La muerte de la socialdemocracia

En 1979 el PSOE de Felipe González abandonó el marxismo como ideología oficial del partido. Con ello pretendía modernizarlo, en la línea de las socialdemocracias europeas. La decisión le salió bien, ya que en 1982 el PSOE alcanzó el poder con una abrumadora mayoría absoluta: 202 escaños.

En aquellas elecciones de hace 38 años se estableció el techo de la formación izquierdista y desde entonces nunca más se ha acercado a esa elevada cifra de escaños. A pesar de ir bajando elección tras elección, Felipe González logró mantenerse en el poder durante más de 13 años, hasta que en 1996 fue derrotado por el PP de Aznar por un escaso márgen (156 escaños, frente a los 141 de los socialistas).

La corrupción generalizada acabó provocando el hartazgo de la sociedad española y se produjo la alternancia en el gobierno. Pero hay que reconocerle a aquel PSOE que, por encima de las diferencias ideológicas que se pudiera tener con ellos, era un partido de Estado.

Tras ocho años de gobierno del PP, en 2004 se produjo un vuelco electoral provocado por los atentados islamistas de Madrid y sobre todo por la mezquina utilización que hizo de ello la izquierda. Cuando la única duda era si el PP alcanzaría o no la mayoría absoluta, el terrorismo subvirtió todos los pronósticos. El grupo PRISA se encargó de manipular la mayor masacre terrorista de la Historia de España, con el objetivo de darle la vuelta a las encuestas. Se prostituyó incluso el día de reflexión y con ello las más elementales reglas democráticas.

Como resultado de todas esas deplorables maniobras, un mediocre político, sin la más mínima formación ni experiencia, alcanzó el poder. Con Zapatero comenzó sin duda el declive de un partido que hasta entonces había sido clave en la democracia. Para enmascarar su incompetencia, ZP se dedicó a crear cortinas de humo ideológicas y a fomentar todo aquello que pudiera dividir a los españoles. Se empeñó en su particular “regreso al pasado” con el fin de adoctrinar a las generaciones más jóvenes: en resucitar los dos bandos de la Guerra Civil y en revivir el Franquismo, fomentando así un odio que llevaba casi tres décadas enterrado gracias a la Transición.

La crisis económica, agravada por su pésima gestión, provocó la salida de tan siniestro personaje, ya que en 2011 el PP recuperó el poder con una aplastante mayoría absoluta: 186 escaños, que suponían la segunda victoria más holgada de la democracia.

El gobierno de la derecha se prolongó hasta 2018, año en que fue derrotado por una moción de censura. Era la primera vez en cuarenta años de democracia que esto sucedía. Un PNV traidor, que había dado su palabra a Rajoy de que no la apoyaría, finalmente votó a favor de la moción. De esa forma tan poco ortodoxa llegó al poder el controvertido Pedro Sánchez, a quien poco antes le habían desalojado del cargo sus propios compañeros socialistas. Nunca sabremos con exactitud el precio pagado a los secesionistas vascos por aquella traición, pero todos sabemos por donde deben ir los tiros…

Tras casi un año dando tumbos, sin capacidad para sacar adelante los presupuestos generales, Sánchez optó por convocar elecciones para abril de 2019. El PSOE obtuvo 123 escaños (los mismos que la suma de PP y Ciudadanos), Podemos más sus confluencias e Izquierda Unida 33 y VOX 24. Los resultados le impedían la gobernabilidad, a menos que hubiera optado por una coalición a la alemana junto al PP o a Ciudadanos. En ambos casos el gobierno de coalición habría gozado de una cómoda mayoría absoluta. Pero la arrogancia y la soberbia de Sánchez le llevó a convocar nuevas elecciones en apenas siete meses, convencido de que podría mejorar sus resultados.

Erró totalmente en sus previsiones y las elecciones del 10 de noviembre de 2019 supusieron un nuevo fracaso para la izquierda: el PSOE perdió 3 escaños y los extremistas de Iglesias y Garzón 7. Además, mientras que el bloque de la izquierda bajaba 10 escaños, la derecha ganaba 4. Y es que a pesar del descalabro de Ciudadanos, el PP subía 23 escaños y VOX 28 (duplicando con creces su representación anterior).

Pero una vez más Sánchez desechó toda posibilidad de acuerdos de Estado para conformar un gobierno sólido, y en apenas 24 horas se echó en los brazos de quien había prometido hasta la saciedad que no era de fiar y que jamás pactaría con él. De ese modo se configuró un matrimonio de perdedores, que no daba suficiente para gobernar y que requería de apoyos de las fuerzas secesionistas antiespañolas: desde los golpistas catalanes hasta los proetarras vascos.

Esos acuerdos no sólo permitieron a Sánchez garantizarse el sillón de Moncloa, sino que sobre todo le proporcionaron la oportunidad de vengarse de su propio partido, que años atrás le había sancionado por el sólo hecho de proponerlo…

En este año transcurrido todos conocemos la historia: el “nuevo PSOE” se ha radicalizado hasta extremos nunca vistos. Su alianza con la extrema izquierda y con lo más execrable del Parlamento español le ha llevado a una deriva antidemocrática sin precedentes. Su sectarismo ideológico rayano en el fundamentalismo, sus ataques a la libertad de expresión, a la independencia judicial, a la libertad de educación, a la monarquía e incluso a la propiedad privada, lo ponen de manifiesto.

Pero ha sido la semana pasada cuando el PSOE se ha retratado en el Congreso, perdiendo definitivamente su condición de partido teóricamente socialdemócrata. El PP presentó una proposición no de ley con la intención de que el Congreso suscribiera la resolución del Parlamento Europeo de septiembre de 2019, aprobada por amplia mayoría (socialistas incluidos), en la que se equiparaban y se condenaban por igual los regímenes totalitarios nazi y comunista, que asolaron Europa en el siglo XX.

Era previsible que partidos antidemocráticos y totalitarios como Podemos, la CUP, Bildu, etc. no apoyarían nada que supusiera condenar el comunismo, pero lo sorprendente es que a esa vileza vergonzante se haya apuntado el PSOE, ¡que el año pasado en Europa voto a favor!

Para mí ya no existe la menor duda: España carece hoy por hoy de un partido socialdemócrata homologable. Es la EXTREMA IZQUIERDA más trasnochada y más casposa la que está instalada en Moncloa, para vergüenza de millones de españoles y europeos…

La “guerra del COVID” y las colas del hambre

Si hace un año nos hubieran dicho que en España en 2020 iba a suceder algo que provocaría más de 60.000 muertes (los mismos que causó la guerra de Cuba a finales del siglo XIX), nos habríamos podido imaginar muchas cosas: una guerra civil provocada por otro golpe de Estado en Cataluña, la explosión de una central nuclear, un terremoto… pero difícilmente lo que está sucediendo.

Sin duda la pandemia provocada por el COVID19 es mundial, pero la penosa gestión del problema es responsabilidad de los incompetentes gobernantes que nos toca padecer. Muchas guerras han causado menos muertes. España está en cabeza en el ranking mundial de infectados y muertos por millón de habitantes, de sanitarios contagiados, de ancianos fallecidos en residencias, de caída del PIB… en definitiva: somos líderes en incapacidad, ineptitud e ineficiencia. Todo ello por obra y gracia de este gobierno guerracivilista, empeñado en dividir a los españoles en base a sus cruzadas ideológicas, basadas en el odio y la aniquilación del discrepante.

En lugar de dedicar todos sus esfuerzos a luchar contra la enfermedad, han aprovechado para llevar a cabo un recorte de derechos sin parangón en las cuatro largas décadas de democracia. La censura se ha convertido ya en algo cotidiano y los pactos con los peores criminales y delincuentes del panorama español en lo habitual. Para los psicópatas que nos gobiernan son mejores los terroristas con centenares de muertes a sus espaldas, que los millones de españoles que no votan a la izquierda.

