Homo Deus

Acabo de terminar de leer un ensayo del gran escritor hebreo Yuval Noah Harari, titulado “Homo Deus”. Se trata de la continuación de su conocida obra “Sapiens, de animales a dioses”, traducida a treinta idiomas y de la que ha vendido más de un millón de ejemplares (en Marzo de 2017 le dediqué un post).

En “Sapiens”, este joven profesor universitario (nacido en 1976), doctor por la universidad de Oxford, explicaba de forma muy didáctica nuestra evolución desde simples homínidos, hasta llegar al homo sapiens actual. Con gran brillantez repasaba fenómenos como la Revolución Cognitiva, fruto de cambios sucesivos en la estructura del cerebro, que posibilitaron el desarrollo de capacidades cognitivas como imaginar o hablar. Estas nuevas habilidades permitieron al homo sapiens comunicarse y transmitir conocimiento de generación en generación, así como desarrollar su creatividad e inventiva.

Sin la Revolución Cognitiva (que comenzó hace unos 70.000 años), no habría podido llegar la Revolución Agrícola (hace unos 12.000 años), que posibilitó el paso del nomadismo al sedentarismo y con ello la creación de grandes asentamientos humanos. Tampoco habría podido darse el gran nivel de cooperación humana que aquello requirió (división y especialización en las tareas), ni importantes hitos posteriores, como el transcurso de la Edad de Piedra a la del Cobre, a la del Bronce y finalmente a la Edad de Hierro.

La Revolución Cognitiva le permitió al homo sapiens inventar todo tipo de herramientas y procedimientos productivos (agrícolas, ganaderos, pesqueros, mineros, constructivos, artesanales, etc.), pero sobre todo le llevó a crear ficciones que han llegado hasta nuestros días y que siguen siendo la base de nuestra cultura: idiomas, leyes, naciones, calendarios, dinero, propiedad, religiones y dioses, no son más que ficciones aceptadas por comunidades de individuos, que le otorgan la misma validez que si fueran realidades (mares, ríos, montañas, animales o plantas, por ejemplo).

En “Homo Deus”, Yuval Noah Harari relata como el homo sapiens ha conseguido en las últimas décadas, minimizar y casi desterrar los tres grandes males que le han acompañado a lo largo de milenios: el hambre, las epidemias y las guerras.

El hambre empezó a ser un problema cuando nuestros antepasados comenzaron a extenderse por la faz de la tierra, abandonando la fértil y plácida sabana africana. Pero al igual que las epidemias y las guerras, se agravó enormemente tras la Revolución Agrícola. Con la construcción de asentamientos permanentes, colectivos cada vez más numerosos dependían por completo de la ganadería y de la agricultura para su sustento. Pero éstas a su vez estaban subordinadas a una climatología que con frecuencia resultaba adversa, desencadenando en períodos de hambruna.

El hambre fue sin duda el primer problema del ser humano durante milenios. Desde el antiguo Egipto a la India medieval o a la Somalia de finales del siglo XX, no era extraño que pereciera el 5 o el 10 por ciento de la población durante largas sequías… En la actualidad sin embargo, muere mucha más gente en el mundo por enfermedades asociadas a los excesos alimentarios que por causa del hambre.

Las epidemias nacieron como consecuencia del hacinamiento entorno a los asentamientos creados tras la Revolución Agrícola. Las nuevas condiciones de vida eran mucho menos higiénicas que las del nomadismo anterior. Personas y animales de granja convivían en condiciones de baja salubridad. La acumulación de deshechos llevó a la proliferación de especies carroñeras como la ratas. Todo ello provocó con frecuencia epidemias que tenían un grado de mortalidad impensable en nuestros días. Por ejemplo la peste negra en el siglo XIV aniquiló a más de la cuarta parte de la población de Asia, Europa y el norte de Africa. Está documentado que Inglaterra perdió el 40% de su población y la ciudad de Florencia el 50%.

Los exploradores europeos fueron extendiendo las enfermedades habituales en Europa a las nuevas zonas del mundo. Por ejemplo los españoles llevamos a America la viruela, la gripe, la sífilis, el sarampión, etc. Los nativos, que carecían de anticuerpos para esas enfermedades, eran mucho más vulnerables que los europeos, por lo que en lugares como México, durante el siglo XVI pereció el 90% de su población, como consecuencia del contagio de esas enfermedades nuevas para ellos.

Desde hace décadas esas mortales epidemias han dejado de existir. Los adelantos científicos de hoy en día impiden que una enfermedad degenere en una epidemia incontrolada, como ocurrió habitualmente durante los últimos milenios.

Las guerras fueron también una constante durante la evolución del ser humano. A lo largo de los siglos se luchó por motivos políticos, económicos, ideológicos, religiosos, etc. La última gran contienda fue la II Guerra Mundial, en la que durante 6 años de guerra perecieron más de 60 millones de personas. Desde su final en 1945 han pasado ya 74 años y felizmente no se ha vuelto a repetir nada parecido. Se han producido y aún sigue habiendo contiendas, pero lo son a una escala local. Por fortuna, la guerra es ya algo excepcional en la faz de la Tierra, a diferencia de lo que ocurrió durante milenios…

Como consecuencia de la casi erradicación de esas tres lacras, siempre asociadas al homo sapiens (el hambre, las epidemias y las guerras), así como a la drástica disminución de la mortalidad infantil, la esperanza de vida media mundial se ha duplicado en apenas unas generaciones: durante decenas de miles de años se mantuvo por debajo de los 35 años y en la actualidad rebasa los 70 (superándose los 80 años en la mayoría de países europeos, Japón, Australia y Canadá).

