellos” y “ellas”; tall significa “alto” y “alta”, smart significa “listo” (inteligente) y “lista”, fast significa “rápido” y “rápida”, etc., etc..

El idioma español es más prolijo en este aspecto y desdobla muchas palabras en dos géneros. Pero sin embargo, buscando la economía del lenguaje, cuando usamos el masculino plural hacemos referencia a los dos géneros. Por ejemplo al decir “todos”, la Real Academia de la Lengua nos dice que ya estamos incluyendo a todas las personas de ambos sexos; por tanto es redundante decir “todos y todas”.  El hecho de que “todos” sea masculino no debe llevar a desterrar su uso o a caer en la redundancia de añadirle un “y todas”. El contrapunto sería la palabra “persona”, que siendo una palabra femenina también incluye a ambos sexos. Y siguiendo esa lógica (ilógica) “progre-feminazi” habría que decir también “los y las personas” o “las personas de género masculino y las de género femenino”…

El sufijo “ista”, hace referencia a profesiones (pianista, taxista, telefonista, electricista, dentista, oculista, periodista, etc.) y también a personas “partidarias de…” (europeísta, madridista, socialista, comunista, marxista, fundamentalista, etc.). A nadie ofende que estos sustantivos y adjetivos terminados en “a” se refieran a ambos géneros; a ningún hombre se le ocurriría reclamar el cambio de estas palabras para el género masculino por “palabros” como pianisto, taxisto, madridisto o socialisto… Sin embargo hemos tenido que asistir al afán feminazi de rebautizar profesiones para conseguir que terminen en “a”: medica, arquitecta, abogada… El hecho de que la Real Academia haya acabado admitiéndolas no quiere decir que fuera necesaria su introducción. Tan solo es una muestra de que el idioma no puede ser concebido como un arma y por tanto, si una palabra se acaba convirtiendo en término de uso cotidiano, tanto en el lenguaje hablado como escrito, al final la Real Academia la acaba reconociendo oficialmente.

A mí la palabra médica me suena tan ridícula como me sonarían taxisto o telefonisto… Aunque debo reconocer que también ha habido en la historia algún caso en sentido contrario: de la tradicional profesión de modista, derivó la palabra modisto, hoy totalmente reconocida, aunque sea una excepción a la regla lingüística.

Otro caso curioso es el de los participios activos, los terminados en “ente”: atacante, saliente, cantante, amante, docente, existente, paciente, impaciente, ardiente, estudiante, independiente, residente, presidente, etc.. Pues bien, el hecho de que se hayan acabado por reconocer hace ya años palabras como presidenta o dependienta, no quiere decir que no sean términos totalmente prescindibles, como lo sería referirse a una profesora como docenta, a una alumna como estudianta, o decir que fulana es una amanta muy ardienta en la cama…

Una de las últimas estupideces protagonizadas por estas “feminazis” ha sido la de inventarse la palabra “portavoza” (como ya en su día otra célebre lumbreras, una ministra muy progre ella, se inventó la palabra “miembras”). Se da la ridícula circunstancia de que la palabra “voz” ya es una palabra femenina! Pero para estas fundamentalistas no debe ser lo suficientemente femenina si no acaba en “a”…

Enfin, esperemos que todos estos ignorantes e “ignorantas”, tan “progresistos” y progresistas, dejen de una vez por todas en paz a nuestro bonito idioma y no lo perviertan más para su apología ideológica…