La radicalidad de Sánchez queda patente cada día, rebasando todas y cada una de las líneas rojas que provocaron que el PSOE le destituyera de su cargo hace apenas cuatro años. Su venganza se está imponiendo sobre sus responsabilidades de Estado. Ha dinamitado su partido y compite con Podemos por ver quien hace más por destruir España. Su blanqueamiento de ETA y de los golpistas catalanes, sus ataques a la Constitución, su desprecio por la separación de poderes o sus humillaciones al Rey, son el pan nuestro de cada día. Leyes como la de educación (Ley Celáa), creada exclusivamente para enfrentar, para adoctrinar, para arruinar a la escuela concertada y de educación especial, para eliminar el idioma español de la enseñanza en algunas regiones, etc., son claros ejemplos de la calaña de este gobierno.

Pero aparte de todas esas medidas ideológicas de tufo totalitario, el principal daño colateral que está generando la nefasta gestión de la pandemia es el económico. Estamos sufriendo la mayor caída del PIB y el mayor aumento de la deuda pública y del déficit de la Historia. Cien mil empresas han tenido que cerrar. Millones de trabajadores por cuenta ajena, autónomos y empresarios están sufriendo la peor crisis de sus vidas, al haber sido desposeídos por el gobierno de su derecho a trabajar. Familias enteras se hacinan cada día en los comedores sociales de Cáritas y ante los supermercados gestionados por esta ONG católica se forman a diario las vergonzosas “colas del hambre”.

Todo esto conviviendo con el gobierno más caro y más numeroso (tanto en ministerios como en asesores) de la democracia. La indecencia de esta gentuza es tal que no han tenido pudor en subirse el sueldo, con la que está cayendo… Por no hablar de los despilfarros con nuestro dinero para todas sus estupideces ideológicas, de las que deberían olvidarse (al menos en estos tristes momentos) si fueran unos buenos gestores.

Y encima todos estos españoles de bien abandonados a su suerte, tienen que ver por la televisión a los miles de inmigrantes ilegales que llegan a las costas de Canarias, alojados en hoteles de lujo (por orden del gobierno socialcomunista), con pensión completa pagada sine die con el dinero de los contribuyentes!

Sólo me queda una esperanza ante tanto despropósito: que más pronto que tarde nos intervengan desde la UE y el FMI, y con ello toda esta banda criminal de gobernantes salga por la puerta de atrás. Los recortes sin duda van a ser tremendos, pero el precio a pagar será soportable si nos liberan del yugo que nos ha impuesto la pareja tóxica ahora en el poder…

El “trinazismo”

En España en la actualidad estamos conviviendo con tres tipos diferentes de ideologías que recuerdan tristemente a aquella Alemania nazi de la primera mitad del siglo XX. Pero antes de abordar mi tesis voy a hacer un poco de memoria histórica, esa que tanto les gusta a los socialistas…

Si buscamos “nazismo” en el DRAE, nos da como resultado “nacionalsocialismo”. A continuación, al explorar este término obtenemos: “movimiento político y social del Tercer Reich alemán, de carácter totalitario, pangermanista y racista”.

La formación política liderada por Adolf Hitler que defendía esos postulados se llamaba “Partido Nacionalsocialista Alemán” y con anterioridad “Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán”. Aquella ideología era por tanto una combinación de socialismo con nacionalismo. En Italia había surgido años atrás un movimiento similar denominado “fascismo”, creado por Benito Mussolini, un joven político que había sido miembro destacado del Partido Socialista Italiano…

El otro tipo de socialismo imperante en aquella época era de carácter internacionalista y marxista: el comunismo soviético. Ambos tenían muchas cosas en común: despreciaban los sistemas democráticos parlamentarios, así como la separación de poderes; propugnaban la estatalización de la economía; animaban a la eliminación de toda disidencia mediante el uso de la violencia y ejercían un férreo control policial sobre la población.

Esas dos ideologías fueron las originarias de la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler y Stalin se aliaron para invadir Polonia en 1939 en virtud de su acuerdo secreto: el Pacto Ribbentrop-Mólotov. Se trataba de un pacto de no agresión entre ambos países, a cambio de repartirse buena parte de Europa Central y del Este.

Después de hacer este breve repaso por esas ideologías totalitarias, antidemocráticas, xenófobas, racistas e imperialistas, quiero llegar al caso español del presente y de las últimas décadas, ya que como veremos hay demasiadas similitudes…

1.- El “nazionalismo” vasco es la amenaza más grave que tuvo que padecer España desde antes incluso de la llegada de la democracia. La banda criminal ETA (que yo defino como “Extorsionadores, Torturadores y Asesinos”) sembró el terror con sus cobardes atentados durante décadas, causando cerca de un millar de muertes y miles de heridos, viudas y huérfanos por toda España. Este grupo terrorista tiene una extraña ideología, mezcla de socialismo marxista y de ultranacionalismo xenófobo.

Compartiendo sus fines y beneficiándose de sus crímenes estuvo siempre el Partido Nacionalista Vasco, un partido aparentemente demócrata cristiano, pero que nunca ocultó su ideología pseudonazi: xenófobo, racista, supremacista, expansionista (reclamando Navarra y el país vascofrancés) y con un absoluto desprecio antidemocrático por quienes no comparten sus ideas. El éxodo de decenas de miles de familias vascas prolongado durante décadas, abandonando su tierra vasca para huir del exterminio etarra, provocó una situación de supremacía ad eternum del PNV. Con la “eliminación de facto” de más de cien mil votantes potenciales, el sistema democrático en aquella región quedó definitivamente desequilibrado, cuando no prostituido…

2.- El “nazionalismo” catalán es una amenaza más reciente, aunque lleva latente también décadas. Mientras pudieron robar a manos llenas a los catalanes y al resto de españoles, los “nazionalistas” catalanes no tuvieron problema alguno en participar del sistema. Pero cuando cayó el clan de “los pujolone” y quedaron al descubierto sus vergüenzas, optaron por echarse al monte. Sacaron entonces su lado más nazi: racismo (“los catalanes somos superiores”), ataques constantes al estado de derecho, señalamiento de los no partidarios (al igual que los nazis señalaban a los judíos), eliminación de toda disidencia (usando para ello la enseñanza, los medios de comunicación y la policía autonómica), ansias expansionistas (hacia Baleares y comunidad valenciana)… Todo ello en aras del sagrado objetivo de una supuesta independencia. Y en esa empresa se unieron desde los partidos de la extrema izquierda más radical, hasta los de la tradicional derecha burguesa catalana. Todos unidos por su fantasía secesionista y totalitaria…

3.- El actual gobierno social comunista que tenemos en España posee también, por desgracia, muchas características propias de los regímenes antes mencionados: ataques a la separación de poderes (amordazando al poder judicial mediante una fiscalía partidista), ataques al estado de derecho (a las libertades individuales, a la monarquía y a la soberanía del pueblo español), ataques a la libertad de expresión y de cátedra (ley de memoria histórica), señalamiento de cualquier tipo de disidencia, uso de la violencia contra el oponente (alentada criminalmente desde la vicepresidencia), etc. Su principal objetivo es perpetuarse en el poder a toda costa y para ello no dudan en fomentar la división entre españoles “buenos” (ellos) y “malos” (los demás). Denigran el pasado reciente de España, desde el Franquismo hasta la Transición y para sus mezquinos fines cuentan con el apoyo de toda una suerte de partidos englobados en los dos puntos anteriores: desde los terroristas vascos hasta los golpistas catalanes. Es evidente que todos ellos prefieren un gobierno como el actual, capaz de mercadear con el estado de derecho, con la historia, con el terrorismo, con la monarquía e incluso con la convivencia entre españoles…

Por último quiero denunciar una incongruencia, una mentira que por muchas veces que se repita nunca se convertirá en una verdad: aunque la maquinaria “naziprogre” insista en repetir su insulto preferido una y otra vez, ser de derechas (ya sea conservador o liberal) es incompatible con ser fascista o nazi. Es una auténtica entelequia. Ya he hecho antes un poco de memoria histórica para explicarlo: esos movimientos políticos se autodefinen como SOCIALISTAS (aunque no marxistas) y nacionalistas, para diferenciarse de los SOCIALISTAS marxistas internacionalistas que defienden el comunismo (también denominado “socialismo real”). En definitiva, para participar de cualquiera de esas dos ideologías criminales, es requisito imprescindible ser SOCIALISTA!