Yuval Noah Harari llega a vaticinar que en unas pocas décadas, con los avances en terapias genéticas, nanotecnología, robótica, farmacología personalizada y reproducción artificial de todo tipo de órganos para trasplantes, la esperanza media de vida del homo sapiens llegará a los tres dígitos…

 

 

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La memoria histórica selectiva

El primer artículo de la conocida y manida “Ley de la Memoria Histórica” (Ley 52/2007 de 26 de Diciembre), comienza diciendo lo siguiente:

1.1. “La presente Ley tiene por objeto reconocer y ampliar derechos a favor de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil y la Dictadura, promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal y familiar, y adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre los ciudadanos, todo ello con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones de españoles en torno a los principios, valores y libertades constitucionales.”

Si analizamos el texto anterior, en principio es difícil posicionarse en contra. ¿Quién va a negarse a reconocer a quienes padecieron persecución o violencia por razones políticas, ideológicas, o religiosas durante la Guerra Civil o la Dictadura? ¿Quién puede estar en contra de fomentar la cohesión y la solidaridad entre españoles, así como de suprimir elementos de división entre los ciudadanos? Nadie en su sano juicio pondría objeción alguna a tan nobles propósitos…

Pero transcurridos 11 años desde aquella iniciativa promovida por el infame Zapatero, ya conocemos las intenciones ocultas tras la aprobación de esa ley y hemos podido comprobar que la utilización sectaria de la misma poco tiene que ver con las supuestas intenciones plasmadas en ese artículo 1 que he reproducido anteriormente.

En esta década larga, los partidos de izquierda no han usado la ley para “suprimir elementos de división entre los ciudadanos”, como la ley prescribe, sino todo lo contrario: la han usado para fomentar la división y azuzar viejos odios y rencores…

Todas las informaciones que han salido a la luz hablan de una violencia “unidireccional”, cuando en realidad hubo innumerables actos de persecución y violencia por motivos ideológicos y religiosos, cometidos por las hordas republicanas. Me centraré en estos últimos, perfectamente documentados en libros, periódicos y fotografías de la época, ya que al igual que los talibanes, aquellas bandas de salvajes asesinos se vanagloriaban de los crímenes que cometían. Actos como quemar iglesias, destruir piezas de arte sacro (cuadros, imágenes, retablos, libros sagrados, etc.), violar y matar monjas, torturar y matar a sacerdotes y seminaristas, eran fotografiados y publicados como si se tratara de grandes hazañas…

Los “valientes luchadores” republicanos se ensañaban especialmente con aquellos pacíficos religiosos de ambos sexos, desarmados e indefensos. Pero también muchos laicos sufrieron persecución y violencia por sus creencias religiosas. En ciudades como Madrid, donde destruyeron y saquearon la mayoría de las iglesias, cualquier persona podía ser detenida e incluso ejecutada por el terrible crimen de llevar una cruz o una medalla colgada al cuello…

Voy a dar sólo unos cuantos datos, que bien merecerían ser publicados e incluso estudiados en los colegios, si el propósito de esa Ley de Memoria Histórica fuera realmente noble y no se tratara de una “memoria selectiva”:

  • Durante la Guerra Civil, en la zona bajo control del Frente Popular republicano, fueron asesinados 6.832 religiosos, además de 3.911 seglares y casi 1.000 seminaristas. En muchos de los casos, tras haber sufrido torturas aberrantes. En Madrid, por ejemplo, varios sacerdotes fueron echados vivos a las jaulas de los leones que había en la Casa de Fieras del Parque del Retiro. En Barbastro, el obispo don Florentino Asensio, sufrió severas amputaciones antes de ser asesinado. En Camuñas, Toledo, tres sacerdotes fueron arrojados vivos a un pozo de treinta metros al que se lanzaron después objetos pesados para aplastarlos cuando todavía estaban vivos. Y así podríamos seguir con muchos otros casos de torturas y de ensañamiento.
  • De la cifra de religiosos mencionada anteriormente, 283 eran mojas y novicias, de las cuales 124 fueron violadas antes de ser asesinadas. Aquellos “valientes” republicanos sí que eran “manadas” de violadores y asesinos en serie! Y por cierto, jamás he escuchado a ningún grupo feminista recordar ni homenajear a aquellas mujeres, ni tampoco condenar a sus violadores y asesinos…
  • Pocos años antes, durante la Revolución de Octubre de 1934, en Asturias, fueron torturados y asesinados 34 religiosos. Destruyeron además importantes obras de arte del patrimonio español, sumándose un total de 58 incendios de edificios religiosos.
  • Tres años antes, cuando la II República no había cumplido todavía un mes, entre el 10 y el 13 de mayo de 1931, para protestar contra la inauguración del círculo monárquico de Madrid, la extrema izquierda radical -sobre todo socialistas, comunistas y anarquistas-, desencadenó una oleada de ataques contra religiosos y edificios de la Iglesia. Más de 30 religiosos y empleados de los centros atacados murieron en los disturbios (6 de ellos quemados). Cien edificios fueron destruidos por las llamas –iglesias, bibliotecas, residencias, asilos y colegios de beneficencia- y resultó destruida o dañada una importante parte del patrimonio artístico y cultural que albergaban, entre ellos cuadros, tallas, custodias y los 100.000 libros de la biblioteca de los jesuitas de Madrid.

Además de todos estos crímenes perpetrados por republicanos por motivos religiosos, durante y antes de la Guerra Civil, quiero constatar otra realidad que tuvo lugar una vez terminada la guerra y que se extendió hasta los años 50: los ataques de los maquis. Se trataba de grupos de comunistas que no aceptaron el final de la contienda y siguieron cometiendo asaltos, sabotajes, robos y asesinatos durante más de una década. Según cifras oficiales, la Guardia Civil sufrió 243 muertos y 341 heridos a manos de estos terroristas. Nada de esto parece interesar a los que invocan esa “selectiva memoria histórica”…

Mi abuelo materno (Francisco Pizarro) fue guardia civil antes, durante y después de la guerra, hasta su jubilación. Tuve la suerte de convivir con él hasta los 29 años y por tanto pude escuchar de viva voz sus tristes vivencias relacionadas con los maquis. La más dramática de todas, un ataque que sufrieron su compañero y él durante una noche en la que patrullaban una vía de tren en los años 40, para vigilar que no hubiera sabotajes de los maquis. Aquella noche mi abuelo volvió a nacer, pero su compañero de patrulla fue vilmente asesinado de un disparo. La experiencia de haber estado al borde de la muerte, la de perder a su compañero y tener que velar su cadáver hasta el amanecer, para poder volver al cuartel a dar parte de lo sucedido y pedir ayuda, fue algo que le marcó para el resto de sus días.

Aparte de todos estos recuerdos negativos del pasado, creo que una buena y ecuánime memoria histórica debería incluir también algunos aspectos positivos que tuvo aquel régimen y que por sistema se tratan de ocultar:

  • Terminada la Guerra Civil, Franco antepuso la reconstrucción nacional ante las presiones de Hitler para que España entrara en la II Guerra Mundial. Las negociaciones fueron realmente duras dado que la Alemania nazi había ayudado en gran medida al “bando nacional” durante la guerra y quería cobrarse sus favores. Pero finalmente Franco salió airoso y le ahorró a los españoles más años de sufrimiento. La única concesión que le hizo fue la creación de la División Azul, para que cuantos voluntarios españoles quisieran, pudieran acudir a luchar contra los comunistas al frente ruso. Cuando tenía 18 años tuve la oportunidad de conocer a dos personas (los padres de dos amigos de Madrid), que se habían alistado muy jovencitos, sobre todo para huir del hambre de la postguerra madrileña y también para emular a sus padres, tíos y abuelos que habían luchado en la Guerra Civil. Ambos coincidían en el relato acerca de la extrema dureza de aquella experiencia…
  • España consiguió pasar del hambre de la posguerra a ser en los años 60 la economía que más crecía en el mundo junto a la de Japón; tanto es así que en los años 70 llegamos a ser la 9ª economía mundial, y todo ello sin deuda pública, sin déficit, sin inflación y con un nivel impositivo de menos de la mitad del que soportamos ahora. En ese sentido habría que recordarles a los jóvenes que el IRTP (impuesto sobre el rendimiento del trabajo personal, predecesor del actual IRPF) era del 15% fijo y que no existía el IVA por ejemplo.
  • El régimen tuvo un ministerio de la vivienda (como ahora reclama Podemos) que construyó más de 3 millones de viviendas protegidas.
  • Los sindicatos verticales de la época dieron lugar a la legislación laboral más proteccionista de Europa con diferencia, que por cierto durante la democracia no ha hecho más que menguar. Hay que recordar también que hasta la II República los empleados cobraban sólo una paga extra anual por Navidad y fue Franco quien instauró la obligación de pagar otra paga extra en Julio (conmemorativa del “Alzamiento Nacional”). Por cierto, jamás he escuchado protestar a los sindicalistas contra todos esos derechos franquistas, ni exigir su derogación…
  • Se creó un enorme holding de empresas estatales (como ahora reclama Podemos), muchas de ellas bajo la dirección del INI (Instituto Nacional de Industria) y otras directamente como empresas públicas. De la larga lista caben destacar: Iberia, Aviaco, CASA, RENFE, SEAT, Telefónica, Tabacalera, CAMPSA, ENDESA, Hunosa, etc., etc., que dieron empleo a millones de trabajadores.
  • Las ingentes obras hidráulicas llevadas a cabo durante décadas incrementaron en más de un 1.000% la capacidad de agua embalsada de nuestro país. Las extensiones de terreno dedicadas a la agricultura de regadío crecieron como nunca antes. No hay que olvidar que aún a día de hoy, nuestros agricultores y los grifos de nuestras casas se siguen beneficiando de todas aquellas obras de ingeniería.
  • La Seguridad Social, así como una buena parte de los hospitales de referencia fueron también obra del Franquismo: La Paz, el 12 de Octubre, el Gregorio Marañón y el Ramón y Cajal en Madrid; la Fé de Valencia, el Valle de Hebrón y el universitario de Bellvitge en Barcelona, la clínica universitaria de Navarra y tantos otros menos conocidos, siguen prestando servicios médicos a los españoles a día de hoy.
  • La ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles) fue también otra creación del Franquismo, aunque nadie quiera recordarlo…

Y así podríamos seguir la lista de logros de aquel régimen que, aunque no fuera democrático y aunque estuviera instalado en las antiguas creencias católicas y machistas, la Historia también debería de reconocerle cuantas cosas buenas consiguió. Entre ellas yo destacaría dos como las más importantes:

  1. El progreso económico y social que generó una importante clase media de familias españolas.
  2. La superación de las heridas de la Guerra Civil y la reconciliación nacional.

La combinación de ambos factores pudo dar lugar a la Transición a la Democracia, a partir de la muerte de Franco, capitaneada precisamente por personas que prefirieron el cambio, en lugar de tratar de perpetuar el régimen franquista…

Quizás sea esto algo que la izquierda nunca pueda superar: que finalmente fueran los postfranquistas los que trajeran la democracia. Y de ahí su afán durante los últimos 44 años por reescribir la historia….

Imagino que el hecho de que Franco muriera de viejo, en un hospital público (La Paz), que él mismo había inaugurado años atrás, tampoco les ayuda… pero la Historia es la que es, por mucho que la quieran tergiversar!

Por cierto, algún día escribiré sobre las mentiras que se cuentan ahora sobre el Valle de los Caídos, de cuya construcción tengo buena información de primera mano contada por mi abuelo. Sólo un dato: los beneficios de reducción de pena por el trabajo eran tan atractivos para los presos, que había lista de espera para poder salir de las cárceles y apuntarse como trabajadores en su construcción… jamás hubo necesidad de obligar a nadie a acudir allí a trabajar, junto a una buena parte de albañiles y técnicos profesionales libres que también trabajaron en la obra.