Por tanto es de todo punto imposible que una persona de derechas sea fascista o nacionalsocialista, porque el socialismo, con sus connotaciones totalitarias, está en las antípodas de un liberal o de un conservador, que son por definición personas que creen en la democracia, en el estado de derecho y en la separación de poderes…

Crisis post COVID19: “o ellos o nosotros…”

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y sin duda la frase tiene toda la razón.

La crisis anterior, que estalló en 2008, aún no estaba debidamente resuelta cuando nos ha pillado la del COVID19. Tuvimos doce años para hacer los deberes y recuperar la solidez de nuestra economía, pero ni Zapatero, ni Rajoy, ni Sánchez lo hicieron durante sus mandatos. Y por supuesto la actual pareja tóxica (Pedro/Pablo), no sólo no se espera que lo hagan, sino todo lo contrario…

Cuando una empresa, un autónomo o una familia pasa por apuros económicos, la primera decisión que toma consiste en recortar todos aquellos gastos que no sean estrictamente imprescindibles. Pues bien, nuestros “brillantes” dirigentes, en lugar de eso, lo que hicieron fue seguir gastando sin freno y pedir dinero prestado cada año, endeudando con ello a todos los españoles y a las futuras generaciones.

Zapatero se encontró en 2004 con una deuda pública entorno a los 389.000 millones de €uros. Cuando se fue, tras siete años de nefasta gestión, casi la había duplicado: 743.000 millones (dato a Diciembre de 2011).

Ese desaguisado lo heredó Rajoy, quien en lugar de recortar drásticamente el gasto público, continuó endeudando más al país: cuando fue desalojado por la moción de censura frentepopulista en 2018, la deuda pública alcanzaba ya la desorbitante cifra de 1.157.000 millones de €uros.

Según el último registro publicado, al cierre de Mayo vamos ya por 1.258.000 €uros y las previsiones económicas son tan desoladoras que se espera otro enorme incremento para los próximos meses. El deterioro de PIB previsto para 2020, sin considerar un posible nuevo confinamiento, se sitúa entre un 11 y un 13%, lo que representará el peor dato desde la Guerra Civil, hace ya más de 80 años.

La inmensa mayoría de la población española asistirá por tanto a la peor crisis económica de su vida. Y las expectativas a corto y medio plazo no son nada halagüeñas, ya que nuestra economía depende en gran medida del turismo (casi un 15%), que es el sector más golpeado por esta situación.

Todo esto me lleva a insistir en algo esencial, aunque sea casi un planteamiento quijotesco, dado el enorme entramado de intereses político-económicos que lo rodean: es imprescindible el adelgazamiento de nuestra administración pública! Y es “ahora o nunca”, ya que la situación actual es de tal gravedad, que probablemente no volvamos a tener tantos argumentos a favor de tomar esta medida en mucho tiempo.

Y esta reducción pasaría en mi opinión por dos medidas drásticas:

1.- La eliminación de todos los ayuntamientos inferiores a una cifra de población determinada, digamos 10.000 habitantes. Actualmente hay en España 759 municipios de más de 10.000 habitantes y 7.372 que no llegan a esa cifra. Estos deberían proceder a mancomunarse para alcanzar esa cifra de población, o a integrarse en uno cercano que ya la tenga. Con ello se reducirían de un plumazo entorno al 90% de los políticos municipales (decenas de miles entre alcaldes y concejales), secretarios y demás personal de los ayuntamientos pequeños; se producirían también enormes ahorros de gastos de funcionamiento (luz, agua, teléfono, limpieza, mantenimiento, etc.) al cerrar, vender o alquilar todas esas instalaciones municipales innecesarias. Esta es una medida que ya han adoptado hace años en muchos países europeos, pero parece que en España todo lo que sea optimizar el gasto público y reducir la carga fiscal a los contribuyentes, a nuestros políticos no les interesa…

2.- Eliminar el actual sistema autonómico, que se ha demostrado incapaz, generando muchos más problemas de los que en teoría iba a solucionar. Cuando se diseñó, a finales de los años 70, no existía Internet, y por tanto la palabra “descentralizar” era una especie de panacea con la que nadie podía estar en desacuerdo. Pero en la actualidad, en la era digital del siglo XXI, la descentralización llega hasta el domicilio y hasta el teléfono de cada ciudadano. Ya no hace falta acudir a hacer la mayoría de gestiones administrativas que eran necesarias hace 40 años, al igual que no acudimos a la oficina bancaria. Todo lo solucionamos con nuestro teléfono móvil o desde casa gracias a Internet.

A esta nueva situación se han adaptado los particulares y las empresas, pero no el sector público. Las oficinas bancarias se han reducido en número por todo el territorio nacional, las compras por Internet son cada vez más numerosas y muchas gestiones que antes debían de ser presenciales, ahora las hacemos cómodamente desde nuestro teléfono u ordenador.

En esta situación, ¿qué sentido tiene por ejemplo que cada comunidad autónoma disponga de su propio servicio de previsión meteorológica? Resulta ridículo gastar 17 veces en algo que se puede perfectamente compartir vía Internet y reducir los 16/17 del gasto que implica. Pues bien, este simple ejemplo se repite en centenares de materias, por la obsesión de los políticos autonómicos y de los partidos políticos (especialmente los “nazionalistas”) de convertir sus territorios en pequeños reinos de taifas.

El entramado autonómico no sólo es ya un anacronismo, sino que genera desigualdades inasumibles entre la población, claramente contrarias a la Constitución. Casos como el de los territorios forales navarro y vasco, son verdaderas puñaladas traperas contra la igualdad entre españoles. Y detrás de ese favoritismo fiscal (que pagamos el resto de españoles), está el origen del malestar de los catalanes independentistas, que primero se circunscribía al ámbito económico y que acabó degenerando en sentimiento antiespañol y en el golpe de Estado del 1-O.

La reforma de la Constitución que hiciera posible la eliminación de las comunidades autónomas mandaría al paro a decenas de miles de políticos, entre ellos a los independentistas, esos que utilizan nuestro dinero para atacar a España y para extorsionar al gobierno de turno; esos que prostituyen las lenguas cooficiales para adoctrinar a los niños desde pequeños y arrinconar a la lengua de Cervantes; esos que dilapidan recursos del contribuyente abriendo embajadas y subvencionando todo lo que favorezca sus paranoias secesionistas…

El ahorro que generarían estas dos medidas que acabo de explicar superaría sin duda los 100.000 millones de €uros anuales y beneficiaría al bolsillo de todos los españoles de una forma ostensible: el sistema público de pensiones dejaría de estar en riesgo (actualmente tiene un déficit anual de unos 19.000 millones), se garantizarían una sanidad y una educación públicas de calidad y pasaríamos de un plumazo de tener déficit público a superávit! Esta nueva circunstancia, desconocida desde los tiempos de Aznar, posibilitaría dos cosas: la reducción de la deuda pública y una bajada considerable de impuestos tanto directos como indirectos. Recordemos que en estas décadas de democracia nuestros políticos (tanto del PSOE como del PP) no han hecho otra cosa más que subirlos. El IVA sin ir más lejos nació con un tipo general del 12% y un reducido del 6% y a día de hoy ya vamos por el 21% y el 10%. Y todo parece indicar que a la vuelta del verano la pareja tóxica gobernante lo subirán de nuevo…

En definitiva, el objetivo de este post es el de concienciar a la ciudadanía de que, ante la peor crisis económica de nuestras vidas, sólo hay una salida posible: plantarles cara a los políticos y exigirles que se recorten ellos de una vez!