Terminaré diciendo que la aberración y el sectarismo al aplicar esa ley (a la que deberíamos llamar “Ley de la Mentira Histórica”) es de tal calibre, que se han producido varios casos en los que tras excavar fosas comunes, se ha descubierto que los cadáveres eran del “bando nacional” asesinados a manos del “bando republicano”! Pues bien, a esos casos se les ha dado la mínima atención mediática, cuando no han sido directamente silenciados:

https://gaceta.es/espana/abren-fosa-achacada-represion-franquista-encuentran-soldados-nacionales-22062017-1934-20170626-1037/

 

 

 

Al fin cayó “el Muro de Despeñaperros”…

Por fin el día 16 de Enero de 2019, el régimen socialista andaluz ha pasado a la Historia! Desde que Plácido Fernández Viagas (PSOE) fuera elegido presidente de la Junta Preautonómica de Andalucía el 27 de Mayo de 1978, todos los sucesivos presidentes (Rafael Escuredo, Rodríguez de la Borbolla, Cháves, Griñán y Susana Díaz) han sido socialistas, a lo largo de un período que ha durado cerca de 41 años.

Para que nos hagamos una idea de lo que supone este cambio, recordemos que el régimen franquista duró casi un lustro menos: 36 años y medio, desde el final de la Guerra Civil el 1 de Abril de 1939 hasta su muerte el 20 de Noviembre de 1975. O que el Muro de Berlín permaneció vigente durante 28 años (de 1961 a 1989), 13 años menos…

Andalucía era la única autonomía española que jamás había disfrutado de la principal ventaja que tienen los sistemas democráticos: la alternancia política. Con lo que ello conlleva de entrada de aire fresco y de renovación periódica de las instituciones.

Quizás muchos socialistas imaginaron que este iba a ser su cortijo de por vida y que por ello nunca tendrían que dar explicaciones de sus desmanes. Quizás también por ello Andalucía ha sido, es y será aún por muchos años, una región plagada de procesos judiciales abiertos por corrupción, a pesar de las muchas dificultades que sus gobernantes pusieron, con el fin de obstruir al máximo las investigaciones judiciales.

Se tardarán muchos años en descubrir la verdadera utilidad y la cifra de enchufados que pueblan la gran maraña de empresas públicas, agencias, fundaciones, observatorios, etc. Según los datos oficiales de la Junta, hay nada menos que 295 “entes instrumentales”, con más de 27.000 empleados, junto a los más de 270.000 funcionarios “oficiales”. Si a esto le sumamos los empleados municipales y de diputaciones, llegamos a sobrepasar la cifra de 540.000 empleados públicos, lo que supone más del 23% de todos los asalariados andaluces.

Andalucía, con esas cifras, es la autonomía en la que más personas (tanto en cifras absolutas como porcentuales) viven del erario público, de todas las autonomías españolas. No es extraño por tanto que la economía productiva andaluza (la que tiene que generar la riqueza para poder financiar vía impuestos al sector público) esté tan damnificada. Y que por ello se padezcan las cifras de paro históricamente tan altas en la región.

Los gobernantes socialistas han sido los culpables de que la autonomía andaluza se haya mantenido en una situación económica precaria durante décadas. Esa era su mejor manera de perpetuarse en el cargo. Una Andalucía con altos niveles de progreso económico y de empleo habría podido aburguesarse y dejar de votar al socialismo. En cambio una región con mucho paro, con una educación mediocre y sobre todo con una alta dependencia de los subsidios y subvenciones públicos, es siempre un caldo de cultivo perfecto para la perpetuación de las dañinas ideologías izquierdistas…

Para los andaluces (salvo para los que vivían del cuento de la “corrupsoe”) este cambio va a ser sin lugar a dudas positivo. El listón de la decencia y el de la buena gestión estaban tan bajos, que por poquito que hagan los nuevos gobernantes, es seguro que conseguirán mejoras notables. Además el nuevo gobierno estará formado por dos partidos que son rivales directos y que se van a vigilar muy de cerca, con lo que será mucho más difícil caer en la auto complacencia, en el amiguismo y en la corrupción. Por si fuera poco, un tercer partido (VOX), ejercerá por un lado de muleta para que el nuevo gobierno obtenga las mayorías necesarias en las votaciones importantes (como por ejemplo los presupuestos anuales) y por otro lado de oposición, para exigir el cumplimiento de las promesas de terminar con el clientelismo político y con el despilfarro del dinero público andaluz.

Yo les deseo toda la suerte del mundo, pero es necesario dejar trabajar a los nuevos gestores políticos, y con un poco de suerte, en poco tiempo empezaremos a ver resultados. Pero esto es algo que los gobernantes salientes no parece que vayan a facilitar… Con el habitual sectarismo y mal estilo que desde Zapatero caracterizan al PSOE, también Susana Díaz ha demostrado que no sabe perder. Y es precisamente en esos momentos (cuando se pierde) cuando las personas demuestran su altura moral. Echo en falta ahora la ejemplar actitud de Felipe González tras las elecciones generales de 1996, cuando felicitó al ganador, su gran rival José María Aznar, a quien además concedió los 100 días de cortesía tras su toma de posesión.

Susana Díaz ha demostrado de qué calaña es, al convocar e incluso financiar una “manifestación preventiva” a las puertas del parlamento andaluz el mismo día de la investidura de Juanma Moreno! Ha demostrado también su desprecio por el sistema democrático, al insultar a los 400.000 andaluces que han votado a un partido al que no para de calificar de forma despectiva como “la extrema derecha”. Parece olvidarse de que su jefe, aquel al que ella defenestró y que luego volvió como el ave fénix, gobierna a día de hoy gracias a la extrema izquierda, a los golpistas catalanazis, a los bilduetarras y a los traidores del PNV…

Intuyo que estará muy nerviosa, ya que la presidencia andaluza era su único salvavidas frente a las ansias de venganza de su enemigo íntimo Pedro Sánchez. Ahora ya sólo le queda el argumento (que no se harta de repetir a los cuatro vientos) de que su partido en Andalucía fue el más votado, pero no creo que eso le salve de las garras de su jefe. Intuyo que su carrera política está en serio riesgo a partir de ahora…

Por último, y a colación de lo del “mal perder”, no puedo dejar de acordarme de forma hilarante, de aquellos patéticos políticos de Izquierda Unida, que elección tras elección empeoraban sus resultados y siempre hacían el mismo análisis: “los votantes no han entendido nuestro mensaje”. Como si los votantes fueran listos cuando votan izquierda y tontos cuando votan derecha! Si en aquella época hubiera habido Twitter, yo les habría contestado: “estáis equivocados, los votantes han entendido perfectamente vuestro mensaje y por eso precisamente no os han votado!”