Ahora más que nunca: “O ELLOS O NOSOTROS”!!!

Franco y el Valle de los Caídos (y III)

«Españoles:

Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio, pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico. En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi voluntad constante ser hijo fiel de la Iglesia, en cuyo seno voy a morir. Pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos, sin que yo los tuviera como tales. Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la que amo hasta el último momento y a la que prometí servir hasta el último aliento de mi vida, que ya sé próximo.

Quiero agradecer a cuantos han colaborado con entusiasmo, entrega y abnegación, en la gran empresa de hacer una España unida, grande y libre. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido. No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros y para ello deponed frente a los supremos intereses de la patria y del pueblo español toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria.

Quisiera, en mi último momento, unir los nombres de Dios y de España y abrazaros a todos para gritar juntos, por última vez, en los umbrales de mi muerte,

“¡Arriba España! ¡Viva España!”»

El testamento de FF que acabo de reproducir, es toda una lección de memoria histórica y una premonición de lo que está ocurriendo en la actualidad: “los enemigos de España” están, unos dentro del gobierno, y otros sacando la máxima tajada de la debilidad y de la falta de escrúpulos y de principios de Sánchez…

Ese testamento refleja fielmente el talante de aquel viejo militar gallego, cuya principal obsesión fue el servicio a España. Una vez asumida la jefatura del Estado a propuesta de la junta militar, se afanó en ganar la guerra y posteriormente en la reconstrucción nacional. Para ello fue necesaria la superación de las luchas cainitas partidistas que habían desembocado en la contienda civil, y una apuesta decidida por levantar un país sumido en la miseria de la posguerra.

Aquel régimen apostó por la educación de una población asolada por el analfabetismo (más de la mitad), por la sanidad pública, por el fomento de la natalidad, por la construcción de viviendas sociales (más de 4 millones), por la protección laboral a los trabajadores, por la creación de infraestructuras y de un tejido industrial puntero que contribuyera a levantar la maltrecha economía española. Los monopolios estatales y las empresas del INI (Instituto Nacional de Industria, creado en 1941): RENFE, Telefónica, Tabacalera, Iberia, Aviaco, CASA, HUNOSA, ASTANO, Astilleros Españoles, ENDESA, SEAT y muchas más, dieron empleo a cientos de miles de trabajadores.

Los primeros años no fueron fáciles: hubo que empezar casi desde cero. No olvidemos que todas las reservas nacionales de oro habían sido robadas del Banco de España en 1936, por orden del gobierno socialista y entregadas en su mayoría a Rusia, como expliqué en el post anterior. Además el final de la guerra española coincidió con el inicio a los pocos meses de la II Guerra Mundial.

En esta nueva contienda, a pesar del apoyo que alemanes e italianos le habían dispensado, FF se negó a apoyarles y no se sumó a ninguna declaración de guerra. Defendió en todo momento la neutralidad de nuestro país, evitando así la entrada de España en el conflicto bélico. Creo que la Historia no ha reconocido suficientemente este hecho: FF fue capaz de “torear” a Hitler, manteniendo su posición de “no beligerancia”, entregándole tan sólo la promesa de enviarles una división de soldados al frente ruso. Fue la llamada División Española de Voluntarios, más conocida como División Azul, ya que los alistados fueron en su mayoría jóvenes voluntarios falangistas. Hay que destacar que junto a varios miles de hombres, acudieron también 146 valerosas mujeres enfermeras de la Sección Femenina de Falange. Unos querían emular a sus padres, otros huían del hambre de la posguerra, pero todos fueron a luchar contra el comunismo soviético, tan tristemente vinculado al bando republicano.

La posición de neutralidad llevó a España al aislamiento internacional y a una dura situación de autarquía económica, que no terminaría hasta bastantes años después del final de la II Guerra Mundial. Pero aquello no fue óbice para que FF, que había recogido un país destrozado por la guerra, en un puñado de años lo convirtiera en un país moderno.

España pasó de ser un lugar repudiado del sur de Europa, a convertirse en uno de los principales destinos turísticos del mundo. De tener 72.000 vehículos en 1946 a superar el millón en 1966. Se construyeron  más de 1.200 hospitales, ambulatorios y residencias, así como 556 embalses que transformaron la geografía nacional y posibilitaron un desarrollo industrial  que colocó a España como la octava potencia industrial del mundo, puesto que nunca más hemos vuelto a ostentar (ahora estamos en el puesto catorce).

Todo esto se consiguió en gran medida gracias a los planes de desarrollo llevados a cabo en los años 50: FF se rodeó de los mejores ministros, profesionales punteros sin perfil político (tecnócratas) que llevaron a cabo “el milagro español”, como se conoció en todo el mundo. Durante años, España fue el país de Europa con un mayor crecimiento y el segundo a nivel mundial, sólo superado por Japón. Muchas de las infraestructuras que se crearon en aquellos años, sobre todo embalses y grandes hospitales (como La Paz, Gregorio Marañón, Ramón y Cajal y 12 de Octubre en Madrid; Valle de Hebrón en Barcelona; Cruces en Bilbao, etc.), siguen prestando un servicio impagable en la España actual. Se creó la ONCE, una fundación modélica para la educación e inserción laboral de los invidentes.

En el campo de la enseñanza el progreso fue espectacular: de 1940 a 1975 las 42.766 escuelas de enseñanza primaria se convirtieron en 110.000, de los 111 institutos de enseñanza media se pasó a 1.700, se crearon universidades laborales y becas que posibilitaron que por primera vez en la historia accedieran a ellas alumnos procedentes de las clases más humildes. Y todo se hizo con unas posibilidades económicas muy inferiores a las presentes puesto que recordemos que apenas existían los impuestos.

En el terreno de los derechos sociales, los trabajadores alcanzaron un nivel de protección comparable con la mayoría de países europeos y en muchos casos superior. Por cierto, los sindicalistas marxistas de clase, una vez llegada la democracia, nunca pidieron la eliminación de la paga extra de Julio, la indemnización de 45 días por año, la seguridad social, la jubilación a los 65 años y los muchos derechos establecidos en ordenanzas laborales (complementos por antigüedad, paga de beneficios, etc.) durante el Franquismo. Se limitaron a exigir el cambio de nombre de las calles y a mancillar su memoria; se afanaron en resaltar las sombras y a ocultar las luces de un régimen que trajo, junto con el esfuerzo de todos los españoles, tres décadas y media de paz y de progreso.

Por último, entre todos esos logros económicos y sociales, destacaría la creación de una importante clase media, algo que hizo posible una Transición política pacífica a la muerte de FF. La España de 1975 nada tenía ya que ver con aquella España analfabeta, rural y envenenada por el odio político de la España de los años 30.

En definitiva, FF no sólo ganó una guerra, sino que su régimen posterior ganó la paz. Una paz duradera, jalonada de décadas de progreso económico, de transformación del país, de unidad, de reconciliación y de orgullo nacional. Son esas las virtudes de un régimen que la izquierda jamás podrá digerir. Al igual que su muerte: de viejo, en un moderno hospital público inaugurado por él años atrás (el Hospital Universitario La Paz) y siendo despedido por millares de personas que no dudaron en pasar hasta doce horas, tanto de día como de noche, haciendo cola para darle su último adiós.

Podrán seguir insuflando mentiras y odio a la gente, pero como él mismo dijo al disolverse la Academia General Militar de Zaragoza durante la II República: “la máquina se deshace, pero la obra queda”…

Franco y el Valle de los Caídos (II)

FF era ante todo un militar vocacional al servicio de España, un brillante estratega curtido en mil batallas, un gallego discreto poco dado a las intrigas políticas y un católico convencido.

No tenía nada contra la República, sino contra su deriva “frentepopulista” (la coalición izquierdista radicalizada, prosoviética y unida a los separatistas antiespañoles, que gobernaba desde febrero de 1936) y contra la violencia callejera que se vivía en España (continuos ataques contra monárquicos y católicos), que el gobierno del Frente Popular era incapaz de controlar. No en vano FF fue el último general en sumarse al alzamiento militar.

El golpe de estado del 18 de julio de 1936 sólo triunfó en algunas partes de España. El gobierno se dedicó a armar a la población civil en grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia, con lo que la confrontación estaba garantizada. FF se dio cuenta enseguida de que los optimistas planes de sus compañeros no se iban a cumplir: se avecinaba una larga contienda como él se temía.

Si querían tener éxito iban a necesitar ayuda internacional. Por ello FF contactó con alemanes, italianos y marroquíes, convenciendo a estos últimos de que se trataba de una guerra santa: una cruzada contra el ateísmo comunista. Los alemanes fueron los primeros en apoyar la contienda, pero pusieron una condición: que se nombrara a un comandante en jefe o generalísimo que estuviera al mando, ya que no querían tener que negociar cada decisión con la numerosa junta militar de generales basada en Salamanca. El preferido por los germanos era FF, pero varios de los miembros de la junta militar estaban en su contra por haber sido el último en adherirse al alzamiento. Además FF aún no estaba en Salamanca, sino que avanzaba con sus tropas desde el sur camino de Madrid.

FF había tomado una decisión semanas antes al conquistar Sevilla: adoptar de nuevo la bandera rojigualda, lo que le había granjeado las simpatías de la España monárquica. A esto se unió su decisión de desviar sus tropas para entrar en Toledo, liberando su emblemático Alcázar, asediado por los milicianos republicanos. Con ello su aureola de héroe se vio engrandecida y finalmente la junta militar le ofreció el mando supremo. Él puso una condición: que se le nombrara Jefe del Estado sin fecha de caducidad. Sabía que la fractura política en España era tan grande que harían falta muchos años de paz tras el final de la guerra, para conseguir la reconciliación nacional.

La contienda se alargó hasta el 1 de abril de 1939, fecha en la que cayó Madrid, el último reducto republicano. La capital de España había sido víctima de una cruel represión durante los tres años de guerra: millares de civiles indefensos (mujeres y niños incluidos) habían sido recluidos en las tristemente famosas checas y posteriormente fusilados. Ese día Madrid fue por fin liberado y FF escribió de su puño y letra el último parte de guerra, cuya fotografía tantas veces tuve oportunidad de ver en casa de mis abuelos, como si de una reliquia sagrada se tratara… Decía así: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado.”

Comenzaba entonces una ardua tarea de reconstrucción nacional, dificultada en gran medida por la situación de quiebra en la que los socialistas habían dejado el país, tras robar las ingentes reservas de oro (700 toneladas, la tercera mayor del mundo) y de plata pertenecientes al Estado español, custodiadas en el Banco de España de Madrid. Para ello los milicianos secuestraron al cajero jefe de la entidad en la noche del 14 de septiembre de 1936, exigiéndole que firmara la autorización para abrir tanto la cámara acorazada, como las cajas privadas. Oficialmente éste se negó y ante la presión se suicidó, aunque algunas fuentes hablan de que fue asesinado… A partir de ahí, durante 4 días, medio centenar de cerrajeros y trabajadores metalúrgicos llevaron a cabo el expolio, encargado por el ministro de Hacienda, Juan Negrín, y refrendado por el mismísimo presidente de la República, Manuel Azaña.

Embalado en unas 10.000 cajas, el botín del mayor robo de la Historia, acabó en su mayoría en Moscú (unas 7.800 cajas) y en París (unas 2.000). Las 200 restantes quedaron a disposición del Frente Popular para su uso. El valor de lo robado se estima que superaría en la actualidad los 30.000 millones de €uros (nada menos que 5 billones de las antiguas pesetas!).

Como símbolo de la ansiada reconciliación nacional, al acabar la guerra civil FF encargó la construcción del mayor monumento construido en España en el siglo XX: el Monumento Nacional a los Caídos (más conocido como “El Valle de los Caídos”). Enclavado en la sierra madrileña de Guadarrama, a 58 kilómetros de la capital y a 12 de El Escorial, tenía por objeto honrar la memoria de todos los caídos en la contienda, sin distinción de bando o ideología.

Para ello se expropió la finca denominada “Cuelgamuros”, a los descendientes de una familia aristócrata (los Villapadierna) afincada en Madrid, muchos de cuyos miembros habían sido asesinados por los republicanos. Su construcción se dilató casi dos décadas, hasta su inauguración el 1 de abril de 1959, con ocasión del vigésimo aniversario del final de la guerra.

Durante todo ese tiempo convivieron allí trabajadores libres con otros penados. Estos últimos acudieron voluntariamente en virtud del sistema ideado por el Patronato de Redención de Penas por el Trabajo (organismo creado por FF, según orden ministerial de 7 de octubre de 1938). El procedimiento general consistía en permitir trabajar a los penados que así lo desearan voluntariamente; con ello ganarían un salario para poder mantener a sus familias y además cada día de trabajo les contaría como dos días de condena. Pero en el caso de la construcción del Valle, la oferta era sustancialmente mejor: cada día de trabajo les contaría como seis días de condena, recibirían el mismo salario que los trabajadores libres y además podían llevarse a vivir con ellos a sus familias.

La acogida fue tal, que hubo muchas más solicitudes que plazas. Además, la gran mayoría de los trabajadores penados, una vez cumplidas sus condenas solicitaban seguir trabajando en la obra como trabajadores libres. Los puestos de trabajo fueron de lo más variado, dado que hubo que construir cuatro poblados para los trabajadores (libres y penados) y sus familias, con todos los servicios necesarios. Hubo presidiarios ejerciendo de maestro, de médico, de practicante, enfermero, cocinero, barbero, dependiente del economato, etc., además de en la mera construcción del monumento, de la basílica y de las zonas aledañas.

Durante casi veinte años, la convivencia en los poblados de Cuelgamuros fue ejemplar. Los niños y las mujeres de trabajadores libres y penados convivían en régimen de igualdad. El nivel de vida (salarios y seguridad social, siniestralidad laboral, sanidad, escolarización infantil y superior, acceso a economatos, etc.) de la población del Valle era muy superior a la media nacional en la época. Por ese motivo, algunos trabajadores (tanto libres como penados) pidieron permiso para llevarse a vivir con ellos a familiares de fuera: suegros, sobrinos, etc.; en la mayoría de los casos les fue concedido. Y al terminar las obras, a todos los trabajadores se les otorgó una generosa indemnización, además de facilitarles pisos de protección oficial en los nuevos barrios obreros de la capital.

Nada que ver por tanto la historia real, con las mentiras propagadas por la izquierda acerca del Valle de los Caídos. Yo tuve la suerte además de poder escuchar de primera mano a mi abuelo Francisco (guardia civil), allá por los años ochenta, cómo los presos ansiaban conseguir una plaza para ir a trabajar al Valle. Recomiendo a quien esté interesado en el tema, la lectura de “Los presos del Valle de los Caídos” del doctor Alberto Bárcena Pérez (editorial San Román), profesor del CEU, que se dedicó durante años a investigar sobre ello. Su brillante trabajo fue posible gracias a la ingente documentación que se conserva en el Archivo General del Palacio Real de Madrid, sobre la construcción del segundo monumento más visitado de España, sólo después de la Alhambra de Granada.