 

La inutilidad de la política de apaciguamiento…

Si algo nos enseñó el siglo XX fue la inutilidad de la política de apaciguamiento que en los años 30 “los buenistas” de la época pregonaban para con Hitler… Y es que aquella condescendencia acabó llevando al mundo a la mayor guerra de la Historia de la Humanidad…

Ya en el ámbito familiar y en el escolar, los psicólogos y educadores lo dejan bien claro: educar consiste en poner límites, en enseñar que nunca tiene las mismas consecuencias cumplir que incumplir las normas, respetar que no respetar a los demás, trabajar y esforzarse que no hacerlo…

Con los niños rebeldes nunca funciona el tratar de apaciguarles, dándoles la razón en todo y colmándoles de caprichos. Antes al contrario: con eso sólo se consigue hacerlos más déspotas. No recurrir a los castigos cuando lo merecen sólo hará que refuercen sus comportamientos tiranos y sean cada vez más difíciles de reconducir.

Más tarde, cuando salgan al mundo y se tengan que enfrentar a un trabajo, a un jefe, o tengan que convivir con otras personas fuera del ámbito familiar, se encontrarán con miles de problemas, ya que están acostumbrados a salirse siempre con la suya. Y si no es así reaccionan con ataques de ira. En definitiva, no están preparados para convivir en sociedad.

Hoy el título de este post me sirve para criticar dos situaciones bien diferentes, pero ambas de rabiosa actualidad: por un lado tenemos las revueltas, el terrorismo callejero protagonizado por la secta catalanazi en Barcelona y por el otro el debate sobre la eliminación de la prisión permanente revisable.

En cuanto al primer problema, provocado y alentado desde el propio gobierno catalán, ya no sé a qué más tiene que esperar este gobierno para cumplir con la ley y meter en cintura de una santa vez a esa secta de golpistas, que está destrozando una de las comunidades autónomas más prósperas de España. Han conseguido fomentar el odio y dividir a la sociedad hasta extremos nunca antes vistos. Llevan años sin gobernar y sin preocuparse de la población, dedicados exclusivamente a hacer proselitismo de sus paranoias, entre otras cosas para tapar la corrupción y los robos de dinero público que durante décadas perpetraron.

Como bien dice el socialista aragonés Lambán, el nacionalismo es un cáncer. Y el cáncer no se apacigua con analgésicos, con masajes ni con buenas palabras… El cáncer se cura extirpando de raíz el tumor y las zonas adyacentes, matando hasta la última de sus células a base de quimio y/o radioterapia!

Pero sin embargo la terapia del doctor Sánchez, que juró por su conciencia y honor “cumplir y hacer cumplir la Constitución”, consiste en aplicar paños calientes y en la indolencia más absoluta. Media Cataluña tiene que vivir bajo el yugo del nazi Torra y sus secuaces, sin que el Estado español haga nada por defenderles. La política de apaciguamiento es la única que el líder socialista aplica contra el catalanazismo. No sabemos si lo hace por principios (lo dudo), o más bien por seguir mendigando el apoyo de los golpistas para continuar okupando Moncloa unos meses más.

Ese probable tacticismo político con el fin de permanecer en un puesto para el que nadie le votó, es verdaderamente patético. Hasta los barones socialistas están asustados por el gran daño que esa política de apaciguamiento con Cataluña está haciéndole a su partido en el resto de España (véanse los resultados de las elecciones de Andalucía, el principal feudo socialista). Pero no hay que olvidar que para este ególatra del avión y de la tesis doctoral falsa, su partido no ha sido más que un medio para llegar a cumplir su desmedida ambición de poder. Ya se ha garantizado como mínimo ser expresidente el resto de sus días, con las prebendas que ello conlleva, y si de paso puede destrozar el PSOE, pues mata dos pájaros de un tiro.

Sánchez no olvida ni perdona que ese partido le destituyera del cargo de secretario general por insinuar pactos con podemitas y secesionistas. Por eso, a su regreso al cargo, le faltó tiempo para vengarse y pactar con podemitas y secesionistas, con la excusa de echar a Rajoy y la promesa de elecciones (que por supuesto no ha cumplido). Pero bueno, no me quiero desviar del tema del post, enredándome con las intrigas socialistas…

Recordemos que durante años se llevó a cabo también en otra región española una política de apaciguamiento similar, con un tipo de delincuencia que conocíamos como kale borroka. Se argumentaba que si se aplicaba la ley a “los malos” sería aún peor, porque se volverían “más malos”… Hasta que llegó Aznar y terminó con aquel estúpido argumento: tan pronto como cambiaron las leyes para considerar terrorismo la violencia callejera y responsabilizar a los padres de las fechorías de sus hijos menores, aquella moda del vandalismo callejero dejó de estar de moda y curiosamente desapareció!

Con los delincuentes reincidentes sucede lo mismo. Da igual que sean carteristas, ladrones de poca monta o de grandes golpes, terroristas religiosos o por ideologías nazionalistas, violadores o asesinos. Estamos hartos de ver casos de delincuentes que han sido condenados en docenas de ocasiones y en cuanto salen a la calle vuelven a las andadas; estamos hartos de casos de yihadistas irrecuperables; de violadores y asesinos en serie irredentos…

A toda esa gente no se la puede “apaciguar” siendo condescendientes con ellos. Sólo endureciendo sus condenas y manteniéndolos el máximo tiempo posible entre rejas, el resto de la población podremos vivir tranquilos. Y el caso más reciente es el del violador y asesino de Laura, con un amplio historial delictivo… Si esa basura humana hubiera podido ser condenado a cadena perpetua ya en los años 90, con ocasión de su primer asesinato, Laura aún seguiría viva.