En una tercera y última entrega de este largo post, haré hincapié en las que considero las facetas más positivas de ese Franquismo que tanto ha sido desprestigiado y denostado por la izquierda. Si hay una regla no escrita que dice que “la Historia la escriben los vencedores”, el caso español es sin duda la excepción, por eso es tan necesario contraponer los datos históricos a la propaganda sectaria…

 

 

Franco y el Valle de los Caídos (I)

La obsesión de los izquierdistas por Franco, su reciente exhumación de la basílica del Valle de los Caídos, y la película de Alejandro Amenábar “Mientras dure la guerra”, han vuelto a poner de actualidad al que fuera jefe del Estado español durante casi cuatro décadas…

Esta figura controvertida del siglo XX ha sido, y sigue siendo, un auténtico fetiche para la izquierda española. Desde su muerte no han dejado de utilizar a Franco con fines espurios, revanchistas y sectarios, de inventarse mentiras y de confundir con medias verdades sobre su memoria.

Por ese motivo, ya que todo lo malo se ha repetido hasta la saciedad, desde mi probada incorrección política voy a hacer un repaso de la biografía de Francisco Franco (FF) y de todo lo bueno que también tuvo aquel militar gallego…

FF fue por encima de todo un militar brillante y vocacional. Lo llevaba en la sangre: nacido en Ferrol (4/12/1892), ciudad de gran tradición naval y militar, su padre (Nicolás Franco) fue un alto cargo de la Armada y su hermano mayor siguió la tradición militar familiar. Su madre (María del Pilar Bahamonde) provenía también de una familia acomodada ligada a la Marina.

Un hecho marcó la infancia de FF: las desavenencias entre sus padres. Su padre abandonó a su familia y se instaló en Madrid con su amante. Desde entonces los contactos entre padre e hijo fueron escasos. Por ese motivo la figura de su madre fue siempre la que influenció su educación. Con fuertes convicciones religiosas, bondadosa y de ideas muy conservadoras, Pilar inculcó a sus hijos valores como la tenacidad y el esfuerzo. Su padre, militar en las colonias (Cuba y Filipinas) era totalmente diferente a ella: juerguista, mujeriego (tuvo un hijo en Filipinas), jugador y muy autoritario.

A la edad de 14 años FF ingresó en la Academia Militar de Infantería de Toledo. Allí fue objeto de burlas y vejaciones por su diminuta figura, y fue apodado como “Franquito”. En julio de 1910 concluyó sus estudios logrando el grado de segundo teniente sin brillantez: en una lista de 310 oficiales, su nombre ocupaba el puesto 251. Por eso no pudo ser destinado a las colonias españolas en África como solicitaba, sino al Ferrol.

En 1912, al agravarse la situación en Marruecos, fue enviado allí con otros oficiales para tomar el mando de una sección de regulares. Entró en combate en marzo y en junio ya ostentaba el grado de primer teniente. En octubre de 1913, a la edad de 20 años, recibe la Cruz al Mérito Militar de primera clase por su brillante participación en la contienda. Y en febrero de 1914 es ascendido a capitán con tan sólo 21 años.

En 1916 recibió una grave herida de guerra en el abdomen, que le tuvo hospitalizado varios meses en Ceuta. Aquello le valió un nuevo ascenso, que le convirtió en el comandante más joven de España. En 1917 es destinado a Oviedo, donde llega con una cierta aureola de héroe. Allí conoce a Carmen Polo, que acabaría siendo su esposa. En apenas unos meses le encargan sofocar la revolución de los mineros asturianos, lo que le proporcionó aún más notoriedad.

En enero de 1920 se crea la Legión, a imagen y semejanza de la Legión Extranjera francesa. El teniente coronel Millán-Astray es el encargado de dirigirla y éste le pide al comandante FF que sea su segundo. Franco no duda en aceptar el cargo y vuelve a África a entrar en acción, cumpliendo con su vocación. En 1922 publica el libro titulado Diario de una bandera, en el que narra sus experiencias en Africa.

En 1923, ascendido ya a teniente coronel, FF toma el mando de la Legión. Millán-Astray había sido destituido, y su sucesor, el teniente coronel Valenzuela, había fallecido en combate. En octubre de ese año contrae matrimonio en Oviedo con doña Carmen Polo, siendo su padrino el mismísimo rey Alfonso XIII. Este hecho da una idea de su popularidad, hasta el punto de que un periódico de Madrid publicó un artículo titulado La boda de un heroico caudillo…

En los años siguientes, al mando de la Legión, FF siguió protagonizando éxitos militares en las contiendas africanas. Por ello en febrero de 1925 fue ascendido a coronel y en febrero de 1926 a general de brigada, con tan sólo 32 años. Se convirtió así en el general más joven de Europa y de la historia del ejército español.

A su regreso a la Península, a FF se le dio el mando de la Primera Brigada de la Primera División de Madrid. En septiembre de 1926 nació su única hija, María del Carmen. En aquella etapa participó de la vida social madrileña y actuó en la película La malcasada, donde interpretaba a un militar. En enero de 1928 fue nombrado primer director de la recién creada Academia Militar de Zaragoza.

Ya durante la II República, en 1932 se le destinó a La Coruña como jefe de la XV Brigada de Infantería de Galicia, y en 1933 a las Islas Baleares como comandante militar, en un claro reconocimiento a su figura por parte de Azaña.

En marzo de 1934, FF fue ascendido a general de división, alcanzando así el techo de su carrera militar (a la edad de 41 años), ya que la República había suprimido el empleo de teniente general. En febrero de 1935 el Gobierno republicano le concedió la Gran Cruz del Mérito Militar y le nombró comandante en jefe de las tropas de Marruecos. Solo tres meses después de tomar posesión de su cargo en África, FF regresó a la Península al ser nombrado jefe del Estado Mayor Central del Ejército. En 1936, tras la victoria del Frente Popular, FF es destituido del cargo y destinado a Canarias, en lo que suponía una especie de destierro.

En la península, los generales Sanjurjo, Cabanellas, Mola y Queipo de Llano, comenzaban los planes de golpe de estado, pero FF se mostró en todo momento reticente e indeciso. Lo suyo era la estrategia militar y no las conspiraciones políticas. Además, por su larga experiencia en contiendas, preveía que si se llevaba a cabo el golpe, el cambio de gobierno no sería cuestión de unos pocos días o semanas, sino que la situación podría acabar enquistándose y degenerar en una larga guerra.

El 23 de junio, cuatro semanas antes del Alzamiento, FF hizo un último intento de mediar con el gobierno republicano: escribió a Santiago Casares Quiroga, Presidente del Gobierno (y ministro de la Guerra), una carta recomendándole que se entrevistase con los altos mandos militares en evitación de daños. Casares Quiroga ni le respondió.

A los pocos días, en la madrugada del 13 de julio de 1936, el líder del partido Renovación Española (de ideología conservadora y monárquica), el diputado de las Cortes José Calvo Sotelo, fue detenido en su casa irregularmente por La Motorizada, una especie de milicia de los socialistas madrileños y durante el traslado fue asesinado de un tiro en la cabeza por el pistolero socialista Luis Cuenca, guardaespaldas del entonces líder del partido socialista Indalecio Prieto.

El gravísimo suceso anterior tuvo un hondo impacto entre la clase media española de la época y polarizó aún más el ya tenso ambiente político que reinaba entonces. Este suceso fue el detonante que provocó que el general Franco decidiese unirse al golpe que tendría lugar cinco días después, y que desde hacía semanas se preparaba contra la República.

Ese 18 de Julio, tras la sublevación militar, el Presidente del Gobierno, Casares Quiroga, dimitió de su cargo superado por los acontecimientos. Aquel día comenzaron 2 años y casi 9 meses de cruenta guerra civil, como el propio FF había vaticinado.

Y con ello concluyo esta primera parte de este largo post que he preferido partir en tres. En las siguientes entregas abordaré la guerra, el nombramiento de FF como Generalísimo y Jefe del Estado, la victoria del bando nacional y los 36 años y medio posteriores de Franquismo, hasta su muerte el 20 de Noviembre de 1975. Haré especial hincapié en la construcción del mayor recinto monumental construido en España durante el siglo XX: el Monumento Nacional a los Caídos (conocido popularmente como El Valle de los Caídos)…

Adiós Albert

Las elecciones plebiscitarias planteadas por Sánchez como una apuesta personal, han constituido en primer lugar un fracaso para él mismo. Su enorme vanidad y los meses que ha estado utilizando la Moncloa para hacer campaña electoral con el dinero de todos, le habían llevado al convencimiento de que esta vez sí, los españoles caerían rendidos ante sus irresistibles encantos… Pero el pueblo español no ha tragado: no sólo no ha mejorado los resultados, sino que el PSOE ha perdido 3 escaños y “su socio preferente” 7, mientras que el PP, su principal adversario ha aumentado en 22!

Se trata sin duda de un nuevo fracaso de este individuo, cuya egolatría ha arrastrado al PSOE a un viaje para el que no necesitaba alforjas. Si antes lo tenía difícil para formar gobierno, ahora lo tiene aún más difícil. Pero bueno, como ya ha quedado sobradamente demostrado, a este tipo no le importa en absoluto ni la gobernabilidad de España, ni la estabilidad institucional, ni dilapidar el dinero de los españoles, ni tan siquiera su partido, mientras que él pueda seguir en el palacio de la Moncloa con su Falcon y demás prebendas…

La segunda importante consecuencia de estas elecciones ha sido el ascenso meteórico de VOX, un partido que en apenas siete meses ha pasado de cero, primero a 24 escaños en abril y ahora a 52! De nada han servido los insultos, las amenazas e incluso las agresiones sufridas por sus militantes. España le ha dado 3.640.000 votos a un partido que se ha atrevido a sacar a debate una serie de temas que la inquisidora corrección política tenía censurados: la inmigración ilegal y el coste para el erario público, la injusta ley de violencia de género, la vergonzante ley de “la mentira histórica”, el despilfarro del elefantiásico modelo autonómico, la injusta ley electoral y las desigualdades territoriales, siempre favorables a los nacionalismos, etc.

Los hechos han demostrado que todos esos temas, que el resto de partidos quieren hurtarle a la opinión pública, sí que le interesan a millones de españoles. Personas con el mismo derecho a opinar que los demás, y que no comulgan con esa “verdad oficial” que le quieren imponer. Por fin ahora todos esos españoles tendrán en el Congreso un grupo parlamentario muy fuerte, con capacidad incluso para promover recursos de inconstitucionalidad, cada vez que la progresía se empeñe en imponer “su” verdad a costa de la libertad de expresión de los que piensan diferente…

Y la tercera consecuencia de las elecciones ha sido el descalabro sin paliativos de Ciudadanos, que ha provocado la dimisión de Albert Rivera.

Desde sus orígenes en la política catalana, siempre sentí una enorme simpatía hacia Albert, un joven abogado orgulloso de ser catalán y español, que rebosaba frescura y credibilidad. Un político totalmente diferente a los demás. Tan es así, que cuando hace unos años se creó la Plataforma Ciudadana para estudiar la posibilidad de dar el salto a la política nacional, decidí darle mi apoyo y me afilié a aquel movimiento, con la esperanza de que se convirtiera en partido político. En breve Ciudadanos salió a la arena política nacional y se convirtió en una nueva esperanza para todas las personas de ideología liberal, hastiados de las viejas contiendas entre rojos y azules.

Pero aquellas señas de identidad fueron poco a poco decayendo y en los últimos tiempos Albert Rivera cometió varios errores que le han pasado una cruel factura:

  • Le retiró el apoyo a Rajoy, que a pesar de sus múltiples sombras era infinitamente más capaz para dirigir la política española que el ególatra indocumentado de Sánchez.
  • Después de haber criticado el “no es no” de Sánchez, cuando él tuvo en su mano la posibilidad de proponer un gobierno de coalición con los socialistas que evitara la repetición de elecciones, y sobre todo la entrada de comunistas y golpistas en el gobierno, cayó en el mismo “no es no”. Seguramente su ego también le hacía creer, al igual que a Sánchez, que unas nuevas elecciones le llevarían a mejorar sus resultados…
  • Tras criticar con razón los típicos cordones sanitarios izquierdistas, él mismo los fomentó, no sólo contra el PSOE, sino también contra VOX, de quien huía como si fueran la peste. Ni quería sentarse a negociar con ellos, ni tan siquiera hablar o salir en la foto! Y el castigo a ese sectarismo del que al principio abominaba, ha sido que muchos cientos de miles de sus votantes se han ido precisamente a VOX…
  • Por último, cuando hace tan sólo unas semanas el PP le propuso ir conjuntamente a las elecciones bajo la marca “España Suma”, su afán de protagonismo le impidió aceptar lo que sin duda habría sido su tabla de salvación!

En definitiva, al igual que le ocurrió a Rosa Díez, Albert Rivera ha sido devorado por su propio Ego en apenas unos años de aventura política.

Al igual que me ocurrió con ella, me produce tristeza. Me parece que a pesar de sus errores son dos políticos que están muy por encima de la media nacional, donde abundan los lameculos, los ignorantes con carnet y los inútiles que nunca se podrían ganar la vida en el sector privado.

Además, al final ha tenido la decencia y la vergüenza torera de dimitir, algo a lo que no están acostumbrados los mediocres políticos que tenemos, el primero Rajoy, que si lo hubiera hecho habría conseguido que quedara sin efecto la moción de censura de Sánchez, origen del desgobierno que desde entonces padecemos; y el segundo Sánchez, que después de haber sacado en dos ocasiones los peores resultados históricos del PSOE, no tuvo la dignidad de dimitir, como hicieron años atrás los socialistas Almunia y Rubalcaba. Pero para eso hay que tener dignidad, que es una palabra y un concepto que no existe en el vocabulario del doctor Sáncheztein…

Nuevas elecciones, nuevo despilfarro

La irresponsabilidad y la incapacidad de Pedro Sánchez ha provocado que los españoles tengamos que ir a las urnas el próximo 10 de noviembre, por cuarta vez en menos de cuatro años. Es decir, el gasto que habríamos tenido en condiciones normales en 16 años, lo vamos a tener ahora en tres años y once meses. Voy a tratar de explicar un poco por encima lo que esto supone…

Cada una de las dos elecciones generales del año 2019 va a rondar los 140 millones de €uros de gasto, mientras que las de 2015 y 2016 rebasaron escasamente los 130 millones. En resumen:

  1. En condiciones normales, habríamos tenido dos elecciones generales, unas a finales de 2015 y otras a finales de 2019, con un coste para los españoles de 270 millones de €uros.
  2. Gracias a Pedro Sánchez, hemos tenido además elecciones en 2016 y en abril de 2019, lo que van a suponer otros 270 millones adicionales, tirados literalmente a la basura…

Esos 270 millones son nada menos que 45.000 millones de las antiguas pesetas, para los que aún se sigan perdiendo con el €uro. ¿Alguien es capaz de imaginar la cantidad de colegios, hospitales, centros de salud, etc. que se podrían hacer con esa fortuna que vamos a tirar al desagüe por culpa del “doctor en plagios”?