Pero cuando la derecha defiende la cadena perpetua, enseguida “los buenistas” progres se preocupan por los derechos de los delincuentes, en lugar de por proteger a la sociedad de sus delitos. En el colmo de la estupidez, culpan del asesinato “al machismo”, como su tuviera algo que ver el culo con las témporas! Se creen que convocando manifestaciones y criminalizando al conjunto de la población masculina van a conseguir algo… Y sin embargo la única solución racional, que es mantener a ese monstruo recluído de por vida, les parece algo “inhumano”, como dijo la ministra de Justicia…

Lo curioso es que esa pose de supuesta bondad que inspira a los progres cuando tienen que tratar con terroristas, golpistas y asesinos, desaparece de un plumazo cuando tratan con la gente de derechas. Y es que con sus adversarios políticos no tienen “buenismo”, sino sectarismo y odio visceral. Lo demuestran cada día e incluso han llegado a imponerlo por ley, con su cainita “ley de la mentira histórica”…

La quiebra de la Seguridad Social

La actual Seguridad Social es la heredera del Instituto Nacional de Previsión, creado en 1908 para integrar las distintas cajas que gestionaban diversos seguros sociales. Con el paso de los años fueron apareciendo nuevas figuras como el Retiro Obrero (1919), el Seguro Obligatorio de Maternidad (1923), el Seguro de Paro Forzoso (1931), el Seguro de Enfermedad (1942) y el Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) en 1947.

Simultáneamente a los seguros anteriores, se desarrollaron otros mecanismos de protección de carácter sectorial, a través de las Mutualidades Laborales, con el objetivo de complementar la protección existente.

Todo este complejo entramado se trató de simplificar con la Ley de Bases de la Seguridad Social (1963) y la Ley General de la Seguridad Social (1966), al objeto de implantar un modelo generalizado de protección social, de gestión pública.

Pero todas estas medidas que se fueron tomando a lo largo del siglo XX, basadas en datos estadísticos de la primera mitad del siglo, se han visto afectadas por el espectacular incremento de la esperanza media de vida en nuestro país, que ha pasado de los 40 años en 1900 a los 80 en el 2000! Hay que tener en cuenta que hasta la década de los 30 no se superaron en España los 50 años de esperanza media de vida… Esto quiere decir que una gran parte de la población, después de haber estado cotizando durante años, no llegaba a cobrar ni una peseta de pensión porque se moría antes de alcanzar la edad de jubilación.

En nuestros días, la esperanza media de vida ronda los 83 años, mientras que el promedio de edad de jubilación está en torno a los 64. Lo que significa que los españoles se pasan por término medio casi dos décadas (19 años) disfrutando de su pensión de jubilación!

Imaginemos que ese español promedio se hubiera pasado la friolera de 45 años trabajando ininterrumpidamente: desde los 19 a los 64. Pues bien, teniendo en cuenta que el importe cotizado entre empresa y trabajador apenas llega a un tercio de la base anual de cotización, en realidad por 45 años cotizados (que es muchísimo más de lo habitual) se habrían acumulado recursos para cubrir 15 de pensión (un tercio de los 45 años). Es decir, 4 años menos de los 19 efectivamente cobrados. Y no entro a considerar la deflación acaecida durante todos esos años…

Pero ese ejemplo extremo que he puesto, de alguien que hubiera cotizado durante 45 años (y a pesar de ello se demuestra que no son suficientes para cubrir su pensión), no se corresponde ni mucho menos con la realidad. Como bien explica el artículo de El Economista del pasado día 6 de Noviembre (https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/9500853/11/18/A-pesar-de-lo-piensa-cada-pensionista-percibe-un-44-mas-de-lo-que-ha-cotizado-en-su-vida.html), en realidad cada pensionista recibe por término medio un 44% más de lo que realmente cotizó a lo largo de su vida laboral…

Este enorme desfase se pudo aguantar durante los años previos a la crisis, en los que hubo un fuerte crecimiento económico, un desempleo bajo, altos salarios y una proporción mayor entre el número de cotizantes y el de pensionistas: a finales de 2007 teníamos 271 cotizantes por cada 100 pensionistas, mientras que a finales de 2017 habíamos bajado a tan sólo 223, lo que representa una disminución del 17,7%. Y encima, mientras que los salarios medios han ido disminuyendo, las pensiones medias han ido aumentando!

En cifras absolutas, el sistema ha pasado de tener un superávit récord de 13.680 millones de €uros en 2007, a un déficit récord de 18.800 millones en 2017. Lejos de mejorar, después de 8 años consecutivos de déficit, las previsiones para los próximos años son desoladoras: en 2018 se batirá el récord con unos 19.500 millones y en 2019 se empeorará todavía más, llegando a unos 21.000 millones de €uros de déficit!

La insostenibilidad del sistema actual de Seguridad Social es por tanto más que evidente, pero nuestros políticos han pasado del “es imposible subir las pensiones con el IPC, qué más quisiera yo” del Rajoy de principios de año, a la situación actual en la que de forma totalmente irresponsable se sigue acelerando la quiebra del sistema.

Ninguna empresa (ni privada ni pública), por muy grande que sea, puede permitirse el lujo de perder cada año tantos miles de millones de €uros. Mientras tanto los políticos prefieren seguir engañando a los contribuyentes y estos prefieren seguir ignorando la realidad. Pero ningún desequilibrio puede perdurar para siempre y tarde o temprano habrá que tomar medidas drásticas si no queremos que en unos pocos años la quiebra de la Seguridad Social acabe provocando la quiebra del Estado en su totalidad.

Y esas medidas drásticas, por desgracia se resumen en tan sólo dos (o en una combinación de ambas) por el lado del gasto, ya que la posibilidad de una subida de ingresos del sistema que enjuague el enorme déficit actual, no es más que una utopía:

  1.  Elevación de la edad de jubilación y de los años necesarios para percibir el 100% de la pensión. Recordemos que con la última reforma, cuya aplicación transitoria culminará en 2027, se necesitarán 38,5 años cotizados para poder jubilarse a los 65 con el 100%; en caso contrario habrá que esperar hasta cumplir los 67 y tener al menos 37 cotizados. Pues bien, no nos extrañemos de que en los próximos años estas cifras se eleven hasta los 40 años cotizados y hasta los 68/70 años de edad de jubilación…
  2. Congelación (como ya sucedió en 2011 con Zapatero) o incluso reducción de las pensiones (como ya ha ocurrido en más de un país).

Seguir mintiendo a los españoles no hace sino agravar año a año la situación. Y cuanto más tardemos en reaccionar y en tomar las medidas necesarias, mayor habrá de ser la dureza de las mismas!

 

 

La prostitución y los impuestos

Dice un viejo proverbio inglés: “in this world nothing is certain but death and taxes”. Pues bien, yo lo completaría de la siguiente manera: “en este mundo nada es seguro excepto la muerte, los impuestos y la prostitución”.

La prostitución en sus múltiples versiones ha estado y estará presente en nuestro mundo, lo quieran o no los dictadores de la corrección política y del feminismo de salón. Es un fenómeno más de la Naturaleza: el lobo se prostituyó y se dejó acariciar para convertirse en perro y así asegurarse el alimento de la mano del hombre, sin necesidad de tener que cazar; y ocurre lo mismo con el resto de los animales, homo sapiens incluido: el fuerte se vale de su fuerza para conseguir sus fines, mientras que el débil tiene que usar la inteligencia y la seducción para conseguir los suyos.

Para denigrar la prostitución se la vincula a la trata de personas, y por ello muchos abogan por prohibirla, como si los traficantes de personas la hubieran inventado… Es tan absurdo como si alguien planteara prohibir los cuchillos porque hay delincuentes que los utilizan para robar o matar. Lo que hay que combatir es la delincuencia, no los cuchillos; igualmente lo que hay que perseguir es el proxenetismo y la trata de personas, no la prostitución cuando esta es ejercida libre y voluntariamente.

Hay países que ya resolvieron esto hace años, como Holanda, donde desde el año 2000 la prostitución es una actividad legal. Para poder ejercerla los/las trabajadores del sexo se tienen que dar de alta fiscalmente y en la seguridad social, además de cumplir con una serie de requisitos sanitarios. De esa forma se garantizan muchas cosas: la hacienda pública percibe los impuestos correspondientes de la actividad, esta se ejerce en un local habilitado al efecto y no en la calle, las personas que se dedican a ello cotizan para su futura jubilación y además se garantiza un control sanitario periódico.

Estoy seguro de que a muchos de esos políticos que la critican se les harían los ojos chiribitas si supieran los miles de millones de impuestos que se podrían recaudar legalizándola, como hicieron los holandeses! Esos politicuchos progres que no saben por donde esquilmarnos más, con la estúpida excusa de que es “por nuestro bien”. Así “papá estado” (o “mamá estado”, para que no salten las feminazis) tendría más recursos para “cuidarnos”, ya que para ellos los ciudadanos somos estúpidos y no sabemos hacerlo por nosotros mismos…

Mi indignación con este tema sube de tono cuando recuerdo la cantidad de “vicios legales” de los que nunca se habla. Esos que generan miles de muertes al año, pero que como pagan los correspondientes impuestos están socialmente bendecidos. Me refiero sobre todo al alcohol y al tabaco. Por no hablar también del juego en sus múltiples variantes (apuestas on line, loterías, casinos, bingos, salones de máquinas tragaperras, etc.), que arruina a familias enteras cada año, pero que también es perfectamente aceptado y aceptable para esos dictadores de lo políticamente correcto.

Es decir que cualquier vicio, por pernicioso que sea para nuestra salud o para nuestros bolsillos, del que Hacienda trinque, será siempre tolerado sin mayores problemas. Mientras que los vicios de los que el fisco no puede sacar tajada, entonces hay que prohibirlos: timbas privadas, otras drogas diferentes al alcohol y al tabaco, prostitución, etc. Esa doble moral, a mí sencillamente no me convence.

Hay otra parte de la prostitución de la que los progres de salón nunca hablan: la prostitución masculina. Y es que en esta sociedad de las cuotas y de la discriminación positiva, resulta muy fácil criminalizar al hombre. Pero si es la mujer o un homosexual quien recurre a servicios sexuales (como sucede a diario), entonces es mejor no tocar el tema…

Recuerdo una discusión que tuve una vez con una típica feminazi, de esas que rezuman odio a los hombres (bueno, en realidad sólo a los hombres occidentales). Argumentaba que ninguna niña pequeña decía que de mayor quería ser prostituta! Yo le dije que obviamente es un tema que los niños desconocen, pero que tampoco había escuchado nunca a ninguna niña decir que de mayor le gustaría fregar portales, conducir el camión de la basura, ser reponedora del DIA o enterradora… y no por ello vamos a prohibir o siquiera denigrar esas profesiones. Continuó la discusión y cuando le hablé de la escasa defensa que las feministas hacen de los derechos de las mujeres en países árabes, saltó como un resorte a defender la multiculturalidad: esos hombres musulmanes no son machistas por tratar a sus mujeres como objetos de su propiedad, peor incluso que a sus camellos, así como por mutilar los genitales de las niñas! Eso es multiculturalidad, que los occidentales desde nuestro estrecho punto de vista no sabemos entender, tócate los c…