Lo más indignante es que este individuo, en tan sólo cuatro años ha cometido todas las fechorías que se pueden cometer en su puesto:

  • Bloqueó la formación de gobierno en 2016, rompiendo una regla no escrita pero respetada durante décadas: dejar gobernar al partido más votado. Felipe González la respetó en 1996, cuando Aznar le ganó por tan sólo 15 escaños. Podría haber gobernado con IU y los nacionalistas, pero reconoció la victoria del PP y le cedió el derecho a formar gobierno.
  • Provocó con su bloqueo la repetición de las elecciones por primera vez en democracia, y que los de su propio partido le destituyeran, por postularse para gobernar junto a los secesionistas, comunistas bolivarianos y filoterroristas (por cierto, ¿dónde están ahora todos aquellos socialistas con “sentido de Estado” que le echaron a la p… calle?).
  • Abandonó el escaño y se juramentó vengarse de su partido, como así hizo poco después, con el apoyo de las bases. Tras ello, el desprecio que los barones y la baronesa Susana Díaz sentían por ese tipejo, se convirtió en un estrepitoso silencio…
  • Volvió a la carga sin ser ni siquiera diputado y desde su “nuevo” PSOE llevó a cabo la moción de censura contra Mariano Rajoy en 2018. La perpetró con el apoyo de todos aquellos con los que su partido le había prohibido pactar: secesionistas (ya convertidos en golpistas procesados), comunistas bolivarianos y filoterroristas.
  • Se convirtió así en el presidente más infame de la historia de la democracia española: el primero fruto de una moción de censura, el primero sin ser ni siquiera parlamentario, el presidente con la menor cantidad de escaños (52 menos que el PP, el partido claramente más votado), fruto de haber cosechado los peores resultados electorales de la historia del PSOE. Y lo más grave, conviene insistir: el primero en llegar al poder gracias al apoyo de comunistas bolivarianos, de bilduetarras y de golpistas procesados y pendientes de juicio.
  • A los pocos meses volvió a convocar las elecciones de abril 2019 ante su flagrante incompetencia para gestionar el desaguisado que él mismo había provocado.
  • Tras ganar esas elecciones, en apenas 5 meses ha vuelto a convocar elecciones, ante su incapacidad para formar gobierno.

Por cierto, dejo aquí un vídeo que pone de manifiesto la contradicción absoluta entre los argumentos que esgrimía desde la oposición y los que esgrime desde el gobierno… Como decía Groucho Marx : “estos son mis principios, y si no le gustan, no hay problema: tengo otros!”

https://www.abc.es/espana/abci-cuando-pedro-sanchez-tachaba-incapaz-rajoy-no-formar-gobierno-2016-201909181216_video.html

En resumen, cuando Sánchez mantenía el “no es no” a Rajoy, a continuación tenía el cinismo de culparle por no poder formar gobierno. Ahora, que el incapaz es él, los argumentos han cambiado: los culpables son todos menos él…

Que este individuo, que ha provocado la celebración anticipada de tres elecciones generales carece de la más mínima moral, es algo que ya se ha encargado él de demostrar sobradamente con sus fechorías (tesis plagiada, uso privado del Falcon, etc.), con sus mentiras constantes, con su uso partidario de todas las instituciones (RTVE, INE, financiación autonómica, etc.), con su falta de sentido de Estado… pero, ¿por qué el PSOE le consiente todas sus golfadas?? tic, tac, tic, tac…

Nadie sabe, nadie contesta…

Patria

Acabo de terminar de leer la famosa novela “Patria”, de Fernando Aramburu. En ella se funde la realidad con la ficción para hacer un repaso de la historia de la banda criminal ETA: ese atajo de Extorsionadores, Torturadores y Asesinos que delinquió durante más de 40 años amparándose en un fanatismo ideológico, el supremacismo vasco, que aún perdura…

Con un estilo narrativo peculiar, el autor nos introduce en la vida de un pequeño pueblo de Guipúzcoa, donde dos familias vecinas e íntimas amigas, acaban enfrentadas por culpa de la lacra terrorista.

A Bittori y a Miren les unía una gran amistad desde la juventud. La primera acaba casada con el Txato, un hombre trabajador que consigue con su esfuerzo crear una pequeña empresa de transportes. Miren se casó con Joxian, otro buen hombre, empleado en una fundición.

Los dos maridos comparten su afición por el ciclismo y por el mus. Salen juntos a pedalear cada domingo con el club ciclista al que pertenecen y juegan habitualmente a las cartas en el bar del pueblo, siempre como pareja.

Todo cambia cuando el Txato comienza a recibir cartas de la banda reclamándole el “impuesto revolucionario”. La primera vez decide pagar, pero la extorsión continúa, acompañada de pintadas amenazantes por las calles del pueblo. A partir de ahí, la cobardía, el fanatismo y el miedo, instalados entre los vecinos del pueblo, van arrinconando a la familia amenazada, rompiendo incluso la aparentemente sólida amistad de tantos años que unía a las dos familias…

Queda bien reflejada también la deplorable y vergonzante actitud de la iglesia católica vasca durante décadas: siempre mucho más comprensiva con los asesinos y sus familias, que compasiva con las víctimas…

No quiero hacer spoiler, así que ahí lo dejo. Me limito a recomendar la lectura de esta voluminosa novela, de más de 600 páginas, porque narra unos hechos muy tristes de la reciente Historia de España que no conviene olvidar, por mucho que la izquierda y sobre todo el gobierno socialista lo pretendan. El motivo: que el infame doctor Sáncheztein necesitó el apoyo de los proetarras para hacerse con el poder de aquella manera tan despreciable. La contrapartida a su apoyo en la moción de censura de 2018 consiste en blanquear a los que hasta 2011 se dedicaban a asesinar gente…

Esta izquierda sectaria y anacrónica, pretende borrar, o al menos endulzar, tras sólo 8 años desde el cese de los asesinatos, lo que durante décadas fue un suplicio para millones de españoles. Por contra, frente a esa interesada necesidad de “pasar página” en el tema etarra, el gobierno no para de sacar a relucir a Franco que lleva muerto 44 años o la Guerra Civil, que terminó hace 80! Pero bueno, no me quiero calentar con las incongruencias socialistas para no desviarme del tema…

La lectura de “Patria” ha traído a mi memoria mucho dolor. Desde las amenazas que recibió mi abuelo Francisco (guardia civil por entonces ya retirado) cuando yo era sólo un adolescente, a los compañeros de carrera en el CUNEF, que se incorporaban misteriosamente a mitad de curso. Tras todos ellos la misma triste realidad: eran hijos de empresarios vascos y sus familias huían a Madrid malvendiendo sus empresas y sus propiedades, para salvar la vida.

Esos casos reales que a lo largo de 5 años de carrera tuve la ocasión de conocer, fueron sólo la punta de un iceberg de casi 200.000 personas a las que el nazionalismo (con “Z”) vasco obligó a exiliarse durante décadas. De esa forma casi eliminaron el voto constitucionalista y consiguieron perpetuar su ideología supremacista por los siglos de los siglos…

Durante los años 80 y 90 fueron centenares los asesinatos cometidos en Madrid, muchos de ellos con “coche bomba”. En los “años de plomo”, cada semana había al menos una explosión. Cuando empezaba el lunes, no sabíamos dónde ni el número de muertos que iba a ocasionar, pero teníamos claro que antes de que llegara el sábado sucedería. Todos los madrileños pudimos escuchar algunas de esas macabras explosiones de la muerte…

Un atentado, cometido a primera hora del 19 de abril del 95, contra el entonces jefe de la oposición José María Aznar en la calle José Silva de Madrid, costó la vida a una mujer que dormía plácidamente en su cama. Yo trabajaba a pocos metros, en las oficinas de Pan Air Líneas Aéreas, situadas en esa misma calle, en el bloque contiguo al de la Clínica Belén. Ocurrió minutos antes de que pasara con mi moto para entrar al garaje del edificio. Los cristales de mi despacho, afortunadamente aún vacío, saltaron por los aires, al igual que los de la mayoría de edificios colindantes…

Por todo esto que acabo de explicar, YO NI OLVIDO NI PERDONO.

DIGNIDAD Y JUSTICIA!!!