También me gustaría hablar de un tipo de prostitución de la que nadie habla, pero que ha existido siempre y que continuará existiendo por los siglos de los siglos: la de la mujer (o el hombre), que se casa, se empareja o simplemente sale ocasionalmente con alguien por interés económico. Esas personas que llegan incluso, como dice la canción, a “decir te quiero si ven la cartera llena”… ¿Cuantas amantes han compartido a “su amado” con la esposa, a cambio de una buena compensación económica? ¿Cuantas mujeres (y también algún hombre) se han unido de por vida a alguien a quien jamás se arrimarían si fuera pobre? Para mi este tipo de comportamiento es mucho más deplorable que el de las prostitutas, que  se limitan a usar su cuerpo para dar placer a otra persona durante unos minutos establecidos, cobran su dinero y después siguen con su vida. Ellas no pierden su dignidad de por vida como sí lo hacen quienes se prostituyen a cambio de un apellido, de una alianza de matrimonio y de una estabilidad económica, sin los menores escrúpulos…

Por último no quisiera pasar por alto ese escándalo relacionado con el tema, que saltó hace ya meses en Andalucía, donde una pandilla de gerifaltes socialistas de la Faffe (Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo, que era en realidad una simple agencia de colocación para familiares y militantes del PSOE andaluz) se gastaron casi 15.000 euros de dinero público con sus tarjetas black en un prostíbulo de Sevilla llamado Don Angelo. Hasta ahora no he oído ni rechistar a ninguna feminista sobre el tema, ya que para ellas el feminismo es sólo un arma arrojadiza para atacar a quien no se declare de izquierdas. Si los clientes de Don Angelo hubieran sido políticos del PP o C’s, aunque se lo hubieran pagado con su dinero, el escándalo habría sido mayúsculo, se les habría tachado de puteros, machistas, cómplices de la trata de mujeres, etc. y por supuesto se habría hablado de ello durante meses en todas las cadenas de TV y radio! Ahora bien, si los que van al puticlub son socialistas o comunistas (con el agravante de que además lo hacen robando dinero público), entonces todas calladitas como p…

Las películas que nunca terminan…

Desde niños, cuando nuestros padres comenzaron a llevarnos al cine, aprendimos que todas las películas tenían un principio y un final, y que una cosa eran las historias de la pantalla y otra muy distinta el mundo real. A veces nos metíamos en el argumento hasta creernos parte de la historia e incluso podíamos seguir durante días fantaseando con ser superman o jugando a la guerra de las galaxias… pero sabíamos que todo estaba en nuestra imaginación: no se nos ocurría ponernos una capa roja y saltar por la ventana porque conocíamos la diferencia entre realidad y ficción.

El problema es que después, en la edad adulta, nos cuentan muchas “películas” que demasiada gente se cree durante toda su vida. Gente que por ignorancia, por fanatismo, por inercia cultural, o por simple vagancia, prefiere no cuestionarse ese guión aprendido desde la infancia. Caben aquí “películas” de todo tipo, basadas en fantasías o en especulaciones sin el menor soporte científico. Nacer en una u otra parte del mundo no es más que una casualidad y que ello nos imponga creencias de por vida (ideología política o religiosa, ideas nacionalistas, etc.) no es más que una limitante barbaridad.

Por ejemplo, sabemos que todo ser vivo (desde un vegetal, una bacteria o un insecto a los mayores mamíferos) nace, crece, se reproduce y muere. Esta es una regla básica de la Naturaleza, pero para algunos existe una excepción: el homo sapiens. Según ellos el ser humano es el único ser vivo que no sólo nace, crece, se reproduce y muere, sino que además, dependiendo de sus fantasías religiosas, se reencarna en vidas sucesivas o dispone de un espíritu o alma que vive eternamente tras la muerte en una dimensión alternativa y paradisíaca…

A los “creyentes” (yo más bien diría “crédulos”) las religiones les cuentan “su película”, siempre basada en el argumento anterior, insistiendo además en que la suya es la única “verdadera” y las demás son falsas. Incluso hay subtramas dentro de la misma película: católicos, protestantes, ortodoxos, etc. en la cristiana; suníes, chiíes y alauitas en la musulmana… Entre estos últimos, muchos llegan incluso a matarse entre ellos por pertenecer a otra facción de la misma religión o a todo aquel que ose no creerse sus fantasías…

Otras películas que nunca terminan son las que cuentan los nazionalistas (lo pongo con “z” de nazis deliberadamente). Estos son también expertos en inventarse “sus películas” y en conseguir lavar el cerebro a miles de personas. Para ello recurren a recursos tan zafios como el de inculcar el odio hacia el vecino o hacia el que habla otra lengua, fomentar el victimismo, elaborar teorías supremacistas, reinventarse la Historia de una región, comarca o aldea, e incluso contarles “cuentos de la lechera” a la gente más incauta con promesas de una vida mejor tras conseguir imponer su fanática paranoia…

Un tercer tipo de películas que para muchos duran toda su vida son las basadas en ideologías políticas. Aquí destaca la trasnochada extrema izquierda, cuyos nostálgicos seguidores siguen creyéndose una película que en realidad terminó el siglo pasado con la caída del muro de Berlín y con la conversión de China al capitalismo más salvaje… Países enteros siguen padeciendo a día de hoy a dirigentes iluminados que les imponen a sus conciudadanos vivir dentro de esa película que hace ya muchos años que debió de echar el telón…

En último lugar destacaría a todos esos fantasiosos que prefieren cualquier ocurrencia por extraña que parezca, antes que aplicar la lógica y el método científico. Yo los llamo “los conspiranóicos”, esos que esgrimen razonamientos que nada tienen que ver con la razón, para defender sus paranoias. Estas pueden ir desde oponerse a vacunar o a escolarizar a sus hijos, hasta negar que la tierra sea redonda, los viajes espaciales, los atentados del 11-S, el calentamiento global o cualquier otra realidad sobradamente probada por la Ciencia. En general a esta gente les atrae todo aquello que afiance sus prejuicios aunque resulte increíble para el sentido común; es más, cuanto más rara, absurda o majadera parezca la idea, más atracción sentirán hacia ella…

Afortunadamente, al menos en el primer mundo, cada vez es más la gente que no se traga películas de por vida; que no se deja lavar el cerebro y que sale de la ignorancia a base de formación y de